SOBRE LAS HABLADURÍAS

 

 

“No te enojes, Sancho, ni recibas pesadumbre de lo que oyeres, que será nunca acabar —  escribe Cervantes en “El,Quijote”, segunda parte, capítulo 55—: ven tú con segura conciencia, y digan lo que dijeren; y es querer atar las lenguas de los maldicientes lo mesmo que querer poner puertas al campo. Si el gobernador sale rico de su gobierno, dicen dél que ha sido un ladrón, y si sale pobre, que ha sido un parapoco y un mentecato.”

(Imagen—Bert Hary’)

UNA RESURRECCIÓN DEL MUNDO

 

”Un libro es un objeto físico en un mundo de objetos físicos — decía Borges—. Es un conjunto de símbolos muertos. Y entonces llega el lector adecuado y las palabras — o, mejor dicho, la poesía que ocultan las palabras, pues las palabras solas son meros símbolos — surgen a la vida, y asistimos a una resurrección  del mundo.”

(Imagen —Marinelaferrari)

CHANDLER Y HAMMETT

 

 

“Hammett tenía estilo, pero sus lectores no lo sabían, porque escribía en una lengua que no se suponía fuera capaz de tales refinamientos — decía Raymond Chandler en “El simple acto de matar”—. Pensaban que se habían metido de lleno en un buen melodrama sustancioso, escrito en una especie de jerigonza que imaginaban que ellos mismos hablaban. En cierto modo era eso, pero era mucho más. Toda lengua empieza con la palabra, y además con la palabra de la gente corriente, pero cuando se desarrolla hasta llegar a ser un; medio literario, sólo le queda un parecido lejano con la palabra. Creo que este estilo, que no pertenece ni a Hammett ni a nadie, salvo al idioma norteamericano ( y ni  siquiera exclusivamente a éste): puede expresar cosas que él mismo  no sabía cómo expresar, ni siquiera  sabía que sentía necesidad de expresar. En sus manos no desembocaba en dobles sentidos, no dejaba eco, no evocaba  sombras detrás de la pantalla.

Se dice de Hammett que carecía de corazón, y sin embargo la historia que estimaba más suya cuenta la dedicación de un hombre a su amigo. Era ahorrador, frugal, duro, pero hizo una y otra vez, lo que sólo los mejores escritores pueden hacer. Escribir escenas que parecen no haberse escrito nunca antes.

Asi y todo, no echó por tierra la novela policiaca formal. Y él demostró que la novela policiaca  podía ser una obra importante. “El halcón maltés”  puede ser, o no, una obra genial, pero un género capaz de esto no es’ por hipótesis’ incapaz de cualquier cosa. Cuando una novela policiaca es tan buena como ésta, sólo un pedante negaría  que “podría’ ser aún mejor.’

 

 

(Imágenes — 1- Hammett/ 2- Raymond Chandler)

LOS PREMIOS Y LA VIDA LITERARIA

 

 

“Volviendo a la lectura de “Mis premios” de Thomas Bernhard — con su ironía y franqueza —de nuevo recuerdo situaciones que he vivido y reflexiones — y por tanto, convicciones – que expuse ya en mis “Memorias”.  “Pienso que la vida literaria — dije  allí- – es más bien pequeña, limitada. Como tantas cosas del arte. La vida en general va por otro lado, la vida ancha, compleja, como ahora se dice, la vida “globalizada”. El arte y la literatura forman un espacio, a veces con un determinado eco, pero siempre reducido. Es una comunidad de escritores, editores, lectores, agentes, medios de comunicación, premios, trapisondas, altibajos, rencillas, reconocimientos, olvidos, revisiones, recapitulaciones, todo mezclado y todo en ocasiones bastante costoso de digerir, muchas veces áspero. Lo único que no es áspero es escribir.

 

 

En una ocasión en que me presenté a un Premio Literario importante — seguía diciendo allí — me llamaron para comunicarme que estaba entre los finalistas y que me lo iban a conceder. Fui convocado, entre otros escritores, en una sala repleta de gente. El organizador del acto me indicó que me pusiera en una de las esquinas centrales de la primera fila para salir en cuanto me llamaran anunciándome como ganador. Así lo hice. En el momento del fallo oí por los altavoces un nombre distinto al mío. Se lo acaban de conceder en el último minuto – así me lo contaron – al sobrino de un Premio Nobel. Un compromiso de última hora, según me dijeron.

Pero aquello no me afectó en absoluto. Me enseñó. Una experiencia más. Todo esto son vaivenes menores, aunque a veces sean desagradables. Pero siempre aleccionadores. Han sucedido siempre en la Historia de la Literatura. No hay más que leer las rencillas, pisotones y envidias entre los escritores del Siglo de Oro. Y después, todo lo que sucede a lo largo de  los siglos, con sus escaramuzas y traiciones. Todo eso me confirma en la idea de que hay que trabajar en silencio y si es posible con autenticidad, sin fijarse para nada en los ecos. Uno se encuentra con muchas cosas ásperas en la vida literaria. Lo único que no es áspero es escribir.  Pienso que tampoco lo será, estoy seguro, pintar, esculpir o componer música. El arte no es áspero. En el caso de escribir, se trata de cerrar la puerta de esa casa del libro que uno está elaborando – que no tiene necesariamente por qué ser ficción – y ampararse dentro de él, cobijarse, protegerse gracias a él del mundo exterior, pero sobre todo trabajar con fe y con enorme paciencia en ese libro, acompañarse de esa paciencia que es la que va encadenando muchas tardes y muchas mañanas de trabajo, amar ese libro, superar sus dificultades, conocerse a sí mismo y tomar las consiguientes distancias con el exterior, no pensar en el eco o no que ese libro pueda tener en su día, escribir con sinceridad, desplegar las aptitudes que uno tiene, unas veces para envolverse, enriquecerse y disfrutar puliendo el estilo, otras para apasionarse con los personajes y con la historia, otras para desarrollar argumentos. Es decir, todo un mundo dentro de esa casa del libro.”

José Julio Perlado

 

(Imágenes—:  1-Emil Nolde/ 2- Thomas Moran- 1875– museo de Carolina del Norte/ 3- Constable)

CRÍTICAS EJEMPLARES

 

”De las cinco etapas del proceso de creación — la preparación, la incubación, el descubrimiento, la escritura y la publicación —, muchas veces el creador en esa quinta y última etapa debe superar las resistencias y miedos al presentar su obra al juicio de los demás. ¿ Qué dirán los demás ante lo que yo he escrito? .¿Qué dirá el público?¿ Qué dirán los críticos? ¿Habrá separación entre las valoraciones de los críticos y la acogida de los lectores? Una obra que me ha llevado dos o tres años de trabajo — a veces más—, la lee un crítico en tres o cuatro tardes, la enjuicia en dos páginas. ¿Puede uno descubrir qué profundidad tiene un buen crítico?

 

 

Hay una serie de críticos ejemplares en todos los países que saben descender bajo los fondos  de lo superficial y se adentran en ponderaciones llenas de perspectiva. Calibran el peso de un libro y le otorgan un juicio que en muchos casos perdurará durante años. En España —sin ánimo de ser exhaustivo— ahí está Amado Alonso con su “Poesía y estilo de Pablo Neruda” (1940), Dámaso Alonso con “ Poesía  española. Ensayo de métodos y límites estilísticos” (1952), Azorín en “Al margen de los clásicos” (1915), Jorge Luis Borges y su “Biblioteca personal. Prólogos” (1985), Américo Castro y su “Prólogo al “Quijote” (1971), Luis Cernuda y sus dos tomos de “Poesía y literatura” (1960- 1964), Jorge Guillén en “Lenguaje y poesía (1962), Ricardo Gullón con “ García Márquez o el olvidado arte de contar”(1970), Juan Ramón Jiménez y sus “Españoles de tres mundos” (1942),  José F. Montesinos y sus tres volúmenes sobre Galdós’ (1968- 1973), y  Ortega y sus “Meditaciones del Quijote” (1914).

Se podrían nombrar a muchos más. Pero a éstos y a otros hay que asomarse de vez en cuando para aprender y captar hasta dónde puede llegar una buena crítica.

José Julio Perlado

 

(Imágenes— 1– Dan Flavin/ 2-Mathias Kiss/ 3- Jenna Gang)

CANCIÓN PARA DORMIR A UN NIÑO POBRE

 


“Ángeles con espadas

custodian el aire.

Un toro de sombra

mugiendo en los árboles.

—- Madre, tengo miedo

del aire.

Mira las estrellas.

Aún no son de nadie;

ni son del Obispo

ni son del Alcalde.

—-Madre, quiero una

que hable.

Patitas de cabra

siguen vacilantes

al osito blanco

de la luna errante.

—- Madre, quiero un oso

que baile.

Pandero de harina:

luna en el estanque.

Las cinco cabrillas

sin cesar, tocándole.

—- Madre, se me hielan

las carnes.

Floridas de escarcha

ya son como panes.

La aurora las dora

y acorteza el aire.

—- Madre, no te oigo.

¡Tengo hambre!

¡Uuuuuuuh…! Duerme, mi niño,

que viene el aire

y se lleva a los niños

que tienen hambre.”

Victoriano Crémer— “Nuevos cantos de vida y esperanza” (1952)

 

(Imágenes—1- Gustav Klimt- 1910/ 2-Eugene Carrière)

THOMAS MANN, DUDAS Y TRABAJO

 


Siempre me ha impresionado la laboriosidad de Thomas Mann. En “La novela de una novela” —  el libro que cuenta cómo iba escribiendo “Doktor Faustus” — se lee:“14 de marzo de 1943. Embalando todos los materiales sobre “José” (“ José y sus hermanos” era el libro que acaba de terminar), el escritorio y los cajones quedaron vacíos.  Y sólo un día después, el 15 de marzo, para ser exacto,  aparece por primera vez en mis apuntes cotidianos, casi aislada, la anotación: “Doktor Faustus”.( …) “Conseguí encontrar el proyecto del Dr. Fausto en tres renglones  que datan del año 1901. Habían transcurrido cuarenta y dos años desde el momento en que había anotado el pacto de un artista con el diablo como posible tema de trabajo.”

(…)

Todo hay que guardarlo. Es una convicción personal. Las anotaciones, brotes de creación e ideas, o palidecen y agonizan al cabo del tiempo en un cuaderno o en un armario porque carecen de fuerza, o resisten e incluso cobran mucho más vigor conforme pasan meses o años. ¿ Cómo es posible que en 1969, viviendo yo en París, preparara ya con libros y apuntes cosas sobre Japón, para un libro que iría escribiendo muchos años después?

Cuando Thomas Mann le consulta a su mujer si ella cree que él debe adentrarse en esa nueva obra del Dr Faustus, ella se inclina en cambio a que prosiga con la continuación de las andanzas del estafador Félix Krull. Pero Mann no se inquieta. Se siente atraído por el viejo/ nuevo proyecto. “ Se trataba ahora de saber — escribe — si había llegado la hora de realizar aquella tarea proyectada, aunque vagamente tiempo atrás. No puedo negar una repulsión instintiva, reforzada por el presentimiento de que “ el asunto” era agobiador, de que me costaría sangre, mucha sangre, darle forma. Este movimiento instintivo podía expresarse en la fórmula: “Mejor será cualquier otra cosa antes”.

Y sin embargo se pone a ello. Resúmenes, anotaciones, cálculos cronológicos, personajes, lecturas, preparación. Lee a Shakespeare, estudia instrumentos musicales, habla con Schönberg y con muchos más. En fin, trabaja. Y el domingo 23 de mayo de 1943 apunta en su “Diario”: ‘He comenzado esta mañana a escribir “Doktor Faustus”.

”Lo importante es escribir, no publicar”, decía Virginia Woolf. Indudablemente hay que intentar publicar. Pero lo importante es el trabajo.

José Julio Perlado

 

 

(Imágenes— 1- Thomas Mann- libraries – ecu – edu/ 2- Katia Mann y Thomas Mann en Berlín – 1929 – Bundes archive / 3- biblioteque tumbar)

AHUYENTAR LOS RECUERDOS

 

¿Qué es la poesía?, se preguntaba Alfred de Musset:

“Ahuyentar los recuerdos, fijar el pensamiento,

sobre un bello eje de oro ponerlo a balancear

siempre incierto e inquieto y sin embargo inmóvil;

eternizar tal vez un sueño de un instante;

amar lo verdadero, lo hermoso y su armonía;

escuchar dentro de uno el eco de su genio;

cantar, reír, llorar, solo, al azar, por nada;

de sonrisas, palabras, suspiros y miradas

hacer exquisiteces, tímidas, hechiceras,

de una lágrima hacer una perla:

del poeta aquí abajo es ésa la pasión,

ése es su bien, su vida, y ésa es su ambición.”

 

(Imagen —Anna Atkins)

VIAJES POR EL MUNDO (36) : LAS ANTILLAS

 

 

“En las Antillas — cuenta José Zorrilla en sus “Recuerdos del Tiempo Viejo” — se respira con su caliente atmósfera el ambiente de la pereza, y se engendran en el corazón y en el espíritu el amor al ocio y el prurito de los deleites. Las islas son  los oasis del desierto del mar: a ellas se llega harto y entumecido del encierro del barco y de la falta de ejercicio, y se goza  con ansia la luz, la anchura y la libertad. Aquellos oasis brindan a los que pasan por ellos todos los placeres de los climas cálidos y todos los que ofrece al europeo los diferentes frutos, los distintos manjares, las mezcladas razas que en ellas habitan. Éstos les ofrecen, sin reserva, todo a cambio del oro de que suponen  repletos los bolsillos de los que allí arriban; y a los que allí por vez primera ponen los pies, les arrastra la curiosidad a ver y a gozar aquel todo que aún les desconocido.

Allí vi y admiré por primera vez el plátano, razón vegetal y palpable de la innata holgazanería de aquellas razas. Abanicos sonoros y ondulantes de la selva, aquellos árboles parece que arrullan el brote y crecimiento del racimo de su fruto, como las criollas a sus hijuelos con el monótono y sentido ritmo de sus apasionados cantares; el racimo brota en la parte superior del tronco, cobijado a la sombra de su penacho; cada uno de sus granos viene envuelto en una sólida, estriada y luciente cubierta, que del sol, del polvo y del rocío le guarece mientras pueden dañar a su primera vegetación; luego esa corteza se abre, se desprende de él y sobre él poco a poco se arrolla, conforme del sol, del aire y del rocío va necesitando, hasta que de él se desprende seca, cuando ya por sí puede nutrirse del rampojo a que cada fruto viene asido; y según el inmenso racimo va madurando, el tronco se va doblando hasta depositarla suavemente en manos del hombre, que puede dormirse a su sombra, seguro que la bajada de la fruta le despertará viniéndosele a la boca y sin que  necesite tampoco cultivar el árbol, que por sí solo brota otro pie al lado del que se cae, y a quien abona, beneficia  y nutre su propio despojo, su tronco filamentoso y sus hojas.”

 

 

(Imágenes—1- Sir Kyffin Williams/ 2- Charles Woodbury)

SCIASCIA, CALVINO , SICILIA

 


“He leído tu novela policiaca — “A cada cual lo suyo” — que no lo es — le dice Ítalo Calvino a Sciascia en 1965 — con la pasión con que se leen las novelas policiacas, y además divirtiéndome al ver cómo se desarrolla e incluso cómo queda demostrada la imposibilidad de la novela  policiaca en el ambiente siciliano. Es, en resumen, un magnífico Sciascia, que se ubica junto  a “El día de la lechuza” y lo supera porque hay más ironía. Viéndote tan hábil y sólido he decidido, para adecuarme a los  tiempos de lobos en que vivimos, verterte algún trago amargo en cada carta. Si no, ¿qué gracia tiene? Y esta vez te digo esto: desde hace un tiempo compruebo que cada  cosa que leo sobre Sicilia es una divertida variación en torno a un tema acerca del cual me parece que ya lo sé  todo, absolutamente todo. Esa Sicilia es la sociedad menos misteriosa del mundo; ahora en Sicilia todo es límpido, cristalino; las pasiones más tormentosas, los intereses más oscuros, psicología, habladurías, delitos, lucidez, resignación, ya no tienen secretos, todo está clasificado y catalogado. La satisfacción que dan las historias sicilianas  es como la de una bella partida de ajedrez, el placer de las infinitas combinaciones  de un número finito de piezas, cada una de las cuales tiene por delante un número finito de posibilidades. Mientras que para todos  los otros capítulos del saber humano, para todas las otras voces de la enciclopedia, sabemos que jamás conseguiremos tocar fondo, que cuanto más aprendamos más se nos escapa algo, la voz “Sicilia” nos da el placer más único que raro de confirmar a cada  nueva lectura que nuestro bagaje de informaciones  era adecuadamente rico y actualizado. Hasta tal punto que esperamos ardientemente que nada cambie, que Sicilia permanezca perfectamente igual a sí misma, ¡ así podremos decir al término de nuestras vidas que hay por lo menos algo que hemos conocido hasta el fondo!”

 

Calvino escribió al menos ocho cartas a Leonardo Sciascia comentándole sus libros. Como editor literario de Einaudi durante casi cuarenta años, juzga — a veces muy severamente- , estimula, felicita o reprueba a escritores que le envían sus obras. Una faceta más de su talento.

( en memoria de los cíen años del nacimiento de Síascia que hoy celebramos)

 

(Imágenes- 1- Enzo Sellerio/ 2-Sciascia- milanocultura/ 3- Ferdinando Scianna)

LA NIEVE CRUJE COMO PAN CALIENTE

 


“La nieve cruje como pan caliente

y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,

y yo pienso en el pan y las miradas

mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece

que la mañana no está únicamente sobre la tierra

sino que ha entrado suavemente en mi vida.

Yo veo el río como acero oscuro

bajar entre la nieve.

Veo el espino: llamear el rojo,

agrio fruto de enero.

Y el robledal, sobre tierra quemada,

resistir en silencio.

Hoy, domingo, la tierra es semejante

a la belleza y la necesidad

de lo que yo más amo.”

Antonio Gamoneda— “”Invierno”- “Blues castellano”( 1961- 1966)- 1982

(Imagen – Claude Monet- 1869)

CONOCIMIENTO DE LA POESÍA

 

“Tenemos muchos más poetas que jueces y críticos de poesía— decía Montaigne- . Es más fácil hacerla que conocerla. En un nivel bajo, puede juzgársela a partir de los preceptos y de la habilidad. Pero la buena, la suprema, la divina, está por encima de las reglas y de la razón. Quien contemple su belleza con mirada firme y serena no la ve, como no se ve el resplandor de un rayo. No intenta seducir nuestro juicio; lo rapta y destroza. La pasión que aguijonea a quien sabe penetrarla hiere incluso a un tercero al oírsela evocar o recitar;  como el imán atrae no sólo una aguja, sino que infunde también en ella la facultad de atraer a las otras… Desde mi primera infancia, la poesía ha actuado así, traspasándome y transportándome.”

(Imagen —-Robert Mapplethorpe – 1988)

HISAE : MÁSCARAS Y ESPEJOS

 

(…) De repente la ceja del actor Sojuro se curvó en el aire como si quisiera segar el silencio de los espectadores, Sojuro dio un tremendo salto que hizo temblar la madera del tablado del teatro y entonces Hisae pudo ver muy de cerca los rasgos de su máscara. Era una máscara que mostraba cólera desde sus dientes y sus ojos dorados y que en las comisuras de la boca y en su frente presentaba marcadas arrugas. La máscara entera era de un rojo intenso sobre un fondo blanco y la barbilla aparecía pintada de color añil. Hisae quedó sobrecogida ante aquella máscara. Nadie le había explicado el lenguaje de las máscaras y ella no conocía que todas las partes de una máscara podían muy bien ser movibles y mostrar sucesivamente afabilidad, severidad o ternura según lo reflejaban los estados de ánimo, como  también que podían representar pájaros, dragones o demonios con solo mezclar facciones de animales y de hombres. Subyugada por los movimientos de aquella máscara, Hisae apenas reparó en los brocados del kimono rojo anaranjado que vestía Sojuro ni tampoco en sus dibujos de flores y escudos bordados en las mangas. Sólo tenía ojos para seguir a aquella máscara. Ni siquiera se estaba enterando de la historia que contaban en el escenario: era una historia que trataba de una lucha feroz entre dos grandes clanes de samurais, la miseria, la gloria y la muerte en campos de batalla de siglos anteriores. Pero aquel relato guerrero que estaban representando sobre el tablado duró poco. Sojuro, que apenas había hablado y que era todo ojos y gestos de cólera conforme evocaba  su muerte y su vida, desapareció de pronto  por la izquierda detrás de una cortina, las luces del teatro se iluminaron al acabar aquel primer acto y Yôko aprovechó la  pausa  para preguntarle a Hisae si le gustaría visitar los camerinos.

 

 

Conocía Yôko muy bien las interioridades de aquel teatro puesto que iba allí muchas veces y rápidamente condujo a Hisae entre las filas de la muchedumbre hacia una escalerilla cercana al escenario y pronto llegaron las dos a las llamadas habitaciones de los espejos. Eran aquellas habitaciones unos pequeños cuartos unidos los unos a los otros con pisos de esteras y puertas corredizas y en donde numerosos actores, cada uno delante de un espejo, estaban en aquellos momentos preparándose para  continuar la representación. Colgadas de cada una de las paredes, perfectamente clasificadas y ordenadas, aparecían abundantes máscaras, además de ropajes y pelucas, espadas, arcos, varas de bambú, bastones y abanicos, un conjunto abigarrado que a Hisae le sorprendió. Yôko le iba explicando a Hisae que las máscaras colgadas en las paredes de cada cuarto estaban hechas de madera de cedro y  barnizadas con varias capas de laca y que aunque parecía que allí hubiera muchas y fueran muy variadas, todas ellas se reducían a tres tipos: las de forma humana, las de dioses y  las de seres sobrenaturales, tales como demonios, monstruos o espíritus. “Pero todas, como ves, le dijo Yõko mientras iban asomándose por los camerinos, son aparentemente inexpresivas, es el actor con sus movimientos y  sus gestos quien les tienen que dar vida; el actor se transforma completamente al ponérselas; con la máscara es otra persona”— le repetía  Yōko—. De repente, al pasar por una de aquellas habitaciones de los espejos, Hisae quedó paralizada : en el suelo, tirada en una de las esquinas de uno de los camerinos, acababa de descubrir  la enorme ceja de Sojuro negra y larga, acechante, tal como ella acababa de verla hacía muy poco en el escenario. La ceja permanecía quieta y arrumbada, caída hacia un lado, en total reposo. Aquella larga ceja, igual que un penacho, aparecía unida a una máscara que también permanecía en el suelo. “Es la máscara de Sojuro”, le comentó  Yōko en voz muy baja; “ pero, mira — le añadió de repente, muy sorprendida y nerviosa —¡ ahí tienes a  Otani Sojuro!”. Entonces Hisae giró la cabeza y se fijó en un hombre muy joven que se encontraba de pie en medio de la habitación y al que, ante un gran espejo, dos personas le estaban ayudando a vestirse. Quedó fascinada. Era impensable que aquel ser tan joven pudiera ser el mismo que ella acababa de ver en el escenario. No quiso moverse. Se quedó quieta, observando aquellos ritos. A Otani Sojuro dos hombres le estaban cubriendo ahora sus pantalones con una bata de seda que le llegaba hasta las rodillas, luego empezaron a colocarle una especie de almohada pequeña en el estómago sujetándosela con cintas, después le pusieron una falda larga de color rojo y encima de ella un ropaje exterior, parecido a un kimono rojo de mangas muy amplias.”

José Julio Perlado

 

( del libro “Una dama japonesa”) ( texto inédito)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

 

(Imágenes— 1–Koume Tachibana/ 2-Maruyama Okyo/ 3-Kasamatsu Shiro- 1938-bruce gof archive)

VIAJES POR ESPAÑA (25) : TERUEL

 

 

 

“Javalambre con nieve. Sobre el pecho,

como una inmensa herida,

los Mansuetos se abren: Carne joven

en la vieja tierra. Gira el cielo.

Pasan, camino de la mar,

los enormes camiones de transporte:

¡Adiós!

¡Adiós!

Hoy, San Martín mudéjar, me nostalgia

los amigos que tuve, allá, en mi infancia.

Miro hacia el fondo: Villaespesa.

Todo lleva consigo

la tierra que surge desde dentro:

Teruel:

Áridas voces de mineros, ascienden

del violento carmín de tu paisaje.”

José Antonio Labordeta —“Las sonatas” (1965)

(Imagen —Teruel- Wikipedia)

CUADERNO DEL AGUA (3) : ESENCIAS

 


Lo mejor es el agua”, ya  había dicho en el siglo V antes de Cristo el griego Píndaro en sus  “Olímpicas”. “El agua es el conductor de la naturaleza”, dice Leonardo en sus “Cuadernos de notas”, “el agua asume todo olor, color y sabor, mientras que ella no tiene nada por sí misma”, escribirá también. ” El agua es la mirada de la tierra, su aparato de mirar el tiempo”, dirá Claudel. “El agua es la imagen del tiempo – comentará el poeta y Premio Nobel ruso Josef Brosky – y dirá que “cada víspera de Año Nuevo hago lo posible por encontrarme con el agua, preferentemente el mar o el océano”.  Destaca en Brodsky su poema “Un vaso con agua “( 1995). Y esos recipientes con agua nos llevarán a “El aguador de Sevilla”, de Velázquez. ” El agua vuelve al agua”, escribe Saint Exupery en “Ciudadela”. “Aguas parpadean tes, aguas horizontales”, dice Valéry en sus “Fragmentos”. “Luz líquida” llamará al agua Julio Verne en ” Veinte mil leguas de viaje submarino”. Lorca hablará de “agua loca”, “agua clara”, la definirá como “la que no tiene cauce”, la que “embiste, mansa como un buey”. Leonardo hablará del “agua rugosa o arrugada” , dibuja diluvios y pinta sus “Estudios de agua”, (1510) que se encuentran en el castillo de Windsor. ” agua es perlas fundidas”, escribirá Zamrak, poeta de Mohammed V en 1390, como así lo cuenta el gran arabista Emilio García Gómez.  Y existe una “Alegoría del agua” escrita por Jerónimo Antonio de Ezquerra en 1700.

 

Acantilados y agua fueron pintados por Böcklin. ” El agua es la maestra del lenguaje fluido, del lenguaje sin tropiezos, del lenguaje continuo”, señala  D’Ors que ha hablado de “las risas del agua”,

Hay aguas livianas y medusas, dirá Gerardo Diego en su poema “Aguasmalas”.
Del agua y lo onírico destaca sobre todo la noche de Durero, en junio de 1525, que sueña cómo unas grandes masas de agua caen poderosamente de los cielos e invaden todo el país. Durero pintó inmediatamente  ese sueño. Y  sobre las relaciones del agua y la memoria Sergio Bonini se pregunta : “¿Deberíamos especular sobre la razón por la que el agua puede recordar algo en ciertas ocasiones y olvidarlo en otras?”, como recoge  Philip Ball en su “Biografía del agua”. La curación por el agua en el cine aparecerá de algún modo en  “Nostalgia”, la película del ruso Andrei Tarkovski.

 

(Imágenes—1-Kane Gledhill/ 2-Eduardo Gageiro – Lisboa/ 3-Kane Gledhill)