GUSTAV MAHLER


En varias ocasiones he hablado de Gustav Mahler en Mi Siglo. Especialmente del golpe de tambor escuchado en Nueva York  y aplicado a su Décima Sinfonía. Pero sobre sus días finales el musicólogo Marc Vignal recuerda en su interesante estudio sobre Mahler  que el 12 de mayo de 1911, hacia las cinco de la tarde, el compositor, muy enfermo ya, era trasladado por  París en un coche que le iba llevando desde Neuilly hasta la Gare de L´Est. Aquel automóvil se cruzó en los Grandes Bulevares con el cortejo del Presidente Fallières, que regresaba de Bruselas. “Nueva casualidad, ironía del destino -comenta Vignal -, que quizá arrancara al enfermo una amarga sonrisa. La última música oída por Mahler habrá sido, por tanto, música militar…”

En cuanto a sus últimas horas en Viena – tras un viaje largo, durante el cual los periodistas asediaban literalmente en cada etapa el compartimento donde viajaba el compositor – Alma María  Schindler cuenta en sus Recuerdos cómo Mahler, en la cama del sanatorio Löw de Viena, “tuvo dificultades para respirar y le dieron oxígeno. (…) Mahler miró con ojos asombrados y pasó un dedo por la colcha. Sonrió y dijo dos veces: “¡Mozart!”. Sus ojos estaban muy grandes. (…) Su agonía cesó repentinamente a la medianoche del 18 de mayo, durante una tremenda tempestad. En ese último suspiro había huido su amada y bella alma, y el silencio fue más mortal que otra cosa“.

en memoria de Gustav Mahler: 18 de mayo 1911- 18 de mayo 2011

(Imágenes:- 1.- cabaña de composiciòn de Mahler- Steinbach-a orillas del lago Attersee- Austria.-wikipedia/ 2.-Gustav Mahler.-rpmedia. ask)

6 comentarios en “GUSTAV MAHLER

  1. Estremecedor este recuerdo. De Mahler, sé poco -me refiero a su biografía-. Sé que por él llegué a la música clásica, sé que por él he descubierto muchos otros autores, y que a él vuelvo en determinados momentos. El lugar donde componía es paradisiaco, según la foto, aunque también, supongo, puede ser tempestuoso en determinadas fechas del año.

  2. Precioso recordatorio, J. Julio. Qué triste es hablar del final de los genios. Afortunadamente siempre podemos recurrir a su legado; alguien dijo que los grandes creadores nunca mueren porque se hacen presentes en sus obras.
    Un saludo.

  3. ¿Qué son capaces de ver unos ojos cuando se saben próximos al final? ¿Hay acaso mirada más enigmática que esa que se sabe consciente de finitud?

    Somos misterio. Profundo misterio.

    Gracias por comentar en mi espacio. También le felicito por el suyo; sereno, enigmático y evocador.

    Saludos.

  4. La mirada que se intuye finita tiene en su brillo el eco de la eternidad. Y aunque el silencio es mortal, la presencia en ese preciso instante, se convierte en eterna. El alma lo sabe. El que observa, simplemente lo intuye.

    Saludos.

  5. El reflejo de la eternidad, de lo que está más allá de lo que somos aquí en la tierra, se deja ver más de lo que a veces pensamos. Todo lo bello, todo lo bueno, que percibimos ahora, son destellos de lo que será infinitamente después.El alma es capaz de percibirlo, aunque se tope con nuestra finitud corporal. Es verdad que el alma lo sabe.
    Todos estos genios lo sabían, lo experimentaban con sus creaciones, nos lo transmitían con ellas.
    Muchas gracias por estas entradas que nos permiten reflexionar sobre todas estas cosas.

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