SOBRE LA SERENIDAD

mar.-tuuh.-paisajes.-Childe Hassam

“Lúcido. Sereno quizás es una palabra más expresiva, puesto que presupone la idea de lucidez – escribió el novelista y ensayista inglés Charles Morgan -. Un cielo sereno es a la vez transparente y tranquilo; en cambio, un cielo tormentoso puede presentar intervalos luminosos. No obstante, es importante asociar ambas palabras, puesto que la penetración en la esencia de las cosas, a través de la luz, constituye el último fin de la serenidad. Es posible estar tranquilo sin hallarse sereno; una cara puede poseer una expresión de estúpida tranquilidad; una cara serena es solamente aquella que se ilumina con la luz del espíritu”.

paisajes.-5gbnnin.-Joni Niemelä

(…) “Me atrevo a decir que la serenidad es lo que distingue incluso el bien del mal y que su presencia o ausencia es uno de los medios por los que pueden ser identificados ambos conceptos morales. La alternativa no radica, pues, como pretende la crítica moderna de la vida y el arte, en la elección entre el optimismo y el pesimismo, entre el sentimentalismo y el realismo objetivo, ni entre el romanticismo y el naturalismo. Estas distinciones quizá puedan tener su importancia a efectos de clasificación, pero en modo alguno son esenciales. La distinción esencial debe realizarse entre lo sereno, lo luminoso y lo atormentado y oscuro. En música jamás se han compuesto páginas más trágicas que las del movimiento lento del Quinteto en G menor de Mozart o el Tercer Estudio de Chopin, Opus 10. Ni tampoco más serenas”.

(Imágenes: –1.-Childe Assam/ 2.-Joni Niemelä)