REDESCUBRIR LA CASA (1)

 

 

Ahora que más de medio mundo está obligado a  confinarse en su casa por tiempo indefinido, la casa misma adquiere una importancia esencial, desvela numerosas  historias de nuestra vida  y  abre y  cierra desde su techo hasta el suelo  pensamientos y sentimientos. En esta casa  nuestra —pequeña o grande — que a veces hemos utilizado  tan superficialmente y que en líneas generales es nuestro refugio,  tradiciones y costumbres se han enlazado desde hace muchos siglos. Se ha dicho de ella que en los sueños la fachada significa el lado manifiesto del hombre, la personalidad, la máscara;  a su vez, los distintos pisos — según los especialistas — corresponden a la verticalidad y al espacio. El techo y el piso superior a la cabeza y el pensamiento, a las funciones conscientes y directivas. Por el contrario, el sótano corresponde al inconsciente y  a los instintos;  la cocina, como lugar donde se transforman los alimentos, puede significar el momento de una transformación  psíquica,  y por su lado  la escalera es el medio de unión de esos diversos planos psíquicos; naturalmente  con distintas interpretaciones  según se vea  en ella su sentido ascendente o descendente.

 

 

Como la ciudad, de la casa se ha escrito también que simboliza el centro del mundo. En China, por ejemplo, suele ser cuadrada, se abre hacia el nacimiento del sol; la casa árabe suele ser también cuadrada, cerrada alrededor de un patio cuadrado que presenta dentro de él un jardín y una fuente: es un universo en cuatro dimensiones, en donde el jardín central es una evocación del Edén y está  abierto a la influencia celeste. La casa japonesa puede ser el elogio de la quietud y del silencio, la primitiva casa japonesa era una cabaña de cuatro postes de madera clavados en el suelo en un espacio circular y con una envoltura en forma de tienda: era la primera mediación entre arte y naturaleza y luego llegaría a esa visión en donde no se sabe dónde termina la casa y dónde comienza el jardín. En Egipto se llamaban a muchas casas “casas de vida” ya que en ellas los escribas copiaban los textos rituales y las figuras mitológicas. En regiones de África se ha descrito la casa como “ la gran casa familiar que representa el Gran Cuerpo Viviente del Universo”.  Y para el francés Gastón Bachelard  la casa significa el ser interior, sus pisos,  su sótano y su granero simbolizan los estados del alma: el sótano corresponde al inconsciente y el granero a la elevación espiritual.

Pues por esta casa tan misteriosa y  querida  caminamos estos días , de cuarto en cuarto y de hora en hora, encerrados en  nuestros obligados pensamientos

 

 

(Imágenes— 1- Christo – 1975/ 2-Hendrik Joahnes Weisennbruch/ 3-Carl Vilhelm Holsoe)

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