TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (6) : LOS GRANDES CAMINANTES

Hoy ha salido a caminar muy temprano la vestidura blanca del norteamericano Henry David Thoreau que quería andar, como siempre, sobre los colores, sobre la epidermis del trébol violeta, sobre el arce rojo o sobre el roble colorado. Aquí en la eternidad hay muchos andarines como él, por ejemplo el incansable suizo Robert Walser que suele marchar despacio pero con paso acorde, firme, a veces costoso, perfeccionando sus paseos y caminando junto a sus soliloquios interiores, es decir, junto a sus pensamientos. No se fija tanto en los colores, que yo creo que no le importan demasiado, y sí en cambio en sus silencios. Impresiona verle subiendo silencio arriba poco a poco, contemplándolo todo desde la cumbre, sea alta o baja, y luego descendiendo otra vez, procurando no caerse, por la bajada del silencio. También camina mucho en la eternidad el poeta japonés Matsuo Bashõ, que recorrió a pie muchas veces su país y que decía que el sol y la luna eran igualmente eternos caminantes lo mismo que las estaciones, que iban y venían todo el año. Thoreau es muy distinto. Los colores se le alargan, yo diría que le forman carretera para él solo, él está acostumbrado a que le abran caminos los tallos, las ramas, las hojas con nervaduras de color morado amarillento. Y sobre todo el rojo. Cuando habla para sí mismo suele decir que el rojo le va abriendo paso porque es el color de los colores. Se detiene, sí, ante las hierbas carmín y ante el verde claro de las hojas, pero es sobre todo el rojo el que le detiene y al mismo tiempo el que le incita de nuevo a andar.

Son caminantes incansables estos que recorren la eternidad de un lado para otro. de modo constante y paciente, con esa sensación de felicidad que da el saber que nunca tendrán límites, que no van a recorrer jamás la eternidad entera. Siempre detrás de un violeta habrá otro violeta y detrás de un árbol otro árbol y detrás de una madreselva otra madreselva. Nos lo suelen contar en la tertulia y lo cuentan como si continuaran andando, sin ninguna fatiga.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”( relato inédito)

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(Imágenes- wikipedia)

GODARD Y EL PELIGRO DE QUERER SER “AUTEUR”


“Una de las herencias negativas de la “Nouvelle Vague” — decía Godard— es, ciertamente, la perversión de la teoría del”auteur”. Antes, los autores de las películas eran los guionistas, una tradición que procedía de la literatura. Si se observan los créditos de las películas antiguas, los nombres de los directores aparecen los últimos, a excepción de gente como Capra o Ford, pero sólo porque también eran los productores de sus filmes. Entonces, vinimos nosotros y dijimos: “ No, el director es el auténtico responsable y creador de la película. Y, en ese sentido, Hitchcock es tan autor como Tolstoi”. A partir de ahí, desarrollamos la teoría del “auteur” , que consistía en apoyar al autor, incluso cuando era flojo. Nos resultaba más fácil apoyar una película mala que había hecho un autor que una buena película hecha por alguien que no era autor.
Pero, entonces, toda la idea se pervirtió; se transformó en un culto al autor, en lugar de un culto al trabajo del autor. De manera que todo el mundo se convirtió en autor y, hoy en día, incluso los decoradores quieren que se les reconozca como los “autores” de los clavos que mandan clavar en las paredes. El término “auteur”, por lo tanto, ya no significa nada. En la actualidad, muy pocas películas las hacen sus autores. Demasiada gente intenta hacer cosas que no puede conseguir de ninguna manera. Hay talentos, hay gente con originalidad, pero el sistema que creamos ya no existe. Se ha convertido en una enorme ciénaga. Creo que el problema fue que, cuando creamos la teoría del “auteur”, insistimos en la palabra “auteur”, aunque deberíamos haber insistido en la palabra “teoría”, porque el auténtico objetivo del concepto no es mostrar “quién” hace una buena película, sino demostrar “qué” hace una buena película.”

(pequeña evocación sobre Jean- Luc Godard, que acaba de morir)

Descanse en paz.

(Imágenes- 1- Godard/ 2 – Belmondo/ 3- Godard rodando – wikipedia)

HAZ ALGO

Aquel que no.ha hecho nada—- escribió Carlyle— , nada ha conocido. Es vano ponerse a hacer planes y decir alegremente: arriba, venga, vamos a hacer algo. Si tu conocimiento es verdadero, ponlo ante ti: enfréntate con la verdadera naturaleza; prueba ahí tus teorías y mira si se sostienen. “Haz algo” por primera vez en tu vida haz algo; una nueva luz se elevará ante tí cuando hagas cualquier cosa, lo que sea.

(Imagen- Gerhard Richter— wikipedia)

CIUDADES DEL ALMA

“Sin duda — escribía Rilke en una carta en 1926 — se podrá imaginar cuánta influencia han ejercido sobre mí los ambientes de diversos países en los cuales, a través de una reiterada paciencia y longanimidad de mi destino, no sólo he podido detenerme como viajero, sino donde he podido morar realmente con una participación muy activa en el presente y pasado de estos países.

Italia… fue en su clara variedad y plenitud de formas el broche, por decirlo así, de mi existencia…Pero lo decisivo fue Rusia, porque en los años de 1899 y 1900 no sólo me abrió un mundo que no admite ninguna comparación, un mundo de dimensiones increíbles, sino que también, en virtud de lo dado humanamente allí, pude sentirme fraternalmente entrañado entre los hombres…Rusia vino a ser, en cierto sentido, el fundamento de mi experiencia y receptividad,

que , desde el año de 1902, lo fue París para mi voluntad de creación. Y finalmente, como el acontecimiento más significativo después de Rusia y del inagotable París, España, desde Toledo, donde he vivido un invierno, el de 1912. La verdadera síntesis de países tan heterogéneos, gracias a la apropiación incondicional de influencias afines, ha tenido lugar tan sólo en mis libros más recientes los “Sonetos a Orfeo” y las difíciles “Elegías” ( las cuales habían sido comenzadas ya en 1912, para sufrir luego la interrupción de la guerra).

Cuando yo llegué por vez primera a Ronda — sigue Rilke— me quedé asombrado de haberla visto ya ¿Pero dónde? ¿Cómo? De pronto me acordé de una tarde, en Rusia, transcurrida en la gran sala de mi palacio, hojeaba el diario de viaje de un joven hidalgo que había dado la vuelta a Europa en compañía de su preceptor. Allí había diseñada una ciudad, cuyo nombre no estaba escrito: era Ronda.”

(Imágenes- 1- Roma/ 2- Rusia/ 3- París/ 4- Ronda- wikipedia)

JAVIER MARÍAS Y EL FUTURO ABSTRACTO

En un libro lo llamé el futuro abstracto. —decía Javier Marías — Me parece que hice la diferenciación entre el futuro concreto — que es lo que uno espera para mañana, pasado mañana, para los próximos días o los próximos meses, y es más o menos divisable —- y el futuro abstracto, ese futuro vacío de contenidos, hacia el cual uno mira probablemente con el mayor interés. No lo mira, porque en realidad no es divisable, sino que tiene la sensación de que cabe preguntarse qué traerá. Así como del futuro llamado en aquella ocasión concreto uno espera que traiga lo que uno prevé que va a traer, los planes que uno tiene más o menos establecidos, ese otro digamos que encierra todas las promesas. Y ahora no sé. Quizá ese futuro abstracto es cada vez más neblinoso. Siempre existe evidentemente esa dimensión, pero quizá se va reduciendo en favor de lo que llamé entonces el futuro concreto, hasta el punto de que quizá es el presente ese futuro concreto.”

(pequeña evocación sobre Javier Marías, que acaba de morir)

Descanse en paz.

(Imagen – wikipedia)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (5) : LOS NOMBRES DE LAS ESTRELLAS

Hoy nos ha despertado muy pronto a los que nos hacíamos los dormidos, porque aquí en la eternidad no se duerme, una palmada de estrellas que daba el astrónomo chino Ching Sung Yū, que fue profesor de Astronomía muchos años del Hood Colllege y que ya era célebre por dar las clases con los dedos de las manos plagados de estrellas. Nos ha llevado a todos muy temprano a ver la Osa Mayor, que no está lejos ni cerca sino donde tiene que estar, y allí nos ha explicado que en los inicios de los anocheceres de primavera esa Osa Mayor se encuentra en su punto más elevado y en su punto más bajo, en cambio, en el otoño. Muchos ya conocíamos esto, sobre todo los estudiosos que lo habían tratado desde hacía tiempo y se miraban ahora los unos a los otros, no sin extrañeza, tampoco sé si por estar dormidos- despiertos o despiertos- dormidos porque es una situación ésta, aquí, en la eternidad, un tanto extraña, uno cree dormir cuando está lúcido y en cambio uno cree estar lúcido cuando está dormido, que nunca lo está. Pero lo cierto es que Ptolomeo, el astrónomo egipcio, se estaba distrayendo mientras hablaba el chino con su catálogo de estrellas que lleva siempre consigo y que repasa y repasa para ver si están todas. Y sí, suele decir en voz muy baja, están todas.

Ching Sung Yū nos ha ilustrado también sobre la forma de las estrellas, su fulgor, su número de puntas, su disposición y su color, y lo mismo sobre la estrella llameante, que es signo, nos ha dicho, de la fuerza del universo en expansión. Hemos visto entonces a la vez y de pronto, como si explotara ante nosotros en una manifestación sorprendente, los fulgores de las estrellas en la oscuridad, que aquí no sé por qué algunos se empeñan en seguir llamándola oscuridad, cosa errónea, pues en la eternidad la oscuridad no existe, la oscuridad es radiante, luminosa, transparente, es tal y como si estuviéramos siempre a la luz del día; y es que así lo estamos. Pero no han sido solamente astrónomos como el danés Tycho Brah o el inglés Herschel quienes escuchaban al chino sino también inventores y creadores, como el polaco Stanislaw Lem, que es un escritor que al parecer ha recorrido en épocas anteriores

varios viajes a las estrellas y ha descubierto, según él dice, a Osterilia, Averancia, Meltonia, Latérnida, las estrellas de Sappona y Melenvaga, junto con ochenta lunas más que él ha estado anotando cuidadosamente. Con su cráneo pelado y sus ojos saltones, nos ha ido contando todas esas cosas sobre todo a unos astrónomos sentados en una estrella blanca que está en la cola de la Osa Mayor pero que le escuchaban muy escépticos. “Eso es una invención”, le ha dicho directamente el norteamericano Hubble, que ha ampliado el mapa a cientos de estrellas en lugares lejanos y que no creía en sus palabras. “La invención , le ha respondido un poco secamente Lem, tiene la misma fuerza que la realidad”.

Y ahí ha empezado una pequeña discusión que no es habitual en nuestras tertulias.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”) (relato inédito)

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(Imágenes- wikipedia)

LA POESÍA VERDADERA

La poesía verdadera — decía el italiano Eugenio Montale. —es como esos cuadros cuyos dueños son anónimos y que sólo unos pocos iniciados conocen. Sin embargo la poesía no vive sólo en libros o en antologías escolares. El poeta no sabe— por lo general no lo sabrá nunca— para quién escribe realmente.

(Imágenes— 1- Evelyn de Morgan/ 2- wikipedia)

UN CONCIERTO MEMORABLE

El lunes 3 de junio de 2002 tuvo lugar el gran concierto de música “pop” al aire libre organizado en los jardines del palacio de Buckingham. Asistieron 12.500 afortunados y un millón de personas se congregaron ante las pantallas gigantes instaladas en el Mall y los parques reales , veinte millones de espectadores en el Reino Unido y más de 200 millones en todo el mundo siguieron el concierto por la televisión. Era el triunfo de la música. Lo más destacado fue, sin duda, así lo dice el historiador Tim Blanning, el comienzo del concierto, con Brian May tocando “Dios salve a la reina” en la azotea del palacio de Buckingham.

“Despreocupadamente – escribió sobre este concierto la articulista India Knight — , encendí la televisión mientras me daba un baño. Lo primero que pensé, mientras en el estómago sentía algo así como una llamada de excitación, fue: “Dios mío, ¿ no es fabuloso?” Lo segundo fue: “Es Brian May con su horrible peinado tocando la guitarra en la azotea del palacio de Buckingham, así que no puede ser nada fabuloso, tengo que controlarme enseguida.”

Tenía previsto acercarme al bar, peo, en vez de eso, me quedé viendo el concierto,, hipnotizada. Era el concierto de abuelitos con el que llevaba semanas riéndome para mis adentros: Rod Stewart, Ozzy Osbourne, Paul McCartney, lo que queda de Queen, exactamente lo contrario a todo lo que está de moda.

Sin embargo, era fantástico, y más fantástico resultaba aún ver a un millón de personas haciendo ondear sus banderas y rugiendo de entusiasmo: cada vez que la cámara las enfocaba: se me hacía un nudo en la garganta”.

(Imágenes- 1- Isabel l de Inglaterra/ 2- Brian May/ 3- Rod Stewart/ 4- Ozzy Osbourne/ 5- Paul McCartney ( wikipedia)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (4): LOS TAURO

Y entonces Delacroix que estaba con nosotros, y el pintor Braque, y Joan Miró observando los barcos en la Luna, y Juan Rulfo extasiado ante la soledad del campo, y Dalí que estaba dando cuerda a sus relojes blandos y William Shakespeare entre bambalinas, todos esos Tauro y muchos más que estaban reunidos, se quitaban las palabras los unos a los otros con toda seriedad y respeto en la tertulia que tuvimos ayer por la tarde en uno de los extremos del arco iris, subidos en la confluencia de los colores. Cada uno contaba sus hazañas tal como le habían ido y Delacroix confesó que una de aquellas mañanas de su pasado ya diluido, mientras entraba el sol en la galería donde él trabajaba, notó un extraño efecto prismático de la cantidad de pequeños pelos de la tela de su vestido gris, y todos los colores del arco iris, dijo, brillaban en ella como en un cristal o como en un diamante, como lo están haciendo ahora con nosotros, añadió, y uno de los pelos, por ser brillante, reflejaba los colores más vivos, que cambiaban a cada movimiento mío, y cuando no hay sol, no nos damos cuenta de ese efecto. Muchos Tauro, al parecer, le escuchaban con atención, pero a la vez se les veía atraídos y distraídos por los cambios de luz que estaba produciendo el arco iris sobre ellos en esos momentos, y mientras tanto Dalí, en su estilo de siempre y algo apartado del resto, intentaba revelar a los demás en voz alta el simbolismo de sus relojes blandos, que tenían, dijo él, numerosas significaciones de las que ni él mismo, como tantos otros artistas del mundo, era consciente.

Muchos Tauro, con gran riqueza de garganta y de voz, comentaban también entre ellos, y no sin cierto orgullo, su perfil de fuerza y de decisión en la vida, su potencia de trabajo y su instinto de conservación, su estabilidad, solidez y densidad, su fijeza, y en general su naturaleza amable, pero sobre todo su rica personalidad, decían, que les llevaba a ver, gozar y entender la existencia, adaptándose lo mismo a una vida placentera que a los esfuerzos del trabajo. Se les veía a todos muy contentos de sí mismos.

Mientras tanto Juan Rulfo, también apartado un poco del resto como hacía Dalí, no participaba en la conversación. Sentado en una alta roca del arco iris contemplaba la extensión de la eternidad y lo hacía en silencio, pensando sin duda en los muertos y en los vivos, y tal y como si todo aquello fuera su campo, el que le había acompañado siempre.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”)( relato inédito)

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(Imágenes- 1 y 3- wikipedia/ 2- Dalí- relojes blandos/ 4- arco iris- wikipedia)

LLÉVESE ESE SILENCIO QUE LE GUSTARÁ

Llévese ese silencio que le gustará, y efectivamente así había sido, así era. La voz que me lo había aconsejado debía de conocerme bien aunque me hablara de usted, era una voz al oído que inmediatamente dejó de hablar y yo me fui despacio, silencio adelante, apartando todos los sonidos, todos los recuerdos y preocupaciones. Se iban apartando sin yo apartarlos, se apartaban y se alejaban ellos solos, yo creo que el silencio les imponía, nunca había sentido la fuerza que el silencio tiene para expulsar pasado y futuro pero el presente del silencio poco a poco caminaba por donde yo caminaba, sin hacer el menor ruido, tan sólo el crujido de mis zapatillas blancas hacían una pequeña herida al silencio, un ligero rasguño. El silencio se llenaba de colores, de hojas. Las hojas estaban mansas y doradas porque era otoño y el silencio del otoño es cálido, melancólico, lleva a pensar que hay un tipo de belleza de oro

guardada en los árboles, pero si se piensa demasiado en los árboles ya no hay silencio en la mente, sólo árboles, no hay contemplación. Y es muy importante que la contemplación no se separe del silencio porque son como hermanos, viven el uno para el otro, y en ese momento apagué definitivamente el móvil, taponé todos los ruidos, ¿ y si no te encuentran?, me dije, pero me contesté que nadie iba a venir a buscarme al silencio porque no saben ni cómo llegar a él, vienen, sí, entre los caminos, buscando, llamando, dando voces de preocupación, pero yo estoy ya sentado en este banco contemplando “las Meninas” de los árboles, cómo las infantas se hacen hojas y las ropas y faldas de los personajes se mezclan con el color verde claro de las copas y el porte del árbol y de su corteza y su tronco y las hojas ovaladas con nervios muy pequeños me llevan a la contemplación. Los bancos, en el Prado o en el Botánico, están para descansar unos momentos, tomar fuerzas, pero sobre todo para contemplar, no para indagar, porque no suele haber distancia entre el ojo y el cuadro, entre el

ojo y el árbol para percibir bien los detalles, y uno ve en la contemplación de la Naturaleza el color verde claro de las plantas, las tonalidades rojizas del otoño, las flores masculinas y femeninas separadas, las masculinas a veces como colgantes de color amarillo que llevan las infantas y las femeninas de color rojo en las damas de compañía. Así los frutos, las flores, las
hojas, la corteza de color gris metálico, el tronco y la madera, todo me lo va explicando el
silencio en este banco en que estoy aunque yo no le pregunte nada, porque el silencio no

habla nunca, habla solo cuando él quiere, y casi sin hablar me está contando ahora lo bien que se está aquí, y cómo sentada junto a mí, en el banco, aunque yo no la vea, está su hermana, la soledad.

José Julio Perlado

(Imágenes— Jardín Botánico de Madrid- Fotos Marisa Esteban – RJB- CSIC- el blog de la tabla)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (3) : LOS PISCIS

Muchos Piscis hemos estado hoy en una gran tertulia en una de las profundidades submarinas de lo que antes se llamaba la India occidental y ahora en la eternidad no se llama de forma alguna, rodeados de peces fosforescentes de aletas blancas, de velocidades múltiples, de escamas que huyen en todas direcciones, saliendo y entrando de las grietas y jugando con la tierra y el agua, como hacen siempre. Shakespeare, que es Tauro y no Piscis y no sabemos por qué ha querido acercarse a nuestra tertulia, ha venido junto al rey Lear que, tampoco sabemos por qué, ha querido arremeter contra nosotros, mejor dicho, contra la astrología, en la que él no cree, y nos ha dicho que cuando estamos hartos de fortuna hacemos culpables de nuestros desastres al Sol, a la Luna y a las estrellas, como si fuéramos villanos por necesidad, tontos por compulsión, bellacos, ladrones y traidores, por una obediencia forzada a la influencia planetaria, y eso no estaba bien. Le escuchaban sorprendidos muchos Piscis famosos, por ejemplo Vivaldi, Víctor Hugo, Boticelli, Miguel Ángel, Torcuato Tasso o Einstein, que estaban más interesados en cambio en las maravillas que estaban viendo de los peces fosforescentes que en las palabras del rey Lear. Muchos de esos Piscis elogiaban la fecundidad y vida de los peces, admirados de su prodigiosa capacidad de reproducción y del número infinito de sus huevos. Alguno aprovechaba para hablar de sí mismo, de su Piscis personal, y matizaba cuando decían que él tenía poca consistencia, que era muy receptivo y muy impresionable, indicando que tampoco era tan idealista ni impulsivo.


Había igualmente en nuestra tertulia un Piscis chino que decía que en su país el pez era el símbolo de la suerte y que, acompañado de la cigüeña, si los dos se unían, suponía además la alegría. Otro Piscis quiso dibujar en el agua los dos peces colocados en sentido inverso y unidos por una suerte de cordón umbilical. Bajo esta especie, añadió, podemos situarnos en el gran mar del universo y pertenecemos a la gran comunidad de todos los hombres de la tierra, tal y como la gota de agua se incorpora al océano.
 
 

Así estuvimos durante mucho tiempo, escuchándolo todo, muchos, muchos Piscis más, unos más célebres que otros: Américo Vespucio, el ajedrecista Bobby Fischer, el compositor argentino Astor Piazzolla, la fotógrafa Diana Arbus o Maurice Ravel.

Fue una tertulia larga y muy agradable.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”) ( relato inédito)

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(Imágenes— 1- wikipedia/ 2- Dante Terzigni/ 3- Constable 1812/ 4- Foto captura)

CAPITALES DE LA IMAGINACIÓN

Oviedo ( Vetusta) para Clarín; La Coruña (Marineda) para la Pardo Bazán “Quien desee conocer el plano de Marineda, dice la escritora, búsquelo en el atlas de mapas y planos privados donde se colecciona, no sólo el de Orbajosa, Villabermeja y Coteruco.”

“Orbajosa es la “fantápolis” creada por Galdós para la localización de “Doña Perfecta”, recuerda Benito Varela Jácome; Villabermeja es una creación de Juan Valera; Coteruco de la Rinconada, creada por Pereda.

Luis Pancorbo, al hablar de las capitales de la imaginación, no puede olvidar la inmortal Comala de Rulfo, el condado creado por Faulkner, ni, por supuesto, el Macondo de García Márquez. La imaginación , no sólo inventando historias, sino levantando y extendiendo ciudades.
(Imágenes- 1- Oviedo (Vetusta)- 2- La Coruña (Marineda)- 3- Orbajosa- acuarela de Aureliano de Beruete- 1895- museo Pérez Galdós- Las Palmas de Gran Cañaría- 4- Macondo)

ESTA PUPILA

Esta pupila puede ser la de cada uno de ustedes que están en la sala— dijo el guía en cuanto entramos a verla —; viendo esta pupila como si fuera un espejo, como si fuera un retrato de lo que ustedes van a ser a los 77 años, cuando miren entre el recuerdo y el porvenir el futuro de su vida. Hemos querido bautizar esta pequeña sala del Museo de la mirada así, simplemente, como pupila, no como la pupila del director, guionista y actor sueco Víctor Sjöström, pionero del cine mudo en Suecia, que es a quien pertenecen estos ojos porque no nos interesa ahora rememorar ni destacar a Sjöström, ni tampoco al fotógrafo Gunnar Fischer que es quien le iluminó la cara, ni tampoco al director de cine Ingmar Bergman, ni tampoco la película “Fresas salvajes” que es donde este rostro aparece. Esta pupila es única y es común, es corriente, guarda todos los recuerdos de la juventud, el río, los columpios, las peleas con los hermanos, la primera vez que besó a una chica, sus primeras notas escolares, los enfados, los portazos, el matrimonio, los fracasos, los aciertos, cuando esta pupila se inyectaba de ira o se consumía de deseo, aquella vez que esta pupila se derramó en lágrimas por la muerte de su madre, el trabajo, la fatiga, la jubilación. También los atardeceres que contempló extasiado, incrédulo ante tanta belleza, los cuadros que admiró, las páginas de los libros, las imágenes de las películas, los asombros, las decepciones. Creía esta pupila que la vida era otra cosa, pero no, la vida era así, lo que le iba indicando esta pupila. Esta pupila ahora no nos interesa tampoco como agujero situado en la parte central del iris y por el cual penetra la luz al interior del globo ocular. Esas son cosas para los médicos, para los libros. Esta pupila, que podría ser perfectamente la de usted, en el momento en que se cierra por la noche e intenta apaciguarse y descansar, lo que recibe a veces es una multitud de sueños que le rondan y le rodean, sueños graníticos, que se pueden tocar, sueños palpables como realidades, y entonces la pupila no sabe si se cansa o descansa, mira los sueños como un paisaje que durará hasta la madrugada. Pero en la madrugada, en la mañana, cuando este rostro que puede ser el suyo, se acerca al espejo para afeitarse, reconoce una vez más las bolsas bajo los ojos, que son marcas y curvas que van dejando los años puntualmente, que luego fijan cada sueño, pero que sobre todo dejaron antes los años para que esta pupila se asome ahora a la ventana de su edad y mire, como puede mirar un niño, con incertidumbre y con confianza, lo que le espera, las dudas y las certezas, lo desconocido y el misterio, e implore, desde su pupila, ser acogido con misericordia y con ternura.

José Julio Perlado

(del libro “La mirada”) (relato inédito)

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(Imagen- Víctor Sjöström- “Fresas salvajes”)

UNA MUJER HERMOSA

Un amigo mío — le dijo Boswell a Samuel Johnson desayunando el 5 de junio de 1781 — ha decido no casarse nunca con una mujer hermosa, y Johnson le replicó: “Es una decisión muy estúpida la de no casarse con una mujer hermosa. La belleza es en sí misma algo muy estimable. Preferiría a una mujer hermosa, aunque tuviera algo en contra. Una mujer bella puede ser insensata, una mujer hermosa puede ser malvada, una mujer hermosa puede no ser de mi estilo. Pero en casarse con una mujer hermosa no tiene tanto peligro como se pretende: no será perseguida si ella no lo provoca. Una mujer bella, si tiene cerebro para ser malvada, puede encontrar una manera de serlo con más rapidez que cualquier otra, y eso es todo.”

(Imagen— Leonardo da Vinci- la dama del armiño- wikipedia)

ESCRIBIR PARA LOS DESCONOCIDOS

Gertrude Stein sostenía que uno escribía para sí mismo y para los desconocidos — recuerda Harold Bloom — , una magnífica reflexión que yo extendería a que uno lee para sí mismo y para los desconocidos. El canon occidental no existe a fin de incrementar las élites sociales. Está ahí para que lo leas tú y los desconocidos, de manera que tú y aquellos a quienes nunca conocerás podáis encontraros con el verdadero poder y autoridad estética de lo que Erich Auerbach llamaba “dignidad estética”, algo que no se puede alquilar. (…) Shakespeare no nos hará mejores, tampoco nos hará peores, pero puede que nos enseñe a oírnos cuando hablamos con nosotros mismos. De manera consiguiente, puede que nos enseñe a aceptar el cambio, en nosotros y en los demás, y quizá la forma definitiva de ese cambio.

(Imágenes— 1 y 2- El libro de las horas- wikipedia)