ENTREVISTAS Y SILENCIOS

Al  anunciar el célebre entrevistador norteamericano Larry King que, tras un cuarto de siglo de trabajo, retira su espacio el próximo otoño, vienen a la memoria esos capítulos de palabras y silencios que se han cruzado en muchos diálogos de la historia. Edward R. Murrow, por ejemplo, le hizo una famosa entrevista al senador Mc Carthy en los tiempos de la “caza de brujas” y el periodista le fue dejando solo para que hablara a sus anchas. Mc Carthy se emborrachó de ideas, planes, fantasmas y pesadilas. Fue cavando su propia tumba. América entera se dio cuenta en las pantallas de cómo el senador, que era un gran inquisidor, sudaba, vociferaba, perdía los nervios. El periodista apenas hizo peguntas. Le contempló silencioso desde el humo de su cigarrillo.

En otras ocasiones el silencio del entrevistador también ha proporcionado impresionantes respuestas. Bárbara Walters presentó en pantalla a su invitada de la noche y señaló: “La señorita X., que una vez fue alcohólica”. Ella contestó: “No fue; es alcohólica”. Y contó detalladamente la historia de su largo calvario. La periodista no hizo ninguna pregunta más. Al fin, pronunció: “Gracias”. Y terminó la entrevista y la emisión.

En mi libro “Diálogos con la cultura” (Eiunsa) hablo de estas palabras y silencios cruzados. Los silencios de Tolkien negándose a que el periodista hurgara en su “santuario” de creador. Los célebres silencios de Azorín, monosílabos que podían crispar a quien hablara con él y que Cela resolvió en su visita gracias a la habilidad de su prosa.

Palabras y silencios. Silencios y palabras. Una sola pregunta en el aire ha bastado para que fuera la última. Al interrogarle a Fidel Castro si sabía de antemano que iban a matar a Kennedy se le escapó un , y la entrevista terminó. No hubo que preguntar nada más.

(Imagen: Larry King entrevistando a Obama  en la Casa Blanca el 3 de junio de 2010.-White House.-elmundo.es)

 

 

 

VERANO 2010 (1): JOSÉ DE SARAVIA

“Ufano, alegre, altivo, enamorado,

cortando el aire el suelto jilguerillo,

sentóse en el pimpollo de una haya;

y con el pico de marfil nevado,

entre el pechuelo verde y amarillo,

las plumas concertó pajiza y gaya.

Y celoso se ensaya

a discantar en dulce contrapunto

sus celos y amor junto,

y al ramillo, su apoyo, y otras flores,

libre y gozoso cuenta sus amores.

Mas ¡ay! que en este estado,

el cazador cruel, de astucia armado,

escondido le acecha,

y al tierno corazón aguda flecha

tira con mano esquiva,

y envuelto entre su sangre le derriba.

¡Triste avecilla, vida malograda,

imagen de mi suerte desdichada!”

(…)

José de Saravia.- Canción real a una mudanza (siglo XVl)

( Sobre la autoría de la Canción real a una mudanza José Manuel Blecua
en la Revista de Filología Española, Madrid, XXVI (1942) y años después,en NRFH, XI (1957),
prueba que el autor es
José DE SARAVIA, llamado el Trevijano,
nacido entre 1593 y 1594, secretario del Duque de Medina Sidonia. El poema ha
sido atribuido, entre otros, a los Argensola y a Mira de Amescua
)

UNA ROSA PENSANTE

“El hombre no es sino una rosa – dice Pascal -, la más débil de la naturaleza; pero es una rosa pensante. No hace falta que el universo entero se arme para aplastarlo; un vapor, una gota de agua bastan para causarle la muerte. Pero si el universo lo aplastara, el hombre sería aún más noble de cuanto lo es lo que le da muerte; porque sabe que muere y conoce la ventaja que el universo le lleva; nada sabe de ello el universo.

Toda nuestra dignidad radica, por tanto, en el pensamiento. Con él debemos elevarnos de nuevo, no con el espacio y el tiempo, que no alcanzaríamos a llenar”

VIDAS PRIVADAS Y FÚTBOL

“Alrededor del campo de fútbol – escribe el sociólogo Roger Caillois en  suTeoría de los juegos” (Seix Barral) -, el desarrollo de las grandes ciudades y los medios de transporte colectivos favorece la reunión frecuente, semanal, de muchedumbres apasionadas, si no frenéticas. Al mismo tiempo el cine, la radio, la televisión, permiten un sistema de concesiones y repeticiones sucesivas del menor espectáculo que tiene por consecuencia una infinita multiplicación  de público en el espacio e incluso en el tiempo. En la prensa y en las carteleras la fotografía del campeón está en todas partes presente, inevitable, seductor. El público quiere conocer los detalles más insignificantes de sus vidas. Le informan de sus gustos, y los adopta. Imita a esos ídolos de temporada, vencedores de una competición oscura y difusa, cuya postura es el favor popular. La indentificación con el héroe presenta frecuentemente caracteres desmesurados y a veces dramáticos. Estas apasionadas devociones no excluyen, en efecto, el frenesí colectivo”.

En la serie que dediqué en Mi Siglo a las Olimpiadas apareció el poema de Miguel Hernández “Elegía al guardameta”. Guardameta fue también Albert Camus en 1930, en el equipo de fútbol R. U. A. en Argel. Desde 1925 el autor de “La peste” toma conciencia, comparándose con sus compañeros de liceo, de la pobreza de su familia y encontrará gracias al fútbol la ocasión de vivir con ellos una fraternidad de equipo. Primero se destacará como portero en el liceo y más tarde en el equipo de Argel de la asociación deportiva de Montpensier.

Entre otros escritores de países distintos – Gerardo Diego, Alberti, Sábato, Cortázar y muchos más – los italianos Eugenio Montale o Umberto Saba dedicaron al fútbol poemas o novelas. Pasolini describía en uno de sus primeros libros a los muchachos de la calle en las explanadas de Roma:” Los chicos, un sábado, ya se habían hartado de jugar en la explanada, al pie del Monte di Splendore -una joroba de pocos metros de tierra que obstruía la vista de Monteverde y del Ferrodebó y, al horizonte, la línea del mar -, cuando algunos muchachotes mayores llegaron y se colocaron ante el arco con la pelota entre los pies. Formaron círculo y empezaron a cambiarse pasos secos y bajos. Al poco rato todos ya estaban empapados de sudor, pero no querían quitarse la chaqueta dominguera o el jersey de lana azul con franjas negras y amarillas, dado el modo casual y burlón con que habían empezado a jugar. (…) Álvaro ensayó una jugada fina, recibiendo de tacón la pelota, pero erró, y la pelota rodó lejos, hacia donde el Riccetto y otros estaban echados en la hierba roñosa”.

Fútbol y literatura han ido muchas veces hermanados.  “El espíritu de competición – recordaba Caillois – ha acabado por triunfar”.

Quedan los grandes voceríos en los enormes estadios, la incógnita del conflicto, las palpitaciones de la afición.

(Imágenes:- 1- Martin Verges.-2004-2005.-525 Contemporay Art Gallery.-Monntevideo- Uruguay.-artnet/2.-Albert Camus en el centro, en 1930, cuando era guardameta del equipo de fútbol R. U. A. en Argel)

LA DAMA DEL PERRITO

“Dmitrii Dimitrich Gurov, residente en Yalta hacía dos semanas y habituado ya a aquella vida, empezaba también a interesarse por las caras nuevas. Desde el Pabellón Verne, en que solía sentarse, veía pasar a una dama joven, de mediana estatura, rubia y tocada con una boina. Tras ella corría un blanco lulú”. Así empieza “La dama del perrito” de Chejov. Gurov y Anna comienzan su romance en Yalta en pleno verano y Chejov y Olga salen a dar paseos por el jardín municipal de Yalta en ese otoño de 1899 donde Gurov y Anna conversan por primera vez en la pastelería Vernet. La vida y la literatura se entrecruzan. En medio va el blanco lulú corriendo de un lado para otro, alocado, juguetón, tanto que se cuela de pronto, muchos años después, en 1948, en el aula de la Universidad de Cornell, en donde está explicando NabokovLa dama del perrito“. Se apoya un momento sobre sus patas traseras y escucha atentamente al escritor y profesor cuando éste dibuja ante sus alumnos cómo Chejov retrata a Anna: con”su talle robusto, sus cejas oscuras y pobladas, y su manera de llamarse “mujer que piensa” notamos sigue diciendo Nabokov en su Curso de Literatura Rusa la magia de las minucias que va recogiendo el autor: cómo la esposa acostumbra a omitir cierta letra muda, y llamar a su marido por la forma más larga y completa de su nombre, dos pinceladas que, unidas a la impresionante dignidad de su cejudo rostro y su porte rígido, componen exactamente la impresión buscada“.

Chejov se fija en los detalles de la vida y Nabokov se fija en los detalles de Chejov. El blanco lulú, mientras tanto, está inquieto, escapa. Aparece de repente años después, en 1987, junto a Marcello Mastroianni asomado a la pantalla de “Ojos negros”, la película de Nikita Mikhalkov basada en varios relatos de Chejov, entre ellos en “La dama del perrito“. Sigue observando siempre Chejov a ese perrito desde su despacho. Se ha rodeado el escritor de sus objetos más queridos: cuadros de escenas rurales rusas pintados por Levitán y lienzos de su hermano Nikolái, un enorme cuenco de madera pintada que ha comprado un verano en Luka, el tintero de estilo egipcio y los candelabros que ha adquirido en Venecia, los elefantes en miniatura tallada que se ha traído desde Ceilán, colocados sobre su mesa de escribir, y muchas fotografías de amigos y contemporáneos: los actores del Teatro de Arte de Moscú, Tolstoi, y también los editores de las revistas y periódicos en los que publica.

Luego pasea por esta habitación orientada al sur, su estudio personal, tan excesivamente luminoso que ha tenido que poner cristales de color rosa en las ventanas, colocar persianas y empapelarla en tonos oscuros con un papel encargado especialmente en Odessa.

Ama Chejov los perros. Sobre todo los perros sin raza que un día instalará en el jardín y que se congregarán a su alrededor cada vez que ponga un pie fuera: el feroz Tuzik de cara arrugada que dormirá en el sótano; Kashtanka, un cachorro de ojos color miel, muy perezoso, que hace su hogar al pie de un olivo. Están también Schnap y Sharik, un animal pequeño de orejas negras y dientes muy blancos que ladra día y noche.

Pero cuando se acerca siempre a la ventana ve allí abajo, atento, mirándole, el blanco y diminuto lulú de “La dama del perrito” sentado sobre el tiempo.

(Imágenes:-1.- Marcello Mastroianni en la película “Ojos negros“/ 2.-Chejov en Melikhovo.-wikipedia/3.-Chejov con sus perros Schnap y Sharik, en 1904)

MIRADAS SURREALISTAS

A veces nos miran y a veces no nos miran estos ojos tras los guantes de Eli Lotar o desde los perfiles de Man Ray . Es el sobresalto de los sueños o el umbral de las alucinaciones, donde la mente aún consciente da un paso definitivo antes de entrar en el sopor. Es la subversión de las imágenes, tal y como ahora se nos ofrece en una exposición en Madrid. Contaba el americano Matthew Josephson al relatar “Mi vida entre los surrealistas” que Man Ray le invitó a la primera exposicion de sus pinturas y fotografías en la parisina La Librairie Six en diciembre de 1921, en donde se presentaban objetos-máquinas y los llamados “rayogramas” que ocupaban todas las paredes. Estaban construidos esos “rayogramas” gracias al contacto de diversos objetos simples, muchos de ellos domésticos, tales como peines y otras cosas parecidas, colocados sobre una hoja de papel sensible a la luz. Un óleo titulado “Cadeau” representaba una plancha cuya superficie inferior, ordinariamente lisa, tenía una hilera de clavos de acero con los que destrozaba todo lo que tocaba. Para aquella ocasión, el techo de La Librairie Six estaba tan adornado con globos de juguete de brillantes colores que era necesario apartarlos para poder ver las fotografías y los cuadros. En un determinado momento, varios de los jóvenes asistentes al acto aplicaron sus cigarrillos encendidos al extremo de los hilos que colgaban de los globos y todos estallaron sobre las cabezas del público.

Era la explosión del surrealismo entre aquellas fotografías y también el surrealismo en las actitudes. Phillippe Soupault en el Catálogo de dicha exposición había escrito: “la luz se parece a la pintura de Man Ray como un sombrero a una golondrina, como una taza de café a un vendedor de encaje, como una carta a un buzón“.

Aquel afán de reto y de asombro había llegado desde los llamados espectáculos -provocación iniciados ya en Zurich. “Sobre el escenario cuenta la crónica que describía uno de ellos se golpean llaves, cajas, haciendo música hasta que el público enloquecido protesta. Sener, en lugar de recitar poemas, deposita un ramo de flores a los pies de un maniquí. Una voz, debajo de un inmenso sombrero en forma de pan de azucar, dice poemas de Arp, gritándoles cada vez más alto, mientras Tzara golpea una gran caja sigiuiendo el mismo ritmo y el mismo crescendo…“.

Era el mundo de los surrealistas, tantas veces subversivo, que, como después recordaría Eliot, “separó el comocimiento poético de la belleza y de todo lo trascendente. (…) La delectación en la belleza queda reemplazada por el deleite de la experiencia de una libertad suprema en la noche de la subjetividad (…) los surrealistas menospreciaron la belleza en función del conocimiento mágico, en tanto que el mundo moderno, con un éxito mucho mayor, desprecia la bellleza por algo que no es sino el duro trabajo. El despreciar la belleza es verdaderamente peligroso… si no ya para el arte, que en rigor de verdad no puede divorciarse de de la belleza, sí, a lo menos, para el hombre“.

Imágenes.-1.-Sin título.-Eli Lotar.-Centre Pompidou.-elpais.es/2.-Lee Miller.-Man Ray.-Lee Miller Archives.- The Rolland Penrose.-Collection Chiddingly,.Reino Unido.-elpais.es/3.-Fiat.-nº 1.-Man Ray.-octubre 1934.-foto Philippe Migeat.-Centre Pompiou.-París)

VERANO

“Vi un pavo real con la cola en llamas

Vi un cometa ardiendo que echaba ramas

Vi una nube envuelta en hiedra

Vi un roble que reptaba sobre la tierra

Vi una hormiga tragarse una ballena

Vi el mar rebosante de cerveza

Vi una hermosa copa de tres metros de altura

Vi un pozo lleno de lágrimas de tristura

Vi los ojos rojos de un fuego rugiente

Vi una casa más grande que el sol poniente

Vi la luna salir a mediodía

Vi al hombre que vio toda esta maravilla”.

Anónimo.-“Vi un pavo real con la cola en llamas

(Imágenes:-1.-lava.-foto Frans Lanting.-National Geographic Collection/2.-Donadl Sultan.-1983,.artnet)

LEYENDO A ROBERT WALSER

“En un bello y dilatado paseo se me ocurren mil ideas aprovechables y útiles. Encerrado en casa, me arruinaría y secaría miserablemente – escribe Walser enEl paseo” -. Para mí pasear no sólo es sano y bello, sino también conveniente y útil. Un paseo me estimula profesionalmente y a la vez me da gusto y alegría en el terreno personal; me recrea y consuela y alegra, es para mí un placer y al mismo tiempo tiene la cualidad de que me excita y acicatea a seguir creando, en tanto que me ofrece como material numerosos objetos pequeños y grandes que, después, en casa, elaboro con celo y diligencia”.

Pasea uno con Robert Walser de forma extraordinaria gracias a la mano de Jürg Amann en “Una biografía literaria(Siruela), donde textos esparcidos por el libro son como piedrecitas en el camino blanco del relato, una vida andando, una vida escribiendo – al final una vida en silencio -, piezas minúsculas recogidas aquí y allá por el biógrafo que van marcando idas y venidas del sendero.

“Al cabo de unos cinco o seis años, el artista, aunque descienda de campesinos – dice Walser hablando sobre Berlín en 1910 -, se sentirá en la gran ciudad como en su casa. Da la impresión de que sus padres vivieron y lo trajeron al mundo allí. Se siente comprometido, endeudado y hermanado con el singular estrépito, fragor y estruendo. Percibe el ajetreo y la agitación como una nebulosa y amada manifestación materna. Ya no piensa en marcharse de nuevo. Le vaya bien o mal, decaiga o progrese, lo mismo da, le “ha atrapado”, está cautivo para siempre, le es impoible decir adiós a esta grandiosa agitación”.

Es el poderío de las grandes ciudades fascinando siempre a los autores. Dublin en Joyce, Berlín en Döblin, Orán en Camus, Nueva York en Dos Passos.  En el caso  español, la llegada de Azorín a Madrid en 1896 supone que el ojo del escritor lo mire todo. Se ha abierto la plaza del Callao en 186o; se ha comenzado la construcción del barrio de Salamanca en 1863; se ha instalado el reloj de la Puerta del Sol en 1866; se ha inaugurado la primera línea de tranvías tirados por mulas en 1871; la nueva sede del Ateneo en la calle del Prado es de 1884; se ha proyectado la Gran Vía en 1886 y se han instalado los primeros teléfonos en 1887. El año en que Azorín llega a Madrid puede verse la primera exhibición del cinematógrafo y el primer automóvil en las calles de la capital. La intimidad – recordará luego el escritor en 1952 – irá dejando paso a la “universalidad, multiplicidad y facilidad”.


Son las ciudades y los ojos de los artistas: los paseos de los escritores. Las ciudades apenas se mueven, pero los artistas se acercan a ellas hasta tocarlas, dibujarlas, escribir sobre ellas. Quedan sorprendidos, quedan cautivos, como confiesa Walser hablando de Berlín.

(Imágenes:-1.- Robert Walser.-lavozdegalicia/2.-Berlín en 1909.-wikimedia.org)

MODIGLIANI ENTRE CIRIOS

Rrecordaba Epstein que cuando visitó a Modigliani en 1912 el artista, en la noche, rodeaba a sus cabezas de cirios encendidos resaltando el contenido simbólico de sus hieráticas figuras. En Venecia, en 1902, ya había manifestado su “ardiente deseo de llegar a ser escultor“. “La única manera de salvar la escultura – había dicho – es empezar a tallar de nuevo“.

Por esta “Tête” se han pagado ayer 43 millones de euros en una subasta. Sesenta y cinco centímetros de altura, figura oval, ojos en forma de almendra, labios finos, cuello alargado. Hay una contemplación en ella, una espiritualidad que emana de la piedra. Se ha dicho que las cabezas de Modigliani son ídolos mudos, fascinadora solemnidad que enlaza con sus enigmas de estructura. Se ha recordado también que parecen pedazos arrancados a una arquitectura viva.

Escultura silenciosa la de ayer frente a los focos. Baja los ojos ante admiraciones y aplausos.

Y guarda para sí misma una misteriosa melancolía.

(Imagen.-“Tete” de Modigliani en la subasta de Christie`s, el 14 de junio.-foto AFP)

OCÉANOS DE COUSTEAU

Como en las listas que han confeccionado Perec o Umberto Eco así se eslabonaron uno tras otro en todas las aguas del mundo, sumando aletas a aletas y colores a colores, los diminutos caballitos de mar mecidos en las corrientes de Australia, los racimos y tentáculos de las medusas en Tasmania, el león marino de Steller en el Pacífico.

También los pingüinos bajo el agua en la Antártida, también la ballena jorobada de Stellwagen en el Atlántico.

Acudieron el pez payaso y la anémona, se sumaron los dientes de tiburones en la arcilla roja, los cienos blandos, los lirios de mar, la Manta en la Bahía Hanifaru.

También el ojo submarino del pez clown.

Y las especies de Florida.

Y las esponjas vítreas.

Y las algas azules,verdes, pardas y rojas.

Y las placas calizas.

Se añadieron al fin los camarones escondidos en la arena, los cuerpos bulbosos, las pequeñas esponjas, las conchas globulares, los leños flotantes, también los corales.

Como en las listas que han confeccionado Perec o Umberto Eco, los colores y las aletas, el movimiento y la quietud  – plantas y animales de todos los mares –  se congregaron allí para saludar a Jacques Cousteau cuando el pasado 11 de junio quiso bajar al mundo submarino para celebrar su centenario.

(Jacques Cousteau, 11 de junio 1910-2010)

(Imágenes:-1.-elpezpayaso y la anémona burbuja en la punta.-  Papua.-Nueva Guinea.-foto David Doubilet.-National Geographic/ 2.-pingüinos bajo el agua en la Antártida-foto Maria Stenzel.-National Geographic/3.-Manta Rayas, Bahía Hanifaru.-Maldivas.-foto Thomas Peshak.-National Geographic/4.-Clownfish Tomate.-foto David Doubilet.- National Geographic/ 5.-Manatí en Florida.-foto Yusuke Okada.-National Geographic/6.-camarones escondidos en la arena.-Florida.-foto Robert F. Sisson.-National Geographic/7.-Clownfish Skunk y anémona de mar.-Syechelles.-foto David Doubilet/8.-enjambre de medusas.- lagos marinos de Palau.-foto David Doubilet/9.-Jacques Cousteau.-wikipedia)

TORRENTE BALLESTER, 100 AÑOS

“Creo que mi situación puede resumirse así: lo que me falta es oficio – decía Torrente en 1969 – Tanto tiempo sin escribir y la improvisación con que lo hago me conducen a redactar una prosa vulgar. (…) Esto tendría un remedio: escribir todos los días y castigar la prosa. Castigarla buscando en ella una sencillez que no sea vulgar. (…) Creo que éste es hoy el problema; armarse de paciencia y hace como hace Z. : recopiar, y al recopiar, transformar. (…) Tengo que decir que todos estos días, no de una manera constante, pero sí frecuente, he andado pensando cosas de la Saga/Fuga, sin tomar notas, quizá porque todas las ocurrencias fueron nocturnas, o casi nocturnas, cuando no ocurrencias itinerantes. En todo caso, en momentos en que no tenía a mano aparato alguno para recogerlo”.

Seis años después, en 1975,- después de haber publicado “Los gozos y las sombras“, “Don Juan” y la “Saga” entre otras muchas obras, le confesaba al magnetofón: “¡Dios mío, pensar que cada vez que me pongo a escribir una novela es como si fuese la primera…! ¡Que no me sirve de nada la experiencia!”.

Son las idas y venidas del trabajo y de la inspiración en cualquier escritor y a las que, en el caso de Torrente, alguna vez me he referido en Mi Siglo. Son  hábitos, perezas, aspiraciones, disposiciones y voluntades. Son proyectos,  preocupaciones económicas y familiares,  soliloquios de creador.

Recuerdos que vienen a la memoria cuando Torrente cumpliría hoy los cien años: 13 de junio 1910-2010.

(Imagen.-Torrente Ballester.-fundacioncaixagalicia.com)

¿ QUÉ ES EL AZUL ?

“¿Qué es el azul? – se preguntaba Yves Klein .

“La profundidad se encuentra en el azul.- escribía Kandinsky .- El azul tiene el poderío de un sentido profundo. El azul es el típico color paradisíaco. Proporciona una sensación final de descanso. Cuando está a punto de hundirse en el negro, evoca un dolor que casi no es humano”.

“El azul da a los demás colores su vibración”, recordaba Cézanne.

“Del azul de la noche al azul del día – decía Pierre Cabanne hablando del Picasso de 1903 -; del azul del cielo al de la calle, los rostros, los ropajes; del azul de París al azul de Barcelona, las variaciones son apreciables: azul-gris, ocre-azul, azul-verde, azur”.

Un azul aún no extendido totalmente.


Para llegar luego al intenso azul ultramar, el azul sobre azul en que el ojo se pierde.

“El azul es lo invisible hecho visible. No tiene dimensiones. El azul “está” más allá de las dimensiones de las que participan los demás colores”, decía Klein.

(Imágenes.- 1.-Franz Marc.-caballos.-1911.-wikipedia/2.- Franz Marc.-caballos.-1911.-wikipedia/ 3.-Lyonel Feininger.-Stalling Boatd.-museumsyindicate/4.-Picasso.-El guitarrista ciego.- 1903.-Chicago.-Art Institute. Colección Bartlett -picassaweb. google/5.-Yves Klein.-fluctuat.net/6.-Yves Klein.-IKB 79.-1959.-TATE)

EL MOTIVO DEL TIEMPO

Cuando nos acercamos al cristal del tiempo las comisuras del espejo nos revelan aquel fino surco que quedó escondido el verano pasado, aquellla pequeña arruga trazada en la arena de la mejilla, mientras descansábamos al sol. Nunca suponíamos que el tiempo nos dejara una señal más, pero ahí está, curvada y minúscula, nos acercamos y alejamos de ella desde la edad, ladeamos un  poco los años bajo la luz, inclinamos ahora el rostro en la sombra, y sí, ahí sigue, el tiempo quieto, tiempo de hoy que está llegando ya a mañana, rúbrica de labios, beso extraño en la piel que nunca quisiéramos descubrir.

Luego, cuando levantamos la mirada hacia el tiempo, intentamos atrapar la medida del instante, pero el instante vuela, nunca lo alcanza la pupila, el instante va más veloz que la mirada, su interioridad es misteriosa, nadie la ha conseguido penetrar, el instante atraviesa la habitación sin parpadeo, cuando parpadeamos el instanté ya huyó.

Y después el tiempo juega con nosotros, el pasado nos contempla, el futuro nos inquieta, nos apremia el presente. El vuelo del tiempo cruza la habitación de la memoria entre olvido y recuerdo y apenas toca con sus alas el silencio.

(PhotoEspaña 2010 – del 9 de junio al 25 de julio en Madrid – presenta su Festival Internacional de Fotografía sobre el tema del tiempo)

(Imágenes:- 1- “Aliento”1995.- Oscar Muñoz.-INIVA, junio 2008.-Sicardy Gallery.-Houston -Volverse aire.-Círculo de Bellas Artes.-PhotoEspaña 2010.-elmundo.es/2.-“Retrato de Ellen Frank”.-1929.-László Moholy- Nagy– Galerie Berinson.-Berlín-elmundo.es/ 3.-László Moholy- Nagy.-El arte de la luz.-Círculo de Bellas Artes.-PhotoEspaña 2010.-elmundo.es)

SCHUMANN, JUNIO 1810 – 2010

“Del viejo parque que te acogió amistoso

oyes niños y pájaros que silban en los setos.

Enamorado cansado de tantas etapas y heridas.

Schumann, soldado soñador decepcionado por la guerra“.

escribió Marcel Proust en Los placeres y los días.

“Mi música – señaló Robert Schumann – no es una necesidad de maniobra; el oficio no participa en ella, ha costado a mi corazón más de lo que pueda imaginarse”.  Schumann no poseía un oído perfecto, tal como Mozart lo tenía; así lo dice  Oliver Sacks en su Musicofilia (Anagrama)  evocando también ” el La agudo que el músico oía al final de su vida” y recordando asimismo cómo uno de los amigos de Clara Schumann “reveló un extraño fenómeno del compositor: que éste oía en su cabeza piezas musicales maravillosamente hermosas, ¡totalmente formadas y completas! El sonido es como metales lejanos, subrayado por las más espléndidas armonías”.

Cerebro de Schumann, corazón de Schumann a los 2oo años de su nacimiento : 8 de junio 1810 – 8 de junio 2010.

(Imágenes.– 1- Robert Schumann.-Klassik-in- berlin-de/ 2.-Robert Schumann y Clara Schumann.-germanhistorydocs.ghi-dc-org)

CUADERNOS DE NOTAS

“Veo a nuestros ciudadanos, mujeres y hombres – quiso profetizar Leonardo en sus Cuadernos de notas -, atados fuertemente de brazos y piernas por gentes que no entenderán vuestra lengua. Y vosotros sólo seréis capaces de suavizar vuestras penas y vuestra pérdida de libertad con suspiros y lamentos, porque los que os aprisionan no os entenderán ni vosotros les entenderéis a ellos”.

Son apuntes muy variados sobre arte, literatura y ciencia, filosofía y elementos de la naturaleza, vuelo y universo, cuyos manuscritos se guardan en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, en la Laurenziana de Florencia, en la Royal Library de Oxford y en muchos otros lugares importantes. Cuadernos de notas de Leonardo da Vinci salpicados a veces de dibujos, como cuando habla, por ejemplo, de cómo la sonrisa favorece a la paciencia: ” la paciencia – comenta Leonardo– nos ayuda contra los insultos, como los vestidos lo hacen contra el frío. Porque si te pones más vestidos cuando aumenta el frío, éste no puede hacerte daño. De la misma manera, aumenta tu paciencia con las injurias, y así no podrán perturbar tu espíritu”.

Varias veces he hablado en Mi Siglo de diferentes cuadernos de notas. Importantes cuadernos de Henry James. Cuadernos de Irène Nèmirovsky. Cuadernos que aparecen en películas, como en “Buda explotó por vergüenza“. Cuadernos de Auster o de Tabucchi.

A Patricia Highsmith también he querido referirme en más de una ocasión y a su muy útil libroSuspense (Anagrama), que no se limita a comentar las experiencias de la novela de intriga sino a analizar las dificultades que conlleva todo proceso creador. Allí, entre consejos sobre “el primer borrador”o ” el segundo borrador” y sobre las convenientes” revisiones” de textos, la autora del ciclo de Ripley recomienda “encarecidamente a los escritores  que lleven una libreta para tomar apuntes, pequeña si durante el día tienen algún empleo, grande si pueden permitirse el lujo de quedarse en casa. Incluso vale la pena anotar tres o cuatro palabras si sirven para evocar un pensamiento, una idea o un estado de ánimo. Durante los períodos estériles conviene que el escritor hojee estas libretas. Puede que de pronto alguna idea empiece a moverse. Quizás dos ideas se combinarán la una con la otra porque ya estaban destinadas a hacerlo desde el principio”.

“La función de la libreta de notas – continúa Highsmith – consiste en parte en llevar un registro de cosas de este tipo de experiencias emocionales, aunque en el momento de anotarlas uno no sepa en qué narración o novela saldrán”.

No todo se consigue llevando un cuaderno de notas y consultándolo de cuando en cuando pero sí puede ser instrumento conveniente para ayudar a nuestra creación.

(Imagen.-vista del conjunto de manuscritos de la familia Odier.-Bibliothéque Publique et Universitaire de Geneve.-(del libro “Un journal à soi: histoire d`une practique”.-por Philippe Lejeune).-(Textuel)