AUTORRETRATO DE RAYMOND CHANDLER

 

“Sí —decía burlonamente Raymond Chandler—, soy exactamente como los personajes de mis libros. Soy muy duro y una vez me vieron romper un panecillo de Viena sólo con mis manos. Soy muy guapo, tengo un físico corpulento y me cambio de camisa regularmente todos los lunes por la mañana. Cuando descanso entre dos libros vivo en un castillo francés de estilo provenzal en Mulholland Drive. Es un lugar algo reducido de cuarenta y ocho habitaciones y cincuenta y nueve cuartos de baño. Como en vajilla de oro. Naturalmente, hay veces en que tengo que dejarme crecer la barba y vivir en una casa medio derruida de Main Street, y hay otras veces en que resido, aunque no a petición propia, en la celda de borrachos de la cárcel.

Tengo amigos de todas las clases sociales. Sobre mi mesa de trabajo hay catorce teléfonos, incluyendo líneas  directas con Nueva York, Londres, París, Roma y Santa Rosa. Cuando se abre mi archivo aparece un bar portátil muy conveniente,  y el “barman”, que vive en el cajón interior, es un enano llamado Harry Cohn. Soy un fumador empedernido y, de acuerdo con mi humor, fumo tabaco, marihuana, seda de maíz y hojas secas de té. Consigo mi material de varias maneras, pero mi procedimiento favorito consiste en registrar las mesas de otros escritores en las horas libres. Tengo treinta y ocho años desde hace veinte. No me considero un tirador infalible, pero soy un hombre bastante peligroso con una toalla húmeda. Pero bien pensado, creo que mi arma preferida  es un billete de veinte dólares.”

(Imagen —Raymond Chandler-)