LA PALABRA SILENCIOSA

«Si la palabra perdida se ha perdido,

si la palabra gastada se ha gastado,

si la palabra no oída, no dicha

no está dicha ni oída,

sigue siendo la palabra no dicha, la

palabra no oída, la Palabra dentro del

mundo y para el mundo;

y la luz brilló en la tiniebla y contra

la Palabra el mundo sin acallar aún daba

vueltas en torno al centro de la Palabra

silenciosa».

T. S. Eliot

(Imagénes -.1 —H.G Wells escribiendo.-Londres 1939.-Wolgang Suschitzky/ 2.-Arthur Miller escribiendo «Broken Glass».-foto de Inge Morath.-Roxbury, Connecticut.-1994.-The Inge Morath Fundación)

PATIOS INFANTILES

«El niño casi siempre sabe a qué jugar, el problema es dónde – escribe la gran poeta Wislawa Szymborska en «Más lecturas no obligatorias» (Alfabia) -Dado que es prácticamente imposible hacer excursiones diarias fuera de la ciudad, solo nos queda el patio. Los urbanistas intentan que los patios sean espaciosos, estén llenos de parterres y que tengan un foso de arena. (…) Por desgracia, para realizar juegos infantiles es mucho más útil un espantoso cobertizo que el más hermoso de los jardines que no se pueda pisar. De igual

forma en casa: es mucho más interesante un desván atestado de cosas que un escondrijo casero ordenado con elegancia. En los edificios de nueva construcción ya ni siquiera hay desván. De igual forma queda eliminado el misterioso sótano, y la llave que lo abre está bien guardada, porque todas las madres quieren que sus hijos vuelvan a casa tan limpios como se fueron. Por lo

que volvemos de nuevo a los patios. Antaño eran abominables angosturas tapiadas, pero los Sioux del vecindario hacían la asamblea en el patio y ese día solo una casa escuchaba su sonido infernal. Hoy son patios interiores comunitarios ceñidos por coronas de bloques de pisos en donde los cuatrocientos vecinos oyen la algarabía a la vez. Por lo que se acalla a los niños. Los señores de la pradera están obligados a entenderse a media voz. Y si probaran de construirse una cabaña de ramas en ese hermoso patio o levantar un fuerte de tierra con un foso y atalayas, y después tomarlo al asalto, rápidamente se metería por medio la administración de los bloques».

En esos patios se ha jugado con maderas, cuerdas y palos durante años, las grupas curvadas de los niños agachados se han inclinado ante la sucesiva procesión de saltos impetuosos, las canciones recitadas  en corro han iluminado el anochecer:

«A la una, andaba la mula.

A las dos, la coz.

A las tres, los tres brinquitos de San Andrés: Pedro, Juan y Andrés.

A las cuatro, brinco y salto.

A las cinco, salto y brinco.

A las seis, cabeza buey.

A las siete, salto y planto mi gran caperucete.

A las ocho, lo recojo.

A las nueve, empina la bota y bebe.

A las diez, borriquito, borriquito es.

A las once, llaman al conde con campanillas de bronce».

(…)

Luego llega la noche. Pasan los días. Esas niñas y niños de los patios se refugiarán en las pantallas, se concentrarán en los móviles, casi vivirán en Internet.

(Imágenes: 1.-Alexis Perevoschikov/ 2.-Enzo Sellerio.-Sicilia,/ 3.-Robert Doisneau/ 4.-André Kertész.-1918/ Walter Mori.-1956)

CORAZÓN, MATERIA NOBLE

«Puede oirse aún su

batir contra el pecho.

Hace tantos, tantos años expuesto

a la violencia de la luz de medio

día. Casi amargo, casi

dulce. Sólo la pasión lo sustrae

de la muerte, le impide ser

olla agujereada

donde el viento silba.

O peor: algo viscoso, blando,

inerme. Corazón.

materia noble».

Eugénio de Andrade.«Materia noble»

(Imagen.-Andrea Deszö.-«Corazón bordado».-bordado hechos a mano por el artista.-hilo de algodón sobre lienzo de algodón blanco.-2004.-NYC-semioscuros com)

LOS SECRETOS DEL CUENTO

«Para que un cuento sea bueno creo que lo esencial – ha dicho Medardo Fraile en una entrevista hace pocos meses en «Campo de Agramante» – es la brevedad (y los minicuentos casi han llegado a ser un suspiro). Mis cuentos no suelen pasar de los cinco o seis folios y hay bastantes de un folio o folio y medio. Luego, que haya movimiento, y el movimiento no tiene por qué ser el que vemos en las películas del Oeste; puede ser también interior, interno: un estado de ánimo cambiante, una espera de algo, la intención de pasar de un

 estado a otro, la tendencia a mirar por una ventana, la obsesión con un objeto que hoy nos hiere al verlo, etc. Debe tener también una gran concisión y no distraerse con palabras que nos atraigan o en historias laterales o frases que pretendan el lucimiento del que lo escribe y que distraigan y no añadan nada a lo que se cuenta. Tiene que ser también intenso, porque el narrador sólo dispone de las palabras justas, de poco tiempo y de poco papel. Saber sintetizar, sin que no falte nada esencial, es prueba de inteligencia, y eso lo

han dicho desde Cicerón, pasando por Santo Tomás de Aquino, hasta Montaigne y más acá. Y yo escribí en el prólogo de mi primer libro que, si no existiera Dios, habría que inventarlo, porque los cuentos son creyentes».

Al gran cuentista Medardo Fraile lo conozco desde finales de los años cincuenta cuando coincidíamos muchas veces en casa de Antonio Prieto y de Maria del Pilar Palomo en el madrileño barrio de Argüelles. Ahora en Madrid le he vuelto a escuchar una muy interesante conferencia sobre Chesterton y su evolución humana y literaria. Los secretos del cuento son variados y ya en 1983 Cortázar me habló personalmente de ellos, como recordé en Mi Siglo. «Lo esencial en un cuento – confesaba Rulfo -es contenerse, no desbocarse, no vaciarse».

 La unidad, la intensidad, el ritmo nos acercan siempre a su esencia.

(Imágenes.-1.-Katherine Mansfield/ 2.-Anton Chejov/3.-Medardo Fraile.-koult.es)

LA MÚSICA DE LAS COSAS

«En el pasillo,

mientras leo,

se abre una puerta y se cierra,

se abre y se cierra,

y yo espero a que se acabe su agonía.

Dicen que cuando el aire

abre y cierra una puerta,

alguien muy cerca está en peligro.

Hay que prestar oído,

cerrar el libro que leíamos

y unirnos a ese rezo;

no levantarnos a cerrar la puerta,

sino quedarnos quietos y oír, oír

hasta sacarle alguna música al crujido».

Fabio Morábito

Las cosas siempre contienen en su interior la música y el silencio. También lo esconden igualmente la naturaleza y los objetos. En el verano de 2010 el pianista Pedja Muzijevic incluyó la obra conceptual de John Cage  4`33″  (que durante cuatro minutos y medio no produce ningún sonido) en un recital en Maverick, que se encuentra en una zona boscosa, en las afueras de Woodstock. Como cuenta Alex Ross, «la sala está hecha fundamentalmente de madera de roble y pino, es de construcción tosca y se asemeja a un granero. En las

agradables tardes de verano, las puertas se dejan abiertas a fin de que los oyentes puedan escuchar desde los bancos situados en el exterior. Muzijevic, consciente del entorno natural, decidió no utilizar un cronómetro mecánico; optó, en cambio, por contar los segundos en su cabeza. La tecnología se inmiscuyó de todos modos, adoptando la forma de música que sonaba en el

equipo de un coche y que llegaba desde algún lugar cercano. Un pájaro solitario en los árboles luchaba por competir con el restallante bajo. Tras un par de minutos, la música se desvaneció. No había ni viento ni lluvia. El público se mantuvo perfectamente inmóvil. Durante aproximadamente un minuto, nos sentamos en medio de un profundo y total silencio. Muzijeviv rompió el hechizo salvajemente, con una andanada de Wagner: la transcripción que hizo Liszt del Liebestod de «Tristan und Isolde«. Puede que alguien arrancara una motosierra. Es posible que yo no fuera el único oyente que deseaba que la música del bosque se hubiera prolongado un poco más».

Así, en el silencio de la música creada resonó también el silencio – tan musical – de la civilización y de la naturaleza.

(Imágenes- 1.-Ansel Adams/2.-foto Konstantin Smilga.-The Surface.-series.-2003.-Moscou House of Photography/ 3.-Helena Almeida.-1977.-Sammlung Verbund, Viena)

CANTAN, CANTAN LOS PÁJAROS

«Cantan. Cantan.

¿Dónde cantan los pájaros que cantan?

Ha llovido. Aún las ramas

están sin hojas nuevas. Cantan. Cantan

los pájaros ¿En dónde cantan

los pájaros que cantan?

No tengo pájaros en jaulas.

No hay niños que los vendan. Cantan.

El valle está muy lejos. Nada…

Yo no sé dónde cantan

los pájaros – cantan, cantan -,

los pájaros que cantan».

Juan Ramón Jiménez

(Imágenes.- 1.- Neil Farber.-2007/ 2.-Andrea Buzzichelli)

EL GENIO ADOLESCENTE

Como recordé en Mi Siglo hace ya bastante tiempoGoethe escribe su gran obra a los 82 años, Cervantes acaba el Quijote a los 68, Tiziano pinta su último cuadro a los 98, Miguel Ángel termina frescos a los 71,  Verdi compone obras célebres a los 74 y Haendel escribe otra gran obra suya a los 72. Pero en el otro extremo de la vida, al principio, –  al inicio del arco de la vida – se abre 

igualmente «el genio adolescente» que, entre muchas otras personalidades, congrega a escritores, pensadores, músicos y pintores muertos antes de los 4o años, dejando cada uno de ellos una obra cuajada y enormemente valiosa a pesar de su juventud. Pascal, Leopardi y Chopin fallecen a los 39 años, Pushkin, Caravaggio, Rafael, Rimbaud y Van Gogh mueren a los 37, Toulouse-  

Lautrec, Purcell y Watteu a los 36, Mozart y Modigliani a los 35, Kleist a los 34. La evolución del genio en Rimbaud comienza a los 15 años y Jacques Brosse junto a Yves Fauvel que han estudiado a estos personajes en «Le génie adolescent» (Stock) se aventuran a decir que Mozart tuvo sus primeros brotes de creación a los 3 años y a los 7 surgieron ya en Chopin las primeras manifestaciones de lo que un día sería.

«El mundo es joven – escribía Emerson -: los grandes hombres del pasado nos llaman así afectuosamente. También nosotros deberemos escribir Biblias para unir de nuevo los cielos y el mundo terrenal. El secreto del genio consiste en no sufrir que exista ninguna ficción para nosotros; en verificar todo lo que sabemos«.

«Todas las épocas son iguales – recordó William Blake -, pero el genio está siempre sobre su época».

(Imágenes.- 1.-Lord Byron.-por Max Beerbohm/ 2.-Toulouse-Lautrec y su amigo Maurice Guibert/ 3.-«Requiem» de Mozart.-Lacrymosa.- inconclusa.-bellswithin/ 4.-muerte de Pushkin.-por Dmtro Belysukin/5.-manuscrito de Chopin.-ejercicios de piano de la mano de su hermana mayor/ 6.-Rafael.-posible autorretrato en su adolescencia.-wikipedia)

«EL POEMA GOURMAND»

«Para…

Comer

Saborear

Almorzar

Deleitarse

Limpiar

Cocer a fuego lento

Vestir.

Sin olvidar…

Salar

Perfumar

Pimentar

Sazonar

Aromatizar

Vinagrear

Especiar

Aceitar

Acomodar

Realzar.

Con precisión…

Cortar

Tallar

Picar

Escalopar

Recortar

Rallar.

Y luego hacer…

Cocer

Freír

Asar

Hervir

Cocer lento

Saltear

Brasear

Dorar

Rustir

Pasar

Revolver

Guisar

Colorear

Hacer sudar

Flambear

Confitar

Blanquear

Reducir

Ahora sólo falta…

Cubrir

Disponer

Convidar

Invitar

Acoger

Recibir

Instalar

Colocar

Sentarse a la mesa

Servir

Compartir.

Sin olvidar…

Decorar

Poner flores

Disponer

Iluminar

Adornar

Amenizar

Embellecer

Aclarar.

Y entonces…

Sentarse

Oler

Cerrar los ojos

Sonreir

Degustar

Ser feliz

Degustarlo».

Alain Ducasse.- «El poema Gourmand»

(Imágenes.-1.- Pieter Aersten.-escena de mercado,.1550.-Alta Pinacoteca de Munich/.-2.-Claude Monet.-El almuerzo.-1873/ 3.-Giuseppe de Nittis/ 4.-Edouard Manet.-almuerzo en el taller.-1868)

EL ASESINATO DE CÉSAR

«Cuando César se sentó, los conspiradores se apretujaron en torno de él, y Tulio Cimber, que se había puesto a la cabeza de ellos, se acercó como para hacerle una pregunta. Como César, con un ademán, tratáse de mantenerlo a distancia, Cimber lo asió de la toga por ambos hombros, y al exclamar aquél: «¡Pero esto es violencia!«, uno de los Casca, que estaba de pie a su lado, le hundió la daga por debajo de la garganta. Cesar cogió el brazo de Casca y le clavó su cálamo, pero cuando trató de incorporarse fue detenido por otra puñalada. Al verse rodeado por todas partes se envolvió la cabeza en la túnica, recogiendo al mismo tiempo los pliegues con la mano izquierda alrededor de sus pies para que la parte inferior de su cuerpo quedase decorosamente cubierta en su caída».

Así lo toma, de un extracto de las «Vidas de los Césares«de Suetonio, el novelista norteamericano Thornton Wilder para incluirlo como final de su gran novela epistolar «Los idus de marzo«.

Parece que ahora se descubre el lugar exacto del asesinato de César sobre el que tanto se ha escrito y parece también que oyéramos otra vez las palabras de Suetonio narrando aquel momento: «Así apuñalaron a César veintitrés veces. Él no pronunció palabra, y sólo se le oyó murmurar ante el primer golpe, aunque ciertos autores han sostenido que, cuando Marco Bruto, se le arrojó encima, exclamó en griego: «¡Tú también, hijo mío!»

Todos los conspiradores se retiraron dejándolo tendido en el suelo, muerto.

Por último, tres esclavos comunes lo metieron en una litera y lo transportaron a su casa, con un brazo pendiente a uno de los lados.

Antítenes, el médico, declaró que de todas las heridas solamente la segunda, en el pecho, habría resultado mortal».

Es la página final de «Los idus de marzo» de Wilder, la carta última de las muchas que se entrecruzan planeando la suprema conspiración. Shakespeare en su «Julio César« había hecho decir a Antonio: «¡Todos conocéis ese manto! Recuerdo cuando César lo estrenó. Era una tarde de estío, en su tienda, el día que venció a los nervios. ¡Mirad; por aquí penetró el puñal de Casio! ¡Ved qué brecha abrió el envidioso Casca! ¡Por esta otra le hirió su muy amado Bruto! ¡Y al retirar su maldecido acero, observad cómo la sangre de César parece haberse lanzado en pos de él, como para asegurarse de si era o no Bruto el que tan inhumanamente abría la puerta! ¡Porque Bruto, como sabéis, era el ángel de César! ¡Juzgad, oh dioses, con qué ternura le amaba César! ¡Ese fue el golpe más cruel de todos, pues cuando el noble César vio que que él también le hería, la ingratitud, más potente que los brazos de los traidores, le anonadó completamente! ¡Entonces estalló su poderoso corazón, y, cubriéndose el rostro con el manto, el gran César cayó a los pies de la estatua de Pompeyo que se inundó chorreando sangre!…».

Jacques Chabannes, que ha estudiado «Los grandes asesinatos de la Historia» (Martínez Roca), recuerda que Bruto era un ser soñador y melancólico, que vive fuera de la realidad y que encarna perfectamente al magnicida místico; Plutarco relata que tuvo «visiones proféticas» y Casio no necesita esforzarse mucho para persuadirle de las bellezas de la república patricia, de los peligros con que la amenaza César que acaba de proclamarse imperator. El visionario Bruto, por tanto – concluye Chabannes – puede creerse el instrumento designado.

(Imágenes:- 1.-Marlon Brando en «Julio César» canaltc.com/ 2.-la curia de Pompeyo, lugar donde fue asesinado Julio César en el año 44 a. de C.-CSIC.- abc.es/ 3 y 4 imágenes de la película «Julio César» de Mankiewicz.- merdy.com)

 

«HE BAJADO, COGIÉNDOTE DEL BRAZO»

«He bajado, cogiéndote del brazo, al menos un millón de escaleras

y, ahora que no estás, el vacío se abre en cada escalón.

Aun así, fue breve nuestro largo viaje.

El mío sigue aún, pero ya no necesito

las correspondencias, las reservas,

las trampas y las vergüenzas de quien cree

que la realidad es la que se ve.

He bajado millones de escaleras, cogiéndote del brazo,

no ya porque con cuatro ojos tal vez se vea más.

Contigo las he bajado, porque sabía que de nosotros dos

las única pupilas verdaderas, aunque empañadas, eran las tuyas».

Eugenio Montale.

(Imagen:- Lisboa.-Rui Palha)

OBJETOS DE ALICE MUNRO

Aunque no haya recibido este año el Premio Nobel de Literatura la escritora canadiense Alice Munro, ha aparecido en todas las listas de posibles triunfadores y repaso lo que de ella – y de sus grandes relatos – comenta el gran crítico italiano Pietro Citati al que más de una vez he citado en Mi Siglo. El mundo de los objetos siempre acompaña al hombre a lo largo de la vida – como así lo evoca estos días un libro dedicado a «la historia del mundo en 100 objetos»  -, y Alice Munro  no es ajena a esto. Así lo recuerda Citati, ya que Munro – dice «posee un verdadero talento para los objetos y para los interiores familiares , algo que parece haber aprendido del pintor más grande de interiores que nunca haya existido, como fue Balzac. Munro conoce el peso, el color, la masa, el volumen, el relieve de cada objeto y de cada mueble y la relación que todos ellos tienen con cada persona de la familia. Aunque muchos sostengan que el mundo de hoy sea abstracto y desencarnado, ella continúa, impertérrita, recogiendo camas, vestidos y dulces en sus historias».

He hablado aquí en distintas ocasiones de los «objetos cansados» y del curioso mundo de los objetos. Alice Munro confiesa «no construir una historia» cuando escribe, sino «atrapar con la mano cualquier cosa que flota en el aire«, pero Citati precisa que en sus grandes relatos se advierte siempre «el arte de una construcción tan amplia como meticulosa, que calcula todos los particulares y los dispone en un arco tan vasto como el mundo«.

Ahora, esas historias concentradísimas de Munro que se van complicando hábilmente y que a la vez se expanden en pequeñas historias de todos, por ejemplo aquellas que acaecen a los campesinos, también a los sirvientes, igualmente a las enfermeras y al mismo tiempo a los niños de tres años, caminan entre los objetos de las casas y las calles, se envuelven en ellos, los sortean, y así definen cuantos detalles dibujan la situación de nuestro tiempo.

(Imágenes: 1.-plato revolucionario procedente de San Petersburgo, pintado en 1921.-British Museum/ 2.-Alice Munro.-telmagazine/ 3.-tarjeta de crédito, objeto e icono del siglo XX.- British Museum)

FARMACIA DE GUARDIA

«No es Valiun ni Orfidal,

no me ha entendido.

Se trata de la fe. Sí: de la fe.

Comprendo que es muy tarde

y no son horas

de andar telefoneando a una farmacia

con tales quintaesencias.

Lo que yo necesito

para entrar confiada en el vientre del sueño

es algún específico protector de la fe.

¿Que le ponga un ejemplo más concreto?

Pues no sé… Necesito

creerme que este saco

cerrado por la boca

y en cuya superficie

se aprecia la joroba

de envoltorios estáticos

puede volver a abrirse alguna vez

a provocar deseos y sorpresas

bajo la luz del sol y de la luna,

bajo el fervor clemente

de los dioses del mar.

¡Oh, volver a sentir lo que era eso!

y ni siquiera necesito tanto

-ya es menos lo que pido -;

simplemente creerme

que un día lo sentí

intempestivamente

cuando más descuidada andaba de esperarlo,

y supe con certeza

que sí, que se podía,

que un corazón doméstico

cuando al fin se desboca

es porque está latiendo sin saberlo

desde otro muy cercano.

Ya. Que no tienen nada.

Pues perdone.

Comprendo que es muy tarde

para hacerle perder a usted el tiempo

con tales quintaesencias.

Ya me lo figuraba.

Buenas noches».

Carmen Martín Gaite.-«Farmacia de guardia»

(Imágenes.-1.-Jane Bouse.-1938.-por Johan Hapemeyer.-buckingrich.com/ 2.-Hugo Suter.-artnet.-likeyou.com.-2008)

CANALES VENECIANOS

«Caminar por calli y campi, sin un itinerario preestablecido, quizá sea el mayor placer de que se  puede disfrutar en Venecia«, recomienda Diego Valeri en su «Guida sentimentale di Venezia«. Caminar también con Musset, cuando le escribe a George Sand en 1833 ; caminar con Dickens y Balzac, y también con

D `Annunzio cuando se enamora de Eleonora Duse en 1895; caminar con Proust, en mayo de 1900, en el momento en el que el gran escritor francés decide repentinamente reunirse en Venecia con Reynaldo Hahn:  sentado en las terrazas de los cafés, Proust escuchará cómo le traducen «Las piedras de Venecia«, de Ruskin. Ruskin le habla a Proust de cómo los pájaros frecuentan

la plaza de San Marcos: ” los muros de San Marcos le dice  – sirven de abrigo a innumerables palomas que ponen sus nidos en los follajes marmóreos y mezclan la dulce irisación de sus plumas, cambiantes a cada momento, con los tintes no menos atrayentes que permanecen allí, inmutables, desde hace setecientos años“. Caminar igualmente con Chauteaubriand y con Paul Morand, cuyo último libro será «Venecias«. Caminar detrás del comisario Brunetti de Donna Leon

investigando crímenes. Caminar por Venecia como apartamento trazado en «Los papeles de Aspern», de Henry James. Caminar con Joseph Brodsky en «Marca de agua«; caminar con Tiziano Scarpa en «Venecia es un pez«. En varias ocasiones he hablado de Venecia en Mi Siglo. Al borde de estos canales marcharon también Malraux, Montale, Buzzati, Saul Bellow y tantos otros.

 Conversaciones a la orilla del agua de Visconti; conversaciones a la orilla del agua de Thomas Mann. Las conversaciones traen y llevan palabras en góndolas que van del cine a la literatura. Música de Wagner. Poemas de Browning. Música de Monteverdi. Poemas de Byron. «Los gondoleros bogan con una pierna delante y la otra detrás – dice Tiziano Scarpa -, el pie posterior

se apoya en una minúscula peana elevada, una cuña: la energía hace palanca en el talón, luego en la planta y en los dedos del pie. Trabaja todo el cuerpo, se proyecta hacia delante, empuja. Observa sus cuerpos cuando descansan: los brazos cuelgan un poco hacia delante, los hombros redondos, la nuca, las clavículas, los omóplatos desarrollados. Desde la mano izquierda a la derecha están rodeados por una U de músculos mayúsculos».

Ahora que se habla de los 10 secretos de Venecia, la ciudad estará siempre en el recuerdo.

(Imágenes:- 1.-Karl Kaufmann.-wikimedia. commons/ 2.-Stefano Taglione/ 3.-Maurice Prendergast/ 4.-Mario Bonzuan/ 5.- Otto Pippel/ 6.-Vito Vecellio/ 7.-Lucien Lévy Dhumer)

 

«SÓLO HAY UN MODO DE HACER ALGO EN LA VIDA»

«Sólo hay un modo de hacer algo en la vida,

consiste en ser superior a lo que haces.

No hay modo de escribir un buen poema

si tú no eres mejor que ese poema.

Cada fantasma que dejas de matar

es un poema menos: has perdido

tus textos peleando un odio absurdo, has envarado

tu esfuerzo en un conflicto inútil. Pero

no hay modo de escribir literatura

si no eres superior a lo que escribes».

Luis Miguel Aguilar.-«Cesare Pavese»

(Imagen.- Alfred Stieglitz en su escritorio, en un lugar de América.-1939.-Ansel Adams)

EL DANDISMO

«Mi corbata constituye, por supuesto, mi primera preocupación

porque nosotros juramos estas normas de elegancia,

y me cuesta, cada mañana, varias horas de trabajo hacer que parezca anudada a toda prisa».

Estos versos anónimos, contemporáneos del Beau Brummel, los evoca Giuseppe Scaraffia en su «Diccionario del dandi» (Antonio Machado Libros) y pueden perfectamente añadirse a las aportaciones reunidas en  «Prodigiosos mirmidones» (Capitán Swing), el volumen que sobre el dandismo acaba de aparecer.

El tema de la corbata en el dandi – entre otras reflexiones sobre diversos atuendos – lo recogen muchos historiadores de la moda, como por ejemplo James Laver en su «Breve historia del traje,» comentando cómo «algunos dandies podían pasarse una mañana entera entretenidos en el arreglo de su corbata. Primero doblaban un gran cuadrado de linón, muselina o seda, formando una banda, luego se lo ponían alrededor del cuello y lo ataban haciendo un nudo o lazo delante. Hay una historia muy conocida sobre un cliente que visitó a Brummel a media mañana y se encontró a su ayuda de cámara componiendo su corbata. En el suelo había un gran montón de corbatas deshechas y cuando el visitante preguntó qué era aquello, el ayuda de cámara respondió: «Señor, esos son nuestros fallos».

Brummel, indudablemente, reúne en torno a sí muchas anécdotas. Sin ser un artista ni un filósofo que reflexione sobre la belleza y el arte, el amor por la excepcionalidad, como así lo recuerda Umberto Eco en su «Historia de la Belleza«, se manifiesta en sus hábitos y en el vestir. «Como ejemplo sublime de hastío aristocrático y de desprecio por la opinión común, se cuenta que en cierta ocasión lord Brummel cabalgaba con su mayordomo por una colina y, viendo desde lo alto dos lagos, preguntó a su sirviente: «¿Cuál de los dos prefiero?». Como diría más tarde Villiers de l´Isle Adam: «¿Vivir? Nuestros sirvientes piensan en ello por nosotros«.

Baudelaire había afirmado del dandi que «tenía una ardiente necesidad de creerse una originalidad y que a sus ojos la perfección del acicalado consiste en la total sencillez, que, de hecho, es el mejor modo de distinguirse«. Baudelaire –y así lo evoca igualmente Scaraffia – vestía siempre de un negro riguroso, elegido con toda conciencia -sostenía – para una época de luto. El corte del traje era fruto de cuidadas y difíciles reflexiones. «Bajo la corbata, anudada con una gracia exquisita, su largo chaleco se cerraba sólo con algunos botones, para abrirse lánguidamente sobre la finísima tela de la camisa. En sus zapatos perfectamente lustrosos bien podían reflejarse los guantes de color, con frecuencia rosa o castaño muy claro. Años después, bajo el alto sombrero, el chaleco sería entonces de cachemir, negro también, como la larga corbata, ligeramente anudada. Levasseur se acuerda perfectamente del andar oscilante de sus zapatillas de terciopelo, sustituidas en invierno por zapatos blancos inmaculados. (…)». Pero, sobre todo – lo apuntaba el gran fotógrafo Nadar -, más que su caminar y su vestuario, era la expresión de su rostro, suspendido entre la amarga contracción de sus labios y la luz oscura de sus ojos, lo que turbaba el ánimo de cualquier transeúnte que con él se encontrara.

Otro dandi célebre, Oscar Wilde , en Londres y en 1879, se vistió durante un corto tiempo de una corbata verde manzana que destacaba sobre su levita de terciopelo, generosamente ribeteada. Era ya la época de sus famosas contestaciones. A una dama que le mostró su preocupación porque quizá trabajase demasiado, le respondió: «Efectivamente, señora, con el borrador de un poema me canso mucho más allá de lo que pueden soportar mis fuerzas; de hecho esta mañana he suprimido una coma (…) que seguro volveré a colocar esta misma tarde».

(Imágenes.- 1.-Robert de Montesquiou.-cuadro de J. Boldini.-wikipedia/2.-Baudelaire.-por Nadar.-1855-58/3.-Paul Rainer.-Beau Brummel.-ilustrationartgallery.com/ 4.-Oscar Wilde en 1882.-Associated Press/ 5- George Cruikshank.- Monstruosidades de 1822.-ils.unc.edu)