COLOQUIO CON LA MADRE

A veces no hay que decir mucho más en este blog. Subir por una calle muy empinada de Agrigento, en Sicilia, y entrar por las imágenes de los hermanos Taviani a través de su película Kaos hasta “la villa del caos“, entre Agrigento y Puerto Empédocles, en donde nació Luigi Pirandello un día de junio de 1867. Allí, en lo profundo de un viejo caserón, la madre del gran dramaturgo espera a su famoso hijo para contarle una vez más la historia que él no consiguió escribir, una historia de velas y de música, el azul del mar, la infancia, una isla inesperada y los recuerdos dejándose caer hasta la orilla del baño.
“La fachada de la vieja mansión expuesta a los vientos y a la lluvia, melancólica en su humedad, y abajo, la callejuela negra y desierta, iluminada solamente por un débil farol”, será una de las obsesiones de Pirandello. Los seis personajes en busca del pasado hablan dentro del cerebro del dramaturgo y el dramaturgo hecho hijo habla a su vez con esta madre solitaria que rememora todo lo que ocurrió con una suave sonrisa. Este “Epílogo” de los hermanos Taviani es un prodigio de delicadeza dentro de la gran película y esa madre aconseja tal como Pirandello aconsejó a su hijo mayor cuando intentaba ser escritor: “No querría que te descorazonaras de escribir -le dice en sus cartas-. Nunca te encierres en ti demasiado. Una cosa es hablar con nosotros y otra hablar a los demás. Y es preciso aprender a hablar a los demás tal como hablamos con nosotros. Y es esto tan difícil que frecuentemente nos causa desesperación. No te cierres, pues, demasiado dentro de ti”.
Así le habla Pirandello a su hijo y así parece escuchar Pirandello a su madre en esa casa de recuerdos del Agrigento.