VERANOS DE NUESTRA JUVENTUD

¿ Es usted el que está ahí sentado o soy yo? A veces los confundo. Está usted o estoy yo revisando papeles, una antigua tarjeta postal de las que ya no hay ahora, un sello antiguo, una escritura aún legible. Me cuenta usted que está sentado en el porche de la casa de sus abuelos, que se ha puesto el sombrero de verano, que hace sol, que está leyendo esta tarjeta postal en que yo le escribo y donde rememoro los veranos de mi juventud, cuando daba el sol y me ponía en camisa como usted hace ahora, y me ponía también el sombrero de verano en el porche de casa de mis abuelos y pasaba por mi mano el manojo de postales antiguas con sellos diversos, como aquella que ahora está usted leyendo y en donde le hablo de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, cerca de Bermeo, en el norte de España, usted la conocerá, le hablo de cuántas veces he subido y bajado por allí, por aquellas escaleras, por los peldaños del tiempo. Son paseos y recuerdos de mi juventud.

Como podría hablarle también de los ruidos que se escapaban furtivos los veranos, ruidos insospechados, únicos, aquel ruido de cascos, por ejemplo, del caballo que monté en Andújar, cerca de Jaén, en Andalucía, y de cómo escuchaba yo el aldabonazo de la pezuña contra la roca que resbalaba y resbalaba sin caer nunca y que a mí, aquel ruido seco, desde la altura de mi juventud, el pelo desordenado y el cuerpo temblando sobre la grupa, me daba tanto miedo. Me habla usted en su postal del mar, del ruido del mar, es el mismo ruido del mar de siempre, el mismo mar, el mismo ruido, ¿alguien ha podido cambiar el mar?, respira profundamente el mar,, acompasadamente, cuando pasa el médico para verle siempre ve al mar dormido sobre el océano, está tranquilo, las constantes vitales de sus peces van y vienen ondulándose en colores, el brazo del mar dormido llega hasta el faro.

Pero me alegra que me haya escrito usted esa postal. ¿ O he sido yo? Lo cierto es que escribimos los dos al unísono. Tiene usted una caligrafía, ya se lo he dicho muchas veces, que ya no se lleva. Tampoco se lleva mucho la lectura. Pero entre los dos nos entendemos.

Jose Julio Perlado

(Imágenes— 1- Peter Ilsted//2- Giovanni Boldini- 1980/ 3- playa de la isla de Naxos/ 4-Ferdinando. ScIanna/p

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