EL BUFÓN GONELLA (1)


Y aquí tienen ustedes al bufón Gonella — dijo el guía —- , Pietro Gonella, bufón de la corte de Nicolás lll d’Este, marques de Ferrara, inmortalizado por el gran pintor francés Jean Fouquet, uno de los mejores pintores del siglo XV, que realizó este retrato muy posiblemente en 1445. Este retrato está presidiendo, como ustedes ven, este primer nivel del sótano donde nos encontramos ahora. Precisamente por las características que posee la mirada de este bufón se realza toda la apuesta que este edificio tan moderno está haciendo hacia la mirada, hacia todas las miradas, el único museo subterráneo que hoy existe en Madrid, y también en el mundo occidental, puesto que en Oriente, concretamente en Japón, en una de sus islas, se halla el Museo Nacional de Arte de Osaka, igualmente subterráneo y creado, como éste donde estamos ahora, por el arquitecto argentino César Pelli. Pelli, como saben ustedes, se hizo famoso por la impresionante altura de sus edificios, algunos de ellos los más altos del mundo, y quizá como contraste a ello y como reto a sus capacidades creativas, quiso inventarse y extender esos dos museos bajo tierra, uno en Oriente y otro en Occidente, dotándolos de una fisonomía particular, yo diría que espectacular.

Este Museo de La Mirada en Madrid donde ahora nos encontramos, continuó el guía, arranca de algún modo desde el fondo del Jardín Botánico. Hemos atravesado esa puerta de la Cripta bajo la Rotonda y la Sala de Ariadna del Prado, hemos dejado atrás las líneas horizontales de los cinco cuerpos del edificio, hemos descendido por esas escaleras y estamos ahora, de los tres niveles que tiene este Museo, en el primer nivel del sótano. Sin duda les habrá llamado la atención al bajar las escaleras los ventanales o aberturas de este sótano por donde entran a la vez las ramas de los árboles del Botánico mezcladas con esas fibras artificiales, modernas y luminosas que ha creado el arquitecto para que vaya pasando la luz. Es la unión de lo mecánico con lo natural, o así lo ha querido ver Pelli. Es también la mezcla de los sentidos. Conforme vayamos avanzando y descendiendo por los sótanos, el ojo y el olfato se unirán. Podremos ver un cuadro a la vez que respiramos el olor de una flor, por ejemplo el aroma a piña madura que transmiten los grandes nenúfares flotantes que llegan del Jardín.

El Museo de la Mirada va por debajo de las tres terrazas del Botánico, de la Terraza de los Cuadros, de la Terraza de las Escuelas Botánicas y de la Terraza llamada de Plano de la Flor. Y también de sus aromas. Se extiende luego por debajo del Parque del Retiro y en su día quizá llegue hasta Atocha, porque es un Museo en cierto modo inacabado, en construcción, porque la mirada del hombre siempre será múltiple y diversa.

José Julio Perlado

( del libro ”La mirada”) ( relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

( Imágenes— 1– Jean Fouquet- retrato del bufón Gonella—1445/ 2- jardín Botánico de Madrid)

EL AUTOBÚS Y EL ESCRITOR

 

 

“Sabes que cuando visitas una ciudad o un país nuevo por primera vez lo ves todo con extraordinaria viveza – recuerda Dorothea Brande enPara ser escritor” -. Los enormes autobuses rojos cruzando Londres, por el lado contrario de la calle para cualquier extranjero que los vea por primera vez: pronto serán tan fáciles de esquivar como los autobuses verdes de Nueva York para los neoyorquinos, y tan poco maravillosos como el escaparate de la droguería por el que pasas todos los días camino del trabajo. Pero ese escaparate, ese tranvía que te lleva a la oficina, el metro abarrotado, puede parecerte más raro que el mismísimo Xanadú, si te niegas a darlo por visto. Cuando te subes al autobús, o caminas por la calle, dite a ti mismo que durante quince minutos percibirás y te narrarás a ti mismo todas y cada una de las cosas sobre las que se posen tus ojos. El autobús: ¿de qué color es por fuera? ( Y no sólo si es verde o rojo, sino si es color verde hierba o verde aceituna, colorado o burdeos.) ¿Por dónde se entra? ¿ Lleva conductor y revisor, o el conductor y el revisor son la misma persona? ¿ De qué colores es por dentro, en las paredes, en el suelo, en los asientos? ¿ Cómo son los carteles que tiene en su interior? ¿ En qué sentido están colocados los asientos? ¿ Quién está sentado delante de ti?  ¿ Cómo van vestidos los pasajeros, cómo se sientan, en qué postura están de pie, qué leen? ¿Duermen profundamente? ¿Qué sonidos oyes, qué olores te llegan, qué tienes en la mano, qué sensación te da, cómo es el tacto de ese abrigo que te ha rozado? Después de unos momentos puedes abandonar la percepción intensa, pero acuérdate de ponerla en marcha otra vez cuando cambies de escenario.”

El autobús había sido ya casi personaje en la sucesión de variaciones ofrecidas por Raymond Quenau en “Ejercicios de estilo”. Pero aquí es otra cosa : son las recomendaciones de siempre para poder escribir y describir: la mirada, la observación, los detalles, el esfuerzo intenso para contar algo haciéndolo único: desde Maupassant a Flannery O’Coonor, es el mapa de los detalles nacidos de una minuciosa observación que nos entrega una concreta visión del mundo.

(Imagen- Londres – Grace Gollen)