ESCRITO A LÁPIZ

A la vez que apoyo el lápiz en el cuaderno donde escribo hay un aleteo de seda blanca en el ala de una mariposa en California, suena un pitido en el metro de Paris, un caballo levanta la cabeza en su establo, asoma un pez espada en el mar de los Sargazos, se pone el abrigo la mujer de Ted, cruje un tronco en una chimenea de Irlanda, una ardilla zigzaguea la base de un haya, y todo ello mientras mi mano derecha va describiendo sobre el papel el ala de la mariposa, el pitido del metro de Paris, el caballo que baja ahora la cabeza, relincha, se mueve, agita su cola, y mi lápiz persigue la huida del pez en el mar de los Sargazos, el pez escapa hacia la roca, el lápiz le sigue, el pez desaparece, la mujer de Ted se pone los guantes, se aviva una llama azul en la chimenea de Irlanda, los ojos de una familia están imantados por esa llama azul, es una llama azul ondulada, puntiaguda, rodeada de pequeñas llamas blancas, toda la familia observa esta llama azul y a la vez me observa a mí, observa mi escritura, cómo voy contando el vuelo del ala de esta mariposa de California, el color rojo de los vagones del metro de París, las pezuñas del caballo que se mueven sobre la paja, la velocidad de la ardilla subiendo por el tronco del haya y los pasos de la mujer de Ted que se dispone a salir para hacer unas compras. La mujer de Ted baja los escalones de su vivienda, el caballo inclina su cabeza para comer, la mariposa de California emprende un vuelo nuevo, el metro rojo de París entra en un túnel, los hombres de este metro van ya casi dormidos, pero hay uno, sí, uno que abre el periódico y lee cómo voy contando que la ardilla se escurre por el árbol, que el pez sale de nuevo de la roca, que la mujer de Ted cruza la calle mientras la llama azul de la chimenea en Irlanda mantiene fijas todas las miradas, son miradas deslumbradas, casi alucinadas, alguien se ha levantado a remover los troncos y lo hace con enorme cuidado, con unas tenacillas para que la llama no le queme, la llama azul recuerda el ala de la mariposa de California, hace un giro esa llama y a la vez gira la mariposa, mi lápiz dibuja cómo vuelan las dos, mariposa y llama, y cómo la mujer de Ted mientras va de compras recuerda aquella chimenea de Irlanda de su infancia, aquel invierno con sus hermanos mayores, el tronco con las llamas azules, ella aún no estaba casada y solía ir al establo a ver a su caballo, un caballo que relincha ahora en su memoria, pasa la mano de su memoria sobre la crin tostada, acaricia los flancos, le da suaves palmadas, el caballo se distrae porque una mariposa le ronda la cabeza, es una mariposa blanca, de motas amarillas, hermana de otra mariposa de California, el hombre del metro de Paris sigue leyendo todo esto en el periódico mientras el tren veloz atraviesa los túneles, va leyendo las escapadas de la ardilla, las huidas del pez en el mar de los Sargazos, cómo se desliza mi lápiz por el cuaderno y cómo las figuras van quedando ahí extendidas, simultáneas.”

José Julio Perlado

(del libro ”Relámpagos” ) ( relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imágenes— 1- Howard Hodgking/ 2- Mark Rothko- 1948)

6 comentarios en “ESCRITO A LÁPIZ

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