PAISAJES

 

 

“Paisajes apacibles o desolados.

Paisajes de la ruta de la vida más que de la superficie de la tierra.

Paisajes del tiempo que fluye lentamente, casi inmóvil, que fluye hacia atrás.

Paisajes de girones, nervios lacerados, saudades.

Paisajes para cubrir las llagas, el acero, la esquirla, el mal, la época, la cuerda al cuello, la movilización.

Paisajes para abolir los gritos.

Paisajes como cubrirse con una manta la cabeza.”

Henri Michaux —“Paisajes”

 

 

(Imágenes —1- John Atkinson Grimshaw/ 2- John Lafarge- 1889)

“EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS”

 

 

 

“El cráneo rasurado de Marlon Brando como coronel Kurtz, el río entre maleza y humaredas, la danza vagneriana de helicópteros y tantas cosas más en “Apocalypse Now”, no pueden sustituir la vía y el fluir del otro río anterior,  el río literario, aquel que en 1889 Conrad remontó, el río Congo hasta Stanley Falls.  Conrad, ya desde pequeño, tenía pasión por lo que él llamaba “los espacios en blanco”, aquellos espacios que encontraba al perderse en los mapas. “Me pasaba horas y horas —confesaba —mirando Sudamérica, o África, o Australia, y cuando veía un espacio en blanco particularmente tentador en el mapa, ponía mi dedo sobre él y decía: “Cuando sea mayor iré  allí.” Es prácticamente lo mismo que leemos al principio de su novela: “En verdad, ya en aquel tiempo no era un espacio en blanco. Desde mi niñez se había llenado de ríos, lagos,  nombres.  Había dejado de ser un espacio en blanco (…) Se había convertido en un lugar de tinieblas. Había en él especialmente un río, un caudaloso gran río, que uno podía ver en el mapa, como una inmensa serpiente enroscada…”

 


 

En torno a ese río es donde Conrad presenta de forma oral  sobre todo  el oír y el contar — más aún que  el ver— , construyendo la base de una historia.  A Kurtz, por ejemplo, se le escucha y de él se habla mucho más de lo que se le ve. Es enigmático y parece distorsionado. “Kurt —leemos— aparentaba medir por lo menos dos metros (…) Le vi abrir la boca desmesuradamente ; le daba un aspecto misteriosamente voraz, como si hubiera querido tragarse todo el aire, toda la tierra, a todos los hombres que tenía ante sí.” Escrito “El corazón de las tinieblas” en poco más de dos meses, entre finales de 1898 y principios de 1899,  un libro que impresionó  a Eliot ( el cual comienza uno de sus poemas con una cita de esta obra) , y admiró a Hemingway y a Faulkner, está considerado como una obra clave en el modernismo literario y no es un relato documental sobre cierto número de hechos presenciados por Conrad, sino una  gran obra de creación que, como recuerda Edward Said,  mantiene una compleja estructura que tiene media docena de “lenguajes” dentro de sí. Conrad nunca nos permite olvidar que la narración escrita transcribe una narración oral que llama la atención sobre sí misma como proceso de aproximación cada vez mayor al  centro. Así, el viaje de Marlow hacia las diferentes estaciones comerciales del interior sitúa a Kurtz como el objetivo final. De Kurtz se dice que está en la Estación Interior, y se habla mucho de él. Con su aproximación a él Marlow espera poner coto a todos los rumores que ha oído y ver finalmente  por sí mismo y de forma callada qué es exactamente Kurtz y qué es lo que ha hecho. No obstante, como recuerda Said, la mayor parte del tiempo tanto el lector como Marlow deben conformarse con pocas palabras, que serán ninguna una vez que se ha llegado al centro.

Quizá muchos ojos sigan guardando aún la fuerza plástica que recibieron en su día de las imágenes de Coppola entre antorchas, cuerpos mutilados y barbarie, pero para los amantes de la literatura son en cambio las entrecortadas frases de este relato en la búsqueda metódica del centro las que nos enseñan e impresionan. La concreción de Conrad en las descripciones aleja la abstracción  y los detalles  nos fijan ; ante un hombre moribundo , por ejemplo, a los pies de Marlow, Conrad escribe: “mis pies estaban tan calientes y húmedos que tuve que mirar hacia abajo (…) tenía los zapatos llenos; un charco de sangre permanecía muy quieta, brillante, de un rojo oscuro bajo la rueda.” Estos detalles acompañan al largo fluir literario de ese viaje que más de un crítico ha comparado al descenso de Dante a los círculos del infierno en la “Divina Comedia.

Varios han sido los modelos de Kurtz, cómo anotan  los comentaristas. Quizá uno de ellos, con algunas alteraciones,  pudiera ser  Alphonse Kayaerts, un agente de la compañía durante un viaje anterior que Conrad hiciera por un río. Pero el famoso pronunciamiento sobre el genocidio, la atrocidad y las profundidades de la degradación humana : ¡el horror! ¡El horror!, quedará en nuestra memoria, quizá con la ayuda plástica de Coppola, pero sobre todo por el talento eficacísimo de Conrad que tanto se esforzó  con el lenguaje.

José Julio Perlado

 

 

 

(Imágenes—1-escena de”Apocalypse Now”/ 2-Ruth Hallensleben/ 3- Conrad – Wikipedia)

OLAS Y TEMPESTADES

 

 

 

“En días en que la naturaleza se altera violentamente, uno entra en las cuevas de los símbolos y lee en silencio que las olas en China se las considera morada de los dragones y símbolo de la pureza. Esto se debe a que toman significados de dos aspectos distintos de la misma forma oceánica: por el ritmo ondulante, las olas se relacionan con los dragones; por la espuma blanca, con la pureza. Las olas simbolizan el principio pasivo, la actitud de aquel que se deja llevar. Pero las olas pueden estar agitadas con violencia por una fuerza extraña. Su pasividad es tan peligrosa como la acción incontrolada. Representan toda la potencia de la inercia masiva.

Las olas levantadas por la tempestad simbolizan las irrupciones repentinas del inconsciente, una masa distinta, de orden psicológico, de una inercia engañosa, lanzada por pulsaciones instintivas al asalto del espíritu pilotado por la razón. En las leyendas griegas, las innumerables olas del mar son de una gran belleza y pasan su tiempo cantando y nadando con los delfines y dejando flotar sus cabelleras.

El historiador Michelet cuenta el enfrentamiento de un niño con las olas. “El niño más bien odia que teme esa cosa salvaje que parece enfrentársele. A su vez, lanza piedras al gran enemigo rugiente. En el Havre observé ese duelo. Un niño al que llevé al mar se sintió lleno de joven valor y se indignó ante esos desafíos. Devolvió guerra por guerra. Lucha desigual, que hacía sonreír, entre la mano delicada de la frágil criatura y la espantosa fuerza que tan poco se preocupaba de ello.”

(Imagen —Ralph Fleck)

SONREÍR EN UN BLOG (11) : BAÑOS DE BASTÓN

G

 

“Bioy Casares, por indicación de Borges, se puso a leer párrafos de la biografía  de don Miguel De los Santos Álvarez, poeta español del siglo XlX: “ Don Miguel tiene  motivos particulares para no creer en la riqueza. El resultado de sus meditaciones a este respecto es la convicción de que andan por ahí 25 duros y algunos diamantes que van dando la vuelta al mundo de mano en mano. Los primeros los ha tenido en la suya una vez, según asegura. A los segundos no los conoce más que de vista todavía.

Don Miguel es uno de los hombres más frioleros del Viejo Continente. Nadie puede jactarse de haberlo visto en la calle como no ser en el mes de julio, sin levita, gabán, capa, bufanda y chanclos. Toma sin embargo en el estío sus “baños de bastón”, que consisten en hacer preparar la tina con agua templada, ponerse en mangas de camisa y meter en el líquido refrigerante el tercio inferior de su palo habitual. La impresión de la frescura absorbida por el bastón dice que le basta para tiritar un momento. Enseguida se abriga convenientemente y sale del cuarto con las mayores precauciones ( A esto él lo llama hidroterapia)”

 

(Imagen —1-Ansel Adams)

EL LOCO, EL AMANTE Y EL POETA

 

 

“El loco, el amante y el poeta —dice Shakespeare —son todo imaginación: el uno, el loco, ve más demonios de los que el infierno puede contener; el amante, no menos insensato, ve la belleza de Helena en la frente de una gitana; la mirada del ardiente poeta, en su hermoso delirio, va alternativamente de los cielos a la tierra y de la tierra a los cielos; y como la imaginación produce formas de objetos desconocidos, la pluma del poeta los metamorfosea y les asigna una morada etérea y un nombre.”

(Imagen —Marc Chagall -lunaria -1967)

“MÉTODOS DE DELIRIO”

 

 

“Cuando se le preguntaba a Marguerite Yourcenar a qué llamaba ella “métodos de delirio” a la hora de escribir, contestaba que eso era igual a métodos de contemplación. “Los  empleo siempre —decía—. Cuando digo delirio, hablo de lo exterior. Para el público es un delirio; para el que se dedica a ellos es la cumbre de la sabiduría. En primer lugar, ser novelista consiste, por supuesto, en dejarse acaparar por un personaje, pero consiste también en hacer un silencio total de ideas, en eliminar todo lo adquirido, en hacer tabla rasa con todo. Esto parece tan opuesto al pensamiento, a la manera de vivir, de escribir, de conversar, donde siempre fabulamos tanto con nuestras ideas, que es extremadamente difícil explicarlo. En esos delirios de que hablo, no se fabula en absoluto. En la contemplación  tampoco: se elimina por completo, lo cual es muy diferente, para llegar a un cierto nivel de serenidad en el que las cosas se reflejan como en un mar calmo.

Lo que siempre se recomienda, y es súmamente difícil alcanzar, es lo que los sabios hindúes llamaban “la atención”, una atención que elimina los tres cuartos, los nueve décimos de lo que se cree pensar, cuando en realidad no se piensa: se ensamblan fragmentos de ideas que ya están allí. Lo que tiene que hacer uno es fijar un punto que no se abandona, que no se deja ni un minuto. Es muy difícil realizarlo: hay toda clase de astucias, distintas maneras de llegar a ese estado. Los  considero absolutamente esenciales. Además , no se debe confundir la meditación con el sueño. La meditación es una actividad diurna. De noche se duerme, o bien se tienen o se sufren sueños.”

 

 

(Imágenes —1 – Marguerite Yournenar/ 2- Jessie Wilcox Smith)

EL POETA MUDO

 

 

“Habla Félix de Azúa en su “Diccionario  de las artes”  de un poeta  mudo : “Una de las dificultades —dice —que más frecuentemente nos enfrentan a unos especialistas con otros es que los máximos ejemplos de Silencio son incomunicables y, por lo tanto, no pueden discutirse. El más admirable que yo conozco y que en tantos congresos me he visto obligado a retirar por la oposición de algún colega es el de D. M. (siendo un héroe del silencio su nombre, evidentemente, no puede divulgarse) , para mí el más sobresaliente  poeta mudo de Barcelona. A los catorce años de edad, antes de haber escrito una sola línea, ya había alcanzado la concepción suprema y era consciente de que no hay Obra de Arte superior al Silencio. Desde entonces llevó una vida gris y disimulada: cuantos le veían le tomaban por un burócrata de la Generalidad catalana , con afición al balompié. Pero bajo ese disfraz se ocultaba el más potente de los Silencios que callan en este siglo. Obsérvese que estamos hablando de una creación, la de D. M., no sólo en catalán y castellano, sino en todas las lenguas del globo, ya que su silencio es políglota.”

(Imagen —Herbert Bayer)