CIUDADES GORDAS Y CIUDADES FLACAS

“ Hay ciudades gordas y ciudades flacas, como hay ciudades bajas y ciudades altas— escribía Corpus Barga en 1926—. Hay, en todos los sentidos, la variación de las ciudades. Madrid, por ejemplo, está creciendo más que engordando. La ciudad más alta es, sin duda, Nueva York. París es la más esbelta. Viena es, quizá, más elegante, pero está más entrada en carnes. Ciudades gordas son las del Mediterráneo: Barcelona, Marsella, Génova, Nápoles. ¡Qué curvas en las plazas y, sobre todo, en las afueras! Son ciudades que se hallan en un mal o en un buen momento. San Sebastián, Burgos, Valladolid, Madrid, son ciudades flacas.

Segovia, cual un galgo. Pero las ciudades castellano – viejas no es que sean delgadas, es que están en los huesos, engordan en cuanto se descuidan. Todo ya es algo opulento. Sevilla lo es tanto como Milán o Roma. La ciudad más opulenta puede ser Venecia. Florencia lleva una caperuza para parecer más alta. Lisboa tiene los talones altos. Londres no es alta, se vale de otra treta para parecerlo; cuando se envuelve en el humo y en la niebla no enseña más que los codos, las esquinas: es una ciudad angulosa.

La arquitectura de la ciudad, como la de la mujer, tiende a crecer y a adelgazar. Todas las ciudades hacen ya gimnasia, se dan masajes y se dedican al deporte, igual que Nueva York. Todas se cortan el pelo ( adiós paisajes pretéritos de chimeneas). Las hay afeitadas, influencia del arte decorativo (adiós a las barbas revueltas del barroco español) Abajo el detalle y arriba los planos. La columna ha dado su secreto y se ha desarrollado. Y hasta París, la ciudad del Norte más del Sur, la ciudad de las perspectivas y de los engaños, en donde hasta el seno de la plaza de la Concordia, con su obelisco, parece pequeño, va perdiendo sus rotondas de los cafés por las esquinas de los Bancos. La calle tenía su teoría: la manifestación. La plaza, la plaza pública, la discusión. La esquina, la emoción ( al doblar la esquina)”.

(Imágenes— 1- Venecia- Karl Kaufmann / 2- Londres- Albert Goodwin/ 3- Nueva York – F Simon/ 4- Paris – Kess van Dongen

AUTO DE LOS REYES MAGOS

Dice MELCHOR:

Válgame el Creador, ¿tal cosa
ha sido alguna vez hallada
o en una escritura encontrada?
No había esa estrella en el cielo:
para eso soy buen estrellero.
Yo no me engaño: he advertido
que un hombre de carne ha nacido
que es el señor de todo el mundo;
así es, como el cielo, rotundo.
De las gentes señor será,
y todo el orbe juzgará.

Dice GASPAR:

¡Dios creador! ¡Qué maravilla!
¿Qué estrella será esa que brilla?;
hasta ahora no la he advertido;
hace bien poco que ha nacido.

Dice BALTASAR:

No sé esa estrella de do viene,
quién la trae o quién la detiene.
¿Por qué ha surgido esta señal?
Jamás en mis días vi tal.
De cierto ha nacido en la tierra
aquel que, en la paz y en la guerra,
señor será desde el Oriente,
de todos, hasta el Occidente.

El Auto de los Reyes Magos, también conocido como Representación de los Reyes Magos, es una primitiva pieza dramática toledana, escrita probablemente en el siglo XII, no muy posterior al poema de ”Mio Cid”, según se deduce de la letra. Se encontró en un códice en la biblioteca del Cabildo de Toledo, por el canónigo don Felipe Fernández Vallejo, conservándose actualmente en la Biblioteca Nacional de España. El nombre lo asignó en 1900 Menéndez Pidal. Sólo se conserva de la obra un fragmento de 147 versos. Se considera la primera obra teatral castellana y española. En este Auto aparecen por separado los tres Reyes, reuniéndose después, decididos a visitar al Mesías. La acción rápida se desarrolla con detalles realistas típicos de la literatura castellana y como rasgo curioso destaca el escepticismo del rey Baltasar, que espera ver tres noches seguidas la estrella para convencerse de su sobrenaturalidad.

El Auto de los Reyes Magos posee la misma ingenua devoción que se manifiesta en la plástica de su tiempo y la sucesión de los tres magos coincide con el frontal de Aviá ( Museo Municipal de Barcelona) de la misma época, en que las figuras aparecen bajo sus nombres: Caspar, Baltasar y Melquior.”

(Imágenes— 1- Rogier van der Weyden – tríptico de la Epifania – 1450- ge maldézalerie Belin/ 2 – imagen tomada del blog de Candela vizcaíno/ 3-auto de los reyes Magos/ 4- auto de la huida a Egipto- cervantes virtual/ 5- frontal de Aviá ( Museo Municipal de Barcelona) /6- Biblioteca Nacional de España)/

PALABRAS, PALABRAS…

Palabras, palabras, palabras, le dijeron las voces desde fuera del tiempo, alas abiertas de palabras descendiendo en picado, dándose contra los muros y contrafuertes, atontadas, resplandecientes, nuevas y antiguas palabras poniendo sus huevos en diccionarios abiertos, palabras que has usado en tus clases, siguieron diciéndole las voces, las has mezclado y barajado, con tus ojos las recogiste de los libros, las lanzaste al aire con tu lengua, con los dientes, las modulaste con las encías, envueltas en saliva, masticadas por las muelas, cocidas en la cocina de tu boca, armadas, estructuradas, puestas en pie, afiladas, firmes, disparadas como proyectiles sobre el público, en conferencias, en congresos, sobre alumnos, palabras que entraron por los oídos y llegaron al cerebro, palabras, ¿las recuerdas?, tumbadas entre sábanas de hojas, somnolientas, perezosas, dándose la vuelta al dar la vuelta tú a cada página, palabras que bostezaban al irse despegando del ojo que leía, palabras entumecidas, palabras que fueron pesadillas… Tú pronunciaste esas palabras, ¿ las recuerdas?, y las escribiste luego en el pequeño cuaderno azul que llevas siempre en el bolsillo, las reuniste en tus manuscritos, les diste golpecitos en las sienes con las teclas del ordenador para que quedaran iluminadas en la pantalla.

—Una palabra vale mil imágenes— le dijo de pronto una voz desde fuera del tiempo.

—No. Una imagen vale mil palabras— le corrigió otra voz.

¿Quién tenía razón de las dos?”

José Julio Perlado

(Imagen- Lovis Corinth)

EVOCACIÓN DE JUAN BARJOLA

“ En el arte abstracto se pierde la anécdota — me decía el pintor Juan Barjola sentado conmigo en su taller de la calle Amalarico en 1980 —; dice la gente: ”qué color más bonito” y nada más. En lo figurativo también ocurre esto: pero que ”le guste” a uno una cosa no quiere decir ”que entienda”.

— ¿En qué te detienes cuando vas al Prado?, le pregunté.

—Yo voy siempre al Prado a visitar a los tres grandes: a Goya, a Velázquez y al Greco. Me detengo también ante cosas de Zurbarán y ante la escuela italiana. Pero sobre todo me interesa la pintura española.

Le pregunté también si es posible que pueda cansar el mirar un cuadro abstracto.

— Depende de quien mire el cuadro y de su sensibilidad. El cuadro figurativo profundo no cansa nunca. Velázquez, por ejemplo, no cansa.

Me hablaba luego del arte español contemporáneo:

— A pesar de las influencias y en algunos casos del mimetismo, como en todas las épocas, existen valores con gran personalidad. Todos sabemos que hoy es muy difícil hacer cosas enteramente nuevas, aunque no imposible, ya que se dice que todos los caminos y los estilos están ya trazados. Yo no creo que lo estén todos, pero sí que quedan menos, y por lo mismo el encontrarlos es más difícil. En este momento yo encuentro valores dentro de nuestro arte. Hoy nuestro arte, como el de la mayor parte del mundo, tiende a veces a aprisionarse por esa preocupación por la moda del tiempo, por el qué dirán. En mi opinión yo creo que se puede ser actual pintando o esculpiendo los eternos motivos, porque la intención, las formas, la composición, son otros, y están vivos.

Por otro lado — continuaba— creo que sería necesario dar aspectos biográficos de artistas de nuestro tiempo en cualquier campo y que la gente se interesara en ello. Acaso conociendo a las personas y su vida, la gente acudiría más a las exposiciones y los museos. Sé que no a todos les interesará esto, pero me conformo con que los que se interesen sean cada vez más. Sería muy importante que desde párvulos los maestros les enseñasen a mirar pinturas, a ver cómo se mira una pintura…”

Seguía así nuestro diálogo y desde un cuadro nos miraban las patas y cabezas entrelazadas de una intensa Tauromaquia.

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(Imágenes- 1- Barjola- Tauromaquia/ 2- Juan Barjola)

TIERRAS DE INFANCIA (1)

“Pastora, tora, tú tienes

rebaños, baños, de ovejas.

Yo taño, taño, mi trébol

roto, roto, en la arboleda;

dedales, dales, de plata,

y en raso, raso, con perlas,

pespuntes, puntes, de agujas,

con sartas, sartas de estrellas.

Bastidores, dores, tienes,

y tienes, tienes, tijeras

que abiertas, biertas, parecen

volando, lando, cigüeñas.

Tijeras, jeras, que cortan

los vientos, vientos que vuelan

bordados, dados, los vientos

de blancas, blancas cigüeñas.”

Adriano del Valle —- “Los gozos del rio” ( 1920- 23)

(Imagen – Camille Claudel- la petite chatelaine – 1896 – museo de arte e industria- Roubaix)

¿QUÉ ES EL TIEMPO?

¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.

San Agustín- “Confesiones” – Libro undécimo

(Imagen—reloj de arena 1776– Forun horlogerie suisse)

AL ACABAR EL AÑO

“El hombre es lo que quiere ser —recuerda el francés Charles Du Bos en su ”Diario” — , a condición de que lo quiera verdaderamente, es decir, no que no caiga nunca, sino que se levante, infatigablemente, cuantas veces haya caído.”

(Imagen—Ambrogio Lorenzetti- siglo XlV)

EL OJO SIN RUIDO

Cada vez que me canso, el campo me descansa. El ojo sobre lo verde. Ayer estuve en el campo, sentado en una hamaca, y el ojo se fue tumbando, reposando en lo verde. Una vez más comprobé que el mar no suele relajarme: la monotonía del agua me fatiga. En cambio, el campo verde, abierto a espacios que se van reduciendo en el horizonte, verdes entrelazados y superpuestos, verdes brillantes, mates, oscuros, matices en capas, extensiones de césped, hace que mi ojo resbale en las laderas de la densidad, que la pupila se alargue por las ramas, los arbustos, aquel gusanillo adormecido sobre una hoja, esa mariposa que vuela, el polvillo de la luz en los troncos, el sol, la tibieza, la calma. Violetas, ortigas, musgos, helechos, a todo desciende el ojo en la umbría. Luego el ojo se estira elevándose a la nube, pasea por la blancura de la nube, la pupila absorbe el aire del paisaje, bebe los colores, se alimenta. Así estuve largo tiempo, el ojo sin ruido, yendo y viniendo del silencio al silencio, cabeceando en soledad.

José Julio Perlado

¡MIS MEJORES DESEOS DE UN FELIZ AÑO 2022 PARA TODOS!

(Imagen— Andrew Wyeth- 1931)

LA VOZ DE LA PROSA

“La luna fue subiendo en el cielo y esas casas no esenciales empezaron a disolverse hasta que lentamente cobré conciencia de la vieja isla donde estaba y que floreció ante la vista de marineros holandeses: el corazón verde y original del nuevo mundo. Sus desaparecidos árboles, los árboles que habían dado paso a la casa de Gatsby, una vez habían consentido, susurrando, el último y mayor de todos los sueños humanos, y por un instante fugaz, encantado, el hombre debió de retener el aliento en presencia de este continente, obligado a una contemplación estética que ni comprendía ni deseaba, cara a cara por última vez en la historia ante algo proporcional a su capacidad de asombro.”

F. Scott Fitzgerald

( Imagen — Ansel Adams- 1934)

SOBRE LOS OJOS

”El ojo no es un minero— dice Virginia Woolf— , ni tampoco un buceador ni un buscador de tesoros escondidos El ojo flota blandamente a merced del río.” Podría clasificarse a los poetas — comenta en este sentido Marguerite Yourcenar en un ensayo de 1972–, teniendo en cuenta únicamente las cualidades de su mirada, y entonces nos percataríamos de que la definición de Virginia Woolf se aplica sobre todo a sí misma. El ojo incansable de Balzac es un buscador de tesoros escondidos. Y podría mencionarse también el gran ojo- espejo de Goethe, evocar sin irreverencia el faro intermitente que fue el ojo de Hugo, y comparar los hermosos ojos de Rilke, de Novalis o de Keats, con la mirada mágica y temblorosa de los astros. En Virginia Woolf asistimos a un fenómeno muy diferente y quizá menos corriente: el mismo ojo, tan natural como una corola, que se dilata y retracta alternativamente, como un corazón. Y cuando pienso en el martirio que es el trabajo de creación para todo gran artista, y en la admirable cantidad de imágenes nuevas que la literatura inglesa debe a Virginia Woolf, no puedo por menos de recordar a santa Lucía de Siracusa, que donó a los ciegos de su isla natal sus dos admirables ojos.”

(Imágenes—: 1- Rembrandt- autorretrato/ 2- Rembrandt- autorretrato)

EL TIEMPO Y EL VALOR

“La vida cotidiana está preñada de sentido del tiempo. Pensamos que unos hechos ocurren antes o después que otros. —-decía el novelista inglés Forster — Este pensamiento está a menudo en nuestra mente, y buena parte de lo que decimos y hacemos se basa en esta suposición. No todo. Al parecer, además del tiempo, existe algo en la vida, algo que puede apropiadamente llamarse ”valor”, algo que no se mide en minutos ni en horas, sino en intensidad. Porque, cuando volvemos la vista a nuestra vida pasada, observamos que no se extiende como una llanura, sino que a veces forma pináculos notables, y cuando miramos hacia el futuro, unas veces vemos que se asemeja a una pared, otras a una nube y otras al sol, pero nunca a una tabla cronológica(…) La vida diaria se compone en la práctica de dos vidas: una que se mide en el tiempo y otra que se mide por valores, y nuestra conducta revela ese doble vasallaje. ”Sólo estuve con ella cinco minutos — decimos— pero mereció la pena.” Ahí tenemos los dos vasallajes en una misma frase. La historia narra la vida en el tiempo, en tanto que la novela— si es buena—refleja además la vida de acuerdo con sus valores. También ella rinde un doble vasallaje.”

( Imágenes— 1- reloj fabricado por tasma en 1806- museo doorzoeck- Nederland/ 2- Fitzherber cosway -1786)

DETENTE SOMBRA

“Detente, sombra de mi bien esquivo,

imagen del hechizo que más quiero,

bella ilusión por quien alegre muero,

dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo

sirve mi pecho de obediente acero,

¿para qué me enamoras lisonjero,

si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho

de que triunfa de mí tu tiranía;

que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,

poco importa burlar brazos y pecho

si te labra prisión mi fantasía.”

Sor Juana Inés de la Cruz

(Imágenes- 1- mfotocomunty/ 3- John Constable – la bahía de Weymouth- national gallery- estudio de nubes- 1816)

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LA PERLA

“ El alma herida y fecundada posee en el fondo de sí misma un instrumento que le permite solidificar el tiempo en eternidad. Es la perla — escribe Paul Claudel.

La perla, fruto del mar y concepción de la duración, no tiene otro valor que el de su belleza y su perfección intrínseca, resultado de su simplicidad, de su pureza y claridad, y el valor del deseo que ella inspira…

La perla es esa sabiduría superior que preferimos a nuestra sustancia…

Mas he aquí que en esta otra perla se percibe una luz que crece, es algo jubiloso, brillante y vivo que llaman oriente, como un corazón que descubre una especie de parcialidad en el amor. Es como un tesoro que se vuelve, como una mejilla que se sonroja, a una mirada, de sensibilidad y de pudor; se ha despertado un punto luminoso, un reflejo rosado al que un verde inefable no siempre le es extraño. Una especie de conciencia virginal, una inocencia abierta a la predilección. Es una ventana que se ha abierto, un alma que trasciende el velo, la lámpara que responde al rayo, el mérito que acoge a la gracia, la pureza que se enlaza con el perdón…

Y no he hablado de las perlas oscuras, de esas gotas de noche líquida y dorada que, ellas también, ¡tienen su oriente y resplandecen! Lo que hace la gloria de los Elegidos en ellas es el presentimiento. ”Soy morena, pero soy bella”, dice el Cantar de los Cantares. Es como una voz que se ha callado; mas la mirada traiciona, allí, al canto…”

(Imágenes—1-Odilon Redon- 1903/ 2- Flotiana Barbu)

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NAVIDAD 2O21 ( y 4)




Todo el silencio del mundo
se concentra en el establo.
Callan los que están dentro,
calla el que llega cantando,
callan suspiros y risas.
El Niño mira callado
con sus ojos de luz tierna
a quien viene a contemplarlo.
Un aire nuevo, cernido,
agita suave los mantos
de María y de José.
Estamos en ningún lado,
en el alba de la tierra.
Amanecer rosa y blanco
del principio de la Vida.
Todo calla en el establo.


Ernestina de Champourcin


(Imagen — foto Ciro de Luca- Reuters)



El profesor Juan José García Noblejas me envía esta felicitación de Navidad — con este Belén napolitano en plena pandemia— y yo a mi vez, con esta simpática estampa, ¡ FELICITO LA NAVIDAD A TODOS LOS QUE LEEN ”MI SIGLO”!

NAVIDAD 2O21 (3)

Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!

Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía
suena fuera…
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…

¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!

Juan Ramón Jiménez

(Imagen— Boticelli- Virgen con el Niño- national gallery)

GAUGUIN Y VAN GOGH

“En este día de diciembre, en la calle Lépic de nuestra buena ciudad de París — cuenta Gauguin en su ”Diario íntimo” —los transeúntes se dan más prisa que de costumbre, pues no tienen deseo de callejear. Entre ellos se encuentra un hombre fantásticamente vestido que, tiritando, se apresura para llegar a los bulevares. Va envuelto en un abrigo de piel de oveja con una gorra que es sin duda de piel de conejo y tiene una hirsuta barba pelirroja. Parece un arriero.

No lo miréis por encima: por más frío que haga, no sigáis vuestro camino sin observar cuidadosamente la mano blanca y graciosa y esos ojos azules que son tan claros e infantiles. Es algún pobre mendigo, seguramente.

Su nombre es Vicent Van Gogh.

Entra apresuradamente en un comercio donde venden herrajes viejos, flechas de salvajes y cuadros al óleo baratos. ¡Pobre artista! ¡Pusiste un trozo de tu alma en ese cuadro que has venido a vender! Es una pequeña naturaleza muerta, camarones rosados sobre un pedazo de papel rosado.

— ¿Puede usted darme algo por este cuadro, para ayudarme a pagar el alquiler?

—¡Dios mio, amigo, mis negocios van mal también! ¡Me piden Millet baratos! Además, — añade el comerciante— sus cuadros, sabe usted, no son muy alegres. Ahora está de moda el Renacimiento. Bueno, dicen que usted tiene talento y me gustaría ayudarle. Venga, aquí tiene cinco francos.

Y la moneda redonda rueda sobre el mostrador. Van Gogh la toma sin murmurar, da las gracias al comerciante y sale. Recorre penosamente el camino de regreso a la calle Lépic. Cuando ha llegado casi a su alojamiento, una pobre mujer, que acaba de salir de Saint Lazare, sonríe al pintor, esperanzada en su amparo. La hermosa mano blanca sale del abrigo y su moneda de cinco francos pasa a ser propiedad de la desgraciada mujer. Rápidamente, como si se avergonzara de su caridad, huye con su estómago vacío.”

(Imágenes-: 1- Gauguin -1891/ Van Gogh- lirios/ 3- Van Gogh- 1888- National gallery