LAS VOCES DE LAS MADRES

“Las voces de las madres siempre han tenido influencia en los escritores y sobre los hijos en general. Las voces de las madres y de los padres, incluso las voces de las abuelas han influido. Tranquilina Iguarán Cotes, la abuela materna de García Márquez, dejaba oír su voz ‑recordará el escritor‑ y “me contaba las cosas más atroces sin conmoverse, como si fuera una cosa que acabara de ver. Descubrí que esa manera imperturbable y esa riqueza de imágenes era lo que más contribuía a la verosimilitud de sus historias”.

La voz de la madre narrará los cuentos, la voz de la madre subirá escaleras arriba hasta la cama de los hijos pequeños y adolescentes, las manos de esa madre abrirán un libro y acompañarán con ademanes la historia, los ojos de las madres leerán las palabras y la voz se afinará o se hará redonda en los diálogos, se hará puntiaguda o se hará grávida. Los ojos, las manos, las voces. También los padres dejarán su herencia en la lectura y en el narrar de las historias. El Premio Nobel de 2001, el novelista de nacionalidad británica, V.S. Naipaul, de origen hindú y nieto e hijo de emigrantes, aún mantendrá muchos años después la figura de su padre unida a la lectura en voz alta:

     Mi padre era autodidacto, y se hizo periodista por sus propios medios. Leía a su manera. Por entonces tenía treinta y pocos años, y aún estaba aprendiendo. Leía muchos libros a la vez, sin terminar ninguno, y no le interesaban ni el relato ni la trama, sino las cualidades especiales o el carácter del escritor. Eso era lo que le gustaba, y sólo disfrutaba de los escritores en pequeños arranques. A veces me llamaba para que le oyera leer tres o cuatro páginas, raramente más, de un escritor que le agradaba especialmente. Leía y explicaba con ardor, y no me costaba trabajo que me gustara lo que le gustaba a él. De esta forma tan curiosa ‑teniendo en cuenta las circunstancias: la mezcla de razas en el colegio de una colonia, la introversión asiática en casa‑ empecé a construir mi propia antología de la literatura inglesa.

Como un sorbo de cerveza o como el paladeo de un dulce, así leía el estilo o el empuje de las prosas el padre de V.S. Naipaul ‑disfrutando de los escritores en pequeños arranques, interesándose sólo “por las cualidades especiales del escritor”, añadiendo a todo eso una cosa singular: “a veces me llamaba para que le oyera leer”‑. Nos encontramos aquí con un determinado tono. El agua límpida de la prosa pasa por la garganta y la modulación de este autodidacta de treinta y pocos años y, atravesando el puente de su voz, deja al otro lado, en el oído de su hijo, un movimiento de palabras musical y transparente. El novelista angloindio fijará aquella escena infantil con esta frase: “me resultaba fácil que me gustara lo que le gustaba a él”.

Un triunfo de la educación de la lectura sin apenas proponérselo el padre. Seepersad Naipaul no le cuenta al hijo de once años el principio y el fin de una historia, ni tampoco su recorrido narrativo ‑ahora diríamos “de qué va una historia”‑ sino que le lee pequeños aciertos estilísticos, brotes, espumas de belleza, logros de precisión: es decir, aquello que subyace en el mar de la lengua y de la creación literaria, el fondo del océano y a la vez el oleaje de la prosa, en resumen, aquello a lo que se suele volver solamente en las relecturas, cuando ya se conoce qué cuentan las historias y uno quiere repasar cómo han sido contadas. El padre, pues, disfrutando con los hallazgos, los transmite a su hijo haciéndole partícipe de la belleza. Sin querer o queriendo está formando un futuro lector y, a la vez ‑sin duda sin querer‑ está sembrando la semilla del futuro escritor.

Varios parlamentos de Julio César; páginas sueltas de los primeros capítulos de Oliver Twist y David Copperfield; unas cuantas páginas de El molino junto al Floss; algo de los Cuentos de Shakespeare, de Lamb; relatos de O. Henry y Maupassant, y unas cuantas páginas de Somerset Maugham” : éste es el resultado de la lectura en voz alta del padre de Naipaul. Esta es parte de la antología personal que el hijo se construye antes de cumplir los doce años. Puede verse que son retazos, piezas incompletas, piezas valiosas, pero únicamente piezas, brotes, espuma: lo que permanece siempre sobre la calidad de la literatura”.

J.J. Perlado.-“El ojo y la palabra“- págs 20-22

(Imágenes.-1.-James Jebusa Shannon.-1895.-anillustratorinspitation/ 2. George Bernard O`Neill.-1876.-Royal Academy.-bonhams com-3,.George Dunlop Leslie.-1879.-guardian.co.uk)/ 4.- George Sheridan Knowles.-Rhes Galeries. es/5.--Peter Vilhelm Ilsted -.reprodat/ 6.-Rick Beerhorst.-studio Beerhorst)

11 comentarios en “LAS VOCES DE LAS MADRES

  1. Definitivamente, tengo que leer “El ojo y la palabra”.
    Si todo lo que aparece en su blog es una delicia, esta entrada me ha llegado al alma. Hago mías las palabras de Naipaul sobre su padre, pero en mi caso, aplicándolas a mi madre. Bellísmo texto e imágenes. Un disfrute.
    ¡Muchísimas gracias, J.Julio!

    • Ars,

      muchas gracias por tus amables palabras. Me alegrará que “El ojo y la palabra” te lleve por los senderos de la creación que, por otro lado, ya recorres magníficamente en tu blog.

      Muy cordiales saludos.

  2. ¡Qué delicia José Julio!
    Has iluminado una tarde oscura y lluviosa de otoño.
    Muchas gracias y un fuerte abrazo.

    P.D.: Por los misterios de Internet, no podía enviarte comentarios desde Blogger y he creado una cuenta en WordPress para poder hacerlo… ¡A lo mejor empiezo otro blog!

  3. Perdón, se me había olvidado firmar, que no soy el ilustre olvidado don José de Letamendi, sino un humilde seguidor del gran médico humanista y admirador tuyo José Julio.
    Otro fuerte abrazo,
    Francisco Doña

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  6. Preciosa entrada. Me gustaría invitarle a escribir un breve artículo acerca de la importancia de la lectura en voz alta para publicarlo en mi blog: trapezidetana.com.
    Me interesa la lectura en voz alta, y trabajo para que se recupere en los colegios.
    Por ello, si usted tuviese tiempo y ganas de escribir algo sobre ello, yo estaría encantada de publicarlo en mi blog y le daría la máxima difusión a través de mis redes.
    Muchísimas gracias.
    Cayetana Sanz

    • Cayetana,

      Muy agradecido por tus palabras y tu invitación.
      No inmediatamente, pero si me es posible en las próximas semanas te mando un breve texto sobre la lectura para tu blog.
      Saludos.

      • Muchísimas gracias. Será un placer mecer su artículo en mi trapecio de tinta (mi blog). La lectura en voz alta es algo a recuperar, y no fácil de conseguir, dada la sociedad actual inmersa en un alud de imágenes. Sin embargo tiene en sí misma un gran potencial que esta sociedad de las comunicaciones debería explotar. Me pregunto con frecuencia por qué triunfa en países como Alemania. Allí no solo se lee en voz alta sino que la gente paga por escuchar leer a autores.

        Espero intrigada su escrito. Mil gracias nuevamente.
        Cayetana Sanz

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