DE LA OSCURIDAD

“La oscuridad es vertiginosa. El hombre necesita claridad. Cualquiera que se sumerja en lo opuesto al día siente el corazón oprimido – así lo escribía Victor Hugo—. Cuando el ojo ve lo negro, el espíritu se enturbia. En el eclipse, en la noche, en la opacidad, nace la ansiedad, incluso entre los más fuertes. Nadie camina solo en la noche a través de una selva sin temblar. Sombras y árboles, dos espesores temibles. Una realidad quimérica aparece en lo profundo del instinto. Lo inconcebible se presenta a algunos pasos de nosotros con una nitidez espectral. Se ve flotar en el espacio, o en el propio cerebro, no se sabe qué de vago e inaprensible como los sueños de flores dormidas. Se aspiran los efluvios de un gran vacío negro. Se tiene miedo y a la vez deseo de mirar hacia atrás. Las cuevas de la noche, los perfiles taciturnos que se disipan conforme uno avanza, el lúgubre reflejo en lo fúnebre, la inmensidad sepulcral de los silencios, los seres desconocidos posibles, los estremecedores torsos de los árboles, las largas hierbas temblorosas, intentan venir en defensa de todo esto. Se prueba como si el alma se adaptase a la sombra.”

(Imágenes— 1–Albert Bierstadt/ 2- Neujahrsnacht – 1905)

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