LOS LÁPICES DE STEINBECK

 

“He buscado durante años el lápiz perfecto —-confesaba Steinbeck contestando a una entrevista  —.He encontrado algunos muy buenos, pero nunca el lápiz perfecto. Sin embargo, el problema nunca eran los lápices, sino yo: un lápiz que me funciona bien unos días no me vale otros. Por ejemplo, ayer utilicé un lápiz blando y fino que se deslizaba de fábula sobre el papel, así que esta mañana he querido repetir la experiencia, pero no ha funcionado, se ha roto la punta y ha sido un desastre, he terminado rasgando el papel. De modo que necesito un lápiz más duro, al menos durante un rato. Estoy utilizando uno del número 23. Tengo esa bandeja de plástico donde guardo tres clases de lápices para días de escritura dura y días de escritura blanda. A veces cambio de lápiz a mitad de jornada, pero en ocasiones es porque así lo quiero. También tengo algunos lápices  super  blandos que no utilizo muy a menudo, porque para usarlos  tengo que sentirme tan delicado como un pétalo de rosa, cosa que no me pasa a menudo, pero cuando llegan esos momentos, estoy preparado. Es bueno estar preparado siempre. Los lápices me suponen un gran gasto, compro cuatro docenas de una vez.  Cuando los dedos de mi mano, en la posición corriente que empleo para escribir, tocan el metal de la goma del lápiz, dejó de usarlo. También tengo la clase de lápiz con que te escribo ahora, pero es demasiado blando. Ya ves cómo son mis prejuicios, indolentes y placenteros. Creo que a todo el mundo le gusta ser un poco excéntrico, y ésta es mi excentricidad: mis manías con los lápices. No son muy peligrosas, quizá tengo otras peores. El afilador de lápices eléctrico puede parecer un poco inútil, pero nunca he tenido nada que use más y me resulte más práctico. Afilar a mano todos los lápices que utilizo cada día, no sé cuántos, pero al menos sesenta, no sólo me llevaría mucho tiempo, sino que me cansaría la mano. Me gusta afilarlos todos de golpe, y así no tener que volver a hacerlo en todo el día. Dirás que me hace perder bastante tiempo, pero también he conseguido algo: me he liberado de la sensación de apremio con la que comencé a escribir estas páginas, y eso es exactamente lo que pretendía. Todos mis lápices están gastados y creo que lo celebraré comprando doce lápices nuevos. A veces el puro lujo de tener lápices nuevos y bonitos me da fuerzas e inventiva.”

 

(Imágenes— 1- Steinbeck-swisseducch/ 2-Steinbeck- digitalgallery)

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