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Posts Tagged ‘París’

 

Rilke, James Joyce, Jean Anouilh, Nina Berberova, entre otros muchos, pasearon o vivieron en este Hotel parisino, situado en el Boulevard Raspail, y que ahora vuelve a abrir sus puertas tras cuatro años de remodelación. Numerosas anécdotas sorprendentes y pintorescas en torno a este Hotel Lutétia. Nathalie de Saint Phalle, cuando recorre los grandes hoteles literarios del mundo (Alfaguara), cuenta  que en 1929, “Nina Berberova está enganchada con un periodista menesteroso, aunque de esmoquin, a una calesa que deben arrastrar a todo gas entre las mesas, llevando como pasajeros a un acordeonista rumano y un abogado moscovita que, al bajarse, los gratifica con un billete de cien francos por lo mucho que se ha reído. Forma parte todo ello de los festejos anuales del Año Nuevo  ruso que desde 1926 montan espectáculos para recibir donaciones que ayuden a los sabios y a los escritores refugiados…”

 

 

 

Pero años antes, en febrero de 1913, Rilke se impacienta en el Lutétia mientras está instalando un estudio en París. “Toda esa instalación me agobia – escribe -, me despoja de la sensación de estar “en casa” en un sitio cualquiera . Hoy, jueves de la tercera semana de Cuaresma, la gente no quiere trabajar, pero mañana me traerán mis  muebles del almacén. Me quedaré en este hotel absurdo hasta que mi piso pueda acogerme…”

Las paredes y las alfombras de los hoteles guardan una memoria sorprendente. También el Lutétia donde el dramaturgo Jean Anouilh, con ansiedad mal disimulada tras las páginas desplegadas de un periódico, pidió la mano de su mujer...

 

 

(Imágenes -1- Nenad Bacanovic/ 2- Rilke- wikipedia/ 3- Williy Ronis-1953- hackel bury fine art)

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“Fue André Masson quien me presentó  a Hemingway– contaba Joan Miró – . Enseguida se interesó por mi obra y sobre todo por “La Masia”. Hicimos gran amistad. Él vivía entonces en rue Notre Dame – des- Champs. Era cordial, simpático. Pobre como yo. Los dos lo pasábamos muy justo. Y para ganar algún dinero, Hemingway hacía de “sparring” de los pesos fuertes. Yo también hacía deporte. Me ayudaba a mantenerme en forma y a tener la cabeza despejada por completo. Solía acudir al gimnasio del Club Americano en el boulevard Raspail, y boxeaba con Hemingway.”

 

 

Se lo contaba así  Miró a Lluís Permanyer y él lo recogió años más tarde en “Los años difíciles” . “Yo boxeaba con Hemingway – decía el pintor – al igual que los demás. El pegaba. Pegaba duro. No a mí, claro. Formábamos una pareja muy divertida: él tan fornido y yo tan chico. Entonces mi horario de trabajo era el de siempre. Siempre he sido muy metódico. Solía  levantarme temprano, bastante temprano. Hacía yo mismo la limpieza del taller. Lo tenía muy ordenado. Yo trabajaba sin descanso, cada mañana y cada tarde. Me costaba concentrarme. El taller de Masson era contiguo al mío, sólo nos separaba una delgada pared. Se oía todo. El vivía entonces con Odette, la que fue su primera mujer, y solían mantener, con admirable regularidad, acaloradas discusiones. Parecía como si los tuviera en mi propio taller. Tenía que hacer grandes esfuerzos para poder concentrarme en mi trabajo.

 

 

Mis diversiones eran el deporte y salir con los amigos. A unos pocos metros del taller de la rue Blomet había un café en cuya trastienda funcionaba un baile negro. Allí acudíamos a menudo. También nos pasábamos horas y horas charlando en la Rotonde. Fue centro de reunión de los Picasso, Modigliani… Recuerdo también que solía ir a cenar “Au Nègre de Toulouse”. Joyce iba casi cada día. Hemingway me lo presentó. Era un tipo un poco raro, poco comunicativo. Le acompañaba siempre su hija, que le hacía de secretaria. Él estaba muy mal de la vista. Frecuenté la librería Shakespeare and Company. Hemingway acompañó a Sylvia Beach a mi taller.

 

 

Es difícil explicar lo que yo sufría cuando tenía que trasladar mis telas de un lado a otro de París. Al oír el ruido que hacían, colocadas sobre el techo del taxi, lo pasaba muy mal, porque temía que se estropearan.

Por mediación de Hemingway conocí a Gertrude Stein. A ella nunca le interesó lo que yo hacía, pero siempre se mostró muy hospitalaria. Stein, tan gorda, en todo momento iba acompañada de su amiga Toklas, que era como un pajarillo”.

 

 

(Imágenes -1-Joan Miró – 1927- metropolitan museum/  2- Hemingway/ 3- Joan Miró- 1934- metropolitan Museum/ 4- James Joyce y su hija Lucía/  5- Joan Miró -1925)

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“Me paseé por los quais del Sena. Cada cosa parecía en su verdadero lugar. La luz sobre el río, la belleza de las piedras, la armonía de cada forma ofrecida, de los álamos, de las fachadas, de los puentes… A cada paso, tenía la impresión, mirando mejor, de descubrir un nuevo detalle, tan perfecto como el anterior, el dibujo de una cornisa, un balcón de hierro forjado, el perfil de una chimenea, el vestido de una paseante, o tal libro raro que había buscado desesperadamente. Todo ello era de una belleza imperiosa  y vivísima casi insoportable”.

Jean Clair.-“Breve defensa del arte francés”– 1989

(Imagen- París city visión)

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París está sin coches de alquiler – escribía el portugués Eca de Queiroz desde la capital francesa -, lo cual es, sobre todo en estos momentos, como el desierto sin camellos. Si en esta supercivilizada ciudad el servicio de ómnibus fuese fácil, exacto y rápido, la falta de carruajes no causaría disgustos, y hasta sería una saludable instigación para la economía. Mas el ómnibus, en París, es una institución rudimentaria. Es más fácil para un parisino entrar en el cielo que en un ómnibus. Para obtener el lugar de la bienaventuranza basta, según afirman todos los Santos Padres, tener caridad y humildad. Para obtener  el sitio del ómnibus, estas dos grandes virtudes son inútiles y hasta contraproducentes. Antes bien, el egoísmo y la violencia. Después de conquistar el sitio, la otra dificultad insuperable es salir de él por  aquel medio natural y lógico que consiste en apearse. Nunca se llega, sino cuando ya es necesario. Yo y un amigo partimos un día de la estación de Orleans: yo, en el tren para Portugal; él, en el ómnibus para el Arco de Triunfo. Cuando yo llegué a Madrid, supe por un telegrama que mi amigo iba aún por la plaza de la Plaza de la Concordia. Pero iba bien. El ómnibus en París es el gran refugio y el local del enamoramiento. Cuanto más larga la jornada, más duradero, por lo tanto, el encanto. Mi amigo encontró en el ómnibus la criatura de sus sueños. Era una rubia con pecas prometedoras. Cuando, por fin, llegaron al Arco de Triunfo, eran novios o algo peor. Son  esas pequeñas comodidades de la vida sentimental las que conservan la parroquia de los ómnibus”.

 

 

(Imágenes-1 wikimedia commons/ 2- topdeshnmag)

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cafés-nnwqw-Frank Horvat- cafe de Flore- París mil novecientos cincuenta y nueve

 

El Café de Flore – cuenta Léon Paul Fargue en su “Peatón de Parīs” ( estamos en 1939) , es conocido entre los parisinos, con toda la razón del mundo, como una de las cunas de la Acción Francesa y de las “Soirées de París” de Apollinaire… Hoy en día, el Café de Flore ha sido abandonado por los cabecillas del movimiento, pero los mercachifles responsables de pegar pasquines por el barrio no han dejado de aparecer por allí: beben a sorbitos el aguardiente con sirope de grosellas de las clases medias y se cruzan con Monsieur Lop, pequeño preceptor de un colegio. La casa se distingue por sus jugadores de bridge y su pelotón de literatos, puros o bohemios, que acarician con la mirada a unos pocos tránsfugas de Lipp, comerciantes letrados que se vieron obligados a emigrar ante la falta de terraza de la brasserie.

Por su parte (seguimos a finales de los años treinta),  el Café de Deux Magots es un establecimiento asaz pretencioso y solemne donde cada consumidor representa un literato para el vecino, donde unas americanas casi ricas y bellas acuden para bostezar e insinuarse a los últimos surrealistas, cuyo nombre salva océanos a pesar de no trascender del bulevar. Como consecuencia de su inmensa terraza, tan agradable con la marea creciente de las mañanas o en el declinar del crepúsculo estival, y del elevado precio de sus consumiciones  – las más caras de todo París -, el Deux Magots es muy codiciado por los esnobs… Cada mañana, Giraudoux tomaba allí su café con leche y recibía al puñado de amigos que no podīan pillarlo en ningún otro momento. A la una de la mañana, los mozos empiezan a empujar las mesas contra la panza de los clientes nocturnos – que a esas horas ya son sólo aguerridos burgueses del distrito Vl -, a pasarles la escoba por los zapatos, a meterles en el ojo los picos de las servilletas. Media hora más tarde, el Deux Magots se cierra como una trampa, sordo a las súplicas murmuradas de dos o tres alemanes que se plantan en el local, atraídos por los cuarenta años de vida literaria y alcoholes políticos del lugar. Pasados unos minutos, el Café de Flore, otra esclusa del cruce, se acurruca también, con los ojos ya legañosos…”

 

café- unu- Les Deus Magots - wikipedia

 

(Imágenes.-1.- Frank Horvat– café de Flore- 1959/ 2.-Les Deux Magots- Wikipedia)

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Beatles- hyn- taringa net

 

“Los nombres bailan. Las fechas pasan a los archivos. Si se pulsa Internet saltan en la pantalla de la ventana de la Historia los iconos de la navegación y uno va navegando hacia atrás o hacia delante con el pálpito en la yema del dedo y el ratón que va y viene bajo la mano acercando y alejando sucesos. Los sucesos, para los más jóvenes, están en la lejanía, han oído hablar de ellos y muchos que no los vivieron entonces desearían revivirlos, sueñan con aquellos años sesenta, la “década prodigiosa” como se la llamó entonces, la década de las canciones, los olores, los “beatniks“, los hippies y la Luna. “Las visiones, las alucinaciones, los milagros, los sueños, las iluminaciones, el éxtasis – se decía – todo está siendo arrastrado por la corriente del río americano”. “He visto a los más grandes

 

Rolling- nht- Rolling Stones- diariodecultura com ar

 

espíritus de mi generación – se escribía – destruidos por la locura, hambrientos histéricos desnudos (…), incomparables calles sin salida de escalofriantes nubes y relámpagos del espíritu saltando por postes del Canadá y de Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del Tiempo entre ellos (…), se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford flotando a la deriva o en sus asientos durante toda la tarde de cerveza en la desolada Fugazzi escuchando el estampido del Apocalipsis en la “jukebox” de hidrógeno”.

 

Hendrix-nun- Jimi Hendrix- rollingstone com

 

El pelo, en los sesenta, se hizo largo. Los Beatles y sus melenas; el pelo de los Rolling Stones o de Jimi Hendrix. Melenudos, desaliñados. “No hay palabras que canten – se cantaba precisamente en 1968 – la belleza, el esplendor, la maravilla de mi pelo, pelo, pelo, pelo, pelo, pelo, pelo. / Ondearlo, mostrarlo, tan largo como Dios lo pueda hacer crecer, mi pelo./ Lo quiero largo, liso, rizado, alborotado, enredado, áspero, / hirsuto, opaco, aceitoso, grasiento, lanoso, brillante, resplandeciente, humeante, / linoso, ceroso, nudoso, alunarado, / retorcido, abaloriado, trenzado, empolvado, florecido y conffetiado, / ajorcado, enmarañado, lentejuelado y espaguetiado”.

 

Dallas- mun- Kennedy en Dallas- Main Street- wikipedia

 

Es el canto al pelo, el canto a las pupilas dilatadas, el canto de las canciones con guitarras a la luz de la luna en las playas desiertas. Casi al acabar la década – en 1969 – el hombre pisa esa Luna por primera vez en la Historia y el ruido de la planta de su pie hace que Armstrong entre en todas las habitaciones del mundo. Casi al empezar la década – en 1963 – Abraham Zapruder pone su ojo pegado al visor de su cámara de cine 8 mm “Bell and Howell” modelo 414 y filma sin querer el asesinato en Dallas de Kennedy. También los disparos entran en las habitaciones y en las casas, salen a los pasillos, se asoman a las terrazas y desde entonces la violencia en directo la recogerán los ojos hasta muchos años después, cuando esa violencia desplome en el polvo las Torres Gemelas ante la mirada del mundo”.

José Julio Perlado.-París, mayo 1968″

 

Dallas- vcy- cá,ara de Abrahan Zapruder- wikipedia

 

(Imágenes.- 1.-los Beatles- taringa net/ 2.- los Rolling Stones- diariodecultura com/ 3.-Jimi Hendrix- rollingstones com/ 4.-Kennedy en Dallas- wikipedia/ 5.- cámara de Abraham Zapruder- wikipedia)

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París-dgh-Gisele Freund- mil novecientos sesenta

 

París no tiene fin y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí difiere del de todas las demás. Siempre regresábamos a Parísasí lo escribía Hemingway -; no importa quiénes fuéramos ni lo que hubiera cambiado ni cuán difícil, o fácil, fuera llegar. París siempre valía la pena y siempre te daba algo a cambio de lo que tú le dieras. Pero París era así en los viejos tiempos, cuando éramos jóvenes y pobres y muy felices (…)

Con tanto árbol en la ciudad, uno veía acercarse la primavera de un día a otro, hasta que después de una noche de viento cálido venía una mañana en que ya la teníamos allí. A veces, las espesas lluvias frías la echaban otra vez y parecía que nunca iba a volver, y que uno perdía una estación de la vida. Eran los únicos períodos de verdadera tristeza en París, porque eran contra naturaleza. Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas se quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.

En aquellos días, de todos modos, al fin volvía siempre la primavera, pero era aterrador que por poco nos fallaba”.

 

río- nyuu- París- Albert Marquet- mil novecientos ocho

 

“La prosa de estos párrafos – quiso comentar Anthony Burguess – es Hemingway puro, sencilla y muy evocadora, aceptando la vida, pero, como siempre en su obra, matizándola de melancolía. La melancolía reside en la forma misma de las frases que, siempre evitando el ritmo periódico, no pueden huir de una cadencia doliente La melodía de Hemingway es elegíaca incluso cuando más enaltece la alegría. La melodía de Hemingway fue una contribución nueva y original a la literatura mundial. Está en los oídos de todos los hombres y mujeres que empiezan a escribir”.

 

París-nhu- Tsuguharu Foujita

 

Con esta melodía atravesamos hoy calles desgarradas de esta ciudad, leyendo despacio las prosas en “París era una fiesta“.

 

París- ness- Brassaï- mil novecientos cuarenta y cuatro

 

(Imágenes.- 1.-Gisele Freund– 1960/ 2- Albert Marquet- 1908/ 3.- Foujita/ 4.-Brassaï– 1944)

 

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