EL SENTIDO DEL OLFATO

“La nariz más seca que siente olores lejanos traídos por el viento las frutas de los arboles los huevos de pájaro en los nidos. Y los ojos ayudan a la nariz, aferran las cosas en el espacio, las hojas de sicómoro, el río, la franja azul del bosque, las nubes.” Italo Calvino escribió esto en su relato ”El hombre, la nariz”, uno de sus textos dedicados a los cinco sentidos recogidos por Esther Calvino en ”Bajo el sol jaguar”.

La nariz y el sentido del olfato se han extendido por la literatura y ahora procuran hacerlo también por la pintura. Se contempla un cuadro naturalmente con los ojos — en este caso ”Ell olfato” ,de Jan Brueghel el Viejo y Rubens, donde se evoca el jardín de árboles y plantas singulares que Isabel Clara Eugenia y su marido tenían en Bruselas a principios del siglo XVII y donde se representan más de 80 especies de plantas y flores —, y, a la vez que el ojo contempla, la nariz intenta oler lo que hay detrás ( o delante) de la pintura. Es lo que el museo del Prado presenta estos meses en Madrid. El museo lo explica así: “Gregorio Sola, Perfumista Senior de Puig y Académico de Número en la Academia del Perfume con el Sillón Sándalo, ha creado ante este cuadro, por ejemplo, Alegoría, que nos invitará a detener la mirada sobre el ramillete de flores que huele la figura alegórica; Guantes, que reproduce el olor de un guante perfumado de ámbar según una fórmula de 1696; Higuera, que nos animará a reconocer esta planta en la escena; Flor de naranjo, que dirigirá nuestra atención hacia los alambiques que se usaban para destilar este producto; y así hasta 10 fragancias que acompañarán al sentido de la vista proporcionando sensaciones únicas en la apreciación de la pintura.”

La nariz se acerca, pues, al cuadro, los ojos se abren y el oído nos trae de nuevo las palabras de Calvino recordando que no se puede olvidar el alfabeto del olfato: ”sin él nuestras sordas narices ya no captarán las notas de la gama: los aromas almizclados no se distinguirán de los cítricos, el ámbar y la reseda, la bergamota y el benjuí permanecerán mudos, sellados en el calmo sueño de los frascos. Olvidado el alfabeto del olfato que elaboraba otros tantos vocablos de un léxico precioso, los perfumes permanecerán sin palabras, inarticulados, ilegibles.”

(Imágenes—1– Monet-flores en Giverny/ 2-Alessandro Twombly-2008-artnet/3-Lowell Nesbitt)

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