CUANDO LOS OJOS HABLAN

 


“Encontré sus ojos muy cambiados; no empañados, pero sí con la pupila rodeada por un amplio círculo azul pálido…, era como si al mirarlos, yo los atravesara, como si fuera un ojo de otra luz y de otro sol.”, dice  Wilhelm von Humboldt ante la impresión que le producían los ojos de un anciano Goethe. Los ojos hablan. La importancia de lo que dicen los ojos la ha tratado el alemán  Georg  Simmel en su  gran estudio sobre Rembrandt.” La circunstancia de que el ojo “hable” significa propiamente  — señala  Simmel — que dice más que lo que se puede decir. Su expresión  fluye de una manera más inmediata de la oscura inefabilidad del alma de lo que podría ser utilizado por el arte barroco. Atiéndase por ejemplo al hecho de cuánto descuida Vasari en sus críticas de pinturas a la expresión de los ojos: a lo sumo habla de “ojos fijos al cielo” o en general de una mirada inmóvil cuyo significado no está en su vida sino en su posición. En Rubens es particularmente llamativa la frecuencia con que mantiene a los ojos en una chata universalidad. El barroco no tenía sentido alguno para la dimensión en profundidad del ojo, que llegó a ser absoluta, por decirlo así, en la mirada espacial de los personajes de Rembrandt.”

 

(Imágenes- 1- Rembrandt- autorretrato- Museo colonia Rembrandt paitingent/ -2 = Rembrandt -autorretrato)

NO CONFUNDAS EL AMOR

 


“No confundas el amor con el delirio de la posesión, que causa los peores sufrimientos. Porque, al contrario de lo que suele pensarse, el amor no hace sufrir. Lo que hace sufrir es el instinto de la propiedad, que es lo contrario del amor.”

Antoine de Saint- Exupéry— “Ciudadela”

(Imagen —Marlene Dumas-2003)

HISAE EN EL TEATRO

 

 

“Hisae Izumi descubrió de repente la magia del teatro y aquello la marcó  para siempre. En el fondo Hisae de algún modo había participado en representaciones teatrales a lo largo de su vida, cuando en la pequeña ciudad de Ayabe donde había nacido, mostraba y escondía a la vez a los espectadores tras una cortina  los recorridos por las estrellas que hacía el emperador Temmu. También cuando durante años intentó explicar los misterios de la vida a los niños y los niños la atendían y aplaudían. Pero  todo eso no era aún la esencia del teatro. Ahora, además de tocar esa esencia, se encontraría con algo inesperado que era el nacimiento de un nuevo amor. “Jamás pude imaginar — confesaría más adelante—  que aquel primer día en el teatro Nakamura-a, en el barrio de Nakabashi , en Kyoto,  iba a encontrarme con el amor.” Desde los tiempos del hacedor de espadas, de aquel  Kiromi Kastase que aún guardaba en su memoria, no había vuelto a enamorarse. “ Del amor — solía afirmar Hisae  muy convencida —me ha parecido siempre  que no es necesario hablar  porque no puede explicarse”. Pero recordaría siempre aquel  primer día en el gran teatro Nakamura, sentada  en una de las primeras filas de las innumerables sillas doradas y rojizas, en el momento en que la gran ceja apareció de repente en el escenario repleto de gentes. ¿Pero cómo pudiste enamorarte —  le decía una amiga suya, divertida— de una ceja? “. “ Pero no— se defendía Hisae —, no era exactamente una ceja, era todo lo que la ceja llevaba detrás”. Fue sin embargo aquella ceja curvada y afilada  la que empezó a moverse  por el techo del escenario, la ceja alargada y negra del actor Ichiwata Danjuro con la que empezó todo.  En aquellos  momentos, la gran ceja de Danjuro estaba cruzando el escenario muy despacio, avanzaba desde la altura, avanzaba sobre su potente figura, y subía y bajaba por encima de los  párpados. Tenía Danjuro unos ojos muy pequeños, casi diminutos, que se parecían a huesos de aceitunas, unos ojos muy movibles e inquietos, muy negros, girándose continuamente en el interior de las pupilas, y sus largas manos blancas asomaban por los huecos de un suntuoso kimono  de un rojo anaranjado con el que se envolvía mientras daba pasos de gigante. “Siempre me pareció — decía Hisae—que aquel rostro era falso, que estaba cubierto de innumerables capas, que en el fondo era un rostro que parecía feroz y que estaba intentando acercarse a todos y sobre todo acercarse a mí. Yo estaba sentada  en la segunda fila de sillas y  cuando la enorme ceja de Danjuro se curvó de pronto en el aire como si fuera una daga y se estiró  por encima de todas las cabezas, me sobresalté y me eché para atrás. Pero la ceja de Danjuro se alargó  aún más, parecía perseguirme y yo me encogí como pude y me cubrí la cara con las manos”.  Danjuro era un célebre actor de teatro, una especie de gigante, con una enorme lámpara que en aquellos momentos llevaba sujeta a su mano izquierda manteniendo los pequeños ojos muy vivos, tal y como si viajaran dentro de las cuencas. Parecía que estuviera buscando algo, aunque no podía afirmarse que buscara en concreto a una persona y ni siquiera que buscara a Hisae. Pero Hisae no lo entendió así. Refugiada en su silla y muy impresionada por cuanto veía seguía los pasos de Danjuro cuya ceja continuaba recorriendo lentamente arriba y abajo el escenario, transmitiendo desasosiego e inquietud.”

José Julio Perlado

(del libro “Una dama japonesa”) ( texto inédito)

TODOS  LOS  DERECHOS  RESERVADOS

 

 

(Imágenes— 1- Yakoi kusama- Museo Reina Sofía/ 2-foto de Kokon sobre una exposición de Pierre Gonnord)

LA DESPEDIDA DE MAIGRET

 

“Me siento lleno de remordimientos — decía Simenon en 1973– por haber dejado caer completamente a Maigret tras mi última novela “Maigret et Monsieur Charles”. Es un poco como si uno se despidiera de un amigo sin estrecharle la mano. Si se ha creado, entre un autor y sus personajes, relaciones afectivas, con mayor razón si esta colaboración dura cincuenta años. Leo en ciertos periódicos que yo me he valido de mí mismo para crear el personaje de Maigret y que éste no sería más que una copia.

Rechazo esto. Maigret no ha sido nunca yo. Yo le dejo en las orillas de la Loire donde debe ir para su jubilación, como haré yo mismo. Él trabajará en su jardín, jugará a las cartas, irá a pescar. Pero yo continuaré  ejerciendo el único deporte que aún me estará permitido: caminar. Le deseo una feliz jubilación, como la mía deseo que sea feliz. Los dos hemos trabajado juntos y  la verdad es que yo le debería  haber dedicado un adiós un poco más  emocionado.

 

¿Sabe usted – le decía Simenon a Bernard Pivot en 1981- por qué Maigret no ha tenido hijos? Por una razón muy simple: cuando he creado a Maigret, yo no tenía hijos y me sentía incapaz de crearle a él una vida familiar con un hijo porque en aquel momento yo no tenía ninguno. Después, fue ya demasiado tarde para que yo añadiera al matrimonio Maigret lo de los hijos. Y  los he retratado siempre sin hijos.”

 

(Imágenes—1- Simenon/ 2- Robert Brassai -Montmartre/ 3- Albert Monier 1950)

VIAJES POR ESPAÑA (24) : CADAQUÉS

 

 

“Desde el balcón del piso que tenía alquilado en Cadaqués miraba los pailebotes fondeados en la bahía. Las rachas de viento oscurecían el azul del mar. El cielo era de una vaciedad increíble. Las olas eran pequeñas pero seguidas, durísimas, y las cabrillas tenían una espuma que el viento se llevaba, sin peso.  Los pailebotes me distraían. Las cargas de naranjas y mandarinas, de un rojo descolorido, tenue, de un rosa pálido, parecían mejillas de criaturas dormidas. De las cocinillas de los barcos surgía a menudo un hilillo de humo que el viento quebraba, y me parecía estar oliendo el arroz a banda del cocinero. No olía nada: lo que olía era el mistral inodoro e insípido. Sin embargo, llegaba un día en que el viento paraba y los pailebotes seguían su camino hacia Francia. Aunque algún día tenía que pasar… ¡vaya sorpresa! La bahía quedaba vacía, de una monotonía, de un tedio abrumadores. Después de la tramontana, era como si el mar estuviera convaleciente. ¡Las cargas de naranjas y mandarinas! Era como si Cadaqués estuviera convaleciente. “

Josep Pla— “Notas del crepúsculo’ – Dietario (ll)

(Imágenes— 1- Cadaqués- la Vanguardia/ 2- Cadaqués- Salvador Dalí org)

UN PINTOR EN LA OSCURIDAD

 


“¿Cómo trabaja un pintor en la oscuridad? —se pregunta John Berger en “Charla en el estudio”. (Londres,1998). Tiene que someterse. A veces tiene  que dar vueltas y más vueltas en lugar de avanzar. Suplica colaboración de fuera. Construye un refugio desde  el que hacer incursiones a fin de estudiar el terreno. Y todo ello lo hace con los pigmentos, las pinceladas, los trapos, un cuchillo, los dedos. El proceso es táctil. Pero lo que el pintor espera  tocar no es por lo general tangible. Éste es el único misterio real, y es la razón por la que algunos se hacen pintores.

Cuando un cuadro se transforma en un lugar, hay la posibilidad de que aparezca en éste la “cara” de aquello que el pintor está buscando. Esa  “mirada” que el pintor espera, anhela, que le devuelva el lienzo nunca es directa, sólo puede llegarle a través de un lugar.

Si la cara llega a aparecer realmente, será, en parte, pigmento, polvo coloreado; y, en parte, formas dibujadas, corregidas una y otra vez. Pero lo más importante será el proceso, el proceso de que llegue a existir lo que está buscando. Y esa existencia todavía no es — y de hecho, no lo será nunca— tangible, al igual que nunca fue comestible el bisonte pintado en las cuevas rupestres.

 

 

Lo que toca toda pintura verdadera es una ausencia, una ausencia de la que, de no ser por la pintura, no seríamos conscientes. Y eso sería lo que perderíamos.

Lo que el pintor busca sin cesar es un lugar para recibir la ausencia. Si lo encuentra, lo dispone, lo ordena, y reza por que aparezca la cara de la ausencia.’

 

 

(Imágenes—1- Paul Sietsema- 2013/ 2– Kiril Doron— 2009/ 3— Bartosz Beda)

NOVELA, ALUCINACIÓN, TRABAJO

 


Leo en el “Diario” de Julien Green (diciembre de 1983) : “Una novela es una larga alucinación. Esta alucinación nace y se prolonga en el silencio, de donde ella ha salido. Si no existe el silencio, no puede haber novela digna de ese nombre. Lo que se escribe de ordinario viene del ruido y el autor piensa a pesar de él en otra cosa. De aquí los manuscritos que nos entrega tan tibios! Novela: alucinación prolongada cuyo control escapa al autor, igual que ocurre con el sueño. La más leve intervención del autor lo destruye todo.”
Exactamente un año antes Green  confesaba el fin de un libro: “Ayer por la mañana he acabado mi libro sobre San Francisco de Asís. Alivio y tristeza. Yo le encontraba cada mañana y él me obligaba a trabajar duramente, pero él estaba allí.”

Alucinación y trabajo.

(Imagen – Twombly- 1970)

ROMA CHE LA PIU BELLA

 

 

“Recuerda ahora aquellas efigies tumbadas: emperadores, pontífices. Sueños horizontalmente dormidos en San Pedro, en Santa María la Mayor, en iglesitas diminutas o en basílicas amplias. De nuevo rostros y gentes que había visto en Roma  a lo largo de siglos y en donde el tiempo ha ido recogiendo pliegues de togas en cada dinastía hasta dejar esas cortas chaquetas de azul vivo y botones de nácar que cruzan en automóviles la esquina de via Condotti o de via Frattina. El tiempo no había logrado suprimir  el boquiabierto asombro de las máscaras trágicas y cómicas, asomadas a los mosaicos de las villas y reproducidas ahora en discusiones callejeras por Monte Sacro o por Pietralata. El tiempo lo había bañado y lavado todo: sirenas y faunos, caballos, una hoja seca de laurel, tritones y gruesas matronas, hierbas contra los puentes y columnas derribadas a punto de transformarse en cal…

Ahora, cerca del Pantheón, sonó una guitarra y un acento  fuerte y dulce cantó en dialecto romano:

”Roma che la piu bella

Roma che la piu bella

sei der monno…

io canto sto stornello

io canto sto stornello

e te co manno…”

José Julio Perlado —( “El viento que atraviesa”)

 

 

(Imágenes—1- Piazza del Popolo- segwayfuncome/ 2-Constante Moyaux- Roma vista desde la villa Medicis- 1863)

NOCHE DE VERANO

 

 

“Es una hermosa noche de verano.

Tienen las altas casas

abiertos los balcones

del viejo pueblo a la anchurosa plaza.

En el amplio rectángulo desierto,

bancos de piedra, evónimos y acacias

simétricos dibujan

sus negras sombras en la arena blanca.

En el cenit, la luna, y en la torre,

la esfera del reloj iluminada.

Yo en este viejo pueblo paseando

solo, como un fantasma.”

Antonio Machado— “Noche de verano” – “Campo de Castilla” (1912)

(Imagen —Agreda- vista nocturna- Wikipedia)

EL POETA Y EL PINTOR

 


“¡Cuántos libros que no se leen — decía Delacroix en su “Diario” en 1843 —porque se empeñan en ser libros! El exceso de extensión, de longitud, fatigan. Nada tiene tanta importancia para un escritor  como esa proporción. Como, al contrario que el pintor, presenta sus ideas sucesivamente, una mala división, un exceso de detalles, fatigan la concepción. Por lo denás, el predominio de la inspiración no presupone la ausencia completa  del genio combinatorio, así como el predominio de la combinación no explica la carencia absoluta de la inspiración. Alejandro procedía, según la expresión de Bossuet, por saltos grandes e impetuosos. Veneraba  a los poetas y únicamente sentía estima por los filósofos. César veneraba a los filósofos y únicamente estimaba a los poetas. Ambos alcanzaron de hecho la gloria, el primero, mediante la inspiración apoyada por la combinación; el segundo, mediante la combinación apuntalada por la inspiración. Alejando fue sobre todo grande de alma; César, de espíritu.”

 

(Imágenes—1- Delacroix- autorretrato- photosrtrhitis / 2–Delacroix: —la lucha con el  Ángel – iglesia de San Sulpicio)