EL AUTOBÚS Y EL ESCRITOR

 

 

“Sabes que cuando visitas una ciudad o un país nuevo por primera vez lo ves todo con extraordinaria viveza – recuerda Dorothea Brande enPara ser escritor” -. Los enormes autobuses rojos cruzando Londres, por el lado contrario de la calle para cualquier extranjero que los vea por primera vez: pronto serán tan fáciles de esquivar como los autobuses verdes de Nueva York para los neoyorquinos, y tan poco maravillosos como el escaparate de la droguería por el que pasas todos los días camino del trabajo. Pero ese escaparate, ese tranvía que te lleva a la oficina, el metro abarrotado, puede parecerte más raro que el mismísimo Xanadú, si te niegas a darlo por visto. Cuando te subes al autobús, o caminas por la calle, dite a ti mismo que durante quince minutos percibirás y te narrarás a ti mismo todas y cada una de las cosas sobre las que se posen tus ojos. El autobús: ¿de qué color es por fuera? ( Y no sólo si es verde o rojo, sino si es color verde hierba o verde aceituna, colorado o burdeos.) ¿Por dónde se entra? ¿ Lleva conductor y revisor, o el conductor y el revisor son la misma persona? ¿ De qué colores es por dentro, en las paredes, en el suelo, en los asientos? ¿ Cómo son los carteles que tiene en su interior? ¿ En qué sentido están colocados los asientos? ¿ Quién está sentado delante de ti?  ¿ Cómo van vestidos los pasajeros, cómo se sientan, en qué postura están de pie, qué leen? ¿Duermen profundamente? ¿Qué sonidos oyes, qué olores te llegan, qué tienes en la mano, qué sensación te da, cómo es el tacto de ese abrigo que te ha rozado? Después de unos momentos puedes abandonar la percepción intensa, pero acuérdate de ponerla en marcha otra vez cuando cambies de escenario.”

El autobús había sido ya casi personaje en la sucesión de variaciones ofrecidas por Raymond Quenau en “Ejercicios de estilo”. Pero aquí es otra cosa : son las recomendaciones de siempre para poder escribir y describir: la mirada, la observación, los detalles, el esfuerzo intenso para contar algo haciéndolo único: desde Maupassant a Flannery O’Coonor, es el mapa de los detalles nacidos de una minuciosa observación que nos entrega una concreta visión del mundo.

(Imagen- Londres – Grace Gollen)

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