«El viento agudo roza
las ascuas de mis ojos
y los aviva, una y otra vez,
como soles de sangre.
¡Qué subir y bajar
de fuego!
¡Qué trueque
de siestas y de tardes,
de estrellas y de soles!
Toda el alma
se me apaga – ¡oh crepúsculos! -,
– ¡oh mediodía! – se me enciende
con mis ojos, que roza el viento agudo.
¡Ay, día en carne viva,
en alma viva!»
(Imágenes:- 1.-Bella Gingell/ 2.- Jessie Arms Botke)

