SUAVE LUZ DE LA LUNA

 

 

“La luna ilumina con su luz suave, que es un reflejo de la luz solar, nuestras noches, y es testigo de los besos de las muchachas y las jovencitas. Es el auténtico amigo de la casa y el primer calendario de nuestra tierra… También es muy posible que el cuerpo celeste albergue a todas las criaturas posibles  e imposibles de formas y propiedades extrañas, que puedan contarnos todo mejor, y que en su noche también se alegren con el brillo de la Tierra. Quizá allí sus gentes crean que la Tierra gira en torno a la Luna y que aquella está allí por ellos, y que nosotros podamos contarles todo mejor. “

Johann Peter Hebel

 

 

(Imágenes—1-Gao  Xingian/ 2-Edward Hopper-1907)

LOS SUEÑOS DE LOS ARTISTAS

 

 

“Los sueños siempre tienen gran importancia para mí cuando escribo — decía Graham Greene —. A veces es tal la indentificación con un personaje que el autor sueña los sueños de él, y no los propios. Supongo que todos los autores habrán recibido la misma ayuda desde el inconsciente.”

Estos días el neurocientífico Mariano Sigman recuerda cómo  “muchas historias sugieren que el sueño es de hecho una fábrica creativa. Quizás la más extraordinaria – dice –  sea la de Paul McCartney que cuenta que despertó de un sueño con una melodía. Apurado, para no olvidarla, le puso una letra sobre unos huevos revueltos y solo un tiempo después, le dio la letra que hoy todos conocemos: Yesterday. La que quizás sea la canción más famosa  del siglo XX,  nació en un sueño.“

 

 

Borges ha dedicado muchos textos a la relación entre sueño y creación y las confesiones de los artistas nos desvelan esa atmósfera entre lo soñado y lo escrito, entre lo pensado en el sueño y lo que luego se va a realizar.  Relataba el escritor alemán Paul Heyse, Premio Nobel de Literatura: “Desde luego, la mejor parte de toda invención artística es la que se produce en un impulso secretamente inconsciente, muy afín al estado onírico, de manera que se puede aplicar también a esta actividad del cerebro humano la frase que dice : “Dios da su amor en el sueño”. Pero las más de las veces la actividad sonámbula de la fantasía reviste el carácter del mundo onírico por el hecho de prescindir de relaciones claramente establecidas. ¿A quién  no se le ha ocurrido el ponerse  a hacer versos en sueños, versos que el propio soñante admira, hasta que a la mañana siguiente, al despertar y retenerlos unos instantes en la memoria consciente, comprueba que no son más que ripiosas inepcias, desprovistas de todo sentido? De este modo también la fantasía novelística echa a correr en sueños e inventa toda clase de aventuras. Muchas veces, especialmente en el semisueño de la mañana, me ha sido dado hallar motivos que luego, al despertar naturalmente, seguí elaborando hasta configurar una obra. Fue de este modo como se originó una de mis novelas, una espantosa lucha, durante el sueño, con un animal monstruosamente fantástico. Otra vez me ocurrió que un cuento verdaderamente apasionante me fue “dictado” prácticamente mientras soñaba.”

 

Gelatin Silve

 

(Imágenes- 1-Jerry Uelsman/ 2-Lee Lawson/3- Gelatin Silve)

TONI MORRISON Y ESCRIBIR AL AMANECER

 

“Escribir al amanecer —decía Toni Morrison, la escritora que acaba de morir — empezó como una necesidad. Cuando empecé a escribir tenía niños pequeños, y necesitaba usar el tiempo antes de que ellos dijeran ‘mamá’ – y siempre fue alrededor de las cinco de la mañana. Muchos años después, cuando dejé de trabajar en Random House, simplemente me quedé en casa un par de años. Descubrí cosas de mi misma que jamás se me habían ocurrido antes. Al principio no sabía cuándo quería comer, porque siempre había comido cuando era hora de almorzar o de cenar o de desayunar. El trabajo y los niños habían condicionado todos mis hábitos… no conocía los sonidos de mi propia casa durante los días de la semana: todo eso me hizo sentirme rara.

En 1983 advertí que tenía la mente más clara, mayor confianza y era en general más inteligente de mañana. El hábito de levantarme temprano, que me había hecho cuando los niños eran pequeños, se convirtió en una elección. No soy muy brillante ni muy ingeniosa ni muy inventiva después de la puesta del Sol.

 

 

Siempre que me levanto me preparo una taza de café cuando todavía es de noche —debe ser de noche— y después bebo mi café y contemplo la llegada de la luz. Para mí, la luz es el signo de la transición. No se trata de estar en la luz, sino de estar allí “antes de que llegue”. Tengo una rutina ideal que nunca he experimentado, que es tener, digamos, nueve días seguidos en los que no saldría de la casa ni atendería al teléfono. Y tener el espacio: un espacio donde tenga grandes mesas. Siempre termino con un espacio muy pequeño en cualquier lugar donde esté, y no puedo salirme de eso. Me acuerdo de esa mesa diminuta en la que escribía Emily Dickinson y me río cuando pienso : “Pobrecita, allí estaba”. Pero eso es todo lo que cualquiera tiene… tan sólo ese pequeño espacio. No puedo escribir regularmente. Nunca he podido hacerlo… en particular porque siempre he tenido un empleo de nueve a cinco. He tenido que escribir o bien fuera de esas horas, apresuradamente, o pasarme escribiendo casi todo el fin de semana o antes del amanecer.

 

 

Me es muy difícil escribir después del trabajo. He tratado de superar el hecho de no tener espacios ordenados compensándolo con una compulsión por la disciplina, de modo que cuando aparece algo urgente, algo que veo o comprendo de manera urgente, o cuando la metáfora es suficientemente poderosa, dejo todo de lado y escribo durante un periodo constante. Me estoy refiriendo a la primera versión. Para mí la  dificultad de escribir es escribir en un lenguaje que funcione silenciosamente sobre la página para un lector que no escucha nada. Para lograrlo, hay que trabajar muy cuidadosamente con lo que está “entre” las palabras. Con lo que no se dice. La medida, el ritmo y todo eso. Así, lo que una no escribe suele ser lo que da poder a lo que se escribe.”

TOÑI MORRISON, DESCANSE EN PAZ

 

 

(Imágenes-1-oprah con/ 2-teen Vogue/ 3- el diario es/ 4- hoy docs)

LAS DOCE

 

 

“¡Yo no quiero estudiar más, madre! ¡Toda la mañana con este libro! Tú dices que no son más que las doce. Bueno, pues aunque no sea más; vamos a ver, ¿ no puedes tú figurarte que a las doce del día es ya por la tarde?

A mí me parece facilísimo creer que el sol está ya al fin de aquel arrozal y que la pescadora vieja anda buscando yerbas para su cena, junto a la laguna. Mira;  yo cierro los ojos y me figuro que las sombras son más oscuras cada vez bajo el árbol del madar, y que el agua de la charca se ha vuelto negra y reluciente.

Si  las doce pueden ser de noche, ¿por qué no ha de poder ser de noche a las doce?”

Rabindranath Tagore – “La luna nueva” -( traducción de Zenobia Camprubí de Jiménez)

 

(Imágenes-1- Antonio Mancini – 1876/ 2-Peter Jones)

PRIMAVERA

 

 

“Abril, sin tu asistencia clara, fuera

invierno de caídos esplendores;

mas aunque abril no te abra a ti sus flores,

tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera;

rosa de los caminos interiores,

brisa de los secretos corredores,

lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,

abrazados los dos, sea tu risa

el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recogerá tu rosa,

sobre mis ojos se echará tu brisa,

tu luz se dormirá sobre mi frente.”

Juan Ramón Jiménez– “Primavera”– “Sonetos espirituales”

 

 

(Imágenes- 1- christian sciencia/ 2- Jasmina  Danowski)

EL PRIMER HOMBRE

 

 

“Desde el 15 de noviembre – le escribe Albert Camus a su amigo Jean Grenier – me he retirado aquí para trabajar y, en efecto, he trabajado. Las condiciones de trabajo siempre han sido para mí las de la vida monástica: la soledad y la frugalidad. Salvo lo que atañe a la frugalidad, son contrarias a mi naturaleza, aunque el trabajo es una violencia que me hago.”

Es noviembre de 1959 y Camus está en su casa de campo de Lourmarin escribiendo su novela “El primer hombre” ( de cuya publicación se cumplen ahora 25 años, recordándose a la vez su correspondencia y amistad con el poeta René Char), y Lottman, uno de sus biógrafos, habla de ciertas dolencias que entonces él padecía: problemas respiratorios, claustrofobia y algunas cosas más. Su incapacidad le duró una buena parte de 1958 – dice Lottman – hasta que se puso a trabajar febrilmente en esa novela, que puede lo curase, o bien pudo ser el indicio de su curación. Pero otro buen analista de la vida del escritor como es Olivier Todd cuenta trazos del proceso de su escritura. En otra carta, también de noviembre de 1959, Camus confiesa: “espero ser más paciente a fuerza de ver que trabajo y de probarme a mí mismo que es el buen camino, el único que conviene a mi maldita anarquía. Pero choco, pataleo, rechino los dientes hasta que me agarro a mí mismo por la piel del cuello y me obligo a ponerme delante del papel. Ayer, después de vagabundear media hora escasa, me he insultado en voz alta durante cinco minutos. Luego, sin rechistar, he vuelto al trabajo, con la cola entre las piernas.”

 

 

Camusdice Todd – lleva dentro de sí ese libro desde hace seis años. “ Nunca he trabajado con un espesor tan grande de materia y esta tarde he tenido la fugaz impresión de que mis personajes adquirían ese espesor y que por primera vez, desde hace veinte años que busco y trabajo, al fin daba con la verdad del arte.” A otro amigo, le confesaba: “No he escrito más que la tercera parte de mi obra. Realmente la empiezo con este libro.”

Este libro -144 hojas de una escritura apretada, las 68 primeras sobre papel con su membrete, márgenes y añadidos – quedarán aplastadas contra el tronco de un plátano a las 13: 55 horas del 4 de enero de 1960 en la Nacional 5, cuando el Facel-Vega de los Gallimard se estrelle tras dar un enorme bandazo.


 

(Imágenes-1-We Re magazine/ 2-Camus en familia – frontera/ 3-el Pais)

NAVIDAD 2018 (2) : JOSEPH BRODSKY

 

 

“En Navidades todos somos un poco Reyes Magos.

Empujones y barro en los abastos.

Por una caja de turrón de café,

gente cargada con montones de paquetes

emprende el asedio del mostrador:

cada cual hace de Rey y de camello.

Cestas, bolsas, paquetes, envoltorios,

corbatas torcidas, gorros.

Olor a  vodka, a pino y a bacalao,

a mandarinas, a canela y a manzanas.

Un caos de caras, y no se ve, entre la nieve,

el camino que lleva a Belén.

 

(…)

Y lo que se festeja ahora por todas partes

es Su Advenimiento, que pone juntas

todas las mesas. Aún, quizás, no necesiten la estrella;

aunque la buena voluntad de los hombres

se distingue de lejos,

y los pastores encendieron las hogueras.

Cae la nieve; no echan humo sino suenan las trompetas

de las chimeneas en los tejados. Y las caras son manchas.

Herodes bebe. Las mujeres esconden a los chicos.

¿Quién se aproxima?  — nadie lo sabe:

ignoramos cual es su señal, y los corazones

puede que no reconozcan al forastero.

Pero, cuando en el umbral el aire disuelve

la espesa niebla nocturna

y surge la figura con manto,

al Niño y al Espíritu Santo,

lo sientes dentro de ti sin avergonzarte;

miras al cielo y ves la estrella.”

 

Joseph Brodsky – “ 24 de diciembre de 1971” (traducción de Svetlana Maliavina y Juan José Herrera de la Muela)

 

 

(Imágenes – 1-Salvador Dalí- / 2- change everyting/ 3-Brassai- 1932)