EL ARREGLADOR DE DÍAS

nubes-ccEl último fin de semana llegué con mi mujer al Hotel B., en la sierra de Madrid. Teníamos reservada habitación desde hacía bastante tiempo y el día, que contra todo pronóstico se había ido estropeando pocas horas antes, me hizo decir nada más dejar las pequeñas maletas en la habitación:

– ¡Vaya!, mira que pedí unas habitaciones donde el día no se estropease…Mírame, por favor, el número de reparaciones para ver si sube el arreglador de días y paisajes.

Efectivamente, como el Hotel B. ha sido siempre enormemente acogedor y muy pendiente del cliente, subió con rapidez el arreglador de días uniformado con su pulcro traje azul  y extendió con habilidad sus instrumentos en el cuarto. Colocó junto al ventanal la escalera plegable, acercó su cubo de plástico, tomó sus paños aéreos, las cremas y ceras de colores, y dio un largo vistazo al paisaje.

– Esto es que en primavera, señora, – le dijo a mi mujer con gran respeto -, los clientes a veces son muy descuidados.

Se le veía un técnico con experiencia y años de servicio, muy educado y gentil, y con deseos de agradar.

Se subió primero en una banqueta, midió, abrió el ventanal. De modo muy serio y meticuloso ascendió luego por la escalera y observó cómo pasaba el día con unas nubes plomizas y grises por las montañas. Acercó más sus brazos a unos nimbos de forma indefinida que, indudablemente, podían provocar precipitaciones. Limpió después con la bayeta el aire, cepilló bien unos cirros de aspecto deshilachado y estuvo redondeando un poco más pequeños cúmulos que parecían impregnados de niebla. Luego eliminó los cristales de hielo y de gotitas de agua que amenazaban desprenderse en caída vertical, apartó el viento a la derecha – unas ráfagas molestas -, y lo dejó todo lo mejor que pudo, limpio, aseado e incluso deslumbrante.

– El sonido del día se lo he dejado bajo, ¿sabe usted? Porque se oye mucho en las habitaciones…Con este botoncito puede regular el piar de los pájaros.

Al salir le di una propina que al caer tintineó en el suelo de la habitación. Una moneda de plata.

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