LOS CUADERNOS MIQUELRIUS

Agradezco muy de vera a la profesora Aurora Pimentel.la reseña que ha publicado de mi último libro.

José Julio Perlado es un escritor con una voz propia, diferente y singular, y una constancia admirable. Está en lo que está, que es escribir, un paciente artesano ajeno a modas y vaivenes. Ha sido también profesor universitario en la Facultad de Ciencias de la Información, corresponsal de prensa en Roma y París, director de diversas revistas, y ha impartido cursos de creación literaria en España y México.

El pasado mes de julio, su cuidado blog Mi siglo cumplió quince años. En él, cada día, puntualmente, Perlado no falta a su cita con los lectores: relatos propios, ficción y no ficción, reflexiones y recuerdos, y también textos de escritores o artistas, anécdotas culturales, etc.

Los cuadernos Miquelrius son de difícil clasificación. Inicialmente comienzan como lo que podría parecer un diario. Hay también una entrevista que le hace una periodista al autor. Con este hilo inicial, a veces río y otras cruzándose con afluentes, se enlazan recuerdos con reflexiones e ideas, parte de ellas sobre el proceso creador y sus alrededores. Tampoco faltan cuentos, a veces una ficción dentro de otra. Entre estos, el precioso Caligrafía, que quizás sea como el perfume, la esencia, de estos cuadernos.

La sensación al leer es, por un lado, de cierto balance. Es mucho lo que ha leído, escrito, pensado y vivido; hay mucho que contar. Pero también, y desde luego, hay mucho en estos cuadernos de proyecto, de ilusión, de seguir trabajando pacientemente para que quede lo que importa: la obra bien hecha.

Se trata así de una mirada hacia atrás y hacia adelante, abierta, interesada, curiosa y amable, agradecida: la mirada de un escritor con voz y tono propios, muy hecho ya, sólido, y a la vez en evolución, que no se contenta. Cuenta, y aunque cuente cosas “suyas”, él queda, como aquellos fotógrafos, bajo el paño negro de la ocultación: infancia, familia, casas, habitaciones, paseos, campo, jardines, barrios, lugares –Madrid, Roma, París–, personajes de la cultura a quienes tuvo la suerte de conocer, otros a los que no conoció personalmente, pero de quienes ha aprendido.

Es de destacar en estos cuadernos el no hacer literatura haciéndola, la falta de afectación, la sinceridad, la dignidad y la elegancia de quien está en su centro.

KANDINSKY

Azul, Azul subía, subía y caía

Puntiagudo, afilado silbaba, se hundía, picaba, pero no horadaba.

Agrandamiento lento en todos los rincones.

Sombra espesa quedaba enganchada, acaso para la Eternidad.

Puede ser. Puede ser.

Más amplío abro tus brazos.

Más amplío, más amplío.

Sobre tu cara ponte el pañuelo rojo.

Después de todo, puede ser que nada se haya movido;

que seas tu sólo quien se ha movido.

Salta blanco después salta blanco.

Y después de este salto blanco, otra vez un salto blanco.

Es una lástima que tú no veas nada en el desorden:

Porque en el desorden está posado.

E incluso es por ahí por donde todo ha comenzado…

…Esto cruje…

Wassily Kandinsky- 1913

(Imágenes-1-Kandisky – el domingo- wikipedia/ 2- Kandisnky- la montaña azul-1908- museum sindicate)

EL ÚLTIMO CONCIERTO (1)

Hisae Izumi se sentó allí, en la primera fila del palco, en la primera planta de la Sala Dorada del Musikverein , la sede de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena, creada en 1870. Lo hizo como lo hacía todos los días Primero de Año, contemplando una vez más la dorada sala iluminada, con sus famosas hileras de cariátides o las representaciones de Apolo y las nueve musas en el techo. Nunca se acostumbraba a tanta elegancia y  belleza. Su forma de “caja de zapatos” le confería a aquella sala una de las mejores acústicas del mundo y aquello siempre le impresionaba a Hisae desde hacía años. Rosas, claveles, azucenas y orquídeas se reunían allí en un mar de 30. 000 flores de todos los colores desde las puertas a los escenarios.

Después Hisae paseó su mirada por la gran orquesta que esperaba la entrada de su director, una gran orquesta de sonido asombrosamente refinado con variantes singulares como el oboe, la trompa y el timbal. Sus ciento treinta y ocho instrumentistas, con una violinista y varias solistas de viento y arpa — a la violinista Albena Dainalova colocada ante el primer atril Hisae ya la conocía—, aguardaban a Daniel Barenboim, el director argentino- israelí que nada más entrar y saludar se quedó durante un minuto en silencio, concentrado, como era su costumbre. Vestido con su chaqueta negra y su corbata plateada, a los 79 años de edad, Hisae conocía bien los movimientos de Barenboim : a veces dejaba hacer a la orquesta limitándose simplemente a marcar el compás, o a seguir la partitura con la vista baja y la pose estática, y en cambio en otras ocasiones lanzaba indicaciones dinámicas o marcaba precisos ataques con enérgicos gestos de batuta y manos.

Una de las primeras piezas que escuchó Hisae aquella mañana fue el vals “Alas del Fénix” de Johann y a continuación la polca mazurca “La sirena”, una polca lenta de Josef. Pero Hisae se estuvo fijando sobre todo en Barenboim y en sus movimientos. Muy alejados a los que ella había seguido hacía unos años, en 2002, a un compatriota suyo, Seiji Osawa, un director japonés que en aquella misma sala había dirigido el concierto de primero de Año. Osawa era célebre por su memoria fotográfica, gracias a la cual era capaz de memorizar partituras enteras de obras inmensas, como por ejemplo las sinfonías de Mahler: los ademanes del japonés, a veces impetuosos y sorprendentes, le habían proporcionado elogios y críticas y a Hisae todos aquellos recuerdos le vinieron mezclados a la cabeza. Vestía Hisae aquella mañana un elegante kimono de ramas de ciruelo y hojas tiernas de glicina y siguió escuchando ahora el particular homenaje a la prensa que presentaba la orquesta por medio del vals “Periódicos matutinos” de Johann Strauss hijo mientras se asistía al paseo que daba una pareja de enamorados por el centro de la capital austriaca, llegando hasta el monumento dedicado a Mozart en el Burggaten

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa”) ( relato inédito)

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( Imágenes- 1- museo de arte de Japón/ 2- estampa japonesa)

EL CUENTO Y EL RITMO DEL JAZZ

La experiencia me dice— señalaba Cortázar — que, de alguna manera, un cuento breve no tiene una “estructura de prosa” . Cada vez que me ha tocado revisar la traducción de uno de mis relatos ( o intentar las de otros autores, como alguna vez con Poe) he sentido hasta qué punto la eficacia y el sentido del cuento dependía de esos valores que dan su carácter específico al poema y. también al “ jazz”: la tensión, el ritmo, la pulsación interna, lo imprevisto dentro de parámetros pre- vistos, esa “libertad fatal” que no admite alteración sin una pérdida irresstañable.

(Imágenes— 1 – el baterista de jazz Art Blakey- 1985- wikipedia / 2- Mille Davis- wikipedia)

VIAJES POR ESPAÑA (39) : PROVINCIA DE LEÓN

“Cortos pueblecillos que se agrupan de diez en diez o de doce en doce para componer un ayuntamiento , vida pastoral en los moradores, sencillez y hospitalidad en las costumbres, tales son los rasgos comunes de las montuosas comarcas de Laceana, Babia, Omaña, Argüelles y Valdeburón — así los va describiendo José María Quadrado en sus “Recuerdos y bellezas de España”. Divididos corren y encajonados en sus angostas cañadas, ora sesgos ora raudos y espumosos, el Omaña y el Luna, el Vernesga y el Torío, el Curueño y el Porma, el Orbigo y el Esla, que absorben luego uno tras otro a los restantes para llevar al Duero sus aglomerados caudales fuera de los confines de la provincia (…) Los monumentos de esta región están en su alpestre naturaleza, su historia en las costumbres tradicionales de sus gentes: ninguna obra de arte apenas, ningún célebre recuerdo, ninguna población importante ilustra su quebrada zona ; y sus cabezas de distrito, Murias de Paredes, la Vecilla y Riaño, en nada se diferencian de las humildes aldeas que presiden( ….) A orillas del Porma florecían los benedictinos en el de San Adrián de Boñar, que tomó su nombre, corrupción de “Balneare”, de los baños medicinales contiguos(…) A medida que el Esla el principal río de la provincia, desciende a las llanuras bañando más fértiles y despejadas vegas, ve aparecer en sus márgenes más insignes y aventajados monumentos. En el pantanoso suelo de.Gradefes, cinco leguas al oriente de la capital, su ancha corriente lame el bizantino monasterio de Santa María, habitado por religiosas del Cister desde su primera fundación en 1177.

Legua y media más abajo, sobre el mismo río y entre frondosas alamedas, permaneces el antiquísimo priorato de San Miguel de Escalada abandonado en la soledad a sí propio, y soportando el peso de más de nueve siglos sobre su endeble fábrica, casi toda de tierra y ladrillo…”

(Imágenes- 1- monasterio de Carracedo- wikipedia/ 2- Castillo de Ponferrada- ( ilustración de “Recuerdos y bellezas de España” – José María Quadrado)

LAS CUATRO EDADES

Uno de los cuadros pintados por Turner en Margate

Goethe dividía la vida humana en tres fases; la edad escolar, la edad del caminar y la edad del enseñar. Habría que añadir una cuarta edad: la edad de pensar sobre uno mismo y sobre la ciencia que ha estudiado y, cribando hasta el fondo sus saberes — como aconseja un célebre médico —-, legar unas pocas palabras con su mensaje.

José Julio Perlado

(Imágenes— Turner- wikipedia)

DE SANGRE SECA

Una bella albina señora de Maryland me regaló la noche de Navidad, que es la de mi cumpleaños, una magnífica flor blanca y sin nombre, una flor que duraba, que vivía sólo una noche, aquella noche precisamente.

“¡Maldita sea usted!”, le dije. “¿Por qué no pensó usted , antes de arrancarla, en todo lo que tendría que hacer esta hermosa flor en esta hermosa noche única de su vida? Y yo, ahora, ¿ qué voy a hacer con ella sin saber nada de sus necesidades ni de sus caprichos?”

Puse la flor en el jardín. Por la mañana sólo encontré sobre la yerba una mancha de sangre seca.

Juan Ramón Jiménez- 1945

(Imagen- wikipedia)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (14) : DE COLORES Y MINERALES

En la eternidad, al no haber museos, porque no se necesitan y nadie piensa que los haya, los minerales están al aire libre, sin tener que excavar ni ahondar en nada porque están al descuierto, con el reflejo de sus cristales y la amplitud de sus formas, unos más brillantes que otros, unos parecen barcos de sal o de piedras, otros recuerdan a las monedas antiguas, las que usábamos en épocas anteriores para comprar y vender otras monedas más pequeñas que nos daban y con aquel grupo de monedas pequeñas adquirir una más grande que luego se disolvía y redondeaba en un trasiego casi misterioso que nos habíamos pactado entre todos y que, recuerdo, llamábamos comercio. Pero como aquí no hay comercio ni se necesita, los minerales son transparentes, se puede ver la eternidad a través de ellos y entonces la eternidad toma nuevos colores, color tierra, color roca, un granulado muy compacto como si la eternidad fuese de arena, que no lo es, todos los que llegan aquí piensan que un día podrán definir la eternidad, que todo es definible, pero la eternidad no lo es, la definición no ha llegado ni siquiera a tocar el suelo de la eternidad, por eso lo mejor es verla a través de los minerales, por ejemplo a través de las hojuelas del cuarzo, o contemplar el brillo metálico de la eternidad y sus irisaciones, las pizarras cristalinas que muestra y los cantos rodados que esconde, el color blanco amarillento o el color pardusco, o gris, o negro de hierro, todo, dicen, está dentro de nuestros ojos, nuestros ojos tienen color de eternidad y en ellos descubriremos el negro azulado de lo que vemos, o el anaranjado o amarillo de miel o el rojo cobrizo del paisaje. Aunque aquí, como no hay paisaje a la manera antigua, tendremos que construir nuestro propio paisaje.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”) ( relato inédito)

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(Imágenes- wikipedia)

ELOGIO DE LOS COLORES : EL ROJO

“Contempla. está llama. —dice Leonardo da Vinci. —y considera su belleza. Cierra el ojo, después mira : esto que no ves de ella no está, es que ella no está…

Matisse, Klee, Léger, Picasso, Gerard Fromanger, Anish Kapoor….,, todos, de una u.otra forma, se han inclinado ante el rojo…Shakespeare, Poe, Lamartine, Giraudoux,, Hugo, Malaparte, Pamuk, Proust, Kandinsky, Pascal Quignard…todos han escrito sobre el rojo. El rojo ha estado presente siempre en pintura y en literatura.

(Imaágenes- 1 Amish Kapoor 2015–. Cortesía CAFA/ 2- Matissse)

INQUIETUDES

Una idea que me inquieta — escribe Monterroso—: el día, de trece horas a partir de las ocho de la mañana, está aquí dividido en veintisiete segmentos de media hora y cuatro milímetros cada uno, relación espacio- temporal que me hace preguntarme si cada lapso debo llenarlo con algo distinto o si es válido dedicarlos todos a una sola cosa o, mejor, a no hacer nada mientras los espacios se van llenando de nada o de pequeños actos inocuos como ver las nubes o contestar una llamada telefónica imprevista de veintiocho minutos.

(Imagen- 1776- Forum horlogerie suisse)

1954: HISAE Y “LOS SIETE SAMURAIS”


Debió ser en la reunión que tuvieron los guionista japoneses Shinobu Hashimoto e Hideo Oguni con el director Akira Kurosawa en diciembre de 1952 cuando saltó en la conversación el nombre de Hisae Izumi como alguien que había conocido muy bien a muchos samurais. Hashimoto había escrito el guión de “Rashomon”, basado en un cuento de Akutagawa, y Kurosawa había impuesto allí, como siempre, el sello de su personalidad. Por ejemplo, había teñido con tinta negra el agua de la lluvia para intensificar su efecto en la película y había utilizado todo el suministro de agua de la zona en que rodaban para crear una impresionante tormenta. A la vez, había completado con los actores lo que siempre hacía: distribuía los ropajes y vestimenta semanas antes de la filmación para que los actores lo llevaran puestos casi de manera continua y con ello establecieran un vínculo con la película. Pero ahora Kurosawa quería hacer un film sobre los samurais que llevaba pensando hacía mucho tiempo. Después de largos tanteos con productores y guionistas que fue desechando poco a poco, se decidió a rodar una película cuya trama se ambientaba en el año 1586, durante el Período Sengoku, es decir, un largo período de guerra civil en la historia de Japón, narrando los acontecimientos de un pueblo de granjeros que contratan siete rōnin (samuráis sin amo) para combatir a los bandidos que intentan robarles sus cosechas  .Todas las localizaciones del rodaje pensó que quedarían situadas en la península de Izu, en la prefectura de Shizuoka, cerca de Tokio, porque Kurosawa se negó a filmar la aldea campesina en los Estudios Toho.

Y allí, a la península de Izu, acudió Hisae Izumi llamada por Kurosawa y allí se conocieron los dos. Kurosawa tenía mucho interés en conversar con ella antes de comenzar el rodaje y quiso que también estuviera presente en las conversaciones el gran actor Toshiro Mifune de ojos fieros y penetrantes y de cuerpo hercúleo, dispuesto a mil batallas, que iba ser un personaje importante representando a los samurais. Hisse le habló a Kurosawa de distintos samurais, que ella había conocido y de los que jamás hablaba, pero principalmente le habló de dos. De Kiromi Kastase, el que había sido su gran amor, el hacedor de espadas, muerto en la batalla de Dan- no- ura en 1185 y cuyo cuerpo se decía que aún navegaba bajo las aguas y también del “samurai herido”, con el que había soñado en 1550, no sabiendo aún si aquello había sido sueño o realidad, como también de los  paseos que en sueños o en realidad, tampoco lo sabía, ella había dado con Kiromi Kastase  en la aldea en que éste nació.

Pero lo que nunca había contado a nadie de su primer amor y de su muerte, sí quiso contárselo a Kurosawa porque eran leyendas mezcladas con realidades y por si alguna de ellas le podía servir . ” A mis alumnos, los niños, a los que daba clase hace muchos años  — le dijo Hisae a Kurosawa —- ,les conté que aquel hacedor de espadas del que yo me había enamorado había muerto en el estrecho que une a las islas de Kyūshū y de Honshū, en esa batalla de Dan- no -ura, y que allí quedó su cadáver en el mar flotando entre un ejército de fantasmas. Yo no he vuelto por allí, les dije a los niños. Y eso hice. Nunca he vuelto. Pero dicen— añadió Hisae –   que los espíritus de los samuráis que allí quedaron siguen reflejados con sus mismos rasgos humanos en la concha de los cangrejos. No sé si eso es verdad, pero se han visto cangrejos gigantes que asoman de repente en el mar, cangrejos con un cuerpo enorme porque llevan dentro de sus conchas las corazas de los samurais muertos como si se las hubieran tragado, llevan también sus cascos e incluso sus espadas, de tal forma que los cangrejos gigantes forman un ejército compacto e imprevisible, surgen de entre las olas, a veces es uno solo el que emerge con la espuma, pero otras veces son cientos y cientos los cangrejos- samurais que aparecen sobre las aguas. No sé — dijo Hisae— si eso puede servirle de algo para la película. A mí me da algo de miedo, pero me han contado que es así.

Kurosawa, que había estado muy atento a todo el relato, le dijo a Hisae: “Le agradezco toda esta historia, que es apasionante, y que bien podría ser una película, pero yo quiero hacer una película de época. Las películas japonesas tienden a ser ligeras, comprensibles, simples pero saludables. Yo quisiera hacer una que fuera suficientemente entretenida. Fíjese en este actor, Mifune, que será un campesino., y por tanto deberá gritar como un campesino. Cuando Mifune se pone delante de la cámara y grita yo siempre miro al cámara y al equipo de luces y veo cómo experimentan todo con él y ellos también gritan.”
Hablaron Hisae y Kurosawa de muchas cosas. Hisae le fue explicando la vida y el concepto del sable que le había comentado su gran amor, y cómo el sable de un samurai era considerado como la prolongación del guerrero y que incluso ocasionalmente el guerrero se consideraba una prolongación del sable. En  aquella singular “humanización “ del arma, la hoja se identificaba de alguna forma con el alma, la empuñadura con la cabeza, la vaina con el  cuerpo y los demás complementos con el vestuario.  Como depositario de lo más valioso, como era la Lealtad y el Honor,—continuó  Hisae ante un  Kurosawa atento a todo ello —, el sable recibe todo tipo de veneración por parte del samurai. Mas de un templo y  de una familia en Japón conservan un sable como objeto de adoración. Incluso al más común de los puñales se le rodea de respeto.

En ese momento, como si alguien se lo ordenara, Kurosawa empezó a dibujar sobre un papel que tenía delante y dibujó enseguida un sable entero y también la cabeza de un enorme  cangrejo – samurai tal como él la concebía, emergiendo de las aguas. Aunque en principio – le dijo Kurosawa a Hisae – no voy a hacer esa película de la que usted me habla, la película de los cangrejos gigantes, a mí me gusta siempre dibujar antes lo que voy a filmar. El dibujo me sirve como herramienta en mi proceso creativo. Yo pienso para luego dibujar y dibujo para generar nuevos pensamientos. El dibujo me permite tomar luego decisiones, encuadrar, elegir el punto de vista, clarificar las emociones de los personajes, determinar los movimientos, incluso la iluminación, por eso ve usted que dibujo todo lo que me dice, y procuro hacerlo detalladamente, como si fuera un cuadro, porque en cierto modo es un cuadro para mí.

Estuvo Hisae con Kurosawa muchos meses. Todo el tiempo que duró el rodaje de “Los siete samurais”. Sentada cerca del director y envuelta siempre en su kimono, asistía a todos los movimientos de los actores y cuando el director se lo pedía opinaba sobre trajes y actitudes. El rodaje se extendió desde mayo de 1953 a marzo de 1954. Kurosawa construyó un decorado completo en Tagata, en la península de Izu. Para la filmación, el japonés utilizó múltiples cámaras para que las escenas de acción llenaran la pantalla y metieran al público en ella, y  para las artes marciales contrató a Yoshio  Sugino, un experto en artes marciales antiguas. Hisae asistía a todo ello com enorme interés; algunas veces preguntaba y otras asesoraba. Le recordaba tiempos anteriores, los vivía con emoción y a la vez permanecía impasible y sobre todo valoraba que Kurasawa y ella se habían hecho poco a poco dos grandes amigos.

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa” ( relato inédito)

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(Imágenes—“Los siete samurais” wikipedia)

LA MUERTE DE GAUGUiN

Hacia las once de aquella mañana, el joven Ka-hui, su criado, vino a llamarme apresuradamente : “¡ven pronto!, ¡ el blanco ha muerto ! ‘ — contaba el pastor Vernié.

Encontré a Gauguin con una pierna fuera del lecho, pero caliente todavía. Tioka estaba allí gritando, llorando y diciendo: “Había venido a ver cómo le iba…Llamé bajo, desde fuera: “Koké,! ¡ Koké!” .No me respondió…. Entré…¡Hié!, ¡Hié,…Koké no espiraba. ¡Mata!, ¡Mata!… Y Tioka mordía con sus hermosos dientes la piel del cráneo de su amigo muerto…para devolverlo a la vida…traté de hacerle la respiración artificial… Paul Gauguin ya no existía, y pienso que sucumbió de un brusco fallo del corazón.

Fue entonces cuando Tioka, habiendo mirado por última vez a su amigo, Koké sentenció:

—¡Ahora ya no hay hombre!

(Imágenes— 1- wikipedia/ 2- scottsh national gallery of Modern art)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (13) : LOS ECOS DE LAS PALABRAS

¿Qué es más veloz, la velocidad de la luz o la velocidad de la sombra? Esto nos ha llevado hoy todo el tema de nuestra tertulia. Alguno ha querido dispararse, viajar a la velocidad de la luz y cuando ha llegado, instantáneamente ya se ha encontrado con que había llegado la sombra. Otro se ha puesto en pie para que se reflejara su sombra e instntaneamente ha descubierto que en ese momento casi se le había adelantado la luz a la velocidad de la luz .Entonces luz y sombra se han reconocido inmediatamente y lo que nunca había pasado, las dos palabras se han ido desgajando por completo; las letras de las dos palabras, como si fueran vagones unidos por una pluma, se han ido desenganchado la una de la otra, aislándose y rodando a la velocidad de la luz. Así nos ha ocurrido muchas veces. Las letras en el momento de alejarse y desprenderse las unas de las otras, forman ecos y al fondo de la eternidad hay como una especie de museo de ecos, un museo sonoro, en donde la L de la luz queda solitaria y redondeada, muy cercana al eco de la U, y muy cercana también al eco de la Z. Haendel, el músico,,que estaba ayer junto a nosotros, nos hizo oír el eco de la A en su grandioso ALELUYA y el eco de otra A. muy cercana igualmente, de su grandioso y largo AMÉN. El eco de la A. del ALELUYA de Haendel resonaba por toda la eternidad y entraba por nuestros oídos como si fuéramos catedrales, con sus vidrieras, capillas y espacios, y los que escuchamos hace mucho tiempo y en el pasado el impresionante y vigoroso Aleluya, ahora, al oír sólo su eco, el ALELUYA poseía una fuerza distinta, como si la A repetida nos tragase a todos, nos envolviese, y lo mismo con el AMEN que tenía una A. interminable, un eco cadencioso que ascendía y descendía continuamente, que se multiplicaba en matices, en voces, como una serpiente de tonos y de flores.
Algunos se han tapado los oídos. Yo no. Yo he escuchado encantado ese concierto de los ecos al que no había asistido nunca.

José Julio Perlado

( del libro ‘Relámpagos”) (relato inédito)

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(Imagen- wikipedia)

CAFETERÍA

De pronto se da cuenta de que ya no queda nada en la copa, de que un precipicio se levanta hasta su boca. Las mesillas de mármol se van flotando como un témpano. Solo los espejos hacen cucamonas a los espejos, solo ellos. creen en la infinitud.

Es el momento de irse, sin esperar al salto asesino de la araña. De noche será posible volver para observar a través de la descuidada reja el fantasmagórico matadero del mobiliario. Brutalmente asesinadas sillas y mesillas yacen de espaldas estirando sus patas hacia un cielo de cal.

Zbigniew Herbert- Prosa poética

(Imágenes—Rothko- wikipedia)

EL ÁGUILA

Se agarra al peñasco con sus garras;

cerca del sol en tierras solitarias,

allí permanece, en las celestes áreas.

El arrugado mar bajo ella se arrastra,

desde su fortaleza el mundo vislumbra,

y a su antojo como rayo se lanza.

Alfred, Lord Tennyson

(Imagen – wikipedia)