VIAJES POR EL MUNDO (43) : MERCADOS DE MARRAKECH

“Los Suks son aromáticos, frescos y plenos de colorido. El olor, siempre agradable, varía a cada paso según la naturaleza de los productos — dice Elías Canetti en “Las voces de Marrakech”—.No existe nombre ni anuncio alguno, tampoco un solo escaparate. Todo cuanto hay a la venta está esperando. Nunca se sabe lo que costarán las cosas, igual suben los precios que permanecen estables.

Los puestos y tiendas en los que se vende lo mismo están apiñados en agrupaciones de veinte, treinta o más. Hay un bazar de especias y otro de artículos de piel. Los cordeleros tienen su sitio y los cesteros el suyo. Entre los vendedores de tapices algunos poseen grandes y amplios almacenes; se pasa por delante de ellos como si constituyesen una ciudad aparte, en la cual se nos invita enfáticamente a entrar. Los joyeros se disponen alrededor de un patio propio, en muchas de cuyas estrechas tiendas puede verse hombres trabajando. Se encuentra de todo, pero siempre repetido.

Se ofrece todo cuanto en artículos de piel de todo Marruecos del sur posee este enorme y famoso bazar de la ciudad. Esta exposición se presta al orgullo. De una sola vez se muestra lo que se produce, pero también cuanto existe. Parece como si las carteras supiesen que son la riqueza misma y se exhibiesen bellamente dispuestas a los ojos de los transeúntes. No nos extrañaría en absoluto que, de repente, todas las carteras se uniesen en rítmico movimiento y postrasen, en polícroma y orgiástica danza, toda la seducción de que son capaces.

Este sentimiento asociativo entre los objetos, unidos en su aislamiento frente a todos los demás, es avivado por los transeúntes a su antojo en cada corredor de los Suks. “Hoy me apetecería caminar entre las especias’, se dice a sí mismo, y la maravillosa mezcolanza de olores sube por su nariz y aparecen ante sí los grandes canastos de pimentón rojo. “ Hoy me harían ilusión las lanas pintadas”, y al momento cuelgan de lo alto por todos lados, en púrpura, en azul oscuro, en amarillo solar y negro. “Hoy quiero caminar entre los cestos y ver cómo se trenzan.

Es inaudita cuánta dignidad adquieren estos objetos hechos por el hombre.”

(Imágenes- 1 – Tánger-el desmarque/2-fTanger- el diario. es)

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