CARICATURISTA DE LA PROSA

Fisonomista de la prosa—escribe Julien Gracq—-.Aquel que, en una página ya célebre, aunque escrita recientemente, sabría distinguir por donde, y cómo, envejecerá, así como, en un joven rostro, el buen caricaturista sabe anticipar los pliegues, las arrugas, las hinchazones futuras. Pues el arte del verdadero caricaturista, al que admiro, es el arte de plagiar elevado al cuadrado, en tanto que añade, a la exacta disección de lo que es, la adivinación superior de lo que va a constituir el lento avanzar de la vida.

(Imágenes— 1- Daumier 1857/ 2- Daumier- momento de descanso)

ATARDECER DE HISAE Y MONET EN GIVERNY

Fue en una de esas tardes, en junio de 1921, en Giverny, cuando se la quedó mirando Monet, sentados los dos en la pequeña habitación azul de la casa, una habitación llena de estampas japonesas, el momento en que el pintor estuvo a punto de preguntarle a Hisae sobre su edad. Pero no lo hizo. Le intrigaba la ausencia por completo de arrugas en el rostro de aquella mujer, su cutis perfecto. La miraba Monet fijamente desde su barba blanca y admiraba igualmente su kimono rojo salpicado de flores amarillas. Tuvieron aquella tarde una interesante conversación sobre la belleza. Hisae había hablado ya muchas veces sobre la belleza, lo hacía siempre que le preguntaban y nunca rehuía la pregunta, incluso había dado una larga charla hacía ya casi veinte años, en 1902, en la galería “La Maison de L’Art Nouveau” en París, en el salón del coleccionista alemán Siegfried Bing. Pero ahora Hisae tenía interés en contarle a Monet la impresión que le había causado hacia tiempo un libro antiguo, un libro de un portugués, buen conocedor de Japón, un tal Frois, que en el siglo XVl había querido comparar a su modo la belleza y la moda de la mujer japonesa y la de la europea.

En un capítulo de ese libro — le dijo Hisae a Monet—, uno titulado “Sobre las mujeres, sus personas y costumbres”, el autor decía nada menos que las mujeres de Europa se preciaban y empeñaban en tener el pelo rubio mientras las japonesas lo aborrecían y se esforzaban en cuanto podían en tenerlo negro. Decía también —- aunque yo creo , comentó Hisae, que aquello era una exageración —, que en Europa las mujeres se perfumaban los cabellos con esencias odoríficas y en cambio las japonesas apestaban al aceite con el que los untaban ; las mujeres de Europa, añadía el autor de aquel libro, utilizaban muchos tocados para el ornamento de la cabeza; y las japonesas, por el contrario, se peinaban sin adornos, e incluso las mujeres nobles llevaban el pelo suelto.

Monet le interrumpió:

— ¿Piensa usted lo mismo sobre estas cosas?

— En algunas cosas sí y en otras no — contestó Hisae — Tenga en cuenta que este libro es de 1585. El mundo evoluciona . (Pero nada añadió Hisae sobre aquellos años en que ella estaba a punto de vivir la gran ceremonia del té en los bosques de Kitano. De su pasado procuraba guardar siempre silencio).

—- También hablaba el autor de ese libro — prosiguió Hisae — de cuestiones sobre el maquillaje. Las mujeres de Europa, decía, usan pintura para blanquear la piel de la cara; las japonesas, en las fiestas, la cubren de pintura de tinta negra. Y comentaba el tema de los dientes negros: las mujeres de Europa, decía aquel libo, trabajan con todos los medios y artificios para blanquearse los dientes, las japonesas trabajan con hierro y vinagre para hacer la boca y los dientes negros. Y en cuanto a la vestimenta o accesorios anotaba que las europeas llevaban mantos largos y negros y las nobles japonesas cortos y de seda blanca Igualmente decía que los vestidos de las mujeres de Europa en general son cerrados por delante y les cubren los pies hasta el suelo, mientras que los de las japonesas son abiertos por delante y les llega hasta el empeine. Las europeas, añadía el autor, llevan anillos con piedra y otras joyas, en cambio las japonesas no utilizan ninguna pieza ni joya hecha de oro ni plata. Todo esto es, por supuesto, del siglo XVl. Los tiempos han cambiado en muchas cosas; en otras no. – concluyó Hisae..

.Monet, en su habitación azul llena de estampas, le escuchaba con enorme atención.

Estuvieron así hablando Monet y Hisae de muchas cosas y de otras muy variadas hasta que empezó a atardecer en los cristales que daban al jardín de Giverny y el sol le dio un tono distinto a las flores.

José Julio Perlado

( del libro “Una dama japonesa”)

( relato inédito)

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( Imágenes : – 1- Sciobo japonese-/ 2 – interior de la casa de Monet en Giverny/ 3- Jardines de Giverny)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (7) : BULLIR DE PÁJAROS

Estábamos allí, entre otra mucha gente, los músicos Maurice Ravel, Olivier Messiaen y Antonin Dvorak oyendo el concierto del jilguero amarillo que hoy se lo dedicaba a nuestra tertulia. Con su cabeza coronada con un gorro negro, su cuerpo amarillo, sus alas y colas negras, repetía sus cuatro notas mientras permanecía quieto pero era más bello aún verlo volar, porque volando tenía un toque de tristeza y ascendiendo, descendiendo y volviendo a ascender nos ofrecía a la vez su canto y sus curvas. Pero de repente un estruendo de alas de gaviota hizo interrumpir su canto y nos empujó a volar también a todos nosotros por encima de la nube donde nos encontrábamos y así, quisiéramos o no, no tuvimos más remedio que descubrir, conforme volábamos, otros nidos que existían en la eternidad para posibles tertulias. Nunca he visto tantos nidos dispersos en la parte alta de la eternidad, tal como si fueran atalayas o palcos construidos por los mismos pájaros, porque los pájaros yo creo que nos los tenían ya preparados para que viéramos y escucháramos todo su concierto y no nos dejaban ni sentarnos para mirar por distracción a otros animales que pasaban y esas propias aves nos traían y llevaban encima de sus alas, sujetándonos con el pico y depositándonos luego encima de otra nube. Allí empezaron a acudir, sin duda por la atracción de los sonidos, gente como Haendel, que se puso muy cerca de un ruiseñor y murmuraba algo sobre dulce pájaro, que rehuye el ruido de la locura, y también Mendelssohn, Liszt y Milhaud.

Y cuando el cuco de pronto empezó también a cantar, y lo mismo hizo el carbonero común, Beethoven acercó más su oído, Mahler puso más atención, Vivaldi se colocó junto al jilguero, y Sibelius se emocionó con la grulla. Yo creía que todo era solamente una vieja tradición entre pájaros y música “antigua”, pero la modernidad estalló de pronto cuando el jazz de Charlie Parker se improvisó como saxofonista y los pájaros de todas las edades y colores comenzaron a seguir con sus alas el movimiento rítmico.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”) (relato inédito)

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(Imágenes- wikipedia)

LA MANO QUE OBEDECE AL INTELECTO

“No tiene el óptimo artista ningún concepto que un mármol solo en sí no circunscriba con su exceso, y sólo tiene ese artista la mano que obedece al intelecto.”-escribe Miguel Ángel en sus “Rimas”.

(Imagen- Miguel Ángel Buonarroti- 1544- The Metropolitan Museum de Arte- Nueva York)

EL ARTE DE TOMAR DECISIONES

“Un viejo proverbio dice: “Decidíos en el espacio de siete soplos”— escribe el japonés Yosho Yamamoto—. El señor Takamobu Ryuzoti hizo un día este comentario : “Si un hombre tarda demasiado en tomar una decisión, se duerme.” El señor Naoshige dice también: “Si uno se lanza sin vigor, siete de cada diez acciones no llegan a término. Es verdaderamente difícil tomar decisiones en estado de agitación. Por consiguiente, si sin ocuparse de las consecuencias menores, uno se enfrenta a los problemas con la mente afilada como una navaja, siempre se encuentra la solución en menos tiempo del preciso para hacer siete soplos.” Hay que considerar los problemas con calma y determinación.”

(Imágenes- 1- museo del arte japonés/ 2- Ogata Korin- 1658)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (6) : LOS GRANDES CAMINANTES

Hoy ha salido a caminar muy temprano la vestidura blanca del norteamericano Henry David Thoreau que quería andar, como siempre, sobre los colores, sobre la epidermis del trébol violeta, sobre el arce rojo o sobre el roble colorado. Aquí en la eternidad hay muchos andarines como él, por ejemplo el incansable suizo Robert Walser que suele marchar despacio pero con paso acorde, firme, a veces costoso, perfeccionando sus paseos y caminando junto a sus soliloquios interiores, es decir, junto a sus pensamientos. No se fija tanto en los colores, que yo creo que no le importan demasiado, y sí en cambio en sus silencios. Impresiona verle subiendo silencio arriba poco a poco, contemplándolo todo desde la cumbre, sea alta o baja, y luego descendiendo otra vez, procurando no caerse, por la bajada del silencio. También camina mucho en la eternidad el poeta japonés Matsuo Bashõ, que recorrió a pie muchas veces su país y que decía que el sol y la luna eran igualmente eternos caminantes lo mismo que las estaciones, que iban y venían todo el año. Thoreau es muy distinto. Los colores se le alargan, yo diría que le forman carretera para él solo, él está acostumbrado a que le abran caminos los tallos, las ramas, las hojas con nervaduras de color morado amarillento. Y sobre todo el rojo. Cuando habla para sí mismo suele decir que el rojo le va abriendo paso porque es el color de los colores. Se detiene, sí, ante las hierbas carmín y ante el verde claro de las hojas, pero es sobre todo el rojo el que le detiene y al mismo tiempo el que le incita de nuevo a andar.

Son caminantes incansables estos que recorren la eternidad de un lado para otro. de modo constante y paciente, con esa sensación de felicidad que da el saber que nunca tendrán límites, que no van a recorrer jamás la eternidad entera. Siempre detrás de un violeta habrá otro violeta y detrás de un árbol otro árbol y detrás de una madreselva otra madreselva. Nos lo suelen contar en la tertulia y lo cuentan como si continuaran andando, sin ninguna fatiga.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”( relato inédito)

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(Imágenes- wikipedia)

GODARD Y EL PELIGRO DE QUERER SER “AUTEUR”


“Una de las herencias negativas de la “Nouvelle Vague” — decía Godard— es, ciertamente, la perversión de la teoría del”auteur”. Antes, los autores de las películas eran los guionistas, una tradición que procedía de la literatura. Si se observan los créditos de las películas antiguas, los nombres de los directores aparecen los últimos, a excepción de gente como Capra o Ford, pero sólo porque también eran los productores de sus filmes. Entonces, vinimos nosotros y dijimos: “ No, el director es el auténtico responsable y creador de la película. Y, en ese sentido, Hitchcock es tan autor como Tolstoi”. A partir de ahí, desarrollamos la teoría del “auteur” , que consistía en apoyar al autor, incluso cuando era flojo. Nos resultaba más fácil apoyar una película mala que había hecho un autor que una buena película hecha por alguien que no era autor.
Pero, entonces, toda la idea se pervirtió; se transformó en un culto al autor, en lugar de un culto al trabajo del autor. De manera que todo el mundo se convirtió en autor y, hoy en día, incluso los decoradores quieren que se les reconozca como los “autores” de los clavos que mandan clavar en las paredes. El término “auteur”, por lo tanto, ya no significa nada. En la actualidad, muy pocas películas las hacen sus autores. Demasiada gente intenta hacer cosas que no puede conseguir de ninguna manera. Hay talentos, hay gente con originalidad, pero el sistema que creamos ya no existe. Se ha convertido en una enorme ciénaga. Creo que el problema fue que, cuando creamos la teoría del “auteur”, insistimos en la palabra “auteur”, aunque deberíamos haber insistido en la palabra “teoría”, porque el auténtico objetivo del concepto no es mostrar “quién” hace una buena película, sino demostrar “qué” hace una buena película.”

(pequeña evocación sobre Jean- Luc Godard, que acaba de morir)

Descanse en paz.

(Imágenes- 1- Godard/ 2 – Belmondo/ 3- Godard rodando – wikipedia)

HAZ ALGO

Aquel que no.ha hecho nada—- escribió Carlyle— , nada ha conocido. Es vano ponerse a hacer planes y decir alegremente: arriba, venga, vamos a hacer algo. Si tu conocimiento es verdadero, ponlo ante ti: enfréntate con la verdadera naturaleza; prueba ahí tus teorías y mira si se sostienen. “Haz algo” por primera vez en tu vida haz algo; una nueva luz se elevará ante tí cuando hagas cualquier cosa, lo que sea.

(Imagen- Gerhard Richter— wikipedia)

CIUDADES DEL ALMA

“Sin duda — escribía Rilke en una carta en 1926 — se podrá imaginar cuánta influencia han ejercido sobre mí los ambientes de diversos países en los cuales, a través de una reiterada paciencia y longanimidad de mi destino, no sólo he podido detenerme como viajero, sino donde he podido morar realmente con una participación muy activa en el presente y pasado de estos países.

Italia… fue en su clara variedad y plenitud de formas el broche, por decirlo así, de mi existencia…Pero lo decisivo fue Rusia, porque en los años de 1899 y 1900 no sólo me abrió un mundo que no admite ninguna comparación, un mundo de dimensiones increíbles, sino que también, en virtud de lo dado humanamente allí, pude sentirme fraternalmente entrañado entre los hombres…Rusia vino a ser, en cierto sentido, el fundamento de mi experiencia y receptividad,

que , desde el año de 1902, lo fue París para mi voluntad de creación. Y finalmente, como el acontecimiento más significativo después de Rusia y del inagotable París, España, desde Toledo, donde he vivido un invierno, el de 1912. La verdadera síntesis de países tan heterogéneos, gracias a la apropiación incondicional de influencias afines, ha tenido lugar tan sólo en mis libros más recientes los “Sonetos a Orfeo” y las difíciles “Elegías” ( las cuales habían sido comenzadas ya en 1912, para sufrir luego la interrupción de la guerra).

Cuando yo llegué por vez primera a Ronda — sigue Rilke— me quedé asombrado de haberla visto ya ¿Pero dónde? ¿Cómo? De pronto me acordé de una tarde, en Rusia, transcurrida en la gran sala de mi palacio, hojeaba el diario de viaje de un joven hidalgo que había dado la vuelta a Europa en compañía de su preceptor. Allí había diseñada una ciudad, cuyo nombre no estaba escrito: era Ronda.”

(Imágenes- 1- Roma/ 2- Rusia/ 3- París/ 4- Ronda- wikipedia)

JAVIER MARÍAS Y EL FUTURO ABSTRACTO

En un libro lo llamé el futuro abstracto. —decía Javier Marías — Me parece que hice la diferenciación entre el futuro concreto — que es lo que uno espera para mañana, pasado mañana, para los próximos días o los próximos meses, y es más o menos divisable —- y el futuro abstracto, ese futuro vacío de contenidos, hacia el cual uno mira probablemente con el mayor interés. No lo mira, porque en realidad no es divisable, sino que tiene la sensación de que cabe preguntarse qué traerá. Así como del futuro llamado en aquella ocasión concreto uno espera que traiga lo que uno prevé que va a traer, los planes que uno tiene más o menos establecidos, ese otro digamos que encierra todas las promesas. Y ahora no sé. Quizá ese futuro abstracto es cada vez más neblinoso. Siempre existe evidentemente esa dimensión, pero quizá se va reduciendo en favor de lo que llamé entonces el futuro concreto, hasta el punto de que quizá es el presente ese futuro concreto.”

(pequeña evocación sobre Javier Marías, que acaba de morir)

Descanse en paz.

(Imagen – wikipedia)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (5) : LOS NOMBRES DE LAS ESTRELLAS

Hoy nos ha despertado muy pronto a los que nos hacíamos los dormidos, porque aquí en la eternidad no se duerme, una palmada de estrellas que daba el astrónomo chino Ching Sung Yū, que fue profesor de Astronomía muchos años del Hood Colllege y que ya era célebre por dar las clases con los dedos de las manos plagados de estrellas. Nos ha llevado a todos muy temprano a ver la Osa Mayor, que no está lejos ni cerca sino donde tiene que estar, y allí nos ha explicado que en los inicios de los anocheceres de primavera esa Osa Mayor se encuentra en su punto más elevado y en su punto más bajo, en cambio, en el otoño. Muchos ya conocíamos esto, sobre todo los estudiosos que lo habían tratado desde hacía tiempo y se miraban ahora los unos a los otros, no sin extrañeza, tampoco sé si por estar dormidos- despiertos o despiertos- dormidos porque es una situación ésta, aquí, en la eternidad, un tanto extraña, uno cree dormir cuando está lúcido y en cambio uno cree estar lúcido cuando está dormido, que nunca lo está. Pero lo cierto es que Ptolomeo, el astrónomo egipcio, se estaba distrayendo mientras hablaba el chino con su catálogo de estrellas que lleva siempre consigo y que repasa y repasa para ver si están todas. Y sí, suele decir en voz muy baja, están todas.

Ching Sung Yū nos ha ilustrado también sobre la forma de las estrellas, su fulgor, su número de puntas, su disposición y su color, y lo mismo sobre la estrella llameante, que es signo, nos ha dicho, de la fuerza del universo en expansión. Hemos visto entonces a la vez y de pronto, como si explotara ante nosotros en una manifestación sorprendente, los fulgores de las estrellas en la oscuridad, que aquí no sé por qué algunos se empeñan en seguir llamándola oscuridad, cosa errónea, pues en la eternidad la oscuridad no existe, la oscuridad es radiante, luminosa, transparente, es tal y como si estuviéramos siempre a la luz del día; y es que así lo estamos. Pero no han sido solamente astrónomos como el danés Tycho Brah o el inglés Herschel quienes escuchaban al chino sino también inventores y creadores, como el polaco Stanislaw Lem, que es un escritor que al parecer ha recorrido en épocas anteriores

varios viajes a las estrellas y ha descubierto, según él dice, a Osterilia, Averancia, Meltonia, Latérnida, las estrellas de Sappona y Melenvaga, junto con ochenta lunas más que él ha estado anotando cuidadosamente. Con su cráneo pelado y sus ojos saltones, nos ha ido contando todas esas cosas sobre todo a unos astrónomos sentados en una estrella blanca que está en la cola de la Osa Mayor pero que le escuchaban muy escépticos. “Eso es una invención”, le ha dicho directamente el norteamericano Hubble, que ha ampliado el mapa a cientos de estrellas en lugares lejanos y que no creía en sus palabras. “La invención , le ha respondido un poco secamente Lem, tiene la misma fuerza que la realidad”.

Y ahí ha empezado una pequeña discusión que no es habitual en nuestras tertulias.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”) (relato inédito)

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(Imágenes- wikipedia)

LA POESÍA VERDADERA

La poesía verdadera — decía el italiano Eugenio Montale. —es como esos cuadros cuyos dueños son anónimos y que sólo unos pocos iniciados conocen. Sin embargo la poesía no vive sólo en libros o en antologías escolares. El poeta no sabe— por lo general no lo sabrá nunca— para quién escribe realmente.

(Imágenes— 1- Evelyn de Morgan/ 2- wikipedia)

UN CONCIERTO MEMORABLE

El lunes 3 de junio de 2002 tuvo lugar el gran concierto de música “pop” al aire libre organizado en los jardines del palacio de Buckingham. Asistieron 12.500 afortunados y un millón de personas se congregaron ante las pantallas gigantes instaladas en el Mall y los parques reales , veinte millones de espectadores en el Reino Unido y más de 200 millones en todo el mundo siguieron el concierto por la televisión. Era el triunfo de la música. Lo más destacado fue, sin duda, así lo dice el historiador Tim Blanning, el comienzo del concierto, con Brian May tocando “Dios salve a la reina” en la azotea del palacio de Buckingham.

“Despreocupadamente – escribió sobre este concierto la articulista India Knight — , encendí la televisión mientras me daba un baño. Lo primero que pensé, mientras en el estómago sentía algo así como una llamada de excitación, fue: “Dios mío, ¿ no es fabuloso?” Lo segundo fue: “Es Brian May con su horrible peinado tocando la guitarra en la azotea del palacio de Buckingham, así que no puede ser nada fabuloso, tengo que controlarme enseguida.”

Tenía previsto acercarme al bar, peo, en vez de eso, me quedé viendo el concierto,, hipnotizada. Era el concierto de abuelitos con el que llevaba semanas riéndome para mis adentros: Rod Stewart, Ozzy Osbourne, Paul McCartney, lo que queda de Queen, exactamente lo contrario a todo lo que está de moda.

Sin embargo, era fantástico, y más fantástico resultaba aún ver a un millón de personas haciendo ondear sus banderas y rugiendo de entusiasmo: cada vez que la cámara las enfocaba: se me hacía un nudo en la garganta”.

(Imágenes- 1- Isabel l de Inglaterra/ 2- Brian May/ 3- Rod Stewart/ 4- Ozzy Osbourne/ 5- Paul McCartney ( wikipedia)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (4): LOS TAURO

Y entonces Delacroix que estaba con nosotros, y el pintor Braque, y Joan Miró observando los barcos en la Luna, y Juan Rulfo extasiado ante la soledad del campo, y Dalí que estaba dando cuerda a sus relojes blandos y William Shakespeare entre bambalinas, todos esos Tauro y muchos más que estaban reunidos, se quitaban las palabras los unos a los otros con toda seriedad y respeto en la tertulia que tuvimos ayer por la tarde en uno de los extremos del arco iris, subidos en la confluencia de los colores. Cada uno contaba sus hazañas tal como le habían ido y Delacroix confesó que una de aquellas mañanas de su pasado ya diluido, mientras entraba el sol en la galería donde él trabajaba, notó un extraño efecto prismático de la cantidad de pequeños pelos de la tela de su vestido gris, y todos los colores del arco iris, dijo, brillaban en ella como en un cristal o como en un diamante, como lo están haciendo ahora con nosotros, añadió, y uno de los pelos, por ser brillante, reflejaba los colores más vivos, que cambiaban a cada movimiento mío, y cuando no hay sol, no nos damos cuenta de ese efecto. Muchos Tauro, al parecer, le escuchaban con atención, pero a la vez se les veía atraídos y distraídos por los cambios de luz que estaba produciendo el arco iris sobre ellos en esos momentos, y mientras tanto Dalí, en su estilo de siempre y algo apartado del resto, intentaba revelar a los demás en voz alta el simbolismo de sus relojes blandos, que tenían, dijo él, numerosas significaciones de las que ni él mismo, como tantos otros artistas del mundo, era consciente.

Muchos Tauro, con gran riqueza de garganta y de voz, comentaban también entre ellos, y no sin cierto orgullo, su perfil de fuerza y de decisión en la vida, su potencia de trabajo y su instinto de conservación, su estabilidad, solidez y densidad, su fijeza, y en general su naturaleza amable, pero sobre todo su rica personalidad, decían, que les llevaba a ver, gozar y entender la existencia, adaptándose lo mismo a una vida placentera que a los esfuerzos del trabajo. Se les veía a todos muy contentos de sí mismos.

Mientras tanto Juan Rulfo, también apartado un poco del resto como hacía Dalí, no participaba en la conversación. Sentado en una alta roca del arco iris contemplaba la extensión de la eternidad y lo hacía en silencio, pensando sin duda en los muertos y en los vivos, y tal y como si todo aquello fuera su campo, el que le había acompañado siempre.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”)( relato inédito)

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(Imágenes- 1 y 3- wikipedia/ 2- Dalí- relojes blandos/ 4- arco iris- wikipedia)

LLÉVESE ESE SILENCIO QUE LE GUSTARÁ

Llévese ese silencio que le gustará, y efectivamente así había sido, así era. La voz que me lo había aconsejado debía de conocerme bien aunque me hablara de usted, era una voz al oído que inmediatamente dejó de hablar y yo me fui despacio, silencio adelante, apartando todos los sonidos, todos los recuerdos y preocupaciones. Se iban apartando sin yo apartarlos, se apartaban y se alejaban ellos solos, yo creo que el silencio les imponía, nunca había sentido la fuerza que el silencio tiene para expulsar pasado y futuro pero el presente del silencio poco a poco caminaba por donde yo caminaba, sin hacer el menor ruido, tan sólo el crujido de mis zapatillas blancas hacían una pequeña herida al silencio, un ligero rasguño. El silencio se llenaba de colores, de hojas. Las hojas estaban mansas y doradas porque era otoño y el silencio del otoño es cálido, melancólico, lleva a pensar que hay un tipo de belleza de oro

guardada en los árboles, pero si se piensa demasiado en los árboles ya no hay silencio en la mente, sólo árboles, no hay contemplación. Y es muy importante que la contemplación no se separe del silencio porque son como hermanos, viven el uno para el otro, y en ese momento apagué definitivamente el móvil, taponé todos los ruidos, ¿ y si no te encuentran?, me dije, pero me contesté que nadie iba a venir a buscarme al silencio porque no saben ni cómo llegar a él, vienen, sí, entre los caminos, buscando, llamando, dando voces de preocupación, pero yo estoy ya sentado en este banco contemplando “las Meninas” de los árboles, cómo las infantas se hacen hojas y las ropas y faldas de los personajes se mezclan con el color verde claro de las copas y el porte del árbol y de su corteza y su tronco y las hojas ovaladas con nervios muy pequeños me llevan a la contemplación. Los bancos, en el Prado o en el Botánico, están para descansar unos momentos, tomar fuerzas, pero sobre todo para contemplar, no para indagar, porque no suele haber distancia entre el ojo y el cuadro, entre el

ojo y el árbol para percibir bien los detalles, y uno ve en la contemplación de la Naturaleza el color verde claro de las plantas, las tonalidades rojizas del otoño, las flores masculinas y femeninas separadas, las masculinas a veces como colgantes de color amarillo que llevan las infantas y las femeninas de color rojo en las damas de compañía. Así los frutos, las flores, las
hojas, la corteza de color gris metálico, el tronco y la madera, todo me lo va explicando el
silencio en este banco en que estoy aunque yo no le pregunte nada, porque el silencio no

habla nunca, habla solo cuando él quiere, y casi sin hablar me está contando ahora lo bien que se está aquí, y cómo sentada junto a mí, en el banco, aunque yo no la vea, está su hermana, la soledad.

José Julio Perlado

(Imágenes— Jardín Botánico de Madrid- Fotos Marisa Esteban – RJB- CSIC- el blog de la tabla)

TERTULIAS EN LA ETERNIDAD (3) : LOS PISCIS

Muchos Piscis hemos estado hoy en una gran tertulia en una de las profundidades submarinas de lo que antes se llamaba la India occidental y ahora en la eternidad no se llama de forma alguna, rodeados de peces fosforescentes de aletas blancas, de velocidades múltiples, de escamas que huyen en todas direcciones, saliendo y entrando de las grietas y jugando con la tierra y el agua, como hacen siempre. Shakespeare, que es Tauro y no Piscis y no sabemos por qué ha querido acercarse a nuestra tertulia, ha venido junto al rey Lear que, tampoco sabemos por qué, ha querido arremeter contra nosotros, mejor dicho, contra la astrología, en la que él no cree, y nos ha dicho que cuando estamos hartos de fortuna hacemos culpables de nuestros desastres al Sol, a la Luna y a las estrellas, como si fuéramos villanos por necesidad, tontos por compulsión, bellacos, ladrones y traidores, por una obediencia forzada a la influencia planetaria, y eso no estaba bien. Le escuchaban sorprendidos muchos Piscis famosos, por ejemplo Vivaldi, Víctor Hugo, Boticelli, Miguel Ángel, Torcuato Tasso o Einstein, que estaban más interesados en cambio en las maravillas que estaban viendo de los peces fosforescentes que en las palabras del rey Lear. Muchos de esos Piscis elogiaban la fecundidad y vida de los peces, admirados de su prodigiosa capacidad de reproducción y del número infinito de sus huevos. Alguno aprovechaba para hablar de sí mismo, de su Piscis personal, y matizaba cuando decían que él tenía poca consistencia, que era muy receptivo y muy impresionable, indicando que tampoco era tan idealista ni impulsivo.


Había igualmente en nuestra tertulia un Piscis chino que decía que en su país el pez era el símbolo de la suerte y que, acompañado de la cigüeña, si los dos se unían, suponía además la alegría. Otro Piscis quiso dibujar en el agua los dos peces colocados en sentido inverso y unidos por una suerte de cordón umbilical. Bajo esta especie, añadió, podemos situarnos en el gran mar del universo y pertenecemos a la gran comunidad de todos los hombres de la tierra, tal y como la gota de agua se incorpora al océano.
 
 

Así estuvimos durante mucho tiempo, escuchándolo todo, muchos, muchos Piscis más, unos más célebres que otros: Américo Vespucio, el ajedrecista Bobby Fischer, el compositor argentino Astor Piazzolla, la fotógrafa Diana Arbus o Maurice Ravel.

Fue una tertulia larga y muy agradable.

José Julio Perlado

(del libro “Relámpagos”) ( relato inédito)

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(Imágenes— 1- wikipedia/ 2- Dante Terzigni/ 3- Constable 1812/ 4- Foto captura)