PRIMERAS Y SEGUNDAS LECTURAS

 


“El proceso” de Kafka, cuando lo leí por segunda vez en mi vida —comenta el personaje de una de las obras de Thomas Bernard —. me entusiasmó todavía más que la primera. Hay escritores, le había dicho a Gambetti, que entusiasman al lector, cuando los lee por segunda vez, en mucho mayor medida que la primera, y con Kafka me pasa siempre así. Recordaba a Kafka como un gran escritor, le había dicho a Gambetti, pero al volver a leerlo tuve absolutamente la impresión de acabar de leer a otro mucho mayor. No hay muchos escritores que a la segunda lectura se vuelvan más importantes, más grandiosos, a la mayoría los leemos por segunda vez y nos avergonzamos de haberlos leído siquiera la primera, con cientos de escritores nos ocurre así, pero no con Kafka y no con los grandes rusos, Dostoievski, Tolstoi, Turguénev, Lermontov, tampoco  con Proust, a los que cuento entre los más grandes. No considero el peor método de leer por segunda vez los escritores que hemos leído una vez y nos han impresionado, porque entonces son, o mucho mayores, o mucho más importantes, o no vale la pena hablar ya de ellos. De esa forma, además, no llevamos durante toda la vida un enorme lastre de literatura en la cabeza, que en definitiva hace enfermar, enfermar mortalmente, a esa cabeza nuestra.”

(Imagen – foto Suzanne Dechillothe- new York times)