








Dice MELCHOR:
Válgame el Creador, ¿tal cosa
ha sido alguna vez hallada
o en una escritura encontrada?
No había esa estrella en el cielo:
para eso soy buen estrellero.
Yo no me engaño: he advertido
que un hombre de carne ha nacido
que es el señor de todo el mundo;
así es, como el cielo, rotundo.
De las gentes señor será,
y todo el orbe juzgará.

¡Dios creador! ¡Qué maravilla!
¿Qué estrella será esa que brilla?;
hasta ahora no la he advertido;
hace bien poco que ha nacido.

Dice BALTASAR:
No sé esa estrella de do viene,
quién la trae o quién la detiene.
¿Por qué ha surgido esta señal?
Jamás en mis días vi tal.
De cierto ha nacido en la tierra
aquel que, en la paz y en la guerra,
señor será desde el Oriente,
de todos, hasta el Occidente.

El Auto de los Reyes Magos, también conocido como Representación de los Reyes Magos, es una primitiva pieza dramática toledana, escrita probablemente en el siglo XII, no muy posterior al poema de ”Mio Cid”, según se deduce de la letra. Se encontró en un códice en la biblioteca del Cabildo de Toledo, por el canónigo don Felipe Fernández Vallejo, conservándose actualmente en la Biblioteca Nacional de España. El nombre lo asignó en 1900 Menéndez Pidal. Sólo se conserva de la obra un fragmento de 147 versos. Se considera la primera obra teatral castellana y española. En este Auto aparecen por separado los tres Reyes, reuniéndose después, decididos a visitar al Mesías. La acción rápida se desarrolla con detalles realistas típicos de la literatura castellana y como rasgo curioso destaca el escepticismo del rey Baltasar, que espera ver tres noches seguidas la estrella para convencerse de su sobrenaturalidad.

El Auto de los Reyes Magos posee la misma ingenua devoción que se manifiesta en la plástica de su tiempo y la sucesión de los tres magos coincide con el frontal de Aviá ( Museo Municipal de Barcelona) de la misma época, en que las figuras aparecen bajo sus nombres: Caspar, Baltasar y Melquior.”


—Una palabra vale mil imágenes— le dijo de pronto una voz desde fuera del tiempo.
—No. Una imagen vale mil palabras— le corrigió otra voz.
¿Quién tenía razón de las dos?”
José Julio Perlado
(Imagen- Lovis Corinth)

— ¿En qué te detienes cuando vas al Prado?, le pregunté.
—Yo voy siempre al Prado a visitar a los tres grandes: a Goya, a Velázquez y al Greco. Me detengo también ante cosas de Zurbarán y ante la escuela italiana. Pero sobre todo me interesa la pintura española.
Le pregunté también si es posible que pueda cansar el mirar un cuadro abstracto.
— Depende de quien mire el cuadro y de su sensibilidad. El cuadro figurativo profundo no cansa nunca. Velázquez, por ejemplo, no cansa.
Me hablaba luego del arte español contemporáneo:
— A pesar de las influencias y en algunos casos del mimetismo, como en todas las épocas, existen valores con gran personalidad. Todos sabemos que hoy es muy difícil hacer cosas enteramente nuevas, aunque no imposible, ya que se dice que todos los caminos y los estilos están ya trazados. Yo no creo que lo estén todos, pero sí que quedan menos, y por lo mismo el encontrarlos es más difícil. En este momento yo encuentro valores dentro de nuestro arte. Hoy nuestro arte, como el de la mayor parte del mundo, tiende a veces a aprisionarse por esa preocupación por la moda del tiempo, por el qué dirán. En mi opinión yo creo que se puede ser actual pintando o esculpiendo los eternos motivos, porque la intención, las formas, la composición, son otros, y están vivos.
Por otro lado — continuaba— creo que sería necesario dar aspectos biográficos de artistas de nuestro tiempo en cualquier campo y que la gente se interesara en ello. Acaso conociendo a las personas y su vida, la gente acudiría más a las exposiciones y los museos. Sé que no a todos les interesará esto, pero me conformo con que los que se interesen sean cada vez más. Sería muy importante que desde párvulos los maestros les enseñasen a mirar pinturas, a ver cómo se mira una pintura…”
Seguía así nuestro diálogo y desde un cuadro nos miraban las patas y cabezas entrelazadas de una intensa Tauromaquia.
j

(Imágenes- 1- Barjola- Tauromaquia/ 2- Juan Barjola)

rebaños, baños, de ovejas.
Yo taño, taño, mi trébol
roto, roto, en la arboleda;
dedales, dales, de plata,
y en raso, raso, con perlas,
pespuntes, puntes, de agujas,
con sartas, sartas de estrellas.
Bastidores, dores, tienes,
y tienes, tienes, tijeras
que abiertas, biertas, parecen
volando, lando, cigüeñas.
Tijeras, jeras, que cortan
los vientos, vientos que vuelan
bordados, dados, los vientos
de blancas, blancas cigüeñas.”
Adriano del Valle —- “Los gozos del rio” ( 1920- 23)
(Imagen – Camille Claudel- la petite chatelaine – 1896 – museo de arte e industria- Roubaix)

José Julio Perlado
¡MIS MEJORES DESEOS DE UN FELIZ AÑO 2022 PARA TODOS!
(Imagen— Andrew Wyeth- 1931)

“La luna fue subiendo en el cielo y esas casas no esenciales empezaron a disolverse hasta que lentamente cobré conciencia de la vieja isla donde estaba y que floreció ante la vista de marineros holandeses: el corazón verde y original del nuevo mundo. Sus desaparecidos árboles, los árboles que habían dado paso a la casa de Gatsby, una vez habían consentido, susurrando, el último y mayor de todos los sueños humanos, y por un instante fugaz, encantado, el hombre debió de retener el aliento en presencia de este continente, obligado a una contemplación estética que ni comprendía ni deseaba, cara a cara por última vez en la historia ante algo proporcional a su capacidad de asombro.”
F. Scott Fitzgerald
( Imagen — Ansel Adams- 1934)


(Imágenes—: 1- Rembrandt- autorretrato/ 2- Rembrandt- autorretrato)


( Imágenes— 1- reloj fabricado por tasma en 1806- museo doorzoeck- Nederland/ 2- Fitzherber cosway -1786)

“Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?
Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.”
Sor Juana Inés de la Cruz

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“ El alma herida y fecundada posee en el fondo de sí misma un instrumento que le permite solidificar el tiempo en eternidad. Es la perla — escribe Paul Claudel.
La perla, fruto del mar y concepción de la duración, no tiene otro valor que el de su belleza y su perfección intrínseca, resultado de su simplicidad, de su pureza y claridad, y el valor del deseo que ella inspira…
La perla es esa sabiduría superior que preferimos a nuestra sustancia…
Mas he aquí que en esta otra perla se percibe una luz que crece, es algo jubiloso, brillante y vivo que llaman oriente, como un corazón que descubre una especie de parcialidad en el amor. Es como un tesoro que se vuelve, como una mejilla que se sonroja, a una mirada, de sensibilidad y de pudor; se ha despertado un punto luminoso, un reflejo rosado al que un verde inefable no siempre le es extraño. Una especie de conciencia virginal, una inocencia abierta a la predilección. Es una ventana que se ha abierto, un alma que trasciende el velo, la lámpara que responde al rayo, el mérito que acoge a la gracia, la pureza que se enlaza con el perdón…
Y no he hablado de las perlas oscuras, de esas gotas de noche líquida y dorada que, ellas también, ¡tienen su oriente y resplandecen! Lo que hace la gloria de los Elegidos en ellas es el presentimiento. ”Soy morena, pero soy bella”, dice el Cantar de los Cantares. Es como una voz que se ha callado; mas la mirada traiciona, allí, al canto…”

(Imágenes—1-Odilon Redon- 1903/ 2- Flotiana Barbu)
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Jesús, el dulce, viene…
Las noches huelen a romero…
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!
Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría…
Mas la celeste melodía
suena fuera…
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma…
¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!
Juan Ramón Jiménez
(Imagen— Boticelli- Virgen con el Niño- national gallery)

No lo miréis por encima: por más frío que haga, no sigáis vuestro camino sin observar cuidadosamente la mano blanca y graciosa y esos ojos azules que son tan claros e infantiles. Es algún pobre mendigo, seguramente.
Su nombre es Vicent Van Gogh.

— ¿Puede usted darme algo por este cuadro, para ayudarme a pagar el alquiler?
—¡Dios mio, amigo, mis negocios van mal también! ¡Me piden Millet baratos! Además, — añade el comerciante— sus cuadros, sabe usted, no son muy alegres. Ahora está de moda el Renacimiento. Bueno, dicen que usted tiene talento y me gustaría ayudarle. Venga, aquí tiene cinco francos.
Y la moneda redonda rueda sobre el mostrador. Van Gogh la toma sin murmurar, da las gracias al comerciante y sale. Recorre penosamente el camino de regreso a la calle Lépic. Cuando ha llegado casi a su alojamiento, una pobre mujer, que acaba de salir de Saint Lazare, sonríe al pintor, esperanzada en su amparo. La hermosa mano blanca sale del abrigo y su moneda de cinco francos pasa a ser propiedad de la desgraciada mujer. Rápidamente, como si se avergonzara de su caridad, huye con su estómago vacío.”
