HABITACIONES SECRETAS

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El gran músico español Manuel de Falla tuvo durante seis años una habitación secreta dentro de su casa, una habitación en la que sólo entraba él y que bautizó con el nombre de “Colón“. “De vuelta en Cádiz, – cuenta Roland-Manuel en su estudio sobre Falla -, por mucha ternura que conserve de su ciudad natal, la ciudad de hermosas noches, se encierra con sus sueños en una habitación retirada que llama “El Edén“. Allí construye una ciudad de Utopía donde recompone todos los encantos de la ciudad perdida, es decir, Sevilla. En la imaginación, puebla y gobierna “Colón“, mientras que en realidad la defiende contra la curiosidad del mundo exterior. Durante seis años, sin que su familia ni sus compañeros lo supieran, este niño meditativo y taciturno cumple con seriedad los deberes de los diferentes cargos que le impone el gobierno de su metrópoli. El consejo municipal, los redactores de periódicos, los académicos y los administradores de sociedades entran en “El Edén” por la puerta del armario. Nada deja al azar el joven Manuel de Falla en el mundo de “Colón“, todo está en su sitio y ordenado, hasta la tasa de contribución que debe pagar cada personaje de su teatro. Por ejemplo, un día de carnaval- sigue comentando Roland-Manuel -, reclaman a los cuatro vientos a Manolo para enseñarle las máscaras que pasan por debajo de las ventanas. Pero no hay manera de encontrar a Manolo, ocupado como está en fijar la tasa de contribución personal de sus administrados”.falla-2-alrededor-de-1920

Es siempre el mundo imaginado de los artistas, las cuatro paredes de lo irreal hechas reales por voluntad del dueño que tiene las llaves de la ensoñación para poder entrar, hacer girar el pomo de la puerta y penetrar en un universo cerrado, que es sólo de él, ajeno a miradas extrañas, universo alejado de pasos que cruzan lo real al otro lado de la existencia. El autor deEl amor brujo“, aquel que compondrá en su día la danza del fuego fatuo en torno al cual bailará la gitanería, necesita una habitación apartada, como suele ocurrir en la infancia de muchos creadores, para poder soñar despierto lo que aún no sabe que un día nacerá. Años después será la coreografía la que extenderá sobre los escenarios la gracia del cuello en los bailarines, el aire del busto, el movimiento de las caderas y el deslizamiento insensible de los pies, un ballet en torno al fuego. Pero antes será esta habitación secreta, misteriosa urbe de “Colón”, con sus palacios, baluartes y avenidas entre las tablas de un viejo armario la que guarde toda la imaginación de Manuel de Falla.bailando-con-el-fuego-coleccgulbenkian (Imágenes: 1.- foto de John McGolgan.-imagery our world/ 2.-Manuel de Falla, alrededor de 1920.-wikipedia/ 3.-Fernando Bellver: “Bailando con el fuego en Manhatan”, 2007.-elcultural.es)

2 comentarios en “HABITACIONES SECRETAS

  1. Acaso toda soledad no sea otra cosa que la apropiación de una pérdida de sí mismo, un acto de reconocimiento, como si algo propio se volviese ausencia aunque permaneciese encarnado en nuestro cuerpo. Como si la ausencia se presentase, seductora, fantasmal, a veces impidiéndonos encontrarnos con alguien, a veces obligándonos a abrazarlo todo.

    De ese gran misterio del corazón nada se sabe, excepto que acontece. El hecho de que exista el poema nada resuelve, en efecto, pero aquella palabra nacida en soledad parece indicar precariamente que la comprensión de lo vivido no está en sus causas sino en su sentido. Como si esa misteriosa experiencia fuese hija del mañana, no del ayer.

    Un hombre solo, acaso por su “culpa”, dirán los racionalistas del espíritu. Un hombre solo, acaso por su “destino”, pensarán los artistas. Pero más allá de las respuestas, la soledad, a fin de cuentas, quizá no sea otra cosa que una forma de desnudez incomprensible, una metáfora por la que transitamos, algo hasta tal punto inocente que no puede entenderse ni desde el origen ni desde el destino. Sencillamente forma, forma pura de hallarse entre el Todo y la Nada. Apropiación de la transparencia.

    Encarnación del nadie. Pobreza de lo inminente.

    El que se busca no sufre compañía

    José Manuel Martín Portales, recreaciones en torno a los haikus de Taneda Santoka, Miraguano Ediciones

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