Que no puedo valerte,
Rey de los hombres;
que valerte no puedo,
pero no llores.
Pan de mi carne henchido,
luz de mi noche
custodiado lucero,
no te acongojes.
Si estás desnudo y solo,
sobran vellones
en las ovejas blancas
de los pastores.
Si estás solo y desnudo,
Rey de los hombres,
te brindarán mis brazos
consuelo y goce.
Que darte más no puede
quien te dio el nombre;
¡que más no puedo darte,
pero no llores!
Luis Rosales : Canción de la divina pobreza.- «Retablo de Navidad» (1940)
(Imagen: Fra Angélico: Detalle de la «Virgen con el Niño, ángeles y cuatro santos».(1428-1430).-Fiésole, Iglesia de Santo Domingo. -Flikr.-Lyceo Hispánico)
¡FELÍZ NAVIDAD A TODOS DESDE «MI SIGLO»!