PASILLO

 


“Somos dos

En la misma línea donde todo se alinea

En los meandros de la noche

Hay una palabra en medio

Dos bocas que no se ven

Un ruido de pasos

Un cuerpo ligero se desliza hacia el otro

La puerta tiembla

Pasa una mano

Uno quisiera abrir

El rayo claro erguido

Allí frente a mí

Y lo que nos separa es el fuego

En la sombra donde tu perfil se pierde

Un minuto sin respirar

Al pasar tu aliento me ha quemado.”

Pierre Reverdy—“Pasillo”

(Imagen -Julián Opie)

EL FUEGO Y LOS LIBROS

 

fuego-yttr-Stanley Spencer- mil novecientos treinta y seis

 

Empieza estas semanas la llamada “rentrée” literaria en todas las capitales del mundo y el fuego condensado en cada libo intentará de algún modo propagarse en diversas lecturas. De fuegos y de libros escribí hace unos meses en una revista: “El gran incendio de Londres en 1666, el fuego que se propaga en Westminster en 1731, la librería del Congreso de los Estados Unidos arrasada por las llamas en 1814, la biblioteca de la Academia de Finlandia consumida también en 1827, los dos únicos ejemplares que se salvaron del incendio en la universidad de Indiana en 1833, las llamas devorando la noche del 24 de mayo de 1904 la Biblioteca Nacional de Turín, el terremoto del 18 de abril de 1906 que causó otro incendio en la biblioteca de la universidad de Stanford, las llamas el 1 de septiembre de 193 en la biblioteca de Tokio, el oscuro origen del incendio que quemó 70.000 libros en el Seminario Teológico judío de Nueva York en 1966, las 400.000 obras destruidas por el fuego en la Librería Popular de Los Ángeles en 1986, el escape de gas tras el que se iniciaron las llamas sobre 100.000 libros en agosto de 1994 en Norwich, al este de Inglaterra…

 

figuras-rrvvg-fuego- Alex Lilly- dos mil nueve

 

 

Podíamos seguir. Las  hojas quemadas, las cubiertas retorcidas por llamas azules, el olor de las páginas consumidas, los grabados ennegrecidos y oscurecidos, los índices borrados, las grandes y bellas letras arrugadas por el fuego, decapitados los diálogos, quebradas las aventuras, chamuscados hasta lo inverosímil los pensamientos. El 10 de mayo de 1933, los nazis queman los libros en una plaza de Berlín. Stefan Zweig, Thomas Mann, Heinrich Mann, Eric Maria Remarque, Jacob Wasserman, Franz Werfel, Albert Einstein, Sigmund Freud, Marcel Proust, Upton Sinclair.., sus obras son pasto de las grandes hogueras. Stefan Zweig dirá más adelante: “Esta fiesta que ha sido organizada con mis libros ha suscitado desgraciadamente más ruido del que yo podía esperar. Pero yo he renunciado por mi parte a esta publicidad. Todos saben que yo soy un hombre a quien sobre todo le importa el silencio”.

 

fuego-unvv-Carole Pierce- dos mil catorce

 

Es el fuego. El fuego rodeando a libros que muchas veces contienen fuego, que han sido escritos bajo el fuego de la inspiración. La llama de la creatividad se ha encendido en el rincón del escritor, apenas se la ve, ondula temblorosa en la cabeza del que crea. El escritor se inclina ante la llama que a su vez se inclina ante el artista, las lenguas de fuego del espíritu se posan sobre cada palabra y cada verbo, las palabras empiezan a caminar por la página, se cogen de las manos las palabras para bailar ante el fuego. Hay un fuego dentro de cada libro, ese fuego que nos encendió en la adolescencia, que nos entretuvo en la juventud, que en la madurez nos ha hecho meditar. Si los libros no escondieran fuego en su interior no serían auténticos, nunca abrasarían. Todas las llamas de la poesía, las grandes lavas descendiendo de las prosas rojizas y rocosas, toda la luminosidad de los diálogos, las astillas ardientes de los sentimientos, los carbones en humo de las reflexiones, el incendio en fin, todo eso es un gran libro.

Ninguna llamarada exterior consumirá el fuego que un libro lleva dentro”.

José Julio Perlado

 

libros-unnh-Vincent van Gogh- mil ochocientos setenta y siete

 

(Imágenes.- 1.-Stanley Spencer– 1936/ 2.-Alex Lilly- 2009/ 3.- Carole Pierce– 2014/ 4.-Vincent van Gogh.-1877)

LOS LIBROS, EL FUEGO, TRUFFAUT 25 AÑOS DESPUÉS

TRUFFAUT .-1.-con Julie Christie en Farrenhit 451.-flims.-Bio

 

     “Imagínalo. El hombre del siglo XIX con sus caballos, sus perros, sus coches, sus lentos desplazamientos. Luego, en el siglo XX, acelera la cámara. Los libros, más breves, condensaciones. Resú-menes. Todo se reduce a la anécdota, al final brusco.

     (…)

     Los clásicos reducidos a una emisión radiofónica de quince minutos. Después, vueltos a reducir para llenar una lectura de dos minutos. Por fin, convertidos en diez o doce líneas en un diccionario. Claro está, exagero. Los diccionarios únicamente servían para buscar referencias. Pero eran muchos los que sólo sabían de Hamlet lo que había en una condensación de una página en un libro que afirmaba: Ahora, podrá leer por fin todos los clásicos. Manténgase al mismo nivel que sus vecinos. ¿Te das cuenta? Salir de la guardería infantil para ir a la Universidad y regresar a la guardería. Ésta ha sido la formación intelectual durante los últimos cinco siglos o más.

     (…)

     Acelera la proyección, ¿Clic? ¿Película? Mira, Ojo, Ahora, Adelante, Aquí, Allí, Aprisa, Ritmo, Arriba, Abajo, Dentro, Fuera, Por qué, Cómo, Quién, Qué, Dónde, ¿Eh? ¡Oh! ¡Bang! ¡Zas!,  Golpe, Bing, Bong, ¡Bum! Selecciones de selecciones, selecciones de selecciones de selecciones. ¿Política? ¡Una columna, dos frases, un titular! Luego, en pleno aire, todo desaparece. La mente del hombre gira tan aprisa a impulsos de los editores, explotadores, locutores, que la fuerza centrífuga elimina todo pensamiento innecesario, origen de una pérdida de valioso tiempo”.

fuego.-BBVSB.-por Donald Sultan.-1986.-artnet 

    ” Más deportes para todos, espíritu de grupo, diversión, y no hay necesidad de pensar. Organiza y organiza y superorganiza super superdeporte. Más chistes en los libros. Más ilustraciones. La mente absorbe menos y menos. Impaciencia. Autopistas llenas de multitudes que van a algún sitio, a algún sitio, a algún sitio, a ningún sitio. El refugio de la gasolina. Las ciudades se convierten en moteles, la gente siente impulsos nómadas y va de un sitio para otro, siguiendo las mareas, viviendo una noche en la habitación donde otro ha dormido durante el día y el de más allá la noche anterior.

     (…)

     Los autores, llenos de malignos pensamientos, aporrean las máquinas de escribir. Eso hicieron. Las revistas se convirtieron en una masa insulsa y amorfa. Los libros, según dijeron los críticos esnobs, eran como agua sucia. No es extraño que los libros dejaran de venderse, decían los críticos. Pero el público, que sabía lo que quería, permitió la supervivencia de los libros de historietas.

     (…)

     No era una imposición del Gobierno. No hubo ningún dictado, ni declaración, ni censura, no. La tecnología, la explotación de las masas y la presión de las minorías produjo el fenómeno, a Dios gracias.

     (…)

     Como las universidades producían más corredores, saltadores, boxeadores, aviadores y nadadores, en vez de profesores, críticos, sabios y creadores, la palabra “intelectual”, claro está, se convirtió en el insulto que merecía ser.

     (…)

     Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma. Domina la mente del hombre. ¿Quién sabe cuál podría ser el objetivo del hombre que leyese mucho?”.

Ray Bradbury: “Fahrenheit 451

http://www.youtube.com/watch?v=d160eWmOrRc

(Pequeño recuerdo de  Francois Truffaut cuando en esta semana se cumplen 25 años de su muerte)

(Imágenes:-1.-Truffaut y Julie Christie en el rodaje de “Fahrenheit 451”.-films.Bio/ 2.- “Earl Morming, May 20, 1986”- por Donal Sultan.-artnet)

EL FUEGO Y LA BELLEZA

Atenas.-1.-Partenon.-foto Milos Bicanski.-Getty Images.-The New York TimesCuando contemplo cómo las llamas parece que felizmente dejan de acosar a la belleza recuerdo aquellas palabras de Giorgos Seferis: ” En el Partenón – cuantos prefieren ver la Acrópolis a la luz de la luna no sé si podrán seguirme – tenemos exactamente dos causas distintas de sensaciones, que coexisten en el mismo objeto. Una histórica, arqueológica, cíclica digamos, me hace soñar en un viaje al pasado, filosofar sobre la vanidad de los actos humanos, rebelarme contra las bombas de Murozzini, quedarme extasiado ante la belleza de la vida de los antiguos griegos; la otra, estética, es otro supuesto muy distinto; es una presencia súbita, fuerte y exclusiva, un manto de mármol que me cubre por entero, una voz que no comprendo, pero siento, no obstante, la necesidad de hablar como ella, para entenderla”. (“Diálogo sobre la poesía y otros ensayos”) (Júcar)

El fuego y el mal nunca atacan solamente a la arqueología o a la Historia sino también a las sensaciones que ni siquiera los poetas saben describir.Atenas.-2.-fuego en Grecia.-fotoi Yiorgos Karahalis.-Reuters.-The New York Times

(Imágenes:- 1.-foto de Milos Bicanski/Getty Images.-The New York Times/ 2.-foto de Yiorgos Karahalis/ Reuters.-The New York Times)

HABITACIONES SECRETAS

fuego-foto-john-mcgolgan-imagery-our-world

El gran músico español Manuel de Falla tuvo durante seis años una habitación secreta dentro de su casa, una habitación en la que sólo entraba él y que bautizó con el nombre de “Colón“. “De vuelta en Cádiz, – cuenta Roland-Manuel en su estudio sobre Falla -, por mucha ternura que conserve de su ciudad natal, la ciudad de hermosas noches, se encierra con sus sueños en una habitación retirada que llama “El Edén“. Allí construye una ciudad de Utopía donde recompone todos los encantos de la ciudad perdida, es decir, Sevilla. En la imaginación, puebla y gobierna “Colón“, mientras que en realidad la defiende contra la curiosidad del mundo exterior. Durante seis años, sin que su familia ni sus compañeros lo supieran, este niño meditativo y taciturno cumple con seriedad los deberes de los diferentes cargos que le impone el gobierno de su metrópoli. El consejo municipal, los redactores de periódicos, los académicos y los administradores de sociedades entran en “El Edén” por la puerta del armario. Nada deja al azar el joven Manuel de Falla en el mundo de “Colón“, todo está en su sitio y ordenado, hasta la tasa de contribución que debe pagar cada personaje de su teatro. Por ejemplo, un día de carnaval- sigue comentando Roland-Manuel -, reclaman a los cuatro vientos a Manolo para enseñarle las máscaras que pasan por debajo de las ventanas. Pero no hay manera de encontrar a Manolo, ocupado como está en fijar la tasa de contribución personal de sus administrados”.falla-2-alrededor-de-1920

Es siempre el mundo imaginado de los artistas, las cuatro paredes de lo irreal hechas reales por voluntad del dueño que tiene las llaves de la ensoñación para poder entrar, hacer girar el pomo de la puerta y penetrar en un universo cerrado, que es sólo de él, ajeno a miradas extrañas, universo alejado de pasos que cruzan lo real al otro lado de la existencia. El autor deEl amor brujo“, aquel que compondrá en su día la danza del fuego fatuo en torno al cual bailará la gitanería, necesita una habitación apartada, como suele ocurrir en la infancia de muchos creadores, para poder soñar despierto lo que aún no sabe que un día nacerá. Años después será la coreografía la que extenderá sobre los escenarios la gracia del cuello en los bailarines, el aire del busto, el movimiento de las caderas y el deslizamiento insensible de los pies, un ballet en torno al fuego. Pero antes será esta habitación secreta, misteriosa urbe de “Colón”, con sus palacios, baluartes y avenidas entre las tablas de un viejo armario la que guarde toda la imaginación de Manuel de Falla.bailando-con-el-fuego-coleccgulbenkian (Imágenes: 1.- foto de John McGolgan.-imagery our world/ 2.-Manuel de Falla, alrededor de 1920.-wikipedia/ 3.-Fernando Bellver: “Bailando con el fuego en Manhatan”, 2007.-elcultural.es)

CONTEMPLANDO EL FUEGO

Por la puertecita que da al jardín, que da al vestíbulo, que da al mar, por el pasillo de esta casa de campo donde vivo, casa sobre rocas, casa sobre llanuras y montes, casa sobre la gran ciudad y sus rascacielos, por este breve pasillo familiar tantas veces recorrido, llego siempre hacia las siete o siete y media de la tarde al salón donde está la chimenea y me siento en el butacón rodeado de libros.
Los dos- el poeta y yo- contemplamos en silencio el crepitar del fuego.
-“…Porque el fuego material, ¿ve usted? -me dice suavemente la voz de este poeta sentado a mi lado-, en aplicándose al madero, lo primero que hace es comenzarle a secar, echándole la humedad fuera y haciéndole llorar el agua que en sí tiene; luego le va poniendo negro, oscuro y feo y aun de mal olor, y, yéndole secando poco a poco, le va sacando a luz y echando afuera todos los accidentes feos y oscuros que tiene contrarios al fuego; y, finalmente, comenzándole a inflamar por de fuera y calentarle, viene a transformarle en sí y ponerle hermoso como el mismo fuego…”, ¿lo advierte?
Sí, sí lo noto, le respondo cada tarde a esta hora a San Juan de la Cruz.
Miramos los dos el fuego y él va viendo dentro del fuego todos los movimientos del alma, lo que nos pasa en la vida, el llanto del agua bajando por los recuerdos, sequedades sentidas, color de llamas encendidas, esperanzas inflamadas, troncos de años.
Así nos quedamos largo rato.
Después, hacia las ocho, cuando la noche entra por la puerta del jardín, por la puerta del mar, por la puerta del vestíbulo, mi casa en lo alto de los montes y de los rascacielos aparece iluminada sobre el tráfico, río de luces interminables y rumor de civilización.
Mañana a las siete volveré a estar otro rato en silencio con San Juan de la Cruz.