ARREGLÁNDOSE ANTE EL ESPEJO


“Y deseando que sus cabellos parezcan hilas de oro, muchas veces con azufre, a menudo con agua, jabones y lejías de diversas cenizas, y especialmente de vino griego.y de retama, y a veces con manteca de serpiente y de codorniz y con los rayos del Sol, los convierte en el color que desean. — así lo va diciendo el español Bernat Metge en siglo XV hablando del arreglo de los cabellos ante el espejo.—. Luego se los hacen caer a veces por la mitad de la espalda, y a menudo esparcidos por los hombros, y otras veces trenzados en la cabeza según les parece que está mejor. Y tienen grande y cordial privanza con algunas mujercitas que les hacen desolladuras y les pelan las cejas y la frente, y les afeitan con brillo sutil las mejillas y el cuello, quitándoles ciertos pelos que a su parecer allí están mal, y les hacen diversas suertes de depilaciones.

El gran cuidado y suma diligencia que ponen en peinar, ¿quién te lo podría decir? Si en ello les fuera ganar o perder el alma y la fama, no harían más. Primeramente se ponen delante de un grande y claro espejo, y a veces de dos, a fin de poderse ver en ellos por todas partes, y conocer cuál de los dos muestra mejor su figura, y en una parte ponen a la sirvienta y en otra la cabellera, o las polveras, el alcohol y las pinturas. Y con la ayuda de aquella empiezan a peinarse con mil reconvenciones:”Este velo no está bien azafranado, y este otro no está bien ahuecado; y aquel cuelga demasiado por este lado Dame ese otro más corto, y ponlo más tirante que el que tengo en la frente. Aparta aquel espejito que me has puesto detrás de la oreja y ponlo un poco más lejos. Aquella horquilla es demasiado gruesa; esa se me caerá de la cabeza antes de que acabe de peinarme”. E incesantemente regañan a las criadas diciendo: “¡vete en mala hora, villana traidora, que sólo sirves para escamar pescado. Llama a esa otra, que lo sabe hacer cien veces mejor que tu.” Llegada la cual, aun que supiera todo lo que hay que hacer, al cabo de poco es más vituperada que la primera, pues es imposible que nadie pueda peinar y componer a las mujeres a su gusto.”


(Imágenes— espejo Fornaseti- 1960-lishligt/ 2- lothar wolleh- 1966-Olivier Wolllh- máster photograpie)

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