PUBLICACIÓN DE UNAS “MEMORIAS”

 

 

(A  TODOS  LOS  QUE  SIGUEN  “MI SIGLO’)

 

(Dada la actual situación  que atravesamos – y que afecta también al ritmo y vida de las editoriales —he decidido adelantar aquí  la publicación de mis “Memorias”, tituladas “Los cuadernos Miquelrius”, que estaban previstas se publicaran dentro de unos meses y que  espero que en su día aparezcan como libro.  Se irán publicando a partir de mañana, 30 de marzo, los lunes, miércoles y viernes en MI SIGLO)

(Imagen — biblioteca tumblr)

CONFINAMIENTOS

 

 

“Constantemente me pregunto — dice Ana Frank , encerrada y escribiendo  sus “Diarios” —si  la cohabitación con otras personas, sean las que sean, lleva forzosamente a disputas. ¿O quizá es que nosotros nos hemos caído particularmente mal? ¿ Serán la mayoría de las personas egoístas y mezquinas? Quizá estoy bien situada para adquirir cierto conocimiento humano; pero empiezo a pensar que ya basta. Ni nuestras disputas ni nuestras ganas de aire y de libertad harán detenerse la guerra; por eso debemos hacer todo lo posible para sacar el mejor partido de nuestra estancia aquí; si sigo aquí todavía mucho tiempo, también yo corro el peligro de convertirme en una vieja gruñona.

Voy, indiferente, de una habitación a otra, subiendo y bajando las escaleras, y me veo como un pájaro cantor cuyas alas han sido brutalmente arrancadas y que, en la oscuridad total, se hiere chocando contra los barrotes de una estrecha jaula. Una voz interior me grita : “¡Quiero salir!,  ¡Quiero aire! , ¡Quiero reír! “ Ni siquiera le respondo ya. Me tiendo sobre un diván y me duermo para abreviar el tiempo, el silencio y la espantosa angustia, pero no logro matarlos.”

 

(Imagen — Roy de Carava -1953)

VIAJES POR EL MUNDO (33) : DESCUBRIMIENTO DE LAS ISLAS

 

 

“Las islas  pueden clasificarse de muchas maneras: según la distancia que las separa de la tierra firme, según el canal ( a veces todo un mar)  y la posibilidad de atravesarlo a remo. Se distinguen —dice el yugoslavo Predrag Matvejevic en su “Breviario mediterráneo” — por el aspecto o la impresión que provocan: unas parece que flotan o se hunden, otras se diría que están ancladas o petrificadas. Unas no son más que restos de tierra firme, informes e inacabadas; otras se separaron a tiempo y llegaron a ser independientes, más o menos autosuficientes. A las islas se les atribuyen rasgos y estados de ánimo humanos: también son solitarias, silenciosas, sedientas, abandonadas, desconocidas, malditas, a veces afortunadas o bienaventuradas. Junto a las islas los que más olvidados están son los escollos, sobre todo los que carecen de agua potable: si no se incorporan a un archipiélago conocido, pierden  su identidad en la jerarquía de la costa, quedan para siempre apóstatas, célibes, anacoretas. Las rocas que sobresalen en los bordes de las islas han suscitado  cuentos de horror y de espectros: en el Mediterráneo se cree en los cuentos, tal vez más que en otras partes.

 

 

Las islas se convierten a menudo en lugares de recogimiento o paz, arrepentimiento o expiación, exilio o encarcelamiento: por eso cuentan con tantos monasterios, cárceles y asilos. Hasta las islas más afortunadas, como la Atlántida, se hundieron con sus ciudades y puertos. El rasgo común de la mayor parte de las islas es la espera.  Hasta las más pequeñas entre ellas esperan por lo menos la llegada de un barco, las noticias que éste trae, un acontecimiento.  Los isleños tienen tal vez  más tiempo para esperar que los demás: la espera es lo que marca su tiempo. Antaño, los difuntos se enterraban en islas de las que la leyenda decía  que estaban fuera del tiempo. El pasado glorioso y la vanidad que de él provenía hacían que las islas más grandes y más poderosas compitieran con el continente, se midieran incluso con su propia época. No se pueden determinar con precisión las causas y las consecuencias de tales fenómenos en el Mediterráneo.”

 

 

(Imágenes—1- isla de Santorini/ 2- islas del mar Egeo/ 3-isla de la Palma – 2011- foto jjp)

NOSTALGIA DE LAS MANOS

 

 

Ahora que no podemos saludar estrechándonos las manos , recuerdo las palabras de Marañón cuando decía que “la mano no es vehículo habitual de la inteligencia, sino de los impulsos cargados de emoción. Si la lengua representa al cerebro, la mano representa al corazón, que es la víscera noble de la vida vegetativa. No en vano creían los antiguos que venas especiales unían el corazón a la mano, sobre todo al dedo en que ponemos el anillo, símbolo de la entrega de nuestro corazón.’

(Imagen —James Coignard- 1999- foreman fine Art- artnet)

VIAJE EN TORNO DE MI CUARTO

 

 

En estos días de confinamiento leo las páginas de Xavier de Maistre, un autor francés del siglo XVlll en su “Viaje  en torno de mi cuarto”: “He emprendido y llevado a cabo un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi cuarto.. El placer que encuentra uno en viajar por su cuarto está al abrigo de la envidia inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna.

Tengo la seguridad de que todo hombre sensato adoptará mi sistema, sea cual fuere su carácter y cualquiera que sea su temperamento. Cuando viajo por mi cuarto, difícilmente sigo una línea recta; voy desde mi mesa hacia un cuadro colocado en un rincón; desde allí me dirijo oblicuamente para ir a la puerta; pero aunque mi intención al partir sea la de llegar hasta allí, si encuentro mi butaca en el camino, no titubeo entonces y me acomodo en ella inmediatamente.  Una butaca  es un mueble excelente, de la mayor utilidad para todo hombre meditativo. En las largas veladas invernales es a veces dulce y siempre prudente arrellanarse muellemente en ella, lejos del estrépito de las reuniones numerosas.

 

 

Detrás de mi butaca, yendo hacia el Norte, se descubre mi lecho, que está colocado al fondo de mi cuarto, y que forma la más agradable perspectiva.  Los olmos  que hay detrás de mi ventana fragmentan los rayos de sol de mil maneras y les hacen balancearse sobre mi cama. En este delicioso mueble que es mi cama es donde olvidamos durante una mitad de la vida las penas de la otra mitad.

Encantador país de la imaginación, que el Ser bienhechor por excelencia, ha concedido a los hombres para consolarles de la realidad. Me han prohibido recorrer una ciudad, ir a un punto determinado; pero me han dejado el Universo entero; la inmensidad y la eternidad están a mis órdenes.’

La imaginación no sabe nada de confinamientos.

 

 

(Imágenes— 1- Rebecca Šiknner- 2019/ 2- Stanislav  Yulianovich  Zhukovskyov/ 3-Sergei Vinogradov – 1919)

AQUELLA SITUACIÓN … (3)

 

 

“Al final de aquel año, las Organizaciones Internacionales estaban, pues, parcialmente informadas de cuanto había ido sucediendo en los cinco meses últimos, pero tales datos eran entonces confidenciales y secretos en su gran mayoría ( no serían hechos públicos hasta mucho tiempo más tarde), y tan sólo en las últimas semanas se planteó en diversos organismos la posibilidad de que aquellas cifras fueran reveladas de manera global a través de los medios de comunicación (…) En el curso de los últimos meses, 27 países habían señalado a las principales Organizaciones del mundo, la presencia de aquel extraño fenómeno cuyos síntomas adquirían en cuestión de semanas un ritmo y una velocidad de propagación que elevaba aún más los comentarios ( …) En ese mes se tuvo, pues, conciencia por vez primera de que el fenómeno no era ya una situación insólita pero desigual, sino que su expansión y la imagen que iba revelando aquí y allá, en diversas partes del mundo, poseía una fuerza constante de propagación y una fisonomía común para todos los lugares y todos los seres —sin importar zonas o grupos étnicos —, y esa fisonomía  común y esa intensidad penetraban  y se iban perpetuando casi podría decirse con carácter endémico.  Aquel mes fue por consiguiente un mes decisivo para reunir de manera prácticamente oficial las bases de cuanto estaba ocurriendo. Lo que hasta ese momento se conocía de modo fragmentario, estaba a punto de salir a la luz, e incluso hubo algunas personas, que aisladamente y con muy fino olfato, llegaron a dar en este campo los primeros pasos.”

José Julio Perlado —“Contramuerte”

(Imagen —René Groebli- 1946)

DETRÁS DE “LA PESTE”

 

 

Detrás de“La Peste” de Camus ( lectura a la que, con esta  pandemia,  vuelven muchas gentes) , hay, como siempre en tantos autores ,una sucesión de ánimos y desánimos en la mente del escritor que revelan toda la fragilidad escondida en la creación. Camus había acabado la primera versión de “Calígula” en abril de 1959, “El extranjero” en mayo de 1940 y en abril de 1941 anota por primera vez en sus “Carnets”: “Peste” o la aventura” . Su amigo y confidente Jean Grenier desvelaría más adelante: “ Camus sufrió todas las penalidades del mundo para terminar “ La Peste”. Él no estaba contento. Dudaba de ese libro. Es decir, dudaba de si mismo. La celebridad que había adquirido no le complacía. Deseaba permanecer desconocido; cuando se publica y se es famoso, la celebridad  es malsana,  pensaba. Siempre el éxito había sobrepasado sus esperanzas hasta el punto de molestarle ahora. Se decía que su nuevo libro en gestación —“La Peste” — decepcionaría a sus lectores como le decepcionaba a sí mismo. Sorprende toda esta duda —seguía comentando Grenier — cuando es a propósito de una obra que fue bien acogida por el público. Pero Albert Camus estaba sujeto a crisis de descorazonamiento que asombrarían a quien no le conocían más que como autor.”

 

 

 

En sus “Carnets” de trabajo Camus anota que para “La Peste” había leído pasajes del Deuteronomio, del Éxodo, del profeta Amós, de Jeremías y de Ezequiel. “Decididamente — apunta—  tiene que ser un relato, una crónica”, Preparando un capítulo sobre la enfermedad, escribe: “Comprobaban una vez más que el mal físico nunca se presentaba sólo sino que venía siempre acompañado por sufrimientos morales — familia, amores frustrados — que le daban profundidad. Por supuesto ya sabemos que la peste tiene sus ventajas, que abre los ojos, que obliga a pensar. En este aspecto es como todos los males del mundo  y como el mundo mismo. Pero los males de este mundo y del mundo mismo puede decirse una verdad que también es aplicable a la peste.”

En abril de 1938 Camus se había interesado por Melville y por la técnica narrativa empleada en “Moby Dick”, que luego dejaría su influencia  en su libro. En abril de 1939  anota también sus impresiones sobre el cementerio El Kettar, en Argelia e igualmente sobre Orán. Pero el largo trabajo de “La Peste” está presente en sus confidencias: “ muchas notas, la ensoñación vaga y todo esto  —dice — durante años. Y un día viene la idea, la concepción, que reúne todas esas partículas dispersas. Entonces empieza un largo y penoso quehacer de poner todo en orden. Y aún más penoso ya que mi anarquía profunda queda desbordada”, confesará en una carta.

 

(Imágenes—1- Camus con su familia – la frontera/ 2-Albert Camus/ 3- Camus- diatriba)