NUBES TRANSPARENTES

 

“Nubes transparentes

con sus estratos grises y azulados,

llegadas aquí desde lejos,

de más allá del valle y del Istra,

para que en el estratificado humo

por el nuboso rastro

percibir podamos

el combate de los ángeles radiografiado.”

Mijaíl Aizenberg—(Moscú 1948) – (traducción de Marta Lloret Llinares)

 

 

(Imágenes—1- Constable- 1822- museo Victoria Alberto / 2- Ted Kinkaid- 2004-Walker gallery -Dallas- artnet)

EL DRAGÓN Y LA NUBE

 

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“El vapor que exhala el dragón se convierte en nube. Es evidente que ni la nube ni el dragón poseen virtud sobrenatural alguna. No obstante, el dragón cabalga en la nube, vaga por la inmensidad del cielo, distribuye la luz y la sombra, desata el trueno y el relámpago y preside así los cambios de la naturaleza. El agua que cae del cielo inunda valles y colinas. En consecuencia, la nube posee una virtud sobrenatural. Pero esta virtud no le es propia; le viene del dragón. Y la virtud del dragón, ¿de donde viene? No de la nube, por cierto. Y, sin embargo, sin la nube el dragón no puede ejercitar su virtud sobrenatural. Ella es su punto de apoyo y la única ocasión que tiene para manifestarse. Y esto resulta más extraño si se piensa que el dragón no es nada sin la nube, que a su vez no es nada.”

Han Yü – “El dragón y la nube”(poeta chino del 800 después de Cristo)

 

 

(Imágenes—1-Neeta Madahar – 2005 -artnet/ 2- Masami tarda-artnet)

UNA CONVERSACIÓN CON OLGA

 

 

“El viernes pasado nos sentamos Olga y yo en una cafetería, como hacemos siempre, para repasar toda la semana.

— El martes, a media tarde, ¿sabes? – me confió Olga de repente  mientras se bebía una naranjada  -, vi una nube. Era una nube en forma de animal, yo diría que de caballo. Había posado su grupa encima de mi ventana. Tenía una pigmentación oscura y una especie de pelos blancos. El blanco lechoso de la crin se extendía en el cielo e iba cambiando de modo muy gaseoso hasta hacerse mate, yo diría que algo leonino. La nube no se movió durante mucho tiempo de mi ventana. Ya sabes que las nubes apenas se mueven. En ésta sus articulaciones estaban quietas sobre el marco. Las patas traseras eran muy cortas y su hocico era blanco. No daba la  impresión de caminar. Ninguna nube camina. El blanco mate de la gasa se fue haciendo lentamente gris hierro y poco a poco dorado. Ten en cuenta que era el atardecer. Después, por la parte de la cola, el gris moteado pasó a ser pardo y luego acabó en un puntito negro. Más tarde se fue agrandando el pecho de aquella nube, sus riñones se fueron deshilachando, desparramándose en círculos con gran lentitud hasta irse separando en muy pequeñas nubes transparentes, cada vez más gaseosas, cada vez un poco más lejanas hasta que yo ya no las pude seguir con la mirada. Eran diminutos círculos dentro de otras nubes diminutas que giraban muy despacio, ya irreconocibles hasta desaparecer. Entonces empezó la tormenta. ¿Te acuerdas de la tormenta del martes? Pues ahí empezó la tormenta. Tuve que cerrar enseguida la ventana. ¡Pues todo eso me pasó el martes, fíjate!

—¿Y en la oficina? ¿Qué tal en la oficina? ¿Has tenido mucho jaleo? – le pregunté.

—No. Lo más importante para mí en toda la semana ha sido esa nube. Esa nube en mi ventana. Esa nube no se me va de la cabeza,”

José Julio Perlado ( del libro “Relatos”) (texto inédito)

(Imagen – foto -:  George Hurrell- 1936)

PERDERSE, CAMINAR

caminos- bbrr- paisajes- Ellen Auerbach- mil novecientos cuarenta y nueve

“Perderse significa que entre nosotros y el espacio – recordaba Franco La Cecla en “El hombre sin ambiente” (Laterza) – no existe solamente una relación de dominio, de control por parte del sujeto, sino también la posibilidad de que el espacio nos domine a nosotros. Son momentos de la vida en los cuales empezamos a aprender del espacio que nos rodea (…) Ya no somos capaces de otorgar un valor o un significado a la posibilidad de perdernos. Cambiar de lugares, confrontarnos con mundos diversos, vernos obligados a recrear con una continuidad los puntos de referencia, todo ello resulta regenerador a un nivel psíquico, aunque en la actualidad nadie aconsejaría una experiencia de este tipo. En las culturas primitivas, por el contrario, si alguien no se pierde no se vuelve mayor. Y este recorrido tiene lugar en en el desierto, en el campo. Los lugares se convierten en una especie de máquina a través de la cual se adquieren nuevos estados de conciencia.”

paisajes-ednn-T Enami- caminos

“Mi forma de arte – decía también Hamish Fulton -es un breve viaje a pie por el paisaje (…) Lo único que tenemos que tomar de un paisaje son fotografías. Lo único que tenemos que dejar en él son las huellas de nuestros pasos (…) Los paseos son como las nubes. Vienen y se van.”

caminos-eewwe-T Enami org

“Utilizando una piedra como almohada – escribía a su vez en un haiku Santoka Taneda -, me dejo arrastrar hasta las nubes.”

Perderse, caminar, siempre ha sido una tentadora tarea para el hombre.

(Imágenes.-1.-Ellen Auerbach.-1949/ 2 y 3 .-T. Enami)

AQUELLA ÉPOCA (4)

paisajes.-99uun.-Andy Thomas

“Contemplando amplísimas franjas de países al sobrevolar entre aquellas “ciudades- nubes” cuyas manchas adquirían en la atmósfera formas idénticas a las capitales que cubrían, la mirada llegaba a perderse en desiertos que iban enlazando la soledad de su vegetación los unos a los otros, apareciendo todo despoblado de hombres, abandonados y despojados de vida animal, y con sólo un denso silencio y un aire limpio entre cada “ciudad- nube”. Allí, conforme los

cielos.-reevv.-paisajes.-Jans Ferdinand Willumsen.-1902

ojos se acercaban, las masas de vapor y sus frentes, cuerpos y colas desplazándose en sistema y haciéndose visibles en su condensación, desgajaban sus velos sombríos e iban deshilachando grandes balas de algodón: copos aislados, sombras, trazos tan precisos como espinas, agujas, setas o penachos, se disolvían suavemente como alejándose en el espacio. Dejaban paso a la extensión grasienta de aquella gran capital de gases suspendida como aceite en el cielo: bajo ella estaban los hombres, allí vivían, allí dormían. Su respiración se delataba en ese aliento.ciudades.-66ttg.-Londres en la niebla.- Alfred Smith.-1939

Porque el respirar de las muchedumbres concentradas, su ir y venir incesante y gran parte de su sistema de vida, reflejaba incluso en el aire la emanación de aquel cuerpo; como si al quedar abiertas las bocas de la ciudad, la capital tumbada sobre tierra empañara el espejo. Dentro ya  del recinto podía seguirse el plano de supuestos pasillos interminables – largos cauces para ríos de automóviles – y la distribución de habitaciones cuyos techos se remontaban cada año, salpicados sus muros por aberturas todas simétricas y anónimas: ojos cuadrados para que se observaran unos edificios a otros.”

JJ Perlado.- “Contramuerte”, pág 24

(Imágenes.- 1.- Thomas Andy Kristianto.- fotoblu. com/ 2.– Jens Ferdinand Willumsen.- 1903/ 3.- Alfred Smith.– Londres.-1939.- varg4.com)

LAS NUBES, LAS NUBES, WISLAWA SZYMBORSKA

Ahora la acogerán las nubes.” Happening” de nubes, como aquí escribí. La mujer que escribía de las nubes. La mujer que prefería el cine, los gatos y los robles a la orilla del río. La mujer que aconsejaba lo que había que hacer después de cada guerra.

Muchas veces he hablado en Mi Siglo de Wislawa Szymborska.

Las nubes,

las nubes.

Ahora la acogerán las nubes.

El poeta está sentado a la mesa o tendido en un sofá, con la vista clavada en la pared o en el techo – contó en su discurso al recibir el Premio Nobel -, de vez en cuando escribe siete versos, uno de los cuales tacha al cabo de un cuarto de hora, y pasa una hora más en la que no ocurre nada…¿Qué espectador aguantaría semejante cosa?”.

Las nubes,

las nubes.

Ahora la rodearán las nubes a Wislawa Szymborska que acaba de morir.

(Imágenes:- 1.-Wislawa Szymborska.-poetryfoundation org/ 2.-nubes.-Charlie Schreiner.-contemporayworks)