LAS PERSONAS Y LOS AROMAS

La persona amigable —- me siguió diciendo aquel alemán, Bruno Schill, mientras paseábamos por el claustro del museo — prefiere el aroma del pino, cosa curiosa. Son personas dulces y a veces indecisas. Funcionan mejor en relaciones cerradas, seguras y a salvo. Tienden a ser sumisas y puede que no deseen cambios en sus vidas. Son personas comprensivas, tolerantes, amigables, que les gusta hacer nuevos amigos y tratar de complacer a otros, y se involucran profundamente en sus relaciones personales.

Por otro lado — continuó diciendo Schill —, las personas cumplidoras está comprobado que prefieren los aromas frutales. Tienden a ser perseverantes y ambiciosas, persistentes y dominantes: son reconocidas como líderes naturales. Tienen sueños de grandeza, son arrogantes y pretenciosas, aunque a veces resulten encantadoras. Dada su personalidad altanera, deben intentar ser más tolerantes y cultivar la paciencia. Los demás pueden contar con la personalidad que prefiere el aroma de las frutas para garantizar que las cosas salgan bien.

A su vez la persona cautelosa – añadió el alemán mientras paseaba a mi lado — gusta del aroma de las flores. Suelen ser intelectuales e introvertidas, demasiado cautelosas en sus relaciones, son reservadas e intuititivas. Guardan bien los secretos. Son cautelosas y a menudo dependen de otros para la toma de decisiones cotidianas; suelen seguir al pie de la letra las órdenes recibidas.

Por otro lado, las personas ”viva la vida” prefieren el aroma del café y están llenas de energía. Viven la vida con gusto y disfrutan cada minuto. No les preocupa el futuro y se centra en el momento. Al entregarse por completo a todo lo que hacen a veces prometen más de lo que pueden cumplir. Si se quieren hacer planes para salir con estas personas, va a tener que esperar su turno.

Yo le escuchaba atentamente. Se detuvo un momento Schill y luego prosiguió:

La persona incondicional prefiere — y así está demostrado — el olor a hierbas y especias: son personas amigables y suelen ir con la corriente. Son amigos leales y verdaderos y tienden a ser fieles tanto en sus relaciones románticas como en su ambiente de trabajo., donde funcionan mejor como parte de un equipo. Prefieren evitar los problemas soslayando confrontaciones y con facilidad le dan el crédito de sus acciones a ls demás. Valoran enormemente el espíritu de equipo.

En lo que refiere a la persona perfeccionista — continuó el alemán — prefiere el olor de la naturaleza y tiene una personalidad idealista. Suelen ser muy estrictos en la puntualidad, organizados y productivos. Muestran confianza y competividad en el trabajo y prestan atención a lo que piensan de ellos los demás. Prefieren las cosas buenas de la vida y las comidas ’gourmet’.

Y las personas rebeldes— dijo Schill — prefieren el olor a jazmín.. Les gusta establecer sus propias reglas. Trabajan mejor de manera individual pues suelen tener un punto de vista diferente de cómo hacer las cosas. Aunque parecen estar aislados, son fuertes y buscan cambiar las cosas para hacerlas de una manera mejor. Son individuos de carácter firme y suelen enfocarse en la dirección que quieren tomar en sus vidas.

Luego los dos proseguimos nuestro interesante paseo por el claustro del museo y continuamos charlando.

José Julio Perlado

(del libro ”La mirada”) (relato inédito)

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(Imágenes— 1- Ancha Gosnik Godec/ 2- Paolo Scalera/ 3- Qin Thianzhu -fine art gallery/ 4- Pierre Bonnard- 1906)