CASERÍOS

El Caserío, cuando se anda por él, mezcla papeles y recuerdos, libros encuadernados, silencios, estos Caseríos o refugios de los escritores están llenos de literatura, polvo de literatura, arrastran al comentario hasta el aire libre donde escribe Pío Baroja, el cuerpo grueso, la boina en la cabeza, los libros y memorias urdiendo entre las venas, ciudades, tipos, recuerdos.Yo conocí a Julio Caro Baroja cuando yo tenía 20 años y él 41, él me abrió la puerta de la madrileña casa de la calle Ruiz de Alarcón en 1956 como se abre la puerta de un tesoro de 80 años, que era su tío, sentado en una larga mesa de trabajo, sorprendido de que yo le preguntase por su libro de poemas “Canciones del suburbio”, esas canciones de la lucha por la vida, de los soportales, las rencillas, el viejo Madrid de la miseria que intenta salir a flote como puede, entre vergüenzas y peleas. En estos Caseríos se han leído y escrito muchos libros, más que escribirlos se han pensado, los libros hay que pensarlos, lo más fácil es escribirlos, lo difícil es pensarlos entre estas mesas y junto a las bibliotecas, pensarlos mientras se bajan las escaleras, mientras se recorre el huerto y los frutales, mientras mira uno por la ventana el valle, pero no el valle que todos ven sino el valle de la escena que uno va a escribir, allí, cuando se recorta literariamente el tipo y la situación. Escribir no es hincarse los codos sobre una ecuación y resolverla, no es estar tenso, es derramar lo que uno ha pensado bajando las escaleras, recorriendo el huerto y los frutales, derramar, extender, dejarse ir con los personajes, las situaciones y la prosa. Entonces, como Pío Baroja, uno sigue pensando en todo eso, en sus tiempos de París y la bohemia, en las guerras que quiere revivir cuando la memoria de su última vuelta del camino. Por eso estos Caseríos de escritores no están llenos de libros ni de muebles sino de pensamientos.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1- Baroja/ 2- y 3 – Casa de los Baroja en el,país vasco)

LE CORBUSIER

El arte no es una especialidad corporativa —decía Le Corbusier— : es una manera de bien hacer en todas las acciones y producciones de una sociedad.

(Imágenes- 1- Le Corbusier asomado a uno de los ventanales de La Tourette- arquitectura y diseño/ 2- Le Corbusier- arquitectura y diseño)

LOS COLORES Y LA NATURALEZA

Respecto al color de las cosas — dice Hugo de SanVictor – no es necesario discutir mucho,, porque la propia vista demuestra cuánta belleza se añade a la naturaleza, cuando esta es adornada con tantos y tan diversos colores. ¿Hay algo más bello que la luz, que aún no teniendo color en sí misma, sin embargo hace aparecer los colores de todas las cosas, iluminándolas? ¿Hay algo más agradable a la vista que el cielo cuando está sereno y brilla cual zafiro y con la proporción tan agradable de su resplandor atrae la mirada y alegra la vista?

(Imagen – Turner)

VOY EN BUSCA DEL AMARILLO

Voy en busca del amarillo, le dice Van Gogh a su hermano Theo y no se lo dice una vez sino varias veces, en muchas cartas, con un ansía y una esperanza segura de encontrarlo porque sabe que el amarillo está ahí, no hay más que despertarse temprano y echar a andar, los bártulos al hombro, los pinceles, la pipa y llevar los ojos bien abiertos porque el amarillo está en sus ojos, él no lo sabe, él cree que el amarillo está en el campo de trigo al atardecer, en la plana de la Grau, en el florero con girasoles, en el toldo exterior del café de noche, en el autorretrato de 1888, en su habitación en Arles, en la chaqueta del retrato de Armand Roulin, en la silla de su habitación, en la naturaleza muerta de dibujo, en el campo de cebada con segador al mediodía, en la barba de su autorretrato de 1889, en la carretera con ciprés bajo el cielo estrellado, en el florero con lirios, en el florero con rosas y anémonas, en el paisaje con cielo oscuro, en el campo de trigo con un vuelo de cuervos, y no es así. Los médicos lo anotarán.

El sale muy temprano en busca del amarillo y el amarillo lo lleva en los ojos.

José Julio Perlado

(Imagen — wikipedia)

tnTEmente,

DEL VERDE

Del verde ha escrito fundamentalmente el francés Michael Pastoureau. Las ovejas no han escrito nada. Las ovejas, con la cabeza baja, han ido mordisqueando brotes de verde del siglo primero, luego de nuestro siglo, luego, elevando un poco la cabeza para ver si veían en siglos venideros un verde con que alimentarse, Y sí, el verde estaba allí, la lluvia había dejado caer el verde como un maná en las montañas. Era el verde de arte de los romanos, el verde de los hipódromos, luego los verdes del Islam con sus banderas, estandartes y turbantes, de vez en cuando verdes de primavera sobre los que pasaba el sol, verdes húmedos, gotitas de lluvia en los atardeceres, verdes de. escudos heráldicos, verdes de pintores, mezclas, perspectivas, pasos atrás para calibrar el efecto. El verde a veces había que colocarlo con mucha precaución, otras con gran intención, más que con atrevimiento con agresividad.

Entonces el pacífico paseante del museo que ya se iba, se quedaba quieto ante aquel verde inesperado que le asombraba, que le dejaba perplejo y que le hacía pensar.

José Julio Perlado

(Imagen – wikipedia

SOBRE EL AZUL

Sobre el Azul que está guardado en las pupilas de ciertas mujeres, en las pupilas de las nubes, en las jeringuillas de los laboratorios, en las paletas de los artistas, en las cumbres de las montañas, en el río de las venas de los Reyes cuando extienden sus manos y la Corte de sangre Azul toca las palmas de los plebeyos que van y viene entre nubes y artistas, que entran en los laboratorios para observar cómo va su salud, que pronuncian frasee enamoradas ante el azul de las pupilas femeninas, que vuelven de nuevo a las paletas de los pintores, que un azul se escapa y se sube de pronto a un pendiente, que otro azul se escabulle y se coloca en un collar, los azules cubren con suavidad sus mantas en los cuerpos de los recién nacidos, frotan las humedades del recién lavado, hacen sonar las bolas cantarinas de las cunas, tapan de elegancia las gargantas, un otro azul se evade y se oculta en unos prismáticos de teatro: desde allí ve todo el azul del mundo, su escenario, también esa zapatilla que camina en punta sobre un ballet, también los artesonados del techo, las capas fulgurantes, los guantes lujosos, ese lunar azul que lleva en la mejilla la primera dama, las plumas azules de su sombrero, de nuevo los ojos azules entre tantos párpados, de nuevo las reverencias y los adioses…¿.Quién teme al Azul?, diría Virginia Woolf?

José Julio Perlado

(Imágenes- wikipedia)

CONFIDENCIA

Dicen que si me pierdo

se me podrá encontrar

peinando al viento.

No sé cómo no ven

que estoy perdida ya

y no logro

desenredar siquiera

pensamientos.

Clara Janés- “Confidencia”- “Libro de alienaciones”

(Chillida- peinando al viento

PROUST Y LO QUE NO SE VE

Una hoja escrita siempre me ha producido el mayor de los respetos. Me he acercado a ella con gran curiosidad, sabiendo que la idea ha bajado de la cabeza surcando el río de la vena del cerebro, bajando impetuosa o lentamente a la vena del brazo, el brazo ha extendido su mano y los dedos de la mano han pulsado lo que la cabeza le dictaba, lo que bajaba desde la cumbre del concepto, de la ocurrencia, de la imaginación, de la invención. En el techo de la cabeza, allí, cuando uno está más concentrado o más distraído, de repente, el hilo de la idea se ha ido desenvolviendo, deshilvanando, se ha transformado en palabras que no se esperaban, palabras que uno vio en la pizarra cuando era niño, palabras que vocalizó su madre o su padre desde la cuna, palabras aisladas, perdidas, eternas consonantes, palabras en el horno de la cabeza, uno no sabía que se podían hacer tantas cosas con tan pocas palabras, que se podía escribir “La Divina Comedia”, “El Quijote”, “Crimen y castigo”, “Doktor Faustus”, “ Hamlet”, “ En busca del tiempo perdido”. Las palabras eran hermanas las unas de las otras.Si se mezclaban, aquellas palabras podían ser de Rilke, de Keats, o de Tolstoi, transformarse en verso o en discurso, eran mansas, maleables, obedientes, igual que los colores, que el azul, el bermellón o el amarillo, con el que podía pintarse “La rendición de Breda” o “Los girasoles”, igual que las notas sobre el piano, el do, el mi, el fa, con lo que se elevaba el peldaño de la música.

Todo iba por dentro. Por el interior. Por el interior de Proust, por todo lo que escondía el río de Beethoven.

José Julio,Perlado

(Imagen Proust wikipedia)

VENECIA

Vienes con tu vieja música y mira qué me depara

¿Así en Venecia vivieron, con mercaderes- monarcas,

Con San Marcos y con Dogos, que a la mar se desposaban?

Porque allí la mar es calle, y el puente, ¿ qué nombre lleva?

Puente de Shylock, con casas, donde el carnaval celebran.

De Inglaterra no salí, mas es como si lo viera.

(…)

“Así Venecia y su gente dieron flor, se marchitaron;

el fruto, terreno era: risa y locura sembraron.

¿Algo de alma quedó acaso, ya los besos acabados?

“Polvo y ceniza’. Tal cantas, pero censurar no puedo

Muertas amadas, ¿ qué ha sido de aquel oro, de aquel pelo

que sobre el pecho caía? Tengo frío y me siento viejo.”

Robert Browning—- “Una toccata de Galuppi”

(Imágenes- 1- Lucien Levy Dhumer/ 2- John Singer – 1904- fundación Beyeler)

EL VACÍO

Nada es más insoportable para el ser humano. —- decía Pascal —-que vivir en reposo, sin pasiones, sin quehaceres , sin diversiones, sin nada en que ocuparse Porque entonces siente su nada, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vacío.

(Imágenes- Rothko)

El ÚLTIMO CONCIERTO (y 2)

Al comenzar la segunda parte del concierto, las escaleras y los salones de aquel gran palacio de Schönburnn fueron el escenario para que el Ballet Estatal de Viena ofreciera el vals de “Las mil y una noches” que varias parejas bailaron, una vez que Barenboim abrió esa segunda parte con una lectura de “tempo” vivo de la obertura de la opereta de Johann “ El murciélago”, y detrás de ella la célebre “ Polca del champán”, a cuyo término se descorchó literalmente el licor. Hisae seguía todos esos movimientos intrigada y divertida. Sobre todo cuando escuchó el vals “Noctámbulos” de Ziehrer en donde todos los profesores de la formación vienesa cantaron y silbaron. A Hisae le entretenían mucho todas aquellas bromas. Había seguido durante mucho tiempo — siempre en aquel palco al que estaba abonada — varios Primeros de Año y había descubierto allí la personalidad de diferentes directores como Zubin Mehta, Muti o Jansons, Ahora en cambio sólo se fijaba en Barenboim. En su seriedad y en su concentración.

Entonces apareció el documental del descanso que mostraba el vuelo de una llamativa mariposa que giraba por encima de lugares emblemáticos de Austria mientras tocaban conjuntos de cámara de la orquesta austriaca y siguiendo la estela de aquella mariposa sobre el palacio de Schönburnn o el centro de la ciudad de Salzburgo, Hisae vio volar su vida, una vida que se ofrecía toda en presente, sus clases a los niños en 1199, la construcción del Pabellón de Oro en 1397, las cartas que ella había escrito dirigidas al pasado y al futuro en 1420, las guerras de Onin en 1467, la penosa subida al monte Fuji en 1470, la visita al teatro y a sus máscaras en 1487, la ceremonia del té en los bosques de Kitano en 1587, el encuentro con Bashó en 1650, el encuentro con Utamaro en 1804, las charlas con Monet en París en 1875 , la evocación de Hokusai en 1901, la evocación de Hiroshige en 1901, el Japonismo en 1902, las conversaciones con Puccini en 1907 sobre “ Madane Butterfly”, la estancia con Monet en Giverny en 1921, la explosión de Hiroshima en 1945, las conversaciones con Kurosawa en 1954, las charlas con Jean Miró en 1966 y muchos recuerdos más que aquella mariposa y su música le traían y llevaban en un presente perpetuo,

Pero pronto le distrajo en la pantalla de la sala la galanura de ocho caballos de la Escuela Española de Equitación que deambulaban elegantes y dóciles al ritmo de la música,Después vino una polca rápida, “A la caza” de Jann y enseguida los compases de rigor de las llamadas “propinas”, la felicitación del Año Nuevo en palabras de Barenboim , las sedas iluminadas del Danubio Azul y pot fin la galería de los aplausos acompasados, de las palmas entusiastas de hombres y mujeres en “la Marcha Radetzky’ marcando el compás, como lo marcaba ahora Hisae Izumi desde su kimono de ramas tiernas de glicina y ramas de ciruela así, año tratas año, en ese mismo lugar lo seguirá marcando siempre.

José Julio Perlado

(del. Libro “Una dama japonesa”)(relato inédit

TDOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imagen — Daniel Borenboinn)

Viena © Dietter Nigi

LOS CUADERNOS MIQUELRIUS

Agradezco muy de vera a la profesora Aurora Pimentel.la reseña que ha publicado de mi último libro.

José Julio Perlado es un escritor con una voz propia, diferente y singular, y una constancia admirable. Está en lo que está, que es escribir, un paciente artesano ajeno a modas y vaivenes. Ha sido también profesor universitario en la Facultad de Ciencias de la Información, corresponsal de prensa en Roma y París, director de diversas revistas, y ha impartido cursos de creación literaria en España y México.

El pasado mes de julio, su cuidado blog Mi siglo cumplió quince años. En él, cada día, puntualmente, Perlado no falta a su cita con los lectores: relatos propios, ficción y no ficción, reflexiones y recuerdos, y también textos de escritores o artistas, anécdotas culturales, etc.

Los cuadernos Miquelrius son de difícil clasificación. Inicialmente comienzan como lo que podría parecer un diario. Hay también una entrevista que le hace una periodista al autor. Con este hilo inicial, a veces río y otras cruzándose con afluentes, se enlazan recuerdos con reflexiones e ideas, parte de ellas sobre el proceso creador y sus alrededores. Tampoco faltan cuentos, a veces una ficción dentro de otra. Entre estos, el precioso Caligrafía, que quizás sea como el perfume, la esencia, de estos cuadernos.

La sensación al leer es, por un lado, de cierto balance. Es mucho lo que ha leído, escrito, pensado y vivido; hay mucho que contar. Pero también, y desde luego, hay mucho en estos cuadernos de proyecto, de ilusión, de seguir trabajando pacientemente para que quede lo que importa: la obra bien hecha.

Se trata así de una mirada hacia atrás y hacia adelante, abierta, interesada, curiosa y amable, agradecida: la mirada de un escritor con voz y tono propios, muy hecho ya, sólido, y a la vez en evolución, que no se contenta. Cuenta, y aunque cuente cosas “suyas”, él queda, como aquellos fotógrafos, bajo el paño negro de la ocultación: infancia, familia, casas, habitaciones, paseos, campo, jardines, barrios, lugares –Madrid, Roma, París–, personajes de la cultura a quienes tuvo la suerte de conocer, otros a los que no conoció personalmente, pero de quienes ha aprendido.

Es de destacar en estos cuadernos el no hacer literatura haciéndola, la falta de afectación, la sinceridad, la dignidad y la elegancia de quien está en su centro.

KANDINSKY

Azul, Azul subía, subía y caía

Puntiagudo, afilado silbaba, se hundía, picaba, pero no horadaba.

Agrandamiento lento en todos los rincones.

Sombra espesa quedaba enganchada, acaso para la Eternidad.

Puede ser. Puede ser.

Más amplío abro tus brazos.

Más amplío, más amplío.

Sobre tu cara ponte el pañuelo rojo.

Después de todo, puede ser que nada se haya movido;

que seas tu sólo quien se ha movido.

Salta blanco después salta blanco.

Y después de este salto blanco, otra vez un salto blanco.

Es una lástima que tú no veas nada en el desorden:

Porque en el desorden está posado.

E incluso es por ahí por donde todo ha comenzado…

…Esto cruje…

Wassily Kandinsky- 1913

(Imágenes-1-Kandisky – el domingo- wikipedia/ 2- Kandisnky- la montaña azul-1908- museum sindicate)

EL ÚLTIMO CONCIERTO (1)

Hisae Izumi se sentó allí, en la primera fila del palco, en la primera planta de la Sala Dorada del Musikverein , la sede de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena, creada en 1870. Lo hizo como lo hacía todos los días Primero de Año, contemplando una vez más la dorada sala iluminada, con sus famosas hileras de cariátides o las representaciones de Apolo y las nueve musas en el techo. Nunca se acostumbraba a tanta elegancia y  belleza. Su forma de “caja de zapatos” le confería a aquella sala una de las mejores acústicas del mundo y aquello siempre le impresionaba a Hisae desde hacía años. Rosas, claveles, azucenas y orquídeas se reunían allí en un mar de 30. 000 flores de todos los colores desde las puertas a los escenarios.

Después Hisae paseó su mirada por la gran orquesta que esperaba la entrada de su director, una gran orquesta de sonido asombrosamente refinado con variantes singulares como el oboe, la trompa y el timbal. Sus ciento treinta y ocho instrumentistas, con una violinista y varias solistas de viento y arpa — a la violinista Albena Dainalova colocada ante el primer atril Hisae ya la conocía—, aguardaban a Daniel Barenboim, el director argentino- israelí que nada más entrar y saludar se quedó durante un minuto en silencio, concentrado, como era su costumbre. Vestido con su chaqueta negra y su corbata plateada, a los 79 años de edad, Hisae conocía bien los movimientos de Barenboim : a veces dejaba hacer a la orquesta limitándose simplemente a marcar el compás, o a seguir la partitura con la vista baja y la pose estática, y en cambio en otras ocasiones lanzaba indicaciones dinámicas o marcaba precisos ataques con enérgicos gestos de batuta y manos.

Una de las primeras piezas que escuchó Hisae aquella mañana fue el vals “Alas del Fénix” de Johann y a continuación la polca mazurca “La sirena”, una polca lenta de Josef. Pero Hisae se estuvo fijando sobre todo en Barenboim y en sus movimientos. Muy alejados a los que ella había seguido hacía unos años, en 2002, a un compatriota suyo, Seiji Osawa, un director japonés que en aquella misma sala había dirigido el concierto de primero de Año. Osawa era célebre por su memoria fotográfica, gracias a la cual era capaz de memorizar partituras enteras de obras inmensas, como por ejemplo las sinfonías de Mahler: los ademanes del japonés, a veces impetuosos y sorprendentes, le habían proporcionado elogios y críticas y a Hisae todos aquellos recuerdos le vinieron mezclados a la cabeza. Vestía Hisae aquella mañana un elegante kimono de ramas de ciruelo y hojas tiernas de glicina y siguió escuchando ahora el particular homenaje a la prensa que presentaba la orquesta por medio del vals “Periódicos matutinos” de Johann Strauss hijo mientras se asistía al paseo que daba una pareja de enamorados por el centro de la capital austriaca, llegando hasta el monumento dedicado a Mozart en el Burggaten

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa”) ( relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

( Imágenes- 1- museo de arte de Japón/ 2- estampa japonesa)

EL CUENTO Y EL RITMO DEL JAZZ

La experiencia me dice— señalaba Cortázar — que, de alguna manera, un cuento breve no tiene una “estructura de prosa” . Cada vez que me ha tocado revisar la traducción de uno de mis relatos ( o intentar las de otros autores, como alguna vez con Poe) he sentido hasta qué punto la eficacia y el sentido del cuento dependía de esos valores que dan su carácter específico al poema y. también al “ jazz”: la tensión, el ritmo, la pulsación interna, lo imprevisto dentro de parámetros pre- vistos, esa “libertad fatal” que no admite alteración sin una pérdida irresstañable.

(Imágenes— 1 – el baterista de jazz Art Blakey- 1985- wikipedia / 2- Mille Davis- wikipedia)

VIAJES POR ESPAÑA (39) : PROVINCIA DE LEÓN

“Cortos pueblecillos que se agrupan de diez en diez o de doce en doce para componer un ayuntamiento , vida pastoral en los moradores, sencillez y hospitalidad en las costumbres, tales son los rasgos comunes de las montuosas comarcas de Laceana, Babia, Omaña, Argüelles y Valdeburón — así los va describiendo José María Quadrado en sus “Recuerdos y bellezas de España”. Divididos corren y encajonados en sus angostas cañadas, ora sesgos ora raudos y espumosos, el Omaña y el Luna, el Vernesga y el Torío, el Curueño y el Porma, el Orbigo y el Esla, que absorben luego uno tras otro a los restantes para llevar al Duero sus aglomerados caudales fuera de los confines de la provincia (…) Los monumentos de esta región están en su alpestre naturaleza, su historia en las costumbres tradicionales de sus gentes: ninguna obra de arte apenas, ningún célebre recuerdo, ninguna población importante ilustra su quebrada zona ; y sus cabezas de distrito, Murias de Paredes, la Vecilla y Riaño, en nada se diferencian de las humildes aldeas que presiden( ….) A orillas del Porma florecían los benedictinos en el de San Adrián de Boñar, que tomó su nombre, corrupción de “Balneare”, de los baños medicinales contiguos(…) A medida que el Esla el principal río de la provincia, desciende a las llanuras bañando más fértiles y despejadas vegas, ve aparecer en sus márgenes más insignes y aventajados monumentos. En el pantanoso suelo de.Gradefes, cinco leguas al oriente de la capital, su ancha corriente lame el bizantino monasterio de Santa María, habitado por religiosas del Cister desde su primera fundación en 1177.

Legua y media más abajo, sobre el mismo río y entre frondosas alamedas, permaneces el antiquísimo priorato de San Miguel de Escalada abandonado en la soledad a sí propio, y soportando el peso de más de nueve siglos sobre su endeble fábrica, casi toda de tierra y ladrillo…”

(Imágenes- 1- monasterio de Carracedo- wikipedia/ 2- Castillo de Ponferrada- ( ilustración de “Recuerdos y bellezas de España” – José María Quadrado)