DETALLES DE LA EPOPEYA



“A finales de 1863, en Tolstoi se comprueba que las notas de su ‘Diario” se abrevian y se espacian. “ Ya no tenía tiempo ni ganas —dice Henri Troyat— de analizarse. Sufrimientos y alegrías movilizaban su atención. En 1865, cerraría por más de trece años el cuaderno donde había tenido por hábito relatar su vida. Pero antes escribió esta confesión: “ Mis relaciones con Sonia se han afirmado, consolidado. Nos amamos, es decir, somos más queridos el uno por el otro que los demás humanos y nos observamos más serenamente. No tenemos secretos ni nada que nos haga sonrojar. Somos felices juntos como no lo es, probablemente, uno entre un millón.” Y por su parte, Sonia escribía en su “Diario”: “¿Existe pareja más unida y feliz que nosotros? A veces cuando me quedo sola en mi habitación me echo a reír y me persigno.”

Él entraba en esos meses y años en una creación difícil. Fue lentamente, por impulsos, mientras iba escribiendo, que el plan de la obra se precisó en su mente. El mismo título, “Guerra y Paz”, lo encontró mucho después. Todo el invierno de 1863- 1864 consagró León Tolstoi a familiarizarse con la época que quería resucitar en su obra.


George Steiner es uno de los autores que mejor han diseccionado al escritor ruso. “Guerra y paz” es un poema de historia, pero de una historia vista bajo la luz específica, o bien, bajo la oscuridad específica de un determinismo Tolstoiano. La metafísica de Dostoievski se ha estudiado muchas veces, dice, y es una de las fuerzas originarias del existencialismo moderno, pero Tolstoi es distinto. Steiner habla continuamente de su fuerza homérica y recuerda las frases de Virginia Woolf cuando decía que “ si hablar de otra novela que no sea la novela rusa no será una pérdida de tiempo.” Tolstoi aborda Rusia y Europa como tema literario. Conociendo Europa, dira Tolstoi, conoce uno su propia patria. Y luego entra abundantemente en el terreno homérico, en la descripción que Tolstoi hace, por ejemplo, de los objetos. Pocos han estudiado bien, dice Steiner, la técnica de los novelistas rusos. Hay predilecciones y alejamientos. Se comprueba en las clases de Nabokov su admiración por Tolstoi y no precisamente por Dostoievski.

Ya desde el preludio de “Guerra y Paz” se advierten evocaciones de la poética clásica. Refiriéndose a “Anna Karenina”, Steiner advierte el paralelismo con una obra musical: efectos de contrapunto y de armonía al dibujar a las familias. También instantes antológicos. Hay un momento en que Levine recuerda unas palabras de San Pablo y dice Steiner que resuelven la ambigüedad latente y nos lleva hasta una armonia espiritual en los grandes conflictos de la novela. Como siempre en Tolstoi, los medios técnicos le sirven para exponer una filosofía. Todos los tesoros de invención mostrados en “Anna Karenina” – recuerda Steiner— tienden a esta lección que Levine recibe de un viejo campesino: “Nosotros debemos vivir no por nosotros mismos sino por Dios.”

Es lo homérico ya desde “Infancia y Juventud” y seguiá en muchas otras obras. Es la alegría de la visión homérica y es la armonía entre el hombre y el mundo. Es el orden del universo sobre la vida de los hombres y es la alegría de vivir.”

José Julio Perlado


(Imágenes— 1-Tolstoi en familia/ 2-Tolstoi con su mujer/3-Tolstoi arando- Repin/ 4-Tolstoi descansando en el bosque/ 5- Tolstoi trabajando- Wikipedia)

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