VISIÓN DE ESPAÑA (2) : SI ME PERDIESE EN SEVILLA

 

 

“Si me perdiese en Sevilla,

atravesad el patio de banderas,

seguid túnel adentro y desdeñando

sombras de Don Fadrique y de Don Pedro,

buscadme en los jardines.

Me hallaréis a la sombra apasionada

del amargo naranjo

o la palma real

gozando una sospecha

de perfume de Indias

y pensando que después  de todo

no sabremos jamás lo que es la vida.”

Gerardo Diego—“Alcázar” – “El jándalo” (Sevilla y Cádiz), 1964

(Imagen – Sevilla en el siglo XVl -culturamas)

¡PADRE MÍO!

 

 

”Esta luz de Sevilla… Es el palacio

donde nací, con su rumor de fuente.

Mi padre, en su despacho. — La alta frente,

la breve mosca, y el bigote lacio —.

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea

sus libros y medita. Se levanta;

va hacia la puerta del jardín. Pasea.

A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos, de mirar inquieto

ahora vagar parecen, sin objeto

donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;

ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,

piadosamente mi cabeza cana.”

Antonio Machado“Soneto” –  “Nuevas canciones” (1925)

(Imagen – Pierre Auguste Renoir1876)

LA CASA DE VELÁZQUEZ

 

 

Los dos patios, los ventanales de frágil madera blanca y los pasillos laberínticos del número 4 de la casa de la calle Padre Luis Llop – es decir, la casa donde nació Velázquez y que ahora va a ser recreada para mostrar el ambiente del pintor y la Sevilla barroca-, quedaban entonces rodeadas por aquella ciudad que en 1599 ( el año en que nació el pintor ) era la más rica y poblada de España – como así  quiso recordarlo el director hace años del museo del Prado,  Alfonso Pérez Sánchez -. Era la ciudad de carácter más abierto, complejo y cosmopolita de todo el imperio y por decreto real gozaba del monopolio del comercio con América, y esto atraía sobre ella una rica colonia de mercaderes flamencos y genoveses que prestaban a las calles un tono de animación, vitalidad y riqueza.  Era la Sevilla del siglo XVl, con la nobleza de su abolengo y su cultura, heredera del ambiente humanístico, y que presentaba a la vez una burguesía de negocios en torno al oro de América. Pero ofrecía también la Sevilla de entonces un variado submundo de aventureros, pícaros y gente de mal vivir, al margen de la sociedad organizada, que llenaban los hospitales y acudían a recibir la “sopa boba” que los conventos repartían entre los pobres. Allí se encontraba  la famosa cárcel de Sevilla  y el mundo de su  picaresca que aparece en las ”Novelas ejemplares” de Cervantes. Y aquella Sevilla sirvió también en ocasiones de animado marco de la acción en comedias de Lope de Vega o de Tirso de Molina.

 

 

En medio de ese ambiente tan variado se encontraba la casa natal de Velázquez, el gran pintor al que Antonio Palomino en su “Museo pictórico” recuerda que  “ pronto se descubrió  en él su ingenio, prontitud y docilidad para cualquier ciencia, de suerte que los cartapacios de los estudios le servían a veces de borradores para sus ideas” Y es precisamente Palomino quien, al considerar en su práctica  de la pintura los diversos grados de los artistas , muestra su mundo y sus talleres. Talleres sevillanos a los que en sus primeros años acudió Velázquez, cruzando aquellas calles, saliendo de aquella casa hoy recobrada.

 


 

(Imágenes – 1 y 3- Sevilla en el siglo XVl/ 2- “las Meninas”, de Velázquez)

 

VIAJES POR ESPAÑA ( 21) : LORCA Y GRANADA

 

 

“Granada tiene dos ríos, ochenta campanarios, cuatro mil acequias, cincuenta fuentes, mil y un surtidores y cien mil habitantes – iba narrando  Lorca en Buenos Aires, en 1933 -. Tiene una fábrica de hacer guitarras y bandurrias, una tienda donde venden pianos y acordeones y armónicas y sobre todo tambores. Tiene dos paseos para cantar, el Salón y la Alhambra, y uno para llorar, la Alameda de los tristes, verdadero vértice de todo el romanticismo europeo, y tiene una legión de pirotécnicos que construyen torres de ruido con un arte gemelo al patio de los leones, que han de irritar al agua cuadrada de los estanques.

La Sierra pone fondo de roca a fondo de nieve o fondo de verde sueño sobre los cantos que no pueden volar, que se caen sobre los tejados, que se queman las manecitas en la lumbre o se ahogan en las secas espigas de Julio.

 

 

Estos cantos son la fisonomía de la ciudad y en ellos vamos a ver su ritmo y su temperatura.

Nos vamos acercando con los oídos y el olfato y la primera sensación que tenemos es un olor a juncia, hierbabuena, a mundo vegetal suavemente aplastado por las patas de mulos y caballos y bueyes que van y vienen en todas direcciones por la Vega. En seguida, el ritmo del agua. Pero no un agua loca que va donde quiere. Agua con ritmo y no con “rumor”, agua medida, justa, siguiendo un cauce geométrico y acompasado en una obra de regadío. Agua que riega y canta aquí abajo y agua que sufre y gime llena de diminutos violines blancos allá en el Generalife.

No hay juego de agua en Granada. Eso se queda para Versalles, donde el agua es un espectáculo, donde es abundante como el mar, orgullosa arquitectura mecánica, y no tiene el sentido del canto. El agua de Granada sirve para apagar la sed. Es agua viva que se une al que la bebe o al que la oye, o al que desea morir en ella. Sufre una pasión de surtidores para quedar yacente y definitiva en el estanque.

(…)

Granada está hecha para la música porque es una ciudad encerrada, una ciudad entre sierras donde la melodía es devuelta y limada y retenida por paredes y rocas. La música la tienen las ciudades del interior. Sevilla y Málaga y Cádiz se escapan por sus puertos y Granada  no tiene más salida que su alto puerto natural de estrellas. Está recogida, apta para el ritmo y el eco, médula de la música”.

 

 

(Imágenes -1- Granada- wikipedia/ 2-  Granada- Sorolla- El patio de Comares- 1917- museo Sorolla/ 3- Betty Weis – 2005 – artnet)

VIAJES POR ESPAÑA (8) : PROCESIONES Y SAETAS

 

 

saetas-  Julio Romero de Torres- La saeta- mil novecientos dieciocho- wikipedia

 

“En realidad, Sevilla entera, con sus numerosas cruces e imágenes en la via publica, con los cortejos procesionales que la surcaban – cuenta Antonio Dominguez Ortiz al estudiar la ciudad de hace cuatro siglos, la Sevilla del siglo XVll -, era como un inmenso templo, en especial, en las ocasiones solemnes, de las que todavía es hoy ejemplo único su Semana Santa. Ya en el siglo anterior existían la mayoría de las cofradías que hacía estación en el XVll, y solo aparece en éste alguna que otra nueva: la de las Tres Caídas, fundada por los cocheros, la Expiración de Triana y el Desprecio de Herodes, pero fueron bastantes las que se fundieron o reorganizaron, como la del Calvario, que primitivamente había sido de mulatos. La orden dada en el sínodo de 1604 de que todas hicieran estación en la catedral, contribuyó mucho a regularizar sus desfiles, que antes se hacían de forma un tanto anárquica (…) Sabemos que había gran variedad de cofradías; que algunas se distinguían por su recogimiento, mientras que algunas otras, como la de las Negaciones de San Pedro, que entonces sacaban los estudiantes, no estaban exentas de jolgorio y travesuras juveniles.

 

saetas.-bbhy-El Sacri cantando una saeta- wikipedia

 

¿Se cantaban entonces saetas? Probablemente sí, aunque no en las procesiones de Semana Santa, sino durante las misiones, que en aquella centuria adquirieron auge extraordinario; famosas fueron, por ejemplo, las que dio en Sevilla el jesuita Tirso González; la de 1672 la dedicó a la conversion de los musulmanes que, como esclavos o moros libres, vivían en la ciudad. Se celebró en la Casa Profesa, y fueron tantos los que acudieron que los moros no cabían en el patio y corredores ni las moras en la iglesia. La aristocracia sevillana colaboró de forma increíble: caballeros y señoras los acompañaban a los sermones (…)  La saeta antigua (como las coplas de campanilleros) eran unas exhortaciones versificadas, breves y punzantes, como dardos o saetas, dirigidas al devoto y al pecador (…) Y precisamente fue en Sevilla (1683) donde el mercedario fray Gabriel de Santa María publicó su Predicador apostólico, donde aduce ejemplos de saetas misionales”.

(Imágenes.- 1.-Julio Romero de Torres– 1918/ 2.-cantando una saeta- Wikipedia)

VIAJES POR ESPAÑA (7) : SEVILLA Y LOS SEVILLANOS

Sevilla.-788j.-Francois Bossuet

 

“Los hijos de Sevilla son despejados y no tan revoltosos como es fama. Puede vivir en Sevilla un forastero con quietud si su condición aborrece rencillas. – escribe Cristóbal Suárez de Figueroa, un vallisoletano que visitaba la ciudad en el siglo XVll – La gente menuda es algo traidora…Es gusto verles reventar de valientes…. Denota bravosidad (va contando con su forma singular de expresarse) quitar letras a las palabras, como Erez y arro por Jerez y carro…Admira la facilidad con que se embarcan, sin más recámara ni provisión que una camisa, para tan largo viaje como el de las Indias. Apenas se despiden de sus casas, pues con decir: “ahí me llego”, parten para Tierra Firme.

 

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Enriquece la plebe poco, sea por sus gastos excesivos, o por hallarse ya disminuidos mucho los caudales indianos. Son casi todos los sevillanos de abundosas lenguas y como de sutiles imaginativas, prontos en el decir… , consideré despacio sus edificios, de menos perspectiva que provecho, por tener en el interior su más cómodo alejamiento; al contrario de Castillasigue narrando en “El Pasajero”, en 1617 -, que pone casi todo su caudal en la apariencia. Abunda Sevilla de tratantes ricos, cuerdos no pocos en los gastos teniendo por locura el desperdicio de lo que se gana con riesgo. Desamparan raras veces la ciudad, ni se entremeten en más tráfagos que sus cargazones, haciéndolos advertidos varios escarmientos… sin que en tantos años de comercio se hayan visto apenas dos Corzos (…) Las sevillanas son aseadas y limpias, airosas y desenvueltas…trigueñas, de gentil disposición, de conversación agradable, atractivas hasta con la suavidad de su voz, por ser su pronunciación de metal dulcísimo.”

 

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El gran historiador Antonio Domínguez Ortiz, en “La Sevilla del siglo XVll“, comentando estos párrafos sobre una Sevilla todavía opulenta  y cosmopolita, anota que “Suárez de Figueroa, hombre de la Meseta como Cervantes, percibió como él que la originalidad de la sociedad sevillana estaba en su clase mercantil y en su plebe. La aristocracia de sangre y el clero, sometidos a las normas de rígidos estamentos, tenían que parecerse a los de otras ciudades.. En cambio, el mundo mercantil sevillano era algo sui generis, y también el elemento popular, desde los menestrales hasta el hampa.

 

 

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(Imágenes-1.-Francois Bossuet/ 2.-cristofol. es/ 3-cardenalcisneros.es/ 4.-genealogiadesevilla.wordpress)