LA CURIOSIDAD Y EL ASOMBRO

 

 

“La curiosidad acaba desarticulando las cosas para saber cómo son —decía Rof Carballo –: quizás. en definitiva. sea lo que conduce al mundo técnico. En cambio, el asombro conduce al respeto, al maravillado respeto frente al misterio de las cosas, la belleza del mundo o el destino del hombre. Del asombro surge la veneración. El hombre del asombro es el hombre capaz de veneración, lleno a la vez de íntima mesura y de tensión religiosa, de ardor y de temor.

El hombre de la curiosidad acaba desmenuzando las cosas y viendo que  detrás de ellas no hay nada, acaba en la soberbia, en el escepticismo o en la melancolía; el hombre del asombro acaba viendo que el último saber del hombre es que nada sabe, acaba en  la cultura y en la humildad, dos cosas que pueden abrirle a una más grande, a la fe. Una de las más importantes cualidades de la personalidad madura es la de estructurar jerárquicamente la realidad. Descubrir las jerarquías de la realidad es descubrir el mundo de los valores.

El psicoterapeuta ha de ser hombre de asombro, no hombre de curiosidad.”

(Imagen –Cyrille Druart – 2018)

EL PRINCIPITO

 

 

“La aparición de unos esbozos de los dibujos para “El Principito” me llevan a releer una de las páginas del libro:

”Este es, para mí, el paisaje más hermoso y el más triste del mundo. Es el mismo paisaje de la página precedente, y lo he dibujado una vez más para mostrároslo bien. Aquí es donde el Principito apareció sobre la tierra, y luego desapareció. Mirad atentamente este paisaje, para que estéis seguros de reconocerlo, si viajáis un día, en África, por el desierto. Y, si llegáis a pasar por allí, os lo suplico, no tengáis prisa; esperad un poco; ¡Justo bajo la estrella! Si entonces va hacia vosotros un niño, si sonríe, si tiene el cabello de oro, si no responde cuando se le pregunta, sin duda adivinaréis quién es. Entonces, ¡sed buenos! No me dejéis tan triste: escribidme enseguida diciéndome que ha regresado…”

 

 

(Imágenes- : dibujos de “El Principito’)

¿POR QUÉ VA LA GENTE AL CINE?

 

“¿Por qué va la gente al cine?— se pregunta Tarkovski en “Esculpir en el tiempo” — ¿Qué les lleva a una sala oscura donde durante dos horas pueden observar en la pantalla un juego de sombras? ¿Van buscando el entretenimiento, la distracción?  ¿Es que necesitan una forma especial de narcótico?  Es cierto que en todo el mundo existen consorcios de entretenimiento, que explotan para sus fines el cine y la televisión lo mismo que muchas formas del arte. Pero éste no debería ser el punto de partida, sino que más bien habría de partir de la naturaleza del cine, que tiene algo que ver con la necesidad del hombre de apropiarse del mundo. Normalmente, el hombre va al cine por el tiempo perdido, fugado o aún no obtenido. Va al cine buscando experiencia de la vida, porque precisamente el cine amplía, enriquece y profundiza la experiencia fáctica del hombre mucho más que cualquier otro arte; es más, no sólo la enriquece, sino que la extiende considerablemente. Aquí, y no en las “estrellas“, ni en los temas ya gastados ni en la distracción, aquí reside la verdadera fuerza del cine.”

 

 

Pero hay muchas más razones por las que la gente va al cine. El historiador Peter  Burke, evocando las relaciones entre cine e Historia o cine y sociedad, recordaba por ejemplo “que la cultura material de las clases altas del siglo XlX es evocada de modo fascinante en las escenas de la alta sociedad de Palermo en “El Gatopardo”, de Visconti,  o en las escenas de la Nueva York elegante de “La edad de la inocencia”, de Martin Scorsese; la de la aristocracia rural en “Orgullo y prejuicio”, de la BBC, y la de la clase trabajadora de los años treinta en la escena del restaurante de “Roma”, de Federico Fellini.”

Poe estas y por mil razones más va la gente al cine.

 

 

(Imágenes -1-Tarkovski rodando una película/ 2- Tarkovski y Robert Bresson- 1983/ 3- escena de “El Gatopardo”)

PISSARRO

 

 

“Acuérdate —le decía Pissarro a su hijo  — que es la voluntad lo que lo hace todo. La voluntad de levantarte pronto por la mañana, de ir rápidamente a tu trabajo, de abstraerse, de crear todo un mundo. Pero eso no es aún bastante, la voluntad más grande es la de crear una obra que los otros deban comprender.”

 

 

”Yo trabajo como un negro, hijo mío, tengo diez cuadros frente a mi, con todos sus efectos.., figúrate tú desde mi ventana el barrio nuevo de Saint-Sevet, justo enfrente la estación de Orleans toda nueva y brillante, y con multitud de chimeneas enormes y pequeñas. En el primer plano, barcos y agua, a la izquierda la estación y el barrio obrero que corre a lo largo de los muelles hasta el puente de hierro: es la mañana ante un sol brumoso… , es bello como Venecia, tiene un carácter extraordinario, ¡es bello!… es el arte y nuestras propias sensaciones. No existe más que este motivo, hay maravillas a derecha e izquierda…Yo amo mucho más esto  que la hipocresía de los sentimientos…”

 

 

’He comenzado, hijo mío, mi serie sobre los Bulevares; es un motivo grandioso que es necesario interpretar con todos los efectos posibles pero que es terriblemente difícil, es casi representar a vuelo de pájaro automóviles, ómnibus, personajes entre los grandes árboles, grandes mansiones que es necesario pintar… No hace falta decirte que es urgente que yo me ponga a la tarea.”

 

 

Gauguin decía de él: “Si se examina la obra de Pissarro en su conjunto, se encuentra en él, a pesar de sus fluctuaciones, no sólo una excesiva voluntad artística que no se desmiente jamás, sino también un arte esencialmente intuitivo de hermosa estirpe… ¡Imitó a todo el mundo, diréis! ¿Por qué no? Todo el mundo lo ha imitado también, pero reniega de él. Fue uno de  mis maestros y no reniego de él.”

 

 

(Imágenes —1- pixels/ 2- Cristies/ 3-reprobart/ 4- rue Saint Honore – 1897/ 5- Pissarro)

EL VIEJO RELOJ DE MI PADRE

 

 

“En mi infancia —evocaba Ingmar Bergman —había en las revistas una especie de imágenes que consistían únicamente en cifras y puntos. Uno tenía que trazar líneas entre los puntos con un lápiz. Poco a poco aparecía un elefante, o una bruja, o un palacio. Yo dispongo de noticias fragmentarias, narraciones cortas, episodios aislados, ésos son los puntos numerados. Trazo mis líneas con la, tal vez, vana esperanza de que surja un rostro. ¿ Tal vez lo que diviso es una verdad sobre mi propia vida?¿ Por qué, si no, me empeño con tanto afán? El viejo reloj de mi padre hace tictac infatigablemente en su soporte sobre mi escritorio, lo cogí de su mesilla de noche cuando murió una tarde a finales de abril de 1970. El reloj hace tictac, tiene casi cien años. Un día se paró inexplicablemente. Yo me sentí angustiado, me imaginé  que mi padre desaprobaba lo que escribía, que declinaba esta tardía atención. Por mucho que atornillé, sacudí, hurgué y soplé, no hubo forma de que el segundero se pusiera en marcha. El reloj quedó depositado en una casilla aislada del escritorio, fue un pequeño divorcio. Yo iba a echar de menos el pulso del tictac y la discreta advertencia de que los días están contados. Y mientras, el reloj en su casilla, reflexionando. A la mañana siguiente abrí el cajón y miré, pero sin esperanza ninguna. El reloj marchaba con toda su alma. Tal vez fuera un buen augurio. Cuento esto como un episodio que haga sonreír. Yo, sin embargo, estoy serio.”

 

 

(Imágenes:  -1-reloj fabricado por tasma en 18o6- museo doorzoeck -het gehengen van nederland/ 2- reloj de arena – 1776- Forun horlogerie suisse)

LA VIOLETA

 

 

“Hay belleza en el lirio inmaculado

de majestad emblema,

hay belleza en el cáliz nacarino

de la blanca azucena,

hay belleza en la rosa purpurina

y en el albo reseda,

hay belleza en la nítida corola

de la nívea camelia,

hay belleza en el pálido junquillo

y en la suave diamela,

hay belleza en el triste pensamiento

y no hay flor en la cual no haya belleza,

pero hay una que es flor entre las flores

con ser la más modesta,

una flor de fragancia incomparable,

delicada y pequeña,

una flor que en un lecho de esmeraldas

oculta su belleza,

una flor que un encanto misterioso

en su cáliz encierra,

un encanto ideal, indefinible

que no hay flor que contenga,

una flor para mí como ninguna,

una flor que se llama ¡la violeta!”

Delmira Agustini“La violeta” – (en “La petite revue’, septiembre de 1902)

 

 

(Imágenes —1- violetas

 

LOS SUEÑOS DE LOS ARTISTAS

 

 

“Los sueños siempre tienen gran importancia para mí cuando escribo — decía Graham Greene —. A veces es tal la indentificación con un personaje que el autor sueña los sueños de él, y no los propios. Supongo que todos los autores habrán recibido la misma ayuda desde el inconsciente.”

Estos días el neurocientífico Mariano Sigman recuerda cómo  “muchas historias sugieren que el sueño es de hecho una fábrica creativa. Quizás la más extraordinaria – dice –  sea la de Paul McCartney que cuenta que despertó de un sueño con una melodía. Apurado, para no olvidarla, le puso una letra sobre unos huevos revueltos y solo un tiempo después, le dio la letra que hoy todos conocemos: Yesterday. La que quizás sea la canción más famosa  del siglo XX,  nació en un sueño.“

 

 

Borges ha dedicado muchos textos a la relación entre sueño y creación y las confesiones de los artistas nos desvelan esa atmósfera entre lo soñado y lo escrito, entre lo pensado en el sueño y lo que luego se va a realizar.  Relataba el escritor alemán Paul Heyse, Premio Nobel de Literatura: “Desde luego, la mejor parte de toda invención artística es la que se produce en un impulso secretamente inconsciente, muy afín al estado onírico, de manera que se puede aplicar también a esta actividad del cerebro humano la frase que dice : “Dios da su amor en el sueño”. Pero las más de las veces la actividad sonámbula de la fantasía reviste el carácter del mundo onírico por el hecho de prescindir de relaciones claramente establecidas. ¿A quién  no se le ha ocurrido el ponerse  a hacer versos en sueños, versos que el propio soñante admira, hasta que a la mañana siguiente, al despertar y retenerlos unos instantes en la memoria consciente, comprueba que no son más que ripiosas inepcias, desprovistas de todo sentido? De este modo también la fantasía novelística echa a correr en sueños e inventa toda clase de aventuras. Muchas veces, especialmente en el semisueño de la mañana, me ha sido dado hallar motivos que luego, al despertar naturalmente, seguí elaborando hasta configurar una obra. Fue de este modo como se originó una de mis novelas, una espantosa lucha, durante el sueño, con un animal monstruosamente fantástico. Otra vez me ocurrió que un cuento verdaderamente apasionante me fue “dictado” prácticamente mientras soñaba.”

 

Gelatin Silve

 

(Imágenes- 1-Jerry Uelsman/ 2-Lee Lawson/3- Gelatin Silve)