LA LOCURA DE LA LENTITUD

 

“La locura de la lentitud — contaba el escritor argentino Enrique Méndez Calzada —  fue por aquel entonces una plaga social que hizo no pocas víctimas. El ritmo de la vida colectiva se había tornado vertiginoso, como consecuencia del creciente perfeccionamiento de los medios de locomoción, y no faltaron en los diferentes países, gentes de temperamento débil, verdaderos valetudinarios, que reaccionaron contra esa aceleración del ritmo vital. Estos desdichados enfermos se negaban a viajar en los buques-torpedos y en los expresos aéreos, alegando que su velocidad vertiginosa les impedía ver cosa alguna. Llegaron a fundarse sociedades pro-lentitud, y los millonarios en viaje de turismo pagaban sumas fantásticas por una excursión campestre en carreta de bueyes. Era un lujo de príncipes que muy pocos mortales podían permitirse. La inmensa mayoría de los hombres no tenía más remedio que aceptar de buen grado las indiscutibles ventajas de las velocidades vertiginosas.”

(Imagen— Slim Aarons)

EL ASPECTO DE UN LIBRO

 

“Recuerdo un tiempo en que despreciaba en los libros todo lo que no fuese lectura. Me hubiesen bastado unos trapos con manchas de tipos desgastados. Me decía que un mal papel, unos caracteres gastados o una página descuidada, con tal que el texto mismo estuviese hecho para seducirle, debían contentar a un lector verdaderamente espiritual.

(…) Sin darme cuenta — sigue diciendo Paul Valéry —, he venido a no desdeñar el físico de los libros. Gustosamente admiro y acaricio uno de esos volúmenes de gran precio que se colocan entre los muebles de mayor belleza, a los que igualan.  Pero en ese amor no hay concupiscencia. Eso sería querer sufrir.

 

Tampoco su rareza me afecta demasiado. Por otro lado ésa no es más que una noción abstracta e imaginaria, salvo en la subasta. Los ojos no saben que tal o cual ejemplar es único; el tacto no disfruta especialmente con eso. Pero les tengo cariño a esos libros sólidos y “confortables” como los que se hacían en el siglo XVll. Se encuentran con bastante facilidad en  nobles in-quarto con cubiertas de cuero oscuro y lustroso, densa y ampliamente impresos, adornados con florones y pies de lámpara, y provistos de unos márgenes razonables.  Un autor no puede desear ediciones más robustas ni más adaptadas a ese lector serio que debe anhelar para su obra.

 

 

(Imágenes—1- Sebastien Muller / 2–Sebastien Stokopff/3- Jan van Eyck)

JULIETTE GRÉCO

 

— ¿Ha dejado usted el existencialismo? — le preguntaba Manuel Del Arco a Juliette Gréco.

—No he cambiado, desde pequeña soy la misma de siempre.

— ¿Triunfó usted por ser bonita o por inteligente?

—No soy bonita ni me considero inteligente; si la gente cree que soy una u otra cosa, mejor para mí.

— ¿ Usted qué prefiere ?

— Según. Hay momentos  que se precisa la inteligencia; otros es preferible ser bonita.

— ¿ Mas actriz que cantante?

— No lo sé, yo procuro dar vida a mis canciones.

— ¿Edith Piaff?

— Ella puede hacer lo que quiere.

— ¿ La envidia?

—La admiro.

— ¿ Usted cómo se juzga?

— Sincera.

— ¿ No miente nunca?

— No; ¿ para qué?

— Usted ha nacido artísticamente en Saint Germain des Pres, .¿ podría resumirme ese trozo de París en una frase?

—Antes era como una pequeña ciudad donde todos nos conocíamos en la calle; hoy es un lugar de turistas extranjeros donde nadie se saluda.

— ¿ Siente haberse hecho así?

—No, soy hija de Saint Germain.

— ¿ Qué idea tiene de los hombres?

— Magnífica en general.

—¿ Y de las mujeres?

—Lo mejor que ha hecho la Naturaleza.

— ¿ Qué compositor le gusta?

— George Brassens.

— ¿ Dónde reside su personalidad?

— Aquí, en mi frente.”

(en el día de la muerte de Juliette Gréco)

(Descanse en paz)

 

 

(Imágenes — café du Dome— – 1929 —national geographic/ 2- café de Flore- 1953)

SENSACIONES EN UN TRANVÍA

 

“Esperando el tranvía en una ciudad extranjera, rodeado de gente a la que nunca volveré a ver — escribe en su Diario “La tentación del fracaso” el peruano Julio Ramón Ribeyro desde Munich en 1955 —, viendo las tiendas, los letreros, el suave sol de la primavera esmaltando los tejados, he sentido uno de esos efluvios de plenitud, de optimismo, de amor a la vida que para los demás son una  norma y para mí una excepción. Mi felicidad era tan grande que no cabía en mi corazón. Con los ojos empañados miraba a la gente como si quisiera abrazarla y contagiarle mi gozo y decirles que no se preocuparan por nada, que no se torturaran, que ya todo iba a pasar, que la dicha estaba allí en las veredas, en los árboles, en las campanas, al alcance de todos los que quisieran inclinarse y arrancarla como se arranca una rosa.

Media hora más tarde, sentado en el tranvía, sentí mi pecho cansado, pastoso e insensible el rostro de la gente, triste e inhumano el paisaje: por las ventanas desfilaban los galpones de un viejo campo de concentración.”

(Imagen — Vigo es)

VIAJES POR EL MUNDO (35) : LA REPÚBLICA DE LOS ANIMALES

 


A veces hay que viajar a lugares imaginarios. Alberto Manguel, en su “Guía” de estos lugares,  cuenta que la República de los animales “se encuentra  en una vasta región que no figura en los mapas, poblada de especies muy diversas de animales y pájaros que se han liberado de la tiranía de los hombres.

El viajero descubrirá  que muchas  peculiaridades de esta isla han sido descritas por los poetas clásicos: los corderos se pasean con los lobos, los halcones vuelan al lado de las palomas, los cisnes establecen relaciones sociales con las serpientes y los peces nadan en compañía de castores y nutrias.

La república está gobernada  por el fénix — ave muy especial — y sus embajadores  los monos. Los tigres y los leones son soldados, los gansos y los perros, centinelas, los loros, intérpretes, las cigüeñas, médicos, y el unicornio (animal solitario)  es el toxicólogo jefe y se ocupa de hallar los antídotos de todos los venenos.

Hay dos religiones  principales: el culto al Sol, en el que creen casi todos los animales, y el de la Luna, una secta cada vez más importante, promovida por los elefantes.

El viajero de visita en la isla podrá admirar el palacio del ave fénix  y asistir a los magníficos espectáculos que allí se ofrecen, como el “Desfile de los Colores”, en el que participan todas las aves del Paraíso.

La rebelión liderada por serpientes y basiliscos  fue sofocada, con lo que la República de los Animales recuperó la paz.”

 

(Imágenes—1-Foto Manish Swarup/ 2- Sarah Esteje/ 3- Midnightmartinis)

EL ENCANTO DEL OTOÑO

 


“¿Qué me decís del otoño? Especialmente, esas noches nebulosas de luna cuando la claridad lo baña todo y uno tiene la impresión de que pueda recoger en la mano sus rayos … — anota Dama Sarashina , una escritora japonesa de hace más de mil años en su relato autobiográfico “Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian”—. En momentos así, todo el encanto del otoño parece estar dentro del sonido del viento y del canto de los insectos. Y, si como fondo a esos sonidos, uno escucha los acordes animados del arpa o el sonido transparente de una flauta, la belleza de tal noche posee una elegancia que, a mi juicio, es imposible de superar por la primavera.”

 

 

(Imágenes : 1–Shibata Zeshin/ 2- Koshiro Onchi)

¿HA LEÍDO USTED TODOS ESTOS LIBROS?

 

“El visitante entra y dice : “¡ Cuántos libros!  ¿Los ha leído todos?”. Al principio — dice Umberto Eco en “”Cómo viajar con un salmón” —, creía que la frase revelaba sólo a personas poco familiarizadas con los libros, acostumbradas a ver solo estanterías de tres al cuarto con cinco novelas policiacas y una enciclopedia infantil en fascículos. Pero la experiencia me ha enseñado que la frase la pronuncian incluso personas insospechables. Se puede decir que se trata, con todo, de personas que tienen una noción de la estantería como depósito de libros y no de la biblioteca como instrumento de trabajo, pero no basta. Creo que, ante muchos libros, cualquiera cae presa de la angustia del conocimiento, y fatalmente se desliza hacia la pregunta que expresa su tormento y sus remordimientos.

(…) A la pregunta sobre los libros hay que responder mientras la mandíbula se te crispa y ríos de sudor frío te bajan por la columna vertebral. Yo, antaño, había adoptado la respuesta despectiva: “No he leído ninguno; si no, ¿por qué los tendría aquí?”. Pero es una respuesta peligrosa porque desencadena la reacción obvia: “¿ Y dónde pone los que ha leído?”. Es mejor la respuesta estándar de Roberto Leydi: “Muchos más, señor, muchos más”, que deja helado al adversario y le hace caer en un estado de estupefacta veneración. Pero la encuentro desalmada y causa ansiedad. Ahora me he replegado hacia la afirmación: “No, estos son los que  tengo que leer para el mes que viene, los demás los tengo en la universidad”,  respuesta que, por una parte sugiere una sublime estrategia y, por la otra, induce al visitante a anticipar el momento de la despedida”.

 

(Imágenes— 1- foto André Kerstesz/ 2-biblioteca de Guillaume Apollinaire)

MIGUEL DELIBES

“Muerte, infancia, naturaleza y prójimo”. “Novelar o fábular es narrar una anécdota, contar una historia”. ‘Soy un cazador que escribe”. “Un hombre, un paisaje, una pasión”. “… ante el dilema que plantea la sociedad contemporánea, y frente a esa misma sociedad, yo, sin caer en dogmatismos políticos, he tomado parte por los débiles, los oprimidos, los pobres seres marginados que bracean y se debaten en un mundo materialista, estúpidamente irracional. Esto implica algo terrible, imperdonable desde un punto de vista literario, a saber, que yo, como novelista, he adoptado una actitud moral, hecho que, por otra parte, nunca he desmentido, puesto que a mi aspiración estética   — hacer lo que hago lo mejor posible — ha ido siempre enlazada una preocupación ética : procurar un perfeccionamiento social”. ‘Hemos matado la cultura campesina pero no la hemos sustituido por nada, al menos por nada noble”.

 

Estas palabras de Miguel Delibes pueden retratar sus convicciones y en cierto modo su intimidad y su humanidad.

 

“Conocí hace tiempo al Delibes en persona — contaba el escritor Javier García Sánchez —, pues al narrador ya había accedido en mi adolescencia. Y el impacto resultó igualmente grato. Tanto es así que por aquella época, y sin que ello fuese motivo de recato por mi parte, acuñé una frase talismán, una especie de oración -fetiche que desde entonces fui repitiendo por doquier: “Yo, cuando sea mayor, quiero ser Miguel Delibes.” Quien me oía, por ejemplo, algún periodista, preguntaba: “Querrás decir”como” Miguel Delibes…” a lo que uno, circunspecto, respondía: “No. Miguel Delibes.” Supongo que se trataba de un pensamiento o deseo en clave. Somos lo que tenemos. Y si debo reconocer que, literariamente hablando, siempre creí  vivir en una esfera considerablemente inferior — en lo que a talento puro se refiere — a la del Gran Delibes, en lo concerniente a personalidad, carácter, carisma personal, ahí ya mi derrota era por goleada. Por eso él era, es, el espejo donde mirarse y pensar: “Bueno, ahí está. Es posible parecerse un poco, aunque sea un poco.” Tan amable, tan caballero, tan antiguo.

Y es que éste hombre siempre sonríe y te contagia su sonrisa.”

 

(Imágenes—1- elmundo es/ 2-elmundo es/ 3-foto Carlos Arranz- apuntes para “El hereje”/ 4- elmundo es)

VIEJO MADRID (93) : TIENES MORISCAS LAS ENTRAÑAS

 


“Madrid, tienes moriscas las entrañas.

Fuiste corte y no fuiste cortesano.

Y si villa, no ha sido por villano

que capitalizaste las Españas.

Todo lo peregrinas y lo extrañas

desde tu aldeanismo castellano:

que Lope hizo gatuno y sobrehumano

teatro de invisibles musarañas.

A la luz que tus aires aposenta

Cervantes le dio voz, Velázquez brío,

Quevedo sombras, Calderón afrenta

rodeando las llamas tú vacío.

Y Goya con su sutil mano violenta

máscara de garboso señorío”.

José Bergamín — “Tres sonetos a un Madrid, viejo y verde” (1961)

 

(Imágenes—1- Madrid siglo XVll – biblioteca virtual/ 2-Madrid –  siglo XVll- pinterest)

GENTES (7) : EL HOMBRE ÁSPERO

 

 

“El áspero es de este modo — dice el filósofo griego Teofrasto—: preguntado dónde está alguno, dice : “Déjame, no me molestes ni me des quehacer.” Si alguno le saluda, no le corresponde. Si vende alguna cosa, no responde a los compradores a qué precio; antes pregunta él mismo al comprador: “¿Pues qué tiene de malo?” A las personas que le manifiestan estimación y le envían regalos en sus días festivos, dice “que ojalá no se los hubiesen enviados”. Es incapaz de perdonar al que involuntariamente le da un encontronazo, o le pisa, o le empuja. Cuando algún amigo le ruega que le ayude con algo de dinero para aliviarle en su miseria o en su quiebra, responde que no quiere darlo; después va  y le lleva ese dinero por sí mismo, y añade que ya cuenta con este dinero por perdido. El hombre áspero es el que tropezando en la calle, se irrita y maldice la piedra. Si espera a alguno, seguramente no le esperará mucho tiempo. Jamás tendrá con otros la condescendencia de cantar, ni de recitar, ni de bailar; y en fin, es tal, que ni cuida tampoco recurrir con sus oraciones a los dioses.”

(Imagen — Barnett Newman – Irwing Penn- national portrait gallerie)

LOS LIBROS QUE NO HAS LEÍDO

 

 

“… Te abriste paso en la tienda a través de la tupida barrera de los Libros Que No Has Leído que te miraban ceñudos desde mostradores y estanterías tratando de intimidarte. Pero tú sabes que no debes dejarte imponer respeto, que entre ellos se despliegan hectáreas y hectáreas de los Libros Que Puedes Prescindir De Leer, de los Libros Hechos Para Otros Usos Que La Lectura, de los Libros Ya Leídos Sin Necesidad Siquiera De Abrirlos Pues Pertenecen A La Categoría De Lo Ya Leído Antes Aún  De Haber Sido Escrito. —sigue enumerando el italiano Ítalo Calvino en “Sí una noche de invierno un viajero” —, Sigue leyendo

LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES

 


“Hay muchos sistemas para ayudarse en la creación. Por ejemplo,  los pequeños cuadernos abiertos con nombres preparados , dedicadas  esas  listas  a consignar nombres y apellidos originales,  saber mezclarlos, archivarlos,  tenerlos así dispuestos para el momento de escribir una novela o un cuento. Simenon mantenía al alcance de su mano numerosas listas de teléfonos que abarcaban casi todos los países y de ellas extraía con precisión los nombres de sus personajes. Hoy con Internet no los necesitaría. Pero es importante hacerse con ese archivo personal de nombres, y sobre todo adecuar bien los nombres con los apellidos, situarlos en un lugar concreto y que correspondan de modo lógico a un país determinado, a un ambiente y a un oficio. Puede compararse esa labor de preparación de materiales  a la que pueda realizar un pintor disponiendo antes de su  trabajo los botes y las mezclas, o los instrumentos , por ejemplo, que vaya a emplear luego un escultor. Esos instrumentos de los que uno se sirve en la creación literaria no se limitan por tanto a plumas, lápices, ordenadores o impresoras sino también a apellidos y nombres dispuestos  en listas propias, que uno mismo ha confeccionado. Quizá igualmente podremos tener necesidad de crear personajes que aparezcan en cuentos o novelas y que provengan de otras latitudes y así tendremos a mano, por ejemplo, a  Karadjos, que es  nombre yugoslavo, a Miroslav y Karel como nombres checos, a Tadeusz como polaco, a Elof y  a Agda como suecos, etc, etc. No digamos nada de los más sencillos en los países más conocidos, pero siempre será útil tenerlos anotados – incluso añadiendo ya los apellidos que elijamos – para no perder ningún tiempo valioso mientras escribimos.
Ha habido sobre esto  diversos autores que han confesado anotar nombres provenientes de tumbas de los cementerios, pero  ya de por sí algunas esquelas en los periódicos – principalmente observando la lista, a veces larga, de los familiares – pueden  quizá ayudarnos para elaborar nuestro propio elenco de personajes.

 

Se ha escrito mucho sobre los nombres de los personajes y no hay más que recordar lo que dice David Lodge en “El arte de la ficción”: “ en la novela, los nombres nunca son neutros ( …) Nuestros nombres de pila nos son dados generalmente con alguna intención semántica: tienen para nuestros padres algún significado agradable o esperanzador. Los apellidos, en cambio, son generalmente considerados arbitrarios, No esperamos, por ejemplo, que el señor Pastor vigile rebaños ni le asociamos mentalmente con esa ocupación.”
Y sin embargo Balzac cuidaba enormemente esos nombres y apellidos. Se proponía que en muchos de ellos se reflejaran contrastes y  que hubiera correspondencia con la personalidad que los llevaba.. La señora Sauvage, por ejemplo, aparece realmente en una de las novelas como salvaje y cruel, el bondadoso Pons será llamado por su amigo alemán Bons, y este amigo, feísimo, se muestra en cambio con un apellido que en alemán significa “guapo”, “elegante”, otro personaje – Tonsard – (del latín “pondere”, desmochar árboles) será un experto podador, etc, etc.””

José Julio Perlado —“El proceso creador”

 

(Imágenes:— 1-  Robert Doisneau – París 1940/2– Heinz  Hajec Halke / 3- Fox fotos- Londres  1930)

EL TRAPERO

 

 

“Lo más interesante que tienen ustedes en esta sala es esta mirada de un trapero, un trapero desconocido como todos los traperos, un trapero de la Barcelona de los años sesenta, una mirada hambrienta, un rostro curtido, una mirada de cazador de escombros y de retales, una mirada de pescador, ha salido sin barca y sin escopeta, sólo con las pupilas acechando el cielo de la calle, el mar de la calle, es una mirada cansina pero decidida, atento a todas las ventanas por si le llama alguien, atento a los zapatos desparejados, a las camisetas deshilachadas, atento a los retales desvaídos, a los abrigos apolillados, a juguetes con las tripas reventadas, a cajas de cartón repletas de relojes sin hora,  a dentaduras postizas, postales rotas, sacapuntas que no funcionan, el broche desgastado, una esquela de hace años, periódicos amarillos atados con cuerdas, todo lo atisban sus pupilas, sus pupilas son imanes que todo lo atrapan, calculan, son calculadoras en el aire,  apenas parpadean, los restos de los naufragios de las casas son recibidos en la gruta  de sus  pupilas penetrantes que ven  bajar del cielo de la calle el tesoro de lo inservible, inmediatamente lo transforman, lo hacen servible, todo se reutiliza, se recompone, se vende, todo vale, a un artista este trapero  de las pupilas agudas le venderá unas chapas para hacer esculturas, a una decoradora los restos de una alfombra, a un investigador papel antiguo.

Lo más interesante de esta sala  que ustedes ven es, pues, esta mirada . Una mirada hambrienta de objetos desechables. Esta mirada ha salido esta mañana  muy temprano a pasear por  la playa de los desperdicios y  ahora se lleva en su saco una  gran fortuna.”

José Julio Perlado

(del libro ‘La mirada”) ( texto inédito)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

 

(Imagen — Eugeni Forcano —trapero- Barcelona – 1960. – donación de Publio López Mondéjar – año 2012)

UN POETA DEBE SER MÁS ÚTIL


“Un poeta debe ser más útil

que ningún ciudadano de su tribu.

Un poeta debe conocer

diversas leyes implacables.

La ley de la confrontación de lo visible,

el trazado de líneas divisorias,

la de colocación de un rompeaguas

y la sumaria ley del círculo.

Ignora en cambio el regicidio

como figura de delito

y otras palabras falsas de la historia.

La poesía ha de tener por fin la verdad práctica.

Su misión es difícil.”

José Ángel Valente— “Segundo homenaje a Isidore Ducasse”

(Imagen —Daphne Christoforou)

SOBRE LOS NEGOCIOS

 


“Y, por encima de todo aquello, en unas altas letras góticas que imitaban la caligrafía de quien la había legado a las generaciones venideras, se leía aquella célebre máxima: “ Hijo mío, atiende con placer tus negocios durante el día, pero emprende sólo los que te permitan dormir tranquilo durante la noche”.

Thomas Mann— “Los Buddenbrook”

(Imagen —Jonho Jeon arario gallery- Korea)

VIAJES POR EL MUNDO (34 ) : NAVEGANDO POR El VOLGA


“El vapor del Volga que va de Nizhni Nóvgorod a Astracán, blanco y festivo como un domingo, está anclado en el puerto —escribe el austriaco  Joseph Roth en una de sus crónicas en 1926 —. Un hombre agita una campanilla asombrosamente ruidosa. Los estibadores, que sólo llevan pantalones y una correa de cuero, como luchadores, van de un lado a otro del muelle de madera. Son las diez de una mañana clara. Sopla un viento ligero. Parece como si un nuevo circo acabara de acampar a las afueras de la ciudad.

(…) La cuarta clase se encuentra muy abajo. Sus pasajeros arrastran bultos pesados, cestos baratos, instrumentos musicales y aperos de labranza. Todos los pueblos que viven junto al Volga y más allá, en la estepa y el Cáucaso, están aquí representados : chuvasios, chuvanos, gitanos, judíos, alemanes, polacos, rusos, cosacos, kirguises. Hay católicos, ortodoxos, mahometanos, lamaístas, paganos, protestantes, ancianos, padres, madres, jóvenes y niños. Aquí hay campesinos modestos, artesanos pobres, músicos y vendedores ambulantes, piratas tuertos, limpiabotas imberbes y niños sin hogar — los que viven del aire y la desgracia —. Todos duermen en literas de madera. Comen calabaza, despiojan a sus hijos o les dan el pecho, lavan pañales, preparan té y tocan la balalaica y la armónica.

 

Durante el día ese estrecho espacio es vergonzosamente ruidoso e indigno. De noche, sin embargo, infunde algo parecido al respeto: así de sagrada luce la pobreza al dormir. Todos los rostros expresan el auténtico patetismo de la ingenuidad, todos son como puertas abiertas a través de las que pueden verse almas inmaculadas y claras. Manos confusas tratan de ahuyentar las molestas luces de las lámparas como si de moscas se tratara. Los hombres hunden los rostros en los cabellos de sus mujeres, los campesinos se aferran a sus mayales y los niños a sus muñecos miserables. Las lámparas se mueven al ritmo constante del motor de vapor. Muchachas de mejillas sonrosadas con la boca entreabierta dejan ver sus dientes blancos y sanos. Una gran paz reina sobre el pobre mundo y — al menos mientras duerme — la humanidad parece completamente pacífica.”

 

 

(Imágenes— 1- Stefan Zweig y Joseph Roth- 1936/ 2- Kane Gledhill/ 3- Dora Carrington)