«El viento agudo roza
las ascuas de mis ojos
y los aviva, una y otra vez,
como soles de sangre.
¡Qué subir y bajar
de fuego!
¡Qué trueque
de siestas y de tardes,
de estrellas y de soles!
Toda el alma
se me apaga – ¡oh crepúsculos! -,
– ¡oh mediodía! – se me enciende
con mis ojos, que roza el viento agudo.
¡Ay, día en carne viva,
en alma viva!»
(Imágenes:- 1.-Bella Gingell/ 2.- Jessie Arms Botke)


Precioso! Tenía que ser Juan Ramón Jiménez.
Muchas gracias por compartirlo.
MLuz.
Luz,
Juan Ramon consigue tocar lo intocable.
Gracias por tu comentario
Saludos.
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Boabee 1,
Thank you.