EL PARAGUAS

 

 

 

 

“Hoy le tocó al paraguas.

Mejor que te lo lleves, por si acaso,

está que si sí que si no, de todos modos

nunca estorba un paraguas por si llueve.

Por favor, señorita, soy señora,

por favor, alguien ha visto, olvidado

un paraguas en estas mesas? Eso

Seguridad lo sabe. ¿Quién es Seguridad?

He dicho Seguridad. Seguridad he dicho.

Dónde se encuentra? En cualquier parte,

porque Seguridad está por todas partes.

Yo busco un paraguas simplemente

que esta mañana se me escapó.

Puede un paraguas escaparse y perderse,

entre autobuses, entre corazones?

Perdone, pero ese verso es mío y lo tenía

también perdido no sé dónde.

Aquellos días andaba sin paraguas,

entre autobuses, entre corazones,

ya sabe lo que llueve en Inglaterra,

bastaba irse cantando so la lluvia,

entre autobuses, entre corazones.”

José Antonio Muñoz Rojas —“Objetos perdidos” X

 

(En el día Mundial de la Poesía)

(Imagen -Gustave Caillebote)

AHORA QUE NO PODEMOS DARNOS LA MANO

 

 

“Callas y se va haciendo

la palabra contigo; estás callado

y sientes su despliegue en tus raíces:

sólo sabe nacer y ahora te empuja,

la sientes de improviso en todo el cuerpo,

comienza a pronunciarte,

comienza a pronunciarte de muy diversos modos:

la llaga es la palabra de las manos.

No nos basta la vida,

ya lo sabes,

todo cuanto has vivido lo tendrás que aprender

de nuevo y recrearlo,

como ha vivido recreándose,

como ha crecido hasta encontrar la vista este ciego nativo,

este ciego nativo que ha conquistado al mundo y lo conduce,

esta mano del hombre que ha llegado a ser mano a través de los siglos de los siglos

que se ha ido haciendo lo que es:

instrumental, vivísima, inocente,

para encontrar su gloria y nuestra gloria en el mirar de Dios que nunca pasa.”

Luis Rosales -“ Aprendiendo a ser mano” – “Rimas”

 

 

 

(Imágenes —1- Dorothea Lange/ 2-Maurice Tabard)

EL CINE, LOS JUEGOS, EL OLOR

 

 

 

“Cuenta  la argentina María Negroni cómo a su vez la italiana Giuliana Bruno describió el cine de varios modos. Lo llamó archivo nómada de imágenes, viaje arquitectónico, paisaje cultural del inconsciente, y visión peripatética. En todas sus definiciones, movimiento y figura son claves.  Pero al cine — añade — lo preceden muchos “espacios para ver”: los museos de cera, las vidrieras, las vistas panorámicas, las caminatas urbanas, los museos y, en general, todo espacio donde el espectador puede volverse, literalmente, un consumidor de imágenes.

Bergman por su parte quiso fundir el cine muchas veces con su infancia y con el juego especial del momento de rodar. “Me siento — decía —  muy atraído por mi infancia, casi obsesionado. Son unas imágenes y unas impresiones muy claras y que tienen un olor. A veces, puedo recorrer el paisaje de mi infancia, las habitaciones en las que he vivido, los muebles, los cuadros en las paredes, la luz. Es como un film, como trozos de films, y yo pongo en marcha el proyector.

Muchos artistas —continuaba — se parecen a niños grandes. Pensad en Picasso, por ejemplo, tiene cara de niño; con Churchill, Stravinsky, Orson Welles, ocurre lo mismo. Podría citarse también a Mozart. Yo soy consciente de eso cuando entro en el plató, o cuando tengo una cámara en las manos y los técnicos en torno  a mí. Entonces me digo: “ Bueno, vamos a comenzar un juego”.  Recuerdo exactamente que cuando era pequeño, antes de comenzar a jugar sacaba uno todos los juegos del cofre. En el plató  tengo más o menos la misma impresión. Hay una cierta analogía. La única diferencia está en que ahora, por una razón inexplicable, alguien me paga por organizar el juego, y determinadas personas me respetan y siguen mis instrucciones, cosa que de vez en cuando no deja de sorprenderme.”

 

 

(Imágenes—1-Chiara Samugheo- Marcello Masttroiani/2-Brazier Celyn)

REDESCUBRIR LA CASA (1)

 

 

Ahora que más de medio mundo está obligado a  confinarse en su casa por tiempo indefinido, la casa misma adquiere una importancia esencial, desvela numerosas  historias de nuestra vida  y  abre y  cierra desde su techo hasta el suelo  pensamientos y sentimientos. En esta casa  nuestra —pequeña o grande — que a veces hemos utilizado  tan superficialmente y que en líneas generales es nuestro refugio,  tradiciones y costumbres se han enlazado desde hace muchos siglos. Se ha dicho de ella que en los sueños la fachada significa el lado manifiesto del hombre, la personalidad, la máscara;  a su vez, los distintos pisos — según los especialistas — corresponden a la verticalidad y al espacio. El techo y el piso superior a la cabeza y el pensamiento, a las funciones conscientes y directivas. Por el contrario, el sótano corresponde al inconsciente y  a los instintos;  la cocina, como lugar donde se transforman los alimentos, puede significar el momento de una transformación  psíquica,  y por su lado  la escalera es el medio de unión de esos diversos planos psíquicos; naturalmente  con distintas interpretaciones  según se vea  en ella su sentido ascendente o descendente.

 

 

Como la ciudad, de la casa se ha escrito también que simboliza el centro del mundo. En China, por ejemplo, suele ser cuadrada, se abre hacia el nacimiento del sol; la casa árabe suele ser también cuadrada, cerrada alrededor de un patio cuadrado que presenta dentro de él un jardín y una fuente: es un universo en cuatro dimensiones, en donde el jardín central es una evocación del Edén y está  abierto a la influencia celeste. La casa japonesa puede ser el elogio de la quietud y del silencio, la primitiva casa japonesa era una cabaña de cuatro postes de madera clavados en el suelo en un espacio circular y con una envoltura en forma de tienda: era la primera mediación entre arte y naturaleza y luego llegaría a esa visión en donde no se sabe dónde termina la casa y dónde comienza el jardín. En Egipto se llamaban a muchas casas “casas de vida” ya que en ellas los escribas copiaban los textos rituales y las figuras mitológicas. En regiones de África se ha descrito la casa como “ la gran casa familiar que representa el Gran Cuerpo Viviente del Universo”.  Y para el francés Gastón Bachelard  la casa significa el ser interior, sus pisos,  su sótano y su granero simbolizan los estados del alma: el sótano corresponde al inconsciente y el granero a la elevación espiritual.

Pues por esta casa tan misteriosa y  querida  caminamos estos días , de cuarto en cuarto y de hora en hora, encerrados en  nuestros obligados pensamientos

 

 

(Imágenes— 1- Christo – 1975/ 2-Hendrik Joahnes Weisennbruch/ 3-Carl Vilhelm Holsoe)

LONDRES VACÍO EN 1665

 

“Leo en el “Diario “ de Samuel Pepys, miembro del Parlamento, Londres 1665:

8 de agosto de 1665:

”Trabajé un poco en mi oficina y luego a casa del Duque de Albemarle, por ciertos negocios. Las calles, vacías durante todo el trayecto, ahora hasta en Londres, lo que constituye un penoso cuadro.

10 de agosto:

A la oficina, donde nos quedamos toda la mañana, impresionadísimos  por la forma en que aumenta el boletín de mortalidad: más de tres mil defunciones esta semana.

12 de agosto :

En adelante, la oficina no estará abierta  más que el jueves, de modo que permanecí en casa toda.la mañana, poniendo mis documentos en orden. El Lord Mayor ordena al pueblo que no salga después de las nueve, a fin de que los enfermos puedan ir a tomar aire. Se produjo un deceso en Deptford, a bordo de uno de nuestros navíos, el Providence, que acababa de equiparse para zarpar. El acontecimiento nos inquieta mucho.

16 de agosto:

A la oficina, para escribir cartas. Luego estuve en la Bolsa, donde no concurría últimamente. Señor, ¡ qué triste escena la de las calles vacías y la Bolsa casi desierta! Toda casa cerrada parece sospechosa, siempre se recela que sea a causa de la epidemia. De cada tres negocios, hay dos cerrados, si no más.

 

28 de agosto:

No iba a la ciudad desde hace algunos días. En la Bolsa conté apenas  cincuenta personas. En consecuencia,  pienso decir adiós  a las calles londinenses.

 

30 agosto :

Me levanté temprano, salí y encontré a Hadly, nuestro empleado. Me dijo que la epidemia  aumenta aceleradamente, sobre todo en nuestra parroquia. “Han muerto nueve personas, pero no he inscrito  más que seis”. Muy mal proceder, a mi juicio. Esto me induce a creer que lo mismo ocurre en todas partes y que la epidemia, así pues, es más grave de lo que se calcula. Los transeúntes son tan raros que uno cree habitar una ciudad abandonada.

 

 

 

(Imágenes — 1- Londres : Albert Goodwin/ 2- Londres: Giuseppe de Nitis)

AQUELLA SITUACIÓN… (2)

 

 

“Nada aparentemente ocurría sino el fluir de la vida. Pero lo que por entonces en muchos tratados se dio en llamar “masa” para diferenciarlo del “individuo” en concreto, no era sino un nervioso agitarse de cuerpos que superficialmente venía e iba como viajeros huecos de reflexión. Tal invasión de vaciedad no era, sin embargo, real;  aquella denominada “masa” al andar — yendo y viniendo hacia donde sabía que debía ir y venir —, también presentía muchas más cosas que las que simulaba con un mero mirar: o bien en preocupaciones generales que, desveladas, nos hubieran dejado a mí y a tantos otros sobrecogidos o sobresaltados.

Personalmente yo no podría sino referirme a la observación de una “sospechosa tranquilidad casi perfecta”, bajo la cual podían detectarse movimientos interiores que presagiaban la posibilidad de que algo emergiera improvisadamente, alterando toda la aparente serenidad sólo con la sacudida de un estallido. Me asombraban  ante todo signos reveladores de una inquietud: de qué modo personas que podían suponerse razonables y equilibradas, dejaban escapar aquí y allá — según la circunstancia y el grado de intimidad en la confidencia — sus temores, presunciones y cálculos, incluso vaticinios que querían envolverse en un ropaje de auto-seguridad o de cierto optimismo. Es ahora — después de tanto tiempo —, cuando me vuelve a sorprender aquel clima de recelo en voz baja, igual que susurros de conciencias  tan semilúcidas para entrever como semiacobardadas para declarar  con libertad: igual que si viesen  y escuchasen el extraño rumor de lo que se fraguaba, pero no se atrevieran a pronunciarlo sino a hurtadillas y solitariamente, reprimiendo todas sus denuncias en un sofoco ahogado, similar al de una confusa confesión.”

José Julio Perlado —“Contramuerte”

 

 

(Imágenes— 1-Nikolai Gorrski/ 2- Maya Kapouski)

NO PENSAMOS EN EL PRESENTE

 

“No nos atenemos jamás al tiempo presente — dice Pascal —. Recordamos el  pasado. Anticipamos el futuro como algo que tarda demasiado en llegar, como para apresurar su curso, o recordamos el pasado para retenerlo como algo demasiado fugaz; tan imprudentes, que erramos por los tiempos que no son nuestros y no pensamos en el único que nos pertenece, y tan vanos, que soñamos en aquellos que no existen ya y dejamos escapar sin darnos cuenta al único que subsiste. Es que el presente, de ordinario,  nos hiere. Lo ocultamos a nuestra vista porque nos aflige, y si nos es agradable nos lamentamos al verlo escapar. Tratamos de retenerlo a través del futuro, y pensamos en disponer las cosas que no están en nuestra mano para un tiempo  al que no tenemos seguridad alguna de llegar.

Que cada uno examine sus pensamientos. Los hallará  ocupados todos en el pasado o en el futuro. Casi no pensamos en el presente, y, si pensamos en él, no es más que para sacar de él la luz con que disponer el porvenir. El presente no es nunca nuestro fin.

El pasado y el presente constituyen nuestros medios:  sólo el futuro es nuestro fin. Así, no vivimos nunca, pero esperamos vivir, y, disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable el que no lo seamos jamás.”

(Imagen —Anna Atkins)