RETRATO DE CHAPLIN


Se cumplen estos días los cíen años de la película del cine mudo “El chico” que consagraría a Chaplin. Somerset Maugham decía de él : “ Chaplin es un hombre de aspecto agradable. Tiene una bonita figura admirablemente proporcionada; sus manos y sus pies son pequeños y bien formados. Sus facciones son agradables, la nariz más bien grande, la boca expresiva. Su cabello negro con algún toque blanco es ondulado y abundante. Es tímido. Su acento conserva todavía una reminiscencia de su primera juventud. Tiene un espíritu bullicioso. Acompañado de personas entre  las cuales se encuentra a sus anchas, es capaz de hacer las míl bufonadas. Tiene una inventiva fértil, una vivacidad incansable y el agradable don de la imitación; sin  conocer ni el francés ni el español imitará a personas que hablan una u otra de esas lenguas con una minuciosidad humorística que hace el deleite de todo el mundo. Recitará diálogos fingidos entre dos mujeres de los suburbios de Lambeth, que son a la vez groseros y emocionantes. Como todo humorismo, depende de una minuciosa observación, y su realismo, con todas sus implicaciones, es trágico, porque sugiere un contacto demasiado estrecho con la pobreza y la sordidez. Después es capaz de imitar a los diferentes artistas de café concierto de hace veinte años o a los aficionados a la utilidad de un taxista en  una taberna de Walworth Road.

 

Pero esto es una mera enumeración; omite la increíble gracia de sus acciones. Charlie Chaplin lo tiene a uno riendo durante horas enteras y sin el menor esfuerzo; tiene el genio de lo cómico. Su gracia es sencilla, dulce y espontánea. Y sin embargo, da constantemente la sensación de que en el fondo de todo aquello  hay una profunda melancolía. Es un hombre triste : “ Anoche tuve tal crisis de tristeza que no sabía qué hacer conmigo mismo”, para advertirnos que su humorismo está impregnado de tristeza. Yo creo que piensa en la libertad de su turbulenta juventud, en su pobreza y sus amargas privaciones, con un ansía que sabe que no podrá jamás ser satisfecha.”

 

(Imágenes- 1- Chaplin- foto Lee Miller/ 2-Chaplin en los años 20/ 3- Charles Chaplin- lighting – UP)

VIEJO MADRID (49) : VÍRGENES MADRILEÑAS

 

 

”A aquella hora de las doce de ese martes, como cualquier día de la semana, entró Madrid uniendo lentamente sus agujas y la hora también entró como suave flecha en el pensamiento de muchas gentes, mujeres y hombres, que se recogieron en sí un momento, el mediodía en Madrid a finales del XX parecía pagano y era sólo apariencia, en ese segundo en punto de las doce la Virgen de Atocha, la advocación de la Almudena y la llamada de la Paloma recibían pensamientos y sentimientos, oraciones y labios que las pronunciaban. España, a pesar de sus avatares, era país religioso y cristiano, había una lucha entonces por devastar sus costumbres de siglos y otras por renovarlas y reedificarlas , quién ganaría a quién, cuántos y cuáles emplearían ejércitos invisibles, qué sería más eficaz, el hedonismo o el cristianismo español, o es que acaso lo antiguo era enviar recuerdos a las Vírgenes madrileñas, las doce del mediodía como en cada jornada en la Villa de Madrid y en toda su historia repartía sus oraciones al cielo y las avemarías de todos los tiempos se abrieron como brotes del corazón y del cerebro, la voluntad es quien rige y vence a la pereza y domina al humano  olvido, y en medio de los automóviles y de las prisas, entre gentes y vehículos, en el fondo de oficinas y de despachos, cruzando calles y haciendo altos con el pensamiento, comenzaron a volar avemarías cuyos cuerpos se forman con palabras seculares y divinas, y las palabras fueron a cobijarse en la eternidad, pero antes rozaron en el tiempo la historia de Madrid y cruzaron en espacios lejanos y pasados la Virgen de los Remedios, la de la Soledad, aquella otra del Buen Suceso, aun cuando sobre todo Madrid guardaba quizá en lugar primero, discusiones había sobre ello, la Virgen de Atocha, algunos creían que tal nombre provenía de la hierba tocha o  atocha,  por haber gran abundancia de ella en el lugar donde se levantó la antigua ermita, campo que decía llamarse del Atochar o de los Atochares. Fueron segundos, algún minuto quizá, fulgores de tiempo clavados en relojes de muñecas que elevaron el instante de su oración apenas perceptible en tanto tráfago y murmullo. Reyes y monarcas habían venerado a vírgenes madrileñas, y desde Felipe lll y Felipe V, que este último al llegar a Madrid había hecho pública su devoción a la Virgen de Atocha, la Corte, los sábados, con todo su aparato de magnificencia y poderío, Cortes que parecen y reaparecen, y al fin desaparecen creyéndose soberbias al inicio y siendo tiernamente humildes, rezaban la salve ante la advocación  de esa  Virgen de Atocha, mientras por todo el mapa de la capital de España, quedaban nombres como el de la Virgen del Milagro, o aquella célebre y famosa de la Almudena a la que tanto se encomendó, embarazada como estaba de la infanta doña Margarita,  la primera esposa de Felipe lV, doña Isabel de Borbón, embarazada, sí, de aquella infanta que preside el centro del cuadro de Velázquez, “ las Meninas” 

José Julio Perlado

( del libro “Ciudad en el espejo”’)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

 

 

(Imágenes— 1- palacio real visto desde la cuesta De la Vega- Fernando Brambilla- colección Ministerio de Hacienda/ 2 – Francisco De Goya- Madrid)

LA TUMBA DE RILKE

 


“Por la parte baja de la finca— cuenta la escritora Marià Manent en febrero de 1960, en su búsqueda de la tumba de Rilke, dentro de su “Diario disperso” —-pasa un camino, y desde allí hemos contemplado el manzanar de ramas desnudas, unos árboles castigados y podados, enérgicamente dirigidos.  En medio del campo se ha parado un mirlo: he pensado que más de una vez Rilke debió quedarse mirándolos picotear entre las cepas. Tras un recodo del sendero se ve una cancela que cierra una escalera rústica, en lo alto de la cual había un arco formado por rosales ( aquel día, naturalmente, sin hojas). Hemos seguido el sendero hasta llegar a la puerta principal. A cada lado de la verja hay una pequeña lápida de mármol gris oscuro. En el jardíncillo, dos abedules, cinco o seis árboles que me han parecido olmos, y un manzano venerable.

 

 

Una escalera protegida por un tejado de pizarra negra, muy verdosa del musgo, da acceso a la casa. La pared de la escalera y la del muro que forma ángulo con ella están cubiertas por la hiedra. El edificio apenas tiene ventanas. Hay dos, bastante pequeñas, en la fachada posterior  y otras dos, modernas como aquellas, en una fachada lateral. La luz entra también por varias aspilleras, que recuerdan el carácter defensivo del “castillo”. Es un edificio humilde, apagado, pero lleno de dignidad. En la fachada principal se ve una lápida, también de mármol gris oscuro, con una inscripción: RAINER MARIA RILKE: 1875- 1926. Un poco apartado del muro lateral cubierto de yedra se alza el viejo chopo que  inspiró , tal vez, famosos versos.

 

(…) Raron ( en francés Rarogne), donde está enterrado Rilke, se encuentra a unos veinte kilómetros de Sierre.  Es una aldehuela de montaña, que huele a vacas y a orujo.( …)  Cruzamos el camposanto lleno de inscripciones en alemán, pasamos junto al ábside, y allí, adosada la tumba a un muro lateral, reposa, solitario en la muerte, el poeta. Está en un pequeño cercado de piedra como carcomida por la erosión, cubierto de una especie de yedra verde oscuro, con bayas negras. En el suelo hay una cruz muy sencilla, de madera, donde grabaron las iniciales: R. M. R.;  una cruz tosca y humilde. Es de una pobreza muy de montaña: una cruz como de tumba de pastores. En el interior del cercado hay unas plantas que quemó la escarcha. Y en la pared, una lápida alta y estrecha de piedra clara, algo ocre, con el escudo familiar de Rilke y los versos que eligió para su epitafio:

”Rosa, oh pura contradicción : voluptuosidad de ser sueño de nadie bajo tantos párpados.”

Allí está todo Rilke: el amigo de las cosas humildes  y oscuras, de los ruiseñores color de tierra y de los mendigos de París; y también el poeta de imaginaciones  aristocráticas que se creyó descendiente de una estirpe germánica militar y antiquísima. Rilke tuvo “ su muerte”, una muerte muy suya. Y su tumba es muy suya también, solitaria junto al muro, enfrente de la nieve y de los bosques. “

 

 

(Imágenes— 1– Rilke/ 2- Álexei Antonov / 3- rosa/ 4-  Ansel Adams)

PALABRAS DE PATRICIA HIGHSMITH

 

 

 

Los especialistas como Boileau – Narcejac han dicho de ella que “ es el autor más completo, el que ha conseguido realizar la síntesis entre la novela y la  historia policiaca”. Hoveyda, en su “Historia de la novela policiaca”, anota que Highsmith se interesa ante todo por el comportamiento del criminal, sin descuidar por eso las necesidades externas del relato policiaco. Sus personajes son inadaptados. El tema de la usurpación o del intercambio de identidad constituye la base de su obra. Se sale casi por completo de la novela policiaca  y, aunque sus libros  tengan algún nexo de unión con este género, hay que reconocer que prefiere moverse cerca de las fronteras”.

 

 

Cuando se cumplen cien años de su nacimiento y se relee  su libro “Suspense. Cómo se escribe una novela de intriga” , las reflexiones y consejos de Patricia  Highsmith siempre son  prácticos y aleccionadores. “ No hay que ser un monstruo —dice—, o tener la impresión de serlo,  para exigir dos o tres horas de intimidad absoluta para un escritor. Este programa debe convertirse en un hábito, y el hábito, como el escribir mismo, es una forma de vida.  Debe convertirse en una necesidad: entonces uno puede trabajar y trabajará siempre. Escribir es un oficio y necesita una práctica constante. “ Pintar no consiste en soñar o en estar inspirado. Es un oficio manual y se necesita un buen artesano para hacerlo bien”, dijo Pierre Auguste Renoir. Y Marta Graham dijo lo siguiente sobre el arte de la danza: “Es una curiosa combinación de habilidad, intuición y, debo decirlo, crueldad…, y de un hermoso elemento tangible llamado “fe”.  Si no tenéis esta magia, podéis hacer una cosa hermosa, podéis hacer treinta y dos pasos,  y no pasa nada.  Creo que esta cosa es algo innato. Es algo que puedes sacar de la gente pero no infundírselo, no se puede enseñar”. Renoir habla del oficio, Marta Graham del talento, la gracia, el genio. Las dos cosas deben ir juntas. El oficio sin talento no tiene encanto ni sorpresas, nada original. El talento sin oficio…,, bueno, ¿cómo puede el mundo verlo en alguna parte?”


(Imágenes— : 1- Dan Adkins/ 2- Roy Lichtenstein— 1963/  3- Patricia Highsmith)

EN UNA CAJA DE PAJA TRENZADA

“En una caja de paja trenzada

el padre escogió una bola de papel

y la echó

en la cubeta

ante  sus hijos intrigados.

Surgió entonces,

multicolor,

la gran flor japonesa,

el nenúfar instantáneo

y los chicos se callaron

maravillados.

Nunca más adelante en su recuerdo

podrá esta flor marchitarse.

Esta flor súbita

para ellos hecha

al minuto

ante ellos.”

Jacques Prevert—“ Escuela de Bellas Artes” – (“Paroles”)

(Imagen —Monet)

SOBRE LAS HABLADURÍAS

 

 

“No te enojes, Sancho, ni recibas pesadumbre de lo que oyeres, que será nunca acabar —  escribe Cervantes en “El,Quijote”, segunda parte, capítulo 55—: ven tú con segura conciencia, y digan lo que dijeren; y es querer atar las lenguas de los maldicientes lo mesmo que querer poner puertas al campo. Si el gobernador sale rico de su gobierno, dicen dél que ha sido un ladrón, y si sale pobre, que ha sido un parapoco y un mentecato.”

(Imagen—Bert Hary’)

UNA RESURRECCIÓN DEL MUNDO

 

”Un libro es un objeto físico en un mundo de objetos físicos — decía Borges—. Es un conjunto de símbolos muertos. Y entonces llega el lector adecuado y las palabras — o, mejor dicho, la poesía que ocultan las palabras, pues las palabras solas son meros símbolos — surgen a la vida, y asistimos a una resurrección  del mundo.”

(Imagen —Marinelaferrari)

CHANDLER Y HAMMETT

 

 

“Hammett tenía estilo, pero sus lectores no lo sabían, porque escribía en una lengua que no se suponía fuera capaz de tales refinamientos — decía Raymond Chandler en “El simple acto de matar”—. Pensaban que se habían metido de lleno en un buen melodrama sustancioso, escrito en una especie de jerigonza que imaginaban que ellos mismos hablaban. En cierto modo era eso, pero era mucho más. Toda lengua empieza con la palabra, y además con la palabra de la gente corriente, pero cuando se desarrolla hasta llegar a ser un; medio literario, sólo le queda un parecido lejano con la palabra. Creo que este estilo, que no pertenece ni a Hammett ni a nadie, salvo al idioma norteamericano ( y ni  siquiera exclusivamente a éste): puede expresar cosas que él mismo  no sabía cómo expresar, ni siquiera  sabía que sentía necesidad de expresar. En sus manos no desembocaba en dobles sentidos, no dejaba eco, no evocaba  sombras detrás de la pantalla.

Se dice de Hammett que carecía de corazón, y sin embargo la historia que estimaba más suya cuenta la dedicación de un hombre a su amigo. Era ahorrador, frugal, duro, pero hizo una y otra vez, lo que sólo los mejores escritores pueden hacer. Escribir escenas que parecen no haberse escrito nunca antes.

Asi y todo, no echó por tierra la novela policiaca formal. Y él demostró que la novela policiaca  podía ser una obra importante. “El halcón maltés”  puede ser, o no, una obra genial, pero un género capaz de esto no es’ por hipótesis’ incapaz de cualquier cosa. Cuando una novela policiaca es tan buena como ésta, sólo un pedante negaría  que “podría’ ser aún mejor.’

 

 

(Imágenes — 1- Hammett/ 2- Raymond Chandler)

LOS PREMIOS Y LA VIDA LITERARIA

 

 

“Volviendo a la lectura de “Mis premios” de Thomas Bernhard — con su ironía y franqueza —de nuevo recuerdo situaciones que he vivido y reflexiones — y por tanto, convicciones – que expuse ya en mis “Memorias”.  “Pienso que la vida literaria — dije  allí- – es más bien pequeña, limitada. Como tantas cosas del arte. La vida en general va por otro lado, la vida ancha, compleja, como ahora se dice, la vida “globalizada”. El arte y la literatura forman un espacio, a veces con un determinado eco, pero siempre reducido. Es una comunidad de escritores, editores, lectores, agentes, medios de comunicación, premios, trapisondas, altibajos, rencillas, reconocimientos, olvidos, revisiones, recapitulaciones, todo mezclado y todo en ocasiones bastante costoso de digerir, muchas veces áspero. Lo único que no es áspero es escribir.

 

 

En una ocasión en que me presenté a un Premio Literario importante — seguía diciendo allí — me llamaron para comunicarme que estaba entre los finalistas y que me lo iban a conceder. Fui convocado, entre otros escritores, en una sala repleta de gente. El organizador del acto me indicó que me pusiera en una de las esquinas centrales de la primera fila para salir en cuanto me llamaran anunciándome como ganador. Así lo hice. En el momento del fallo oí por los altavoces un nombre distinto al mío. Se lo acaban de conceder en el último minuto – así me lo contaron – al sobrino de un Premio Nobel. Un compromiso de última hora, según me dijeron.

Pero aquello no me afectó en absoluto. Me enseñó. Una experiencia más. Todo esto son vaivenes menores, aunque a veces sean desagradables. Pero siempre aleccionadores. Han sucedido siempre en la Historia de la Literatura. No hay más que leer las rencillas, pisotones y envidias entre los escritores del Siglo de Oro. Y después, todo lo que sucede a lo largo de  los siglos, con sus escaramuzas y traiciones. Todo eso me confirma en la idea de que hay que trabajar en silencio y si es posible con autenticidad, sin fijarse para nada en los ecos. Uno se encuentra con muchas cosas ásperas en la vida literaria. Lo único que no es áspero es escribir.  Pienso que tampoco lo será, estoy seguro, pintar, esculpir o componer música. El arte no es áspero. En el caso de escribir, se trata de cerrar la puerta de esa casa del libro que uno está elaborando – que no tiene necesariamente por qué ser ficción – y ampararse dentro de él, cobijarse, protegerse gracias a él del mundo exterior, pero sobre todo trabajar con fe y con enorme paciencia en ese libro, acompañarse de esa paciencia que es la que va encadenando muchas tardes y muchas mañanas de trabajo, amar ese libro, superar sus dificultades, conocerse a sí mismo y tomar las consiguientes distancias con el exterior, no pensar en el eco o no que ese libro pueda tener en su día, escribir con sinceridad, desplegar las aptitudes que uno tiene, unas veces para envolverse, enriquecerse y disfrutar puliendo el estilo, otras para apasionarse con los personajes y con la historia, otras para desarrollar argumentos. Es decir, todo un mundo dentro de esa casa del libro.”

José Julio Perlado

 

(Imágenes—:  1-Emil Nolde/ 2- Thomas Moran- 1875– museo de Carolina del Norte/ 3- Constable)

CRÍTICAS EJEMPLARES

 

”De las cinco etapas del proceso de creación — la preparación, la incubación, el descubrimiento, la escritura y la publicación —, muchas veces el creador en esa quinta y última etapa debe superar las resistencias y miedos al presentar su obra al juicio de los demás. ¿ Qué dirán los demás ante lo que yo he escrito? .¿Qué dirá el público?¿ Qué dirán los críticos? ¿Habrá separación entre las valoraciones de los críticos y la acogida de los lectores? Una obra que me ha llevado dos o tres años de trabajo — a veces más—, la lee un crítico en tres o cuatro tardes, la enjuicia en dos páginas. ¿Puede uno descubrir qué profundidad tiene un buen crítico?

 

 

Hay una serie de críticos ejemplares en todos los países que saben descender bajo los fondos  de lo superficial y se adentran en ponderaciones llenas de perspectiva. Calibran el peso de un libro y le otorgan un juicio que en muchos casos perdurará durante años. En España —sin ánimo de ser exhaustivo— ahí está Amado Alonso con su “Poesía y estilo de Pablo Neruda” (1940), Dámaso Alonso con “ Poesía  española. Ensayo de métodos y límites estilísticos” (1952), Azorín en “Al margen de los clásicos” (1915), Jorge Luis Borges y su “Biblioteca personal. Prólogos” (1985), Américo Castro y su “Prólogo al “Quijote” (1971), Luis Cernuda y sus dos tomos de “Poesía y literatura” (1960- 1964), Jorge Guillén en “Lenguaje y poesía (1962), Ricardo Gullón con “ García Márquez o el olvidado arte de contar”(1970), Juan Ramón Jiménez y sus “Españoles de tres mundos” (1942),  José F. Montesinos y sus tres volúmenes sobre Galdós’ (1968- 1973), y  Ortega y sus “Meditaciones del Quijote” (1914).

Se podrían nombrar a muchos más. Pero a éstos y a otros hay que asomarse de vez en cuando para aprender y captar hasta dónde puede llegar una buena crítica.

José Julio Perlado

 

(Imágenes— 1– Dan Flavin/ 2-Mathias Kiss/ 3- Jenna Gang)

CANCIÓN PARA DORMIR A UN NIÑO POBRE

 


“Ángeles con espadas

custodian el aire.

Un toro de sombra

mugiendo en los árboles.

—- Madre, tengo miedo

del aire.

Mira las estrellas.

Aún no son de nadie;

ni son del Obispo

ni son del Alcalde.

—-Madre, quiero una

que hable.

Patitas de cabra

siguen vacilantes

al osito blanco

de la luna errante.

—- Madre, quiero un oso

que baile.

Pandero de harina:

luna en el estanque.

Las cinco cabrillas

sin cesar, tocándole.

—- Madre, se me hielan

las carnes.

Floridas de escarcha

ya son como panes.

La aurora las dora

y acorteza el aire.

—- Madre, no te oigo.

¡Tengo hambre!

¡Uuuuuuuh…! Duerme, mi niño,

que viene el aire

y se lleva a los niños

que tienen hambre.”

Victoriano Crémer— “Nuevos cantos de vida y esperanza” (1952)

 

(Imágenes—1- Gustav Klimt- 1910/ 2-Eugene Carrière)

THOMAS MANN, DUDAS Y TRABAJO

 


Siempre me ha impresionado la laboriosidad de Thomas Mann. En “La novela de una novela” —  el libro que cuenta cómo iba escribiendo “Doktor Faustus” — se lee:“14 de marzo de 1943. Embalando todos los materiales sobre “José” (“ José y sus hermanos” era el libro que acaba de terminar), el escritorio y los cajones quedaron vacíos.  Y sólo un día después, el 15 de marzo, para ser exacto,  aparece por primera vez en mis apuntes cotidianos, casi aislada, la anotación: “Doktor Faustus”.( …) “Conseguí encontrar el proyecto del Dr. Fausto en tres renglones  que datan del año 1901. Habían transcurrido cuarenta y dos años desde el momento en que había anotado el pacto de un artista con el diablo como posible tema de trabajo.”

(…)

Todo hay que guardarlo. Es una convicción personal. Las anotaciones, brotes de creación e ideas, o palidecen y agonizan al cabo del tiempo en un cuaderno o en un armario porque carecen de fuerza, o resisten e incluso cobran mucho más vigor conforme pasan meses o años. ¿ Cómo es posible que en 1969, viviendo yo en París, preparara ya con libros y apuntes cosas sobre Japón, para un libro que iría escribiendo muchos años después?

Cuando Thomas Mann le consulta a su mujer si ella cree que él debe adentrarse en esa nueva obra del Dr Faustus, ella se inclina en cambio a que prosiga con la continuación de las andanzas del estafador Félix Krull. Pero Mann no se inquieta. Se siente atraído por el viejo/ nuevo proyecto. “ Se trataba ahora de saber — escribe — si había llegado la hora de realizar aquella tarea proyectada, aunque vagamente tiempo atrás. No puedo negar una repulsión instintiva, reforzada por el presentimiento de que “ el asunto” era agobiador, de que me costaría sangre, mucha sangre, darle forma. Este movimiento instintivo podía expresarse en la fórmula: “Mejor será cualquier otra cosa antes”.

Y sin embargo se pone a ello. Resúmenes, anotaciones, cálculos cronológicos, personajes, lecturas, preparación. Lee a Shakespeare, estudia instrumentos musicales, habla con Schönberg y con muchos más. En fin, trabaja. Y el domingo 23 de mayo de 1943 apunta en su “Diario”: ‘He comenzado esta mañana a escribir “Doktor Faustus”.

”Lo importante es escribir, no publicar”, decía Virginia Woolf. Indudablemente hay que intentar publicar. Pero lo importante es el trabajo.

José Julio Perlado

 

 

(Imágenes— 1- Thomas Mann- libraries – ecu – edu/ 2- Katia Mann y Thomas Mann en Berlín – 1929 – Bundes archive / 3- biblioteque tumbar)

AHUYENTAR LOS RECUERDOS

 

¿Qué es la poesía?, se preguntaba Alfred de Musset:

“Ahuyentar los recuerdos, fijar el pensamiento,

sobre un bello eje de oro ponerlo a balancear

siempre incierto e inquieto y sin embargo inmóvil;

eternizar tal vez un sueño de un instante;

amar lo verdadero, lo hermoso y su armonía;

escuchar dentro de uno el eco de su genio;

cantar, reír, llorar, solo, al azar, por nada;

de sonrisas, palabras, suspiros y miradas

hacer exquisiteces, tímidas, hechiceras,

de una lágrima hacer una perla:

del poeta aquí abajo es ésa la pasión,

ése es su bien, su vida, y ésa es su ambición.”

 

(Imagen —Anna Atkins)

VIAJES POR EL MUNDO (36) : LAS ANTILLAS

 

 

“En las Antillas — cuenta José Zorrilla en sus “Recuerdos del Tiempo Viejo” — se respira con su caliente atmósfera el ambiente de la pereza, y se engendran en el corazón y en el espíritu el amor al ocio y el prurito de los deleites. Las islas son  los oasis del desierto del mar: a ellas se llega harto y entumecido del encierro del barco y de la falta de ejercicio, y se goza  con ansia la luz, la anchura y la libertad. Aquellos oasis brindan a los que pasan por ellos todos los placeres de los climas cálidos y todos los que ofrece al europeo los diferentes frutos, los distintos manjares, las mezcladas razas que en ellas habitan. Éstos les ofrecen, sin reserva, todo a cambio del oro de que suponen  repletos los bolsillos de los que allí arriban; y a los que allí por vez primera ponen los pies, les arrastra la curiosidad a ver y a gozar aquel todo que aún les desconocido.

Allí vi y admiré por primera vez el plátano, razón vegetal y palpable de la innata holgazanería de aquellas razas. Abanicos sonoros y ondulantes de la selva, aquellos árboles parece que arrullan el brote y crecimiento del racimo de su fruto, como las criollas a sus hijuelos con el monótono y sentido ritmo de sus apasionados cantares; el racimo brota en la parte superior del tronco, cobijado a la sombra de su penacho; cada uno de sus granos viene envuelto en una sólida, estriada y luciente cubierta, que del sol, del polvo y del rocío le guarece mientras pueden dañar a su primera vegetación; luego esa corteza se abre, se desprende de él y sobre él poco a poco se arrolla, conforme del sol, del aire y del rocío va necesitando, hasta que de él se desprende seca, cuando ya por sí puede nutrirse del rampojo a que cada fruto viene asido; y según el inmenso racimo va madurando, el tronco se va doblando hasta depositarla suavemente en manos del hombre, que puede dormirse a su sombra, seguro que la bajada de la fruta le despertará viniéndosele a la boca y sin que  necesite tampoco cultivar el árbol, que por sí solo brota otro pie al lado del que se cae, y a quien abona, beneficia  y nutre su propio despojo, su tronco filamentoso y sus hojas.”

 

 

(Imágenes—1- Sir Kyffin Williams/ 2- Charles Woodbury)

SCIASCIA, CALVINO , SICILIA

 


“He leído tu novela policiaca — “A cada cual lo suyo” — que no lo es — le dice Ítalo Calvino a Sciascia en 1965 — con la pasión con que se leen las novelas policiacas, y además divirtiéndome al ver cómo se desarrolla e incluso cómo queda demostrada la imposibilidad de la novela  policiaca en el ambiente siciliano. Es, en resumen, un magnífico Sciascia, que se ubica junto  a “El día de la lechuza” y lo supera porque hay más ironía. Viéndote tan hábil y sólido he decidido, para adecuarme a los  tiempos de lobos en que vivimos, verterte algún trago amargo en cada carta. Si no, ¿qué gracia tiene? Y esta vez te digo esto: desde hace un tiempo compruebo que cada  cosa que leo sobre Sicilia es una divertida variación en torno a un tema acerca del cual me parece que ya lo sé  todo, absolutamente todo. Esa Sicilia es la sociedad menos misteriosa del mundo; ahora en Sicilia todo es límpido, cristalino; las pasiones más tormentosas, los intereses más oscuros, psicología, habladurías, delitos, lucidez, resignación, ya no tienen secretos, todo está clasificado y catalogado. La satisfacción que dan las historias sicilianas  es como la de una bella partida de ajedrez, el placer de las infinitas combinaciones  de un número finito de piezas, cada una de las cuales tiene por delante un número finito de posibilidades. Mientras que para todos  los otros capítulos del saber humano, para todas las otras voces de la enciclopedia, sabemos que jamás conseguiremos tocar fondo, que cuanto más aprendamos más se nos escapa algo, la voz “Sicilia” nos da el placer más único que raro de confirmar a cada  nueva lectura que nuestro bagaje de informaciones  era adecuadamente rico y actualizado. Hasta tal punto que esperamos ardientemente que nada cambie, que Sicilia permanezca perfectamente igual a sí misma, ¡ así podremos decir al término de nuestras vidas que hay por lo menos algo que hemos conocido hasta el fondo!”

 

Calvino escribió al menos ocho cartas a Leonardo Sciascia comentándole sus libros. Como editor literario de Einaudi durante casi cuarenta años, juzga — a veces muy severamente- , estimula, felicita o reprueba a escritores que le envían sus obras. Una faceta más de su talento.

( en memoria de los cíen años del nacimiento de Síascia que hoy celebramos)

 

(Imágenes- 1- Enzo Sellerio/ 2-Sciascia- milanocultura/ 3- Ferdinando Scianna)

LA NIEVE CRUJE COMO PAN CALIENTE

 


“La nieve cruje como pan caliente

y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,

y yo pienso en el pan y las miradas

mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece

que la mañana no está únicamente sobre la tierra

sino que ha entrado suavemente en mi vida.

Yo veo el río como acero oscuro

bajar entre la nieve.

Veo el espino: llamear el rojo,

agrio fruto de enero.

Y el robledal, sobre tierra quemada,

resistir en silencio.

Hoy, domingo, la tierra es semejante

a la belleza y la necesidad

de lo que yo más amo.”

Antonio Gamoneda— “”Invierno”- “Blues castellano”( 1961- 1966)- 1982

(Imagen – Claude Monet- 1869)