RILKE Y RUSIA


Hace veinte años — decía Rilke —pasé algún tiempo en Rusia. Preparado sólo de modo muy general por la lectura de las obras de Dostoievski, en ese país que me hizo sentir como si hubiese llegado a mi verdadero hogar se formó en mí una noción de claridad penetrante Es difícil de expresar con palabras. Quizás fuese algo así: los rusos me enseñaron de mil modos cómo la servidumbre y la aflicción más profundas no ocasionan necesariamente la aniquilación del alma. Hay en ella, al menos en el alma eslava, un grado de resistencia a la sujeción tan alto que incluso bajo la opresión más abrumadora es capaz de proporcionarle una especie de secreto cuarto de juegos, una cuarta dimensión de existencia en la que, por muy angustiosas que sean las condiciones externas, reina una libertad nueva, infinita y verdadera.

(Imágenes—1– San Petersburgo- wikipedia/ 2- rilke- wikipedia)