LA EXPERIENCIA DE LAS MONTAÑAS


“Los más grandes objetos de la naturaleza son, según creo, los más gratos a la vista, y después de la amplia bóveda celeste y de las ilimitadas regiones pobladas por las estrellas, no hay nada que yo contemple con tanto placer como el vasto mar y las montañas. Hay algo augusto y majestuoso en su aspecto, algo que inspira a la mente grandes pensamientos y pasiones. En semejantes circunstancias el pensamiento se eleva a Dios y a su grandeza, y todo lo que tiene aunque solo sea la sombra o la apariencia de infinito, como lo tiene toda la cosa que excede la comprensión, llena y arrolla con su exceso la mente proyectándola a una especie de agradable estupor y admiración.”

Thomas Burnet – (1681)

(Imágenes-1- National Geograplhic/2- Caspar David Friederich)

EL VERDE

“El verde

llena

los dos pechos de la tierra

día y noche

los árboles del bosque

amamantan verdor.

De todos los colores

el verde es el último.

El viento

seca la tierra

polvorienta y ligera

en el barro más oscuro

manchas

marrón de la sangre

repetidamente seca

mueren otra vez

al amainar el viento

bajo la lluvia.

El verde

a diferencia del plata o el rojo

yo te lo digo Nella

nunca está quieto

el verde que esperó

edades minerales

por la hoja

tiene el color de sus almas

y llega como un regalo.”

John Berger- “ De todos los collares’””(1985)-“El sentido de la vista”

(Imágenes–1- Eduard Boos- 1904/ 2- Felix de Boeck/ 3- Dora Carrington/ 4- Yves Klein)

LAS ANTIGUAS SAETAS

“Todos los días de fiesta por la tarde — relata el capuchino Pedro José de Sevilla a finales del siglo XVll—, saldrá el rosario de la iglesia, formando su estación, hasta otra iglesia que tendrá prevenida. De cuando en cuando se tocará la campanilla para que todos callen, y se echará una saeta, a cuyo tiro cae la caza, pues se experimenta que si al oírla se introducen en el rosario los que no lo intentaban; y muchos que estaban en las casas divertidos o mal empleados, salen al punto y siguen la misión, que no siguieran si la saeta que oyeron o las voces del Rosario no les hubieran conmovido el ánimo. Cuando se pasa por algún retablo de los que hay en las calles se suelen detener y cantar la salve, y concluido se canta una saeta y se prosigue la estación. Cuando se pasa por las plazas o sitios de comercio donde hay mucha gente, sacando un sillón o una mesa de la casa más inmediata se hace una breve plática, guardando el mayor empleo del tiempo para el templo o sitio para donde se encamina.”

Las saetas antiguas — así lo recuerda el historiador Antonio Dominguez Ortiz — eran unas exhortaciones versificadas, breves y punzantes, como dardos o saetas. Y algunos folkloristas reconocen que en toda la liturgia de la Iglesia no se halla música que, como ésta, conmueva al pueblo. Se señala que la saeta primitiva — que en nada recuerda a las actuales—era pobre de estilo y con una ejecución monótona y cansina. Solamente el alma del pueblo sabía matizarlas, sentirlas y hacerlas sentir. Se conservan en Andalucía unas Saetas llamadas de ”Las monjas de Utrera”, de peculiar dulzura, pero que en nada se acomodan a la Semana Santa. Pero lo cierto es —dice Domínguez Ortiz— que ya en el siglo XVll Sevilla entera, con sus numerosas cruces e imágenes en la vía pública y los cortejos procesionales que la surcaban, era como un inmenso templo, en especial, en las ocasiones solemnes, de las que todavía es hoy ejemplo único su Semana Santa.”

(Imágenes – 1-Manuel García y Rodriguez/ 2- cofradía pasando por la calle Génova-1851- Alfredo Dehodenco – ABC Sevilla/ 3- Arte e historia

LO QUE REFLEJAN LOS ESPEJOS

“Los espejos — así se lee en ”Le roman de la rose” (siglo Xlll) —tienen muchas propiedades extraordinarias porque las cosas grandes y hermosas que se colocan cerca de ellos parecen estar muy lejos. Incluso la mayor montaña que se encuentra entre Francia y Cerdaña se vería a su través tan pequeña y minúscula que difícilmente podría ser apreciada, aun mirando con mucho detenimiento

Otros espejos muestran verdaderamente las exactas dimensiones de las cosas que en ellos se reflejan siempre que haya alguien capaz de observarlas.

Hay otros espejos que queman los objetos que se miran en ellos, si se colocan rectos para concentrar los rayos que el brillante sol arroja cuando sonríe sobre el espejo. Otros muestran diferentes figuras en varias posiciones: derechas, oblongas, invertidas, mediante diversos arreglos. Los que son expertos en tal materia hacen nacer varias de una sola imagen.”

(Imágenes— 1- John Singer Sargent – 1858/ 2-Robert Campin)

VELOCIDAD, RUEDAS, PROGRESO

En 1901, el poeta Wilfrifd Scawen Blint escribió en su Diario: ”Ir a 25 kilómetros por hora es una experiencia realmente estimulante”. Pero desde entonces hace tiempo que la velocidad adquirió ritmo, y rimo vertiginoso., y la velocidad quiso unirse a la eficacia y a la belleza. Ahora, en el Guggenheim de Bilbao, se expone ”Motion autos art architecture” por Norman Foster, una colección de vehículos donde el diseño envuelve los secretos de la máquina, ya que sobre máquinas siempre viajamos aunque a ellas las adornen, mejoren y asombren con su belleza. El gran historiador francés Jacques Barzun dedicó varias aportaciones suyas al

efecto de las máquinas sobre el espíritu, señalando que ”la máquina nos hace sus sirvientes cautivos, ya sea por su ritmo, por la comodidad que proporciona, por el coste de detenerla o por las desventajas de no usarla. Al ser sus cautivos — añadía —, llegamos a parecernos a ella en nuestra cadencia, rigidez y en la uniformidad de nuestras expectativas. Pero además, el mecanicismo ejerce una influencia más sutil. La máquina es un agente de la abstracción. En sí misma es una abstracción porque realiza una tarea concreta y porque genera productos idénticos.

No hay margen para el capricho, la feliz equivocación o la súbita innovación que se manifiesta en la labor del trabajador manual. Esta es la razón por la que los productos de fábrica no suelen atraer nuestra mirada más que en esas contadas ocasiones en las que nos parecen nuevos y prácticos. No suscitan ensueños posteriores, ni especulaciones, ni tampoco amor.” Encima de esa máquina giran y viajan las ruedas. Recorren velozmente el camino de los

espacios y devoran velocidades de progreso. ¿Pero es siempre así? El filósofo y periodista checo- brasileño Vilém Flusser comparaba el progreso con el automóvil indicando que ” en los últimos tiempos se ha hecho evidente que los rozamientos que obstaculizan la rueda del progreso pueden ser, de hecho, superados, y que el progreso está empezando, de hecho, a rodar automáticamente. Que se está convirtiendo en un automóvil. Entonces, cualquier giro del volante por parte de la humanidad, se convertirá en innecesario. El progreso empieza a derrapar, igual que ocurre con los coches cuando ruedan sobre una placa de hielo. Y existe el peligro de que, en medio de un progreso que rueda ya sin rozamiento, la humanidad sea atropellada justamente en el momento en que intenta pisar el freno.”

(Imágenes— 1- Guggenheim/ 2 3, 4 y 5 – motorpasion

CUANDO SEAS VIEJA

Cuando vieja y canosa seas y, junto al fuego,

a vencerte comience el sueño, acaso cojas

este libro y lenta leas, y con tus tiernos

ojos de antaño sueñes, y con sus hondas sombras;

cuántos tributarían a tu instante de dicha,

tu gracia y tu belleza, un amor veleidoso;

pero un hombre amó tu alma peregrina

y amó las aflicciones de tu cambiante rostro;

e, inclinada al lado de las brasas, acaso

murmures algo triste, que Amor dio media vuelta,

se fue huyendo y anduvo por los picos más altos,

y su cara escondió entre un sinfín de estrellas.”

W. B. Yeats- “Cuando seas vieja”- “La rosa”(1893) ( traducción de Daniel Aguirre)

(Imagen- Neeta Madahar – 2005- artnet)

ALREDEDOR DE LA CASA

“Una casa es un bloque de piedra en el que se penetra a través de unos agujeros y se circula luego por laberintos — comentaba el francés Alexandre Vialatte-; en ella se encuentran toda clase de grutas, cavernas y sorpresas, lugares inhabitables y huecos de escalera; profundas cavas, graneros axfisiantes y rimeros repletos de conservas. Alrededor hay un gran jardín con espesos castaños, un surtidor y peces rojos; sin contar con un perro tronado que no muerde a los ladrones. En la casa los fantasmas se sienten a gusto; tienen sus rutinas y habitan en las buhardillas. El vino no se guarda en la nevera sino en la bodega. Los quesos son excelentes.. Es un asilo para los ancianos y un paraíso para los críos. Es casi indispensable que en el techo figure una veleta. En invierno, la casa cruje bajo el embate de la tormenta y los niños se duermen temiendo al lobo feroz como un sueño absolutamente humano, saturado de irracionalidad, pesadillas y temores estacionales.”

Hay casas célebres — algunas son de escritores y artistas —, como la de la italiana Grazia Deledda, Premio Nobel de Literatura, en donde una habitación humilde como es la cocina, presenta sin embargo el escenario en el que se fraguarán historias entremezcladas que llegarán a ser grandes protagonistas. ”Está colgado del techo —decía en una de sus novelas Grazia Deledda al describir su cocina— el típico zarzo sardo para el queso, sujeto con cuatro cuerdas de pelo a las gruesas vigas del techo de caña ennegrecida por los humos, un zarzo de un metro cuadrado más o menos, sobre el que casi siempre había, expuestas al humo que las endurecía, pequeñas piezas de ’ cacio pecorino’, cuyo olor se expandía por todas partes.” Y es en esa cocina donde se desarrollan algunos de los libros de la autora y allí se toman decisiones que influirán para siempre en el arte y en la vida.

Por eso las casas — hasta las más humildes — guardan tantos secretos y suscitan tantas melancolías.

(Imágenes—1- comedor de Monet/ 2- casa de UP/ 3- Christo – 1975)

ESCRITO A LÁPIZ

A la vez que apoyo el lápiz en el cuaderno donde escribo hay un aleteo de seda blanca en el ala de una mariposa en California, suena un pitido en el metro de Paris, un caballo levanta la cabeza en su establo, asoma un pez espada en el mar de los Sargazos, se pone el abrigo la mujer de Ted, cruje un tronco en una chimenea de Irlanda, una ardilla zigzaguea la base de un haya, y todo ello mientras mi mano derecha va describiendo sobre el papel el ala de la mariposa, el pitido del metro de Paris, el caballo que baja ahora la cabeza, relincha, se mueve, agita su cola, y mi lápiz persigue la huida del pez en el mar de los Sargazos, el pez escapa hacia la roca, el lápiz le sigue, el pez desaparece, la mujer de Ted se pone los guantes, se aviva una llama azul en la chimenea de Irlanda, los ojos de una familia están imantados por esa llama azul, es una llama azul ondulada, puntiaguda, rodeada de pequeñas llamas blancas, toda la familia observa esta llama azul y a la vez me observa a mí, observa mi escritura, cómo voy contando el vuelo del ala de esta mariposa de California, el color rojo de los vagones del metro de París, las pezuñas del caballo que se mueven sobre la paja, la velocidad de la ardilla subiendo por el tronco del haya y los pasos de la mujer de Ted que se dispone a salir para hacer unas compras. La mujer de Ted baja los escalones de su vivienda, el caballo inclina su cabeza para comer, la mariposa de California emprende un vuelo nuevo, el metro rojo de París entra en un túnel, los hombres de este metro van ya casi dormidos, pero hay uno, sí, uno que abre el periódico y lee cómo voy contando que la ardilla se escurre por el árbol, que el pez sale de nuevo de la roca, que la mujer de Ted cruza la calle mientras la llama azul de la chimenea en Irlanda mantiene fijas todas las miradas, son miradas deslumbradas, casi alucinadas, alguien se ha levantado a remover los troncos y lo hace con enorme cuidado, con unas tenacillas para que la llama no le queme, la llama azul recuerda el ala de la mariposa de California, hace un giro esa llama y a la vez gira la mariposa, mi lápiz dibuja cómo vuelan las dos, mariposa y llama, y cómo la mujer de Ted mientras va de compras recuerda aquella chimenea de Irlanda de su infancia, aquel invierno con sus hermanos mayores, el tronco con las llamas azules, ella aún no estaba casada y solía ir al establo a ver a su caballo, un caballo que relincha ahora en su memoria, pasa la mano de su memoria sobre la crin tostada, acaricia los flancos, le da suaves palmadas, el caballo se distrae porque una mariposa le ronda la cabeza, es una mariposa blanca, de motas amarillas, hermana de otra mariposa de California, el hombre del metro de Paris sigue leyendo todo esto en el periódico mientras el tren veloz atraviesa los túneles, va leyendo las escapadas de la ardilla, las huidas del pez en el mar de los Sargazos, cómo se desliza mi lápiz por el cuaderno y cómo las figuras van quedando ahí extendidas, simultáneas.”

José Julio Perlado

(del libro ”Relámpagos” ) ( relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imágenes— 1- Howard Hodgking/ 2- Mark Rothko- 1948)

EL SENTIDO DEL OLFATO

“La nariz más seca que siente olores lejanos traídos por el viento las frutas de los arboles los huevos de pájaro en los nidos. Y los ojos ayudan a la nariz, aferran las cosas en el espacio, las hojas de sicómoro, el río, la franja azul del bosque, las nubes.” Italo Calvino escribió esto en su relato ”El hombre, la nariz”, uno de sus textos dedicados a los cinco sentidos recogidos por Esther Calvino en ”Bajo el sol jaguar”.

La nariz y el sentido del olfato se han extendido por la literatura y ahora procuran hacerlo también por la pintura. Se contempla un cuadro naturalmente con los ojos — en este caso ”Ell olfato” ,de Jan Brueghel el Viejo y Rubens, donde se evoca el jardín de árboles y plantas singulares que Isabel Clara Eugenia y su marido tenían en Bruselas a principios del siglo XVII y donde se representan más de 80 especies de plantas y flores —, y, a la vez que el ojo contempla, la nariz intenta oler lo que hay detrás ( o delante) de la pintura. Es lo que el museo del Prado presenta estos meses en Madrid. El museo lo explica así: “Gregorio Sola, Perfumista Senior de Puig y Académico de Número en la Academia del Perfume con el Sillón Sándalo, ha creado ante este cuadro, por ejemplo, Alegoría, que nos invitará a detener la mirada sobre el ramillete de flores que huele la figura alegórica; Guantes, que reproduce el olor de un guante perfumado de ámbar según una fórmula de 1696; Higuera, que nos animará a reconocer esta planta en la escena; Flor de naranjo, que dirigirá nuestra atención hacia los alambiques que se usaban para destilar este producto; y así hasta 10 fragancias que acompañarán al sentido de la vista proporcionando sensaciones únicas en la apreciación de la pintura.”

La nariz se acerca, pues, al cuadro, los ojos se abren y el oído nos trae de nuevo las palabras de Calvino recordando que no se puede olvidar el alfabeto del olfato: ”sin él nuestras sordas narices ya no captarán las notas de la gama: los aromas almizclados no se distinguirán de los cítricos, el ámbar y la reseda, la bergamota y el benjuí permanecerán mudos, sellados en el calmo sueño de los frascos. Olvidado el alfabeto del olfato que elaboraba otros tantos vocablos de un léxico precioso, los perfumes permanecerán sin palabras, inarticulados, ilegibles.”

(Imágenes—1– Monet-flores en Giverny/ 2-Alessandro Twombly-2008-artnet/3-Lowell Nesbitt)

LA VIDA, LA ESPERANZA

“La vida es un don — siempre lo he pensado así— y hay que aprovecharlo hasta el final, aprovecharlo en cada momento, hay que rendir y entregar las disposiciones que uno tiene, hacer rendir aquello para lo que uno cree que ha recibido unas aptitudes y cree que vale para ellas. Por otro lado, la vida nunca es trágica; sí, en cambio, dramática, en el sentido de que encadena una serie de tensiones y conflictos (si no, no sería vida), pero teniendo en cuenta que ante cualquier conflicto, sea el que sea, siempre hay salida, siempre hay esperanza. Incluso ante el conflicto final que cierra toda una vida siempre detrás está la esperanza. Esto no responde simplemente a una visión optimista de la vida, sino a una creencia firme en la esperanza. Siempre hay salida. Un excelente dramaturgo francés, Jean Anouilh, se acercó a esto muy bien en el prólogo a una pieza suya, ” Antígona”. Allí, al presentar a su heroína trágica, decía: «Piensa que va a morir, que es joven y que también a ella le hubiera gustado vivir. Pero no hay nada que hacer. Se llama Antígona y tendrá que desempeñar su papel hasta el fin…». En ese «no hay nada que hacer» reside la tragedia. Antígona no tiene escapatoria. Pero la vida, como digo, no es trágica, cada día esconde y muestra pequeños o grandes conflictos que hemos de resolver lo mejor o peor que sepamos y que a veces nos pueden llenar incluso de angustia, pero para ellos siempre hay salida, siempre hay esperanza. En eso reside el drama. A la vez, al preguntarme qué me parece la vida, me viene a la memoria una frase de Bécquer en sus Rimas que quizá pueda ayudarme para dar una respuesta. Es una frase que siempre recuerdo. Bécquer escribe: «Al brillar un relámpago nacemos, y aún dura su fulgor cuando morimos: ¡tan corto es el vivir!». Esta frase es una completa realidad. Muchas veces la tengo presente. Una gran realidad. Pero en medio de ese intenso y rápido relámpago que es toda existencia, al menos para mí, hay una serie de relámpagos menores, también intensos, que iluminan de repente toda una escena y que nos dan el sentido de las cosas.”

José Julio Perlado

(páginas 217- 219 de ”Los cuadernos Miquelrius” ) ( editorial Funambulista)

(Imagen- Chihanu Shiota- 2016)

CANTARES DE ESPAÑA (1) : SOLEARES

“Las ”Soleares”, por la variedad de sus estilos — así lo anota el flamencólogo José Carlos de Luna—, se prestan a pasar de una quejumbrosa que os cuenta una pena, a otra alegre que envuelve una chirigota; a la petulante que expresa un deseo seguro de satisfacerse; a la cadenciosa que cuenta un cariño no correspondido; a la irónica que caricaturiza una acción; a la bravía que os tira el guante desafiando; a la que martillea un conjuro.

Tu caye ya no es tu caye.

Es…una caye cualquiera

camino de cualquier parte.

Las ”Soleares” es el estilo que más acaricia la garganta del pueblo, porque traduce todos los estados del espíritu, porque calma, con su ritmo, todas las aspiraciones, todos los temores, todas las bravatas.

Los pajaritos y yo

nos levantamos a un tiempo:

ellos, a cantarle al alba;

yo, a yorá mis sentimientos.

Las ”Soleares” no es un cante en singular sino en plural. Indica que dentro del mismo “son”, y sin salirse de la pauta que la guitarra impone, puede cambiarse ”el cante” modulándolo de maneras diferentes y haciendo que participe unas veces de la grandeza de “la Caña” y otras de la graciosa inconsistencia de ”las Alegrías”.

Las ”Soleares” es ”cante grande”; siquiera la guitarra se atreve a jugar con él, participando de sus gracias y entrometiéndose con falsetas que lanza por cuenta propia, celosa de las galas del cantar y buscando ansiosa, el ”olé” que la estimula y el piropo que la enardece.

El queré quita el sentío:

lo digo por experiensia,

porque a mí me ha susedío

( Imágenes— 1- flamencopolia/ 2y 3- el flamenco andaluz)

OTOÑO DE MANOS DE ORO

Otoño de manos de oro

Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino.

Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos.

Ceñido tu cuerpo por todos los vientos de todos los siglos.

Otoño, de manos de oro:

con el canto del mar retumbando en tu pecho infinito,

sin espigas ni espinas que puedan herir la mañana,

con el alba que moja su cielo en las flores del vino,

para dar alegría al que sabe que vive

de nuevo has venido.

Con el humo y el viento y el canto y la ola temblando

en tu gran corazón encendido”

José Hierro- “Otoño”-“— Alegría” (1947)

(En recuerdo de José Hierro, que hoy hubiera cumplido los 100 años)

(Imágenes— 1- Neil Farber- 2007/ 2- Ogata Korin — 1656)

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

“Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.”

Francisco de Quevedo- “Amor constante más allá de la muerte”

(Imágenes— 1- Alexei Antonov/ 2- Odilon Redon- cuerpo de un hombre dormido entre las flores)

LAS CARTAS DE MOZART

“Debo darme prisa, pues son las 6, 45 y el coche sale a las 7 – le escribe Mozart a Constance, su mujer, el 6 de junio de 1791—. Ten cuidado de no resbalar en los baños y nunca te quedes en ellos sola. Además, yo en tu lugar dejaría de ir a ellos durante un día para no forzar las cosas con demasiada rapidez. Me gustaría que alguien pasara contigo esta noche. No puedes ni imaginar lo que daría si en lugar de estar aquí pudiera estar contigo en Baaden. Hoy, por puro aburrimiento, he compuesto un aria para mi ópera ”La flauta mágica”. A las 4, 30 ya estaba despierto. Mi reloj, ¡imagínate!, lo he abierto: pero como no tengo llave, no puedo darle cuerda, ¿verdad que es triste?. En cambio, he dado cuerda al reloj grande. ¡Adiós, querida! Hoy como con Puchberg . Te beso 1. 000 veces y en mis pensamientos digo contigo : ¡La muerte y la desesperación fueron su recompensa! ,de ”La flauta mágica”, acto segundo..
Tu amantísimo esposo W. A. Mozart”

En estos días la Fundación March en Madrid dedica unas sesiones al ciclo ”Mozart a través de sus cartas” dramatizando la lectura de esta correspondencia acompañándose con la música de este gran ccmpositor.

“En tanto que expresión de la subjetividad en un ámbito privado — dice la Fundación March al presentar este ciclo—, las cartas de la familia Mozart son un reflejo de la personalidad de cada uno de sus miembros; de sus intereses, de su nivel cultural y de su manera de pensar. Así, las cartas del severo Leopold son hijas de un individuo con una apreciable cultura y una personalidad racional, obsesionada con el dato preciso -−son antológicos sus cálculos sobre diversos aspectos de la vida londinense —y enormemente preocupado por las cuestiones económicas. En contraste, los escritos de Wolfgang revelan una personalidad creativa y sensible, no exenta de altibajos emocionales, y, salvo excepciones, resultan espontáneas y sinceras (lo que, en ocasiones, se traduce en una organización algo desordenada de los textos). Por su parte, en las misivas de Anna Maria Mozart, mucho menos numerosas, se refleja una personalidad prudente y discreta y un nivel cultural más limitado. Similar discreción se encuentra en las epístolas de Nannerl, más dispuesta que Wolfgang a aceptar los mandatos del padre, pero, al mismo tiempo, orgullosa de sí misma y consciente de su valía como artista. Las cartas de Constanze, por último, manifiestan el sincero amor que la cantante profesaba al compositor y, tras la desaparición de este, permiten descubrir a una mujer con fuerte personalidad, hábil negociadora, que no se arredra ante los envites de los editores y se muestra capaz de defender con tesón el legado de su marido, así como sus propios derechos y los de sus hijos.”

(Imágenes—1- Mozart por Joseph Lange- 1789- 1790/2- Constance Mozart- por Joseph Lange- 1782- wikipedia/ 3- la familia Mozart- Johann Nepomuk della Croce- Salzburgo museo Mozart)