CIELOS

“Sería difícil citar un paisaje del cual el cielo no fuera la clave – comentaba John Constable en una carta de 1821 -, la escala y el órgano esencial del sentimiento”.

El cielo es fuente de luz en la naturaleza, y lo gobierna todo, e inspira incluso nuestras obervaciones cotidianas más corrientes acerca del tiempo”.

“La dificultad de los cielos es muy grande en pintura, tanto en la composición como en la ejecución; porque, si son brillantes, no han de acaparar la atención, sino que ha de pensarse en ellos más que como último plano; no ocurre así con los fenómenos o efectos celestes accidentales, los cuales atraen siempre de modo particular la atención”.

“Sé muy bien lo que significan para mí, y que yo no he desperdiciado los cielos; sin embargo, la ejecución es a menudo precaria, sin duda por exceso de preocupación, la cual, por sí sola, destruye la facilidad que la naturaleza tiene siempre en sus movimientos”.

“A causa de la estación, y por el brusco cambio de la estación – sigue diciendo Constable -. hay aquí un halo húmedo ininterrumpido, que hace las sombras a cualquier hora, absolutamente azules, y le da un tono frío al paisaje”.

“5 de septiembre 1822 – anota el pintor en su cuaderno de trabajo -: Hora: diez de la mañana, mirando al sudeste, viento fuerte al oeste. Nubes muy luminosas y grises en rápida carrera sobre un estrato amarillo, aproximadamente a media altura del cielo”.

“Busco en el mediodía.– escribe también Constable en su cuaderno, en septiembre de 1822 -Viento muy rápido. Efecto brillante y fresco. Nubes que se mueven muy rápido. Apertura muy brillante al azul”-

“Lo grande no está hecho para mí, y yo no estoy hecho para lo grande…Mi arte limitado se encuentra en cada sendero…; piénsese en ello lo que se quiera, pero, al menos, eso es mío, y preferiría tener la más pequeña posesión – aunque solamente fuese una cabaña – a vivir en un palacio que pertenezca a otro”.

“Hace dos años que persigo pinturas, que busco la verdad de segunda mano – escribe en una carta a su amigo Donthorne en 1802 -. No he buscado representar la naturaleza con la misma elevación mental con que partí, sino que he preferido buscar que mis obras se parecieran a las de los demás… Volveré a Bergholt, donde intentaré realizar en un estilo sincero y sencillo las escenas que llamarán mi atención”.

“El paisajista que no hace de sus cielos parte auténtica de la composición, desperdicia una ayuda de las más preciosas”, le escribe a su amigo, el reverendo John Fisher en 1821.

Vamos tropezándonos con la realidad de las ciudades, sorteando las hendiduras del suelo, sin mirar casi nunca a las nubes, como Wislawa Szymborska recordaba; sin mirar – como hacía Constablecasi nunca a los cielos.

(Imágenes:- 1.-embarcadero de Vermont.-1823.-Tate Gallery.-Museum Syindicate/2.-Faro de Arwich.-1820.-Tate Gallery/3.-el mar cerca de Brighton.-1826.-Tate Gallery.-Museum Syindicate/4.-catedral de Salisbury, vista desde los campos.-1829.-National Gallery/5.-Las espigadoras.-1824.-Tate Gallery/6.-la bahía de Weymouth.-National Gallery/7.-estudio de nubes.-1822.-Victoria y Alberto Museo/8.-vista en Epson.-1809.-Tate Gallery.-Museum Syincate/9.-estudio de cielo y árboles.-1821.-Victoria y Alberto Museo/10.-el maizal-1926.-wikipedia/ 11.-paisaje con arco iris.-1812.-Victoria y Alberto Museo)