SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO

“La empresa de escribir novelas que imagino escritas por un autor que no soy yo y que no existe — decía Italo Calvino — la he llevado hasta el final en ”Si una noche de invierno un viajero”. Es una novela sobre el placer de leer novelas: el protagonista es el lector, quien comienza a leer diez veces un libro que, por circunstancias ajenas a su voluntad, no logra terminar. Por tanto, tuve que escribir el inicio de diez novelas distintas: una, todo sospechas y sensaciones confusas; una que todo es sensaciones corporales y sanguíneas; una introspectiva y simbólica; una revolucionaria – existencial; una cínica – brutal: una novela de manías obsesivas; una lógica y geométrica;; una erótica- perversa; una telúrica – primigenia; una apocalíptica- alegórica.”

(Imagen— Franz Sedlacek)

EL ARTE DE DOSTOIEVSKI

A un gran número de lectores de literatura rusa habría que preguntarles. ¿ Usted a quién prefiere? ¿ A Tolstoi o a Dostoievski? Quizá con más razón en estos días en que se celebran los doscientos años del nacimiento del autor de “Crimen y castigo”. Recuerdo perfectamente cuando compré en Roma, en 1963, la traducción francesa del luminoso libro de Steiner ”Tolstoi o Dostoievski”. Con mis 27 años de entonces, me sumergía tarde tras tarde, de la mano de Steiner, en las distinciones entre epopeya y drama, en el paralelismo entre los dos gigantes de la novela y en sus diferencias. El tiempo pasa pero los libros subrayados y anotados adquieren una nueva vigencia: indican las emociones y atenciones que se vivieron en su día y los aprendizajes y las lecciones. Por ejemplo, la relación de Dostoievski con el teatro — todos los bocetos para sus grandes obras, señala Steiner, Dostoievski los escribe como escenas teatrales atendiendo a lo dramático; por ejemplo también, la importancia de los periódicos contemporáneos en ”Crimen y castigo”, en ”El idiota”o en ”Demonios” —Dostoievski era un devorador de periódicos; los hechos reales en “ Los hermanos Karamazov”, la composición de los diálogos y su rapidez, la relación entre tragedia y juego, la figura de ”El idiota” en la que el bien y el mal se entremezclan. ”Las palabras cargan su contexto de energía y de violencia latente — dice Steiner—.Los gestos se reflejan en las palabras no como una realidad concreta exterior a ellas, sino como una metáfora explosiva desencadenada por la fuerza de la sintaxis. Un diálogo en Dostoievski se transforma en tensión dramática”.

Este libro, como tantos otros, ha viajado conmigo de Roma a París o a Madrid. Podría hacerse otro libro sólo con las acotaciones marginales que uno agrega. Sería interesante desvelar los caminos que uno ha recorrido en el campo de las lecturas: dónde se ha detenido, qué le ha llamado la atención, qué ha aprendido a lo largo del tiempo. En el caso de Dostoievski el análisis pormenorizado de ”El idiota” me impresionó o las 60 horas cruciales en la tercera parte de ”Demonios”. Son lecciones que perduran.

Ahora, en estas conmemoraciones, todo eso vuelve a la actualidad.

José Julio Perlado

( Imágenes- 1- Vasiliev- San Petersburgo iluminado-1869/- wikipedia/ 2- Sadovnikov- San Petersburgo- 1862)

EL TERCER HOMBRE

“El tercer hombre” no fue escrito para ser leído sino para ser visto — confesaba Graham Greene—.El relato como muchos asuntos amorosos, comenzó durante un cena y continuó con dolores de cabeza en varios lugares: Viena , Venecia, Ravello, Londres, Santa Mónica.

Supungo que muchos novelistas llevan en la cabeza o en sus cuadernos de notas la idea inicial de una historia que nunca llegan a escribir. A veces, uno puede volver sobre ella al cabo de muchos años y pensar con tristeza qué buena hubiera podido ser en un tiempo ahora muerto definitivamente. Hace mucho tiempo escribí en la solapa de un sobre un párrafo inicial : ”Había dado mi último adiós a Harry hacía una semana cuando depositaban su ataúd en la helada tierra de febrero, de manera que no me lo creí cuando le vi pasar por el Strand, sin un gesto de reconocimiento, entre una muchedumbre de desconocidos.” Al igual que mi protagonista, tampoco yo tenía ni idea de cuál podía ser la explicación, así que cuando Alexander Korda, durante una cena, me pidió que escribiera un guión para Carol Reed lo único que pude ofrecerle fue ese párrafo, aunque lo que Korda quería era una película sobre la ocupación de Viena por parte de las cuatro potencias.”

(Imágenes— 1- Jack Spencer/ 2 – foto Ralph Gilson)

STRAVINSKY Y EL FUTURO

“Ahora tendré que permanecer más cerca de mi casa — decía Stravinsky con más de ochenta años—, y mi mundo objetivo será más limitado. Pero he estado pensando cómo Vermeer pudo reflejar un mundo y vivir una vida de perfecto quehacer en su propio estudio ; y cómo pudo Chardin desplegar en su cocina una más rica representación de la vida que otros pintores que tuvieron todo Versalles a su disposición. Por lo tanto, deberé intentar, en mi forma más modesta, mirar de cerca lo que me rodea, e infundir más vida a mi propia vida sosegada. Una dificultad es la de que se me considera ahora mismo como un objeto, como una inestimable pieza de porcelana, por así decirlo, y esta porcelana constituye mi mayor enemigo. Espero que no me ocurra nada malo, pero si algo me ocurre que sea “durante las horas de oficina”.. En cuanto al ”contenido”, el talento no se nos concede en propiedad, y tenemos que restituirlo. Sé, no obstante, que tengo más música dentro de mí. Y tengo que darla; no puedo vivir recibiendo vida solamente.

De los dos mayores problemas de la vejez — proseguía Stravinsky — el primero es simplemente la falta de preparación, la falta de una provisión natural o adquirida de experiencia. A lo largo de nuestra vida observamos a otras personas en tal estado, pero no aprendemos biológicamente de lo que vemos, e incluso no creemos que la misma cosa pueda y vaya a ocurrirnos a nosotros. El problema más arduo es lo inevitable. Viene expresado muy bellamente por San Agustin: “ Cuando somos niños, podemos esperar convertirnos en jóvenes; cuando jóvenes, en desarrollarnos y llegar a adultos, y cuando somos adultos miramos hacia la vejez. Si esto llegará, no es seguro, pero siempre hay algo hacia lo cual mirar. Pero un anciano ya no tiene ninguna etapa delante de sí. Ahora, yo ya he envejecido”

(Imágenes— 1-Thomas Oboe Lee/ 2- Amedeo Modigliani/3- Albert Gleizes)

CONFIDENCIAS

Lento escribir.. Cada vez me acuerdo más de los pintores y de su trabajo. Cuando ellos pasan y repasan su mezcla de colores muy despacio con el pincel para ir consiguiendo el matiz de una sombra o perfilar o suavizar un tono, comprendo su paciencia reiterada que no decae hasta que poco a poco se va consiguiendo lo que quieren.  Vuelven y vuelven otra vez para conseguir el matiz o el claroscuro. O el efecto de luz. Así la escritura. Al menos así se me ocurre. Hay que releer mil veces todo lo anterior, suavizar las fisuras, ir mezclando la historia y los datos con la invención propia, con la prosa que luego discurrirá y se elevará con sencillez. Por eso no se avanza a veces en toda la mañana más que cuatro o cinco líneas. 

Y hay días también en que un texto parece difícil de corregir y conviene esperar y adquirir perspectiva. Pero mejor no hablar de ello. No me imagino a un carpintero hablando de cuando una mesa o un mueble se le resiste. Trabaja o no trabaja pero no cuenta nada.

José Julio Perlado

(Imagen – Paul Klee)

¡PAJARITOS DE DIOS!

“¡Pajaritos de Dios!

¡Los únicos que estáis! ¡Que sois felices!

¡Que lucís en la tarde!

En el azul, sin horas, sin paneles,

sin instrumentos! y ¡sin mandos!

¡Sin manillas! ¡En radios sin dial!

¡Cuerpecitos dichosos!

¡Oh costas del azul! ¡Dibujantes en el aire!

¡Dibujados por él!”

Francisco Pino— “Los felices- “Tejas: lugar De Dios, Obertura” (2OOO)

(Imagen — Walter Leistikov)

BAJAR A LA SELVA

“Iba leyendo a Carmen Martín Gaite mientras bajaba las escaleras del metro y efectivamente, cuando ella me decía en ”Lo raro es vivir” que aquellos viajes en metro de la mano de su madre los llamaba ”bajar al bosque” vi que aquello era cierto, no sólo por la cantidad de extraños rostros que subían y bajaban conmigo las escaleras mecánicas sino por las lianas tendidas de los cables y por la oquedad de los rincones en las esquinas que, en principio, parecían espacios reservados para los funcionarios del metro, tal como me habían dicho, rincones clausurados con puertas para ser utilizados por los empleados, o al menos eso parecía, pero que no era así: fijándose bien al pasar, aquellas planchas negruzcas, con un dibujo circular concéntrico, como un anillo del tiempo sobre la hoja metálica, me recordaban los troncos oscuros de los bosques silenciosos de mi niñez, los rostros de madera aserrada de tantos árboles. Pero tuve que cerrar el libro porque ya estaba yo abajo, en el andén, pendiente de la boca del túnel y aguardando la llegada del tren entre la gente, cuando apareció primero en la lejanía una luz, y enseguida la luz fue agrandàndose, anunciando cada vez con más urgencia que el largo tronco tendido se acercaba, y efectivamente fue así, porque era un tronco que salía de la noche y en el que se distinguían aquí y allá otros rostros iluminados y transparentes. Indudablemente los ruidos eran distintos. Si se prestaba atención era un movimiento sedoso en las puertas del tronco cuando estas se abrieron y ya en el interior, al volver a arrancar, la variedad de ojos mirando desde todas las partes, razas y colores sentados, posturas de mujeres y de hombres a media altura, unos erguidos y otros descansando, hacían olvidar que viajáramos por el río de la oscuridad, por la oscuridad de la vida, y la variedad de expresiones cruzadas mostraba, tal como me habían dicho, la riqueza de los árboles, el tronco dentro del bosque y el bosque dentro de la selva.”

José Julio Perlado

(del libro ”La mirada”)

(relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imagen- Hari Roser)

EL AMOR, LA VIDA Y LA MUERTE

“Sabemos perfectamente— decía Juan Rulfo- – que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte. No hay más, no hay más temas, así es que para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles; no repetir lo que han dicho otros. Entonces, el tratamiento que se le da a un cuento nos lleva, aunque el tema se haya tratado infinitamente, a decir las cosas de otro modo; estamos contando lo mismo que han contado desde Virgilio hasta no sé quiénes más, los chinos o quien sea. Hay que buscar el fundamento, la forma de tratar el tema, y creo que dentro de la creación literaria, la forma literaria es la que rige, la que provoca que una historia tenga interés y llame la atención a los demás. Conforme se publica un cuento o un libro, ese libro está muerto; el autor no vuelve a pensar en él. Antes, en cambio, si no está completamente terminado, aquello le da vueltas en la cabeza constantemente: el tema sigue rondando hasta que uno se da cuenta, por experiencia propia, de que no está concluido, de que hay algo que se ha quedado dentro; entonces hay que volver a iniciar la historia, hay que ver dónde está la falla, hay que ver cuál es el personaje que no se movió por sí mismo.”

(Imágenes—1-olle hjor tzbe/ 2- lowell nesbitt)

EL HOMBRE QUE CORRÍA

“Durante años le había visto correr por mi acera enfundado en su chandal azul, cubierta la cabeza con una capucha. Salía a primera hora. Era grande, alto, grueso, tenía cara de opositor, con grandes ojeras cansadas. Conocía yo a su padre como vecino pero nunca me había atrevido a dialogar con él. Un día, sin embargo, al volver del trabajo, me decidí y charlamos largamente, él apoyado en la portezuela de un coche, contándome toda su vida. Tenía dos hijos, uno fuera de España y aquel que corría. Le pregunté qué estudiaba y Eduardo, el padre, me miró asombrado: ”Es un vago. ¿Cómo estudiar? Estudió en su tiempo. Ahora duerme en casa, ve la televisión y no hace nada más.” Me contó apenado — yo creo que vencido ya por aquella realidad que aceptaba —todo el drama. de su casa. Desde hacía años era viudo, sólo vivía con aquel hijo que corría.

Al despedirnos y él meterse en su portal y yo en el mío, me di cuenta de que era todo un sueño. En vez de meterme en el ascensor me levanté de la cama y miré la hora. Había dormido pesadamente, quizá producto de la cena de la noche anterior. Llovía. Las calles estaban desiertas y brillantes. Olvidé poco a poco la pesadilla y aquella conversación.

Al cabo de unos días vi salir a correr al chico del chandal azul. Unas semanas después me dijeron que había ganado unas difíciles oposiciones. Hoy es un destacado notario que sigue corriendo con su capucha los ratos libres. No he hablado jamás con su padre. No me he atrevido. Cada vez que pasa con su capucha sobre la cabeza un joven vestido con un chandal me pregunto si será un sueño. Sí, no me atrevo a detener a un sueño.. Entonces, en vez de saltar de la cama con esa pesadilla, me meto silenciosamente en el ascensor.”

José Julio Perlado

(Imagen— Feliz Boeck)

UNA LARGA ALUCINACIÓN

“Una novela es una larga alucinación —anotaba Julien Green en su Diario (diciembre 1983) . Esta alucinación nace y se prolonga en el silencio, de donde ella ha salido. Si no existe el silencio, no puede haber novela digna de ese nombre. Lo que se escribe de ordinario viene del ruido y el autor piensa a pesar de él en otra cosa. De aquí los manuscritos que nos entrega tan tibios! Novela: alucinación prolongada cuyo control escapa al autor, igual que ocurre con el sueño. La más leve intervención del autor lo destruye todo.’
Un año antes había anotado: “Ayer por la mañana he acabado mi libro sobre Francisco de Asís. Alivio y tristeza. Yo le encontraba cada mañana y él me obligaba a trabajar duramente, pero él estaba allí.”

(Imagen – Albert Bierstadt)

VIAJES DE BASHŌ ( Y 2)


Hisae seguía escuchando todas aquellas  vicisitudes del largo viaje de Bashō, apenas se atrevía a intervenir ni a interrumpir. Estaba fascinada por el relato.

Cuando escriba todo esto  — comentó  Bashō — lo titularé “Sendas de Oku” porque así es como ocurrió. 

Entonces prosiguió Bashō durante muchas tardes contándole  a Hisae, allí, en la pequeña cabaña,  algunas de las  cosas más singulares que había visto o que  le habían sucedido. Por ejemplo, la visión del paisaje de Matushima y de sus  islas. Es imposible — le dijo Bashō algo emocionado—  contar el número de islas que hay allí. Una se levanta como un índice que señala al cielo; otra se tiende boca  abajo sobre las olas; una  parece desdoblarse en otra; la de más allá se vuelve triple; algunas, vistas desde la derecha, parecen ser una sola y vistas  del lado contrario, se multiplican. Hay unas que dan la impresión de  llevar un niño a la espalda, otras como si lo llevaran en el pecho ; algunas parecen mujeres acariciando a su hijo. El verde de los pinos es sombrío y el viento salado tuerce sin cesar sus ramas de modo que sus líneas curvas parecen obra de un jardinero. Dicen que este paisaje fue creado en la época de los dioses impetuosos, la divinidad de las montañas. Ni pincel de pintor ni pluma de poeta pueden copiar estas maravillas.”

Jose Julio Perlado

( del libro ”Una dama japonesa”)

(relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imagen— Yamatame- museum of art)

LA LECTURA Y LOS NIÑOS

“Ser como un niño. Los niños viven en una zona intermedia, y están en permanente comunicación con todas las cosas y las criaturas del mundo — recordaba el escritor español Gustavo Martín Garzo —.No creo que importe mucho que lean o no. Están en literatura sin necesidad de leer, viven en los libros sin necesidad de abrir ninguno. No creo por eso que las campañas que constantemente tratan de favorecer la lectura en la infancia tengan nada de decisivo. La lectura no es un habito que pueda fomentarse, es una necesidad. Y el niño, al menos hasta los diez o once años, no tiene por qué leer. Su mundo es básicamente oral. Luego leerá o no, pero de hacerlo, de llegar a convertirse en un lector verdadero, lo hará a partir de un desacuerdo profundo con el mundo, de un choque con ese principio de realidad que dirige y regula nuestras acciones y pensamientos. Pero no sólo por ese choque, ni sólo porque se sienta infeliz. También por el sueño de una vida fundada, de una armonía con los demás seres de la creación. Porque la literatura tiene, sí, un lado crítico, de denuncia, y es una pregunta acerca del hombre, de sus insuficiencias, pero sólo concebible desde la evocación del mundo, de la posibilidad infinita.”

(Imágenes— 1-Robert Doisneau/ 2– Amedeo Modigliani- 1918- colección particulat)

LA ESCRITURA Y EL AZAR

“Hay escritores— decía Antonio Machado— cuyas palabras parecen lanzarse en busca de las ideas; otros, cuyas ideas parecen esperar las palabras que las expresen. El encuentro de unas y otras, ideas y palabras, es muchas más veces obra del azar. Hay escritores extraños — y no son los peores— en quienes la reflexión improvisa y la inspiración corrige.”

(Imagen :- Monet— Fundación Monet)

VIEJO MADRID (101) : EL PASO DE LAS OVEJAS

“Los rebaños entraban en Madrid- – describía Corpus Barga — por el puente de Segovia y subían por la cuesta de la Vega a la calle Mayor. Los faroles municipales que vistos desde abajo parecían pocos, menos numerosos y menos brillantes que las estrellas en la calle Mayor, aunque las luces de la ciudad de entonces parecerían ahora apagadas, deslumbraban a los pastores, excitaban a los mastines y amedrentaban a los carneros más que a las ovejas. Ellas eran las que parecían mantener el movimiento continuo del rebaño, estar acostumbradas a la noche artificial, en las trasnochadoras. El rebaño bajaba y subía a lo largo de la calle Alcalá, escoltado por los rudos mastines, seguido por los finos borriquillos cargados con las alforjas, las mantas, los calderos, los cuernos de aceite, y salía de Madrid cruzándose con el sol mañanero que por las Ventas del Espíritu Santo empezaba a ejercer su oficio de vendedor ambulante de rayos y clareaba los ojos de los pastores ciegos, sajaba las pupilas atragantadas de luces. Los pastores al salir de la ciudad se hubieran perdido en el campo sin la marcha ininterrumpida de los rebaños, el río de lana que iban siguiendo. Indiferentes no menos que las estrellas al mundo, el demonio y la carne, es decir, a los pastores y perros merineros, las ovejas noctámbulas seguían de día su camino, continuaban su trabajo, interrumpido sólo las horas precisas para reponerse, de producir lana fina. Los carneros andantes, como las ovejas andariegas, es natural, endurecían sus músculos, no daban carne buena y, en cambio, afinaban su lana, una de las grandes riquezas de España, la famosa lana merina.”


(Imágenes- wikipedia)


EL SOÑADOR Y EL VOLCÁN

Las llamas diarias del volcán en la isla de La Palma me llevan hasta las páginas de Gaston Bachelard en su ”Psicoanálisis del fuego”. Allí recuerda el autor una curiosa obra de juventud de George Sand titulada ”Histoire de Rèveur” en donde aparece un volcán imaginado más que descrito. ”Para ver de madrugada Sicilia, en ascuas sobre el mar —dice Bachelard—, el viajero escala las pendientes del Etna al atardecer. Se detiene para dormir en la Gruta de las Cabras pero no logrando conciliar el sueño, el viajero sueña con los ojos despiertos ante la fogata del abedul (…) Cuando el ensueño está concentrado, aparece el genio del Volcán. Danza “sobre las cenizas azules y rojas, montado en un copo de nieve que arrastra el huracán” Y arrastra al Soñador. ”Ven, mi rey. ¡Ciñe tu corona de llamas blancas y de azufre azul de donde escapa una lluvia chispeante de diamantes y zafiros!” Y el Soñador, dispuesto al sacrificio, responde:”¡Aquí estoy! Envuélveme en ríos de lava ardiente, estréchame en tus brazos de fuego. Me he engalanado con tus colores. Revístete tú también de tu ardiente vestidura de púrpura. Cubre tus espaldas con tus resplandecientes hábitos ¡Etna, ven, Etna!, rompe tus puertas de basalto, vomita el betún y el azufre . ¡Vomita la piedra, el metal y el fuego…! En el seno del fuego la muerte no es la muerte. La muerte no sabría estar en esta región etérea a donde tú me llevas… Mi cuerpo frágil puede ser consumido por el fuego; mi alma debe unirse a los sutiles elementos de que tú estás compuesto. ¡Pues bien!, dice el Espíritu, arrojando sobre el Soñador parte de su roja capa, di adiós a la vida de los hombres y sígueme a la de los fantasmas.”

Se ha hecho, pues, literatura sobre los volcanes. Y cuando uno vuelve a asombrarse ante la explosión diaria de La Palma y ve caer ardientes tonos azules y rojos, violáceos, amarillos, hacia el mar, recuerda que Bachelard dice que ”las cenizas han sido consideradas a menudo como verdaderos excrementos de la naturaleza.”

José Julio Perlado

(Imagen—foto: Yiorgos Karahalis)

LO QUE ESCONDEN LOS LIBROS

“Hay metáforas que son más reales que la gente que anda por la calle —escribía Pessoa—-.Hay imágenes en los escondrijos de los libros que viven más nítidamente que muchos hombres y mujeres. Hay frases literarias que tienen una individualidad absolutamente humana. Pasos de parágrafos míos hay que me hielan de pavor, tan nítidamente los siento, tan recortados contra las paredes de mi cuarto, en la noche, en la sombra (…)”

(Imagen-: Emily Howarth)