SUEÑOS AL ALBA

“Ahora cada vez experimento más a menudo esa forma particular de estar despierto con imágenes en la cara interior de los párpados—-escribe Enest Jünger en sus Diarios de 1990–; ya no me sorprende tanto, penetro en ellas como en una de mis habitaciones, o al menos como en una buhardilla. La mayoría de las veces me despierto al alba y vuelvo a quedarme medio dormido durante dos o tres horas.

Ya hay luz en la habitación, luz también para los ojos cerrados, pero aquí la luz se ha hecho más comunicativa y peculiar. Me inclino sobre la sábana que se ha transformado en una mesa, vuelvo a estar aquí. Está cuidadosamente puesta. Sobre el inmaculado mantel hay platos con pan y frutas cortadas de color amarillento. Por lo demás sólo un verde de puntas de eneldo excepcionalmente finas. Una obra de arte. Entre medias, dos copas de vino. Pero ¿por qué otros seis vasos pequeños…? Parecía puesta para dos personas. Probablemente se servirán licores.

Disfruté a fondo del verde, luego volví a echarme a dormir, como si desconectara. Después de tales preparativos, en realidad debería pasar algo, tendría que entrar un invitado.”

(Imágenes-1- Gerhard Richter- 1982– museo de Baden Baden/ 2- Eliot Hodgkin- 1961)

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