» EN CASA DEL CARPINTERO HA HABIDO NUEVAS» .- NAVIDAD 2012 (y 3)

Navidad.-42qa.-La Virgen y el Niño.-1540- Agnolo Bronzino.-National Galllery.-Londres

«Todo el mundo lo sabe y es profecía, un día lo dijo mi madre cuando me arrebujaba con leves trigos; lo repetía más allá del sueño el agua de los astros mediadores y los cristales ateridos de un establo enraizado en la oscuridad de una pradera: en casa del carpintero ha habido nuevas.

ángeles.-t7uu.-Gherardo Starnina.-1404-1406

Los niños que rondan por las calas, en ellas recogen para sus alas plumas y algas de sol; y con voz de recién nacido gritan por el hueco de las escaleras que en casa del carpintero ha habido nuevas. Los que bailaban en los salones salen y atisban desde el andén una estrella nueva que atraviesa el puerto.

navidad.-33dde.-cabeza de la Virgen.-Rogier van der Weyden.-1400

El pescador de coral lo sabe por el pirata, que esconde los tintes en recipientes de escamas cuando quema el árbol de las escrituras; al capitán de una fragata se lo dice la rosa de las noches. El oro y la espuma de un lentisco claman, sonámbulos, por la sierra: en casa del carpintero ha habido nuevas.

ángeles.-t998.-Pietro Cavallini.-1290.-Santa Cecilia en Trastevere.-Roma

El llanto de los ricos zarpa por los aires y las risas de los mendigos surcan los hielos del tejado; un pastor cuenta a los viñadores que en casa del carpintero ha habido nuevas. La roca última esparce perfumes y en el mismo Puerto, los mozos pintan el Ayuntamiento de rojo vivo.

Navidad.-5009.-Benozzo Gozzoli.-Virgen con el Eniño.-1460

En un extremo de la plaza, el juez quema viejos papeles de los años turbulentos y el maestro calafate se está riendo solo; el humo de las acequias ya no grita y los pescadores lanzarán las redes. Todo es silencio a flor de raza cuando se lo dice la Autoridad: en casa del carpintero ha habido nuevas.

ángeles.-57ggb.-Hans Memling.-ángel sosteniendo una rama de olivo.-1480

Los de la Vall y los de Colera saltan contentos como suelen y los de la Selva se han endomingado; con flor de heno calcan en la era que en casa del carpintero ha habido nuevas. De Pau y Palau-saverdera traen la miel de sus riscos y llenan los chorros de vino almizclado.

navidad.-7vvb,.- La Madre de Dios de Kazan.-siglo XVlll

Los de Bañuls y los de Port Vendres llegan con lanas de mares tiernos y un borbotón de palabras, fáciles de percibir para los que saben comprenderse entre vientos; los trajinantes de Perpiñán, con sangre perenne de tela de cenizas, claman desde lo alto del pico nevado: en casa del carpintero ha habido nuevas

Navidad,- La Virgen y el Niño con ángeles.-1395.-maestro francés desconocido

Nada acaba y comienza todo: vienen mecánicos de la gleba con aceites nuevos de libertad; en recompensa una Voz canta que en casa del carpintero ha habido nuevas. Desde Alicante a Provenza aquel que muere ya no muere si es claro el sueño al nacer la Luz en la quintana.

Navidada,.3hhn.-Jacopo Bellini.-Virgen y el Niño.-144.-Academia Carrara

La gente se apiña en la dura noche, todos anuncian la buena nueva: las Islas aportan la manteca y los de Urgel la flor de harina; quien nada tiene, claridades de cima. La fe que hierve no se puede apresar y no se hace el Pan sin Levadura: en casa del carpintero ha habido nuevas».

J.V. Foix.- «Poema de Navidad 

¡FELIZ    NAVIDAD   A  TODOS  CUANTOS   LEEN  «MI  SIGLO» !

navidad.-4gg.-ángeles.-Rafael

(Imágenes:- 1.- La Virgen y el Niño.-Agnolo Bronzino.- 1540.-National Gallery.-Londres/ 2.-Gherardo Starnina.-1404-1406/ 3.-Rogier- van- der- weyden.-1400/ 4.-Pietro Cavallini.-1290/ 5.-Benozzo Gozzoli.- 1460/ 6 – Hans Memling/ 7.-Madre de Dios de Kazan/ 8.-Wiltonn Dyptich.-La Virgen y el Niño con Ángeles.-Galería Nacional de Londres/ 9.-Jacopo Bellini./ 10.-Rafael)

ORDENAR LA SORPRESA

escribir.-7uuj-- Georges Émile Lebacq.-1918

«Correjir – escribió con su j característica  Juan Ramón -, ordenar la sorpresa«. Lo recordaba Ricardo Gullón en «Papeles de Son Armadans« en 1960 cuando estudiaba el «Platero» revivido, es decir, las variaciones y correcciones que el poeta de Moguer hizo en su famoso libro. «Corregir, para Juan Ramóndecía Gullón -, era, por de pronto, revivir lo escrito. (…) Creo que fue André Gide quien escribió: «todo está dicho, pero como nadie escucha es preciso volver a empezar continuamente». (…) El gran poeta moguereño hablando conmigo de las distintas versiones de sus poemas, me dijo, entre otras cosas: «Escribo siempre de un tirón, a lápiz, luego lo dicto o lo pone Zenobia a máquina, y lo veo objetivado, fuera de mí. Entonces sí lo corrijo despacio, pero después, una vez que lo dejo, ya no me ocupo de él; si años más tarde lo releo tal vez cambie un adjetivo, una palabra, si en la nueva lectura el cambio se impone por sí».

«En la relectura – seguía diciendo GullónJuan Ramón «vivía» otra vez la intuición originaria; volvía a sentir el impulso creador, y la imaginación, encendida de nuevo, suscitaba cambios, alteraciones, mucho más hondas y vastas de lo en principio pensado. Añádase a esto la inexorable mirada crítica con que veía todo lo suyo y se comprenderá la causa de aquella incesante rectificación a que sometía su trabajo. (…) Toda su obra se le aparecía, en determinados momentos, como original a retocar, a concluir y, en sus últimos tiempos, al publicar «Españoles de tres mundos» y «Animal de fondo» señaló su carácter de libros provisionales, incompletos. Sus mejores libros le parecían sinfonías o sonatas inacabadas y ninguno se sustrajo a la ley de tan imperioso rigor perfeccionista. ¿Cómo podrían sustraerse, si esa norma rechazaba cualquier excepción y se aplicaba cada día en alguna parte del vasto dominio juanramaoniano? Sustituir, eliminar, añadir…, y siempre la posibilidad de un hallazgo fulgurante, un complemento feliz, la brasa viva en vez del rescoldo».

escribir.-456gg.-Thomas Hart Benton.- retrato de Thomas Craven.-1919

Ordenar la sorpresa es corregir. Pero mientras esto se hace pueden llegar – es fácil que lleguen – muchas más sorpresas.

Sobre las virtudes y defectos de las correcciones he hablado algunas veces en Mi Siglo; también de la paciencia, de la serenidad: las frases de Monterroso:

Tal paciencia – como recordé ya en su momento – se la  quiso confesar Monterroso a Graciela Carminatti:

– Creo que el consejo latino –dijo el mexicano–  de guardar las cosas unos siete años sigue siendo bueno. Yo añadiría el de pensarlas.

-¿Y que ocurre si uno se muere antes?

Monterroso contestó:

-Nada».

Un complemento a la serenidad de Juan Ramón.

(Imágenes.-1.-Georges – Émile Lebacq.- lumiere d´eté a Cagnes sur mer.-1918/2.-Thomas Hart Benton)

VILLANCICOS ESPAÑOLES (1).- NAVIDAD 2012 (1)

dibujos.-54f.-grabados.-La Ilustración Española y Americana,.1897.-villancicos.-dibujo de Muñoz Lucena Diciembre avanza siempre entre sones de villancicos y copio aquí algunas anotaciones que sobre ellos publiqué en un artículo para Alenarterevista:

«Es en pleno siglo XV – algo posterior a 1445 – cuando aparece en nuestras letras el marqués de Santillana como presunto autor de una composición titulada “villancico que hizo a unas  tres hijas suyas“. Es muy probable que en ese momento naciera el nombre de villancico y si avanzamos en el siglo XVl ya este término  está de moda y consagrado definitivamente, empleándose para encabezar una composición que antes no recibía tal  nombre.

No nos referimos aquí al villancico navideño, ni tampoco a los villancicos religiosos o a las tonadillas o tonadas escénicas. En el “Cancionero de Herberay – entre 1461 y 1464 -aparece una composición anónima encabezada con el nombre de “villancico” que empieza así: La niña gritillos dar no es de maravillar. Mucho grita la cuitada con la voz desmesurada por se ver asalteada: non es de maravillar. La Ilustración española y ameicana.-Plácido Francés.-una Fiesta pastoril del siglo XVll.-La Ilustración Española y Americana A mediados del siglo XV se despierta en las cortes de Aragón, Navarra y Castilla el interés por las canciones populares. Se ha dicho que es muy posible que en la Corte de Alfonso V en Nápoles sea el lugar donde primero se disfrute la nueva moda. La afición por la canción popular pasaría pronto a Castilla, y aquí se consagra el nombre de villancico“.

Y ese gusto por la canción popular se manifestará en tres direcciones: en primer lugar, la lírica popularizante: (“¡Ay, triste, que vengo vencido d´amor, maguera pastor! (…) Sin dar yo tras ella no cuido ser vivo, pues que por querella de mí soy esquivo, y estoy muy cativo vencido d´amor, maguera pastor”) (Cancionero de Juan del Encina)

En segundo lugar, el uso de una cancioncilla tradicional seguida de una glosa cortés: (“Tres morillas me enamoran en Jaén: Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas iban a coger olivas, y hallábanlas cogidas en Jaén: Axa y Fátima y Marién. Y hallábanlas cogidas, y tornaban desmaídas y las colores perdidas, en Jaén: Axa y Fátima y Marién.(Cancionero Musical de Palacio)

Y en tercer lugar, el llamado “villancico cortés”, el culto, que alcanza gran éxito y se cultiva extraordinariamente. La Ilustración española y americana.-1891.-Villancicos en Navidad.-Córdoba Los villancicos a lo largo de la historia han ido recogiendo principalmente temas amorosos (de quejas e insomnios), pero también han tratado  asuntos referidos a fiestas, como pueden ser los Mayos y el día de San Juan, bodas, bautizos, viajes, trabajos (villancicos sobre espigadoras, vareadoras, panaderas, molineras), pregones y juegos de rondas múltiples: Vanse mi amores; quiérenme dejar; aunque soy morena no soy de olvidar. Aunque soy morenita un poco no se me da nada, que con agua del alcanfor me lavo la cara.

El insomnio, por ejemplo – al que acabamos de referirnos – está presente en el Cancionero Musical de Palacio: Todos duermen, corazón, todos duermen y vos non. Estas noches atán largas para mí no solían ser ansí. No pueden dormir mis ojos, no pueden dormir. Los hombres siempre han cantado y el juego de las palabras ha existido siempre.

En el Romancero general se descubre: ¡Cómo se aliña la niña, madre mía, cómo se aliña! Lope de Vega en “La carbonera” escribirá: ¡Por aquí, por aquí, por allí, anda la niña en el toronjil! ¡Por aquí, por allí, por acá, anda la niña en el azahar!

Y siglos más tarde Jorge Guillén dirá en “Cántico“: ¡En el viento, por entre el viento saltar, saltar porque sí, porque sí, porque zas!».

(Son la otra cara de varios villancicos que han ido apareciendo en Mi Siglo: el villancico de las cinco vocales;  «quedito, pasito, silencio, chitón«; el «paloteado»; «¿por qué trinan las aves?«; «aserrar, aserrar, aserrar«; «¿quién podrá no amaros?»; poesías de Luis Rosales, de Unamuno, de Gerardo Diego, textos de Lope de Vega, de Luis de Góngora, de Juan del Encina, de Gómez Manrique, de Alonso de Ledesma, de Antonio Pérez Gómez, de Juan Álvarez Gato, de Fray Ambrosio Montesino, el «Diálogo de los pastores por Internet» de José Hierro, de Juan López de Ubeda, de Fray Iñigo de Mendoza, el poema «no la debemos dormir», el texto «Los tres Reyes Magos» de Lope de Vega y tantos otros.

Sí, en verdad cada Diciembre avanza siempre entre sones de villancicos. dibujos.-grabados.-4deeb.-Andrea Alciato.-Emblemata.-Padua.-Petro Paulo Tozzi.-1621 (Imágenes:- 1.- La Ilustración Española y Americana.-1897.-dibujo de Muñoz Lucena/ 2.-Plácido Francés.-Una fiesta pastotil en el siglo  XVlll.-La Ilustración Española y Americana.-1877/ 3.–villancicos en Córdoba..-La Ilustración Española y Americana.-1891/ 4.-Andrea Alciato.-Emblemata.-Padua.-Petro Paulo Tozzi.-1621)

LA NOCHE DE JUAN RULFO

«La clave que con tanto afán buscaba me salió al paso – confesaba Rulfo al hablar del nacimiento de «Pedro Páramo» – cuando, treinta años después de haber salido del pueblo, regresé a él en busca de mi infancia perdida allá y lo encontré abandonado, totalmente abandonado, las calles desiertas, las viviendas deshabitadas, invadido todo por el polvo y la soledad más espantosa. A alguien se le había ocurrido la peregrina idea del sembrar en las calles una especie de árboles que se llaman casoaricas. Yo pasé una noche allí, solo, temblando».

Así evocaba Rulfo sus recuerdos de cómo fue naciendo su novela y lo hacía en mayo de 1971, en la Revista «Destino«, charlando con Robert Saladrigas. Pero esa noche y cuanto en ella sucedió lo repitió varias veces, como así lo cita quien estudiara  la vida y obra de Rulfo, como es Reina Roffé. «A mí me tocó estar allí una noche – se lee en «Juan Rulfo, autobiografía armada» -, y es un pueblo donde sopla mucho el viento, está al pie de la sierra madre. Y en las noches las casuarinas mugen, aullan. Y el viento. Entonces comprendí yo esa soledad de Comala, del lugar ése. ( Antes había hablado de «las casas aquellas inmensas – era uno de esos pueblos muy grandes, las tiendas ahí se contaban por puertas, eran tiendas de ocho puertas, de diez puertas – y cuando llegué las casas tenían candado. La gente se había ido, así»).

A Luis Harssal que me he referido más de una vez en Mi Siglole contó Rulfo en «Los nuestros» cómo creó a Pedro Páramo: «Imaginé el personaje. Lo vi. Después, al imaginar el tratamiento, lógicamente me encontré con un pueblo muerto. Y claro, los muertos no viven en el espacio ni en el tiempo. Me dio libertad eso para manejar a los personajes indistintamente. Es decir, dejarlos entrar, y después que se esfumaran, que desaparecieran».

Ahora que se recuerdan los cincuenta años del «boom» aquella noche de Rulfo parece volver a resurgir. Ernesto González Bermejo en 1979, al entrevistar al escritor mexicano, le planteó que había profesores que andaban en busca de Comala. «Y no encuentran nada – contestó RulfoY buscan los pueblos que menciono en mis cuentos, y no existen. Van a ver  a mis hermanos, que viven por allá, y les preguntan ¿dónde queda ese pueblo? ¿quién era este personaje?; y ellos les responden: «mi hermano es un mentiroso, no hay nada de ello». (…) Porque la literatura es una mentira que dice la verdad. Hay que ser mentiroso para hacer literatura, ésa ha sido siempre mi teoría. Ahora que, hay una diferencia entre mentira y falsedad. Cuando se falsean los hechos se nota inmediatamente lo artificioso de la situación. Pero cuando se está recreando una realidad en base a mentiras, cuando se reinventa un pueblo, es muy distinto. Aquellos que no saben de literatura creen que un libro refleja una historia real, que tiene que narrar hechos que ocurrieron, con personajes que existieron. Y se equivocan: un libro es una realidad en sí, aunque mienta respecto de la otra realidad».

(Imágenes.-1,2, 3 y 4.-fotografías de Juan Rulfo/ 5.-Juan Rulfo.-foto Mukadarnews.-revista de letras)

EL SIGLO XX EN IMÁGENES

» Siempre que veo una fotografía pienso lo mismo  – escribí hace unos meses en Mi Siglo -. El fotógrafo ha seleccionado libremente un aspecto concreto del mundo, de un rostro o de un paisaje. Incluso ha seleccionado el tiempo, haciendo, podríamos decir, un corte en el tiempo: lo que vemos en ese gesto de esa fotografía es un instante, ya pasó y no volverá a pasar nunca así exactamente, no se repetirán jamás los matices de ese gesto, por tanto el fotógrafo recorta un segundo del tiempo, con sus gestos y con cuanto ello conlleva, y nos lo entrega. Roba un trozo de tiempo de una vida, aunque sea minúsculo. Y eso es lo que nos muestra. Él es el responsable, él es el que tiene la última palabra en esa elección. Nosotros vemos lo que él ha elegido.  Esto no solo en la fotografía sino en el cine, video, televisión, arte en imagen en general. Además de cuanto podemos elegir nosotros constantemente con nuestra pupila, el artista nos entrega su elección, aquello que él cree que nos debe transmitir. De ahí también su libre responsabilidad. Millares o millones de ojos ven esa elección del artista que – a su manera, al elegir – en esa cultura de la imagen, está diciendo, de algún modo, su última palabra”.

«Las fotografías – decía John Berger – testimonian una elección humana en una situación determinada. Una fotografía es el resultado de la decisión del fotógrafo de que merece la pena registrar que ese acontecimiento o ese objeto se han visto. Si todo lo que existe se fotografiara continuamente, las fotografías carecerían de sentido. Las fotografías no celebrar ni el acontecimiento ni la facultad de la visión en sí. Son un mensaje acerca del acontecimiento que registran. La urgencia de este mensaje no depende enteramente de la urgencia del acontecimiento, pero tampoco es completamente independiente de éste. En su forma más sencilla, el mensaje decodificado significa: He decidido que merece la pena registrar lo que estoy viendo».

Ahora The International Herald Tribune con motivo de sus 125 años de historia nos entrega estos semblantes, nos muestra estos rictus, nos revela estos gestos. Son piezas de la Historia, monedas de imágenes que han ido de periódico en periódico intentando desvelar la actualidad. La imagen en movimiento – «El siglo XX en pantalla»(Crítica) – había sido estudiada entre otros por Shlomo Sand y la imagen fija se revela en cambio en los archivos de prensa que fueron cubriendo el siglo pasado.

«La fotografía – había señalado Helmut Gernsheim – es la única «lengua» comprendida en el mundo entero, y al acercar todas las naciones y culturas enlaza a la familia humana. Independiente de la influencia política – allí donde los pueblos son libres -, refleja con veracidad la vida y los acontecimientos, nos permite compartir las esperanzas y las angustias de otros, e ilustra las condiciones políticas y sociales. Nos transformamos en testigos presenciales de la humanidad e inhumanidad del género humano».

Es así como podemos ver a Stalin sentado entre las gentes en 1930 

Es así como vemos a Gandhi caminando por Londres en 1931.

a Reyes,

a cómicos,

a descubridores,

escritores,

cantantes,

«La fotografía no rememora el pasado – escribió Roland Barthes en «La cámara lúcida» – (no hay nada de proustiano en una foto).  El efecto que produce en mí no es la restitución de lo abolido (por el tiempo, por la distancia), sino el testimonio de que lo que veo ha sido».

(Imágenes.- Archivo de The International Herald Tribune.: 1.-Los Kennedy en 1938/ 2.-Che Guevara/3.-Hitler/ 4- Stalin.-1930/ 5.-Gandhi.-Londres 1931/ 6.-Jorge Vl.-1937/ 7.-Charles Chaplin con Max Linder en 1920/8.-Marie Curie.-en 1921/ 9.-Samuel Beckett por John Gruen/ 10.-Edith Piaf en 1947)

EN TORNO A MIGUEL ÁNGEL

«Sucedió entonces – cuenta Vasari en sus «Vidas» de los pintores – que se cayó Miguel Ángel de no muy alto del andamio de esta obra ( estaba pintando la «Capilla Sixtina«), y se hirió una pierna, y debido al dolor y la rabia no dejó que nadie le medicara. Aún vivía el maestro florentino Baccio Rontini, amigo suyo, médico extraordinario y gran aficionado a esta virtud, que sintiendo compasión por él fue a llamar a su casa y, como ni los vecinos ni él mismo le respondían, intentó, por caminos secretos, subir, haciendo huir a Miguel Ángel de estancia en estancia, desesperado. Hasta que no lo hubo curado, el maestro Baccio

no lo quiso abandonar, ni despegarse de él. Una vez curado, volvió a la obra, y trabajó en ella sin más interrupciones hasta que la terminó en pocos meses, dando tanta fuerza a las pinturas de esta obra que ha confirmado el dicho de Dante: «Muertos los muertos y vivos parecían los vivos«.

Giovanni Papini en su «Vida de Miguel Ángel» recuerda que el artista tenía por entonces sesenta y cinco años y se pregunta si la caída fue provocada al poner un pie en falso por inclinarse demasiado hacia la pared o fue presa de algún desvanecimiento repentino, si se tiene en cuenta, como dice el biógrafo Condivi, que Miguel Ángel comía y dormía poco. Vasari, en su» Orazione funebre» por Miguel Ángel, recordaba también que el artista trabajaba casi siempre solo, ya que no se fiaba de nadie, ni siquiera para preparar los colores. Baccio Rontini merecía ser alabado como uno de los salvadores de Miguel Ángel – como sigue diciendo Papini -, siendo así que, por lo general, se le ignora o apenas se le menciona. «A Baccio Rontini, y sólo a él, se debe que pudiera acabar el Juicio Final y vivir veinticuatro años más. Que el Maestro corrió verdadero peligro de perder la vida en aquella caída, nos lo demuestra el testimonio de un contemporáneo, Niccolò Martelli, admirador del Buonarroti, que, escribiendo a Rontini el 10 de abril de 1541, le decía, entre otras alabanzas, que «no había hecho jamás acción tan hermosa como la de haber curado por dos veces al divino Miguel Ángel: una vez oprimido por los paroxismos internos de la fiebre; la otra, por una mala caída de andamio en andamio, que, postrado y casi próximo a  la muerte, le devolviese el gran tesoro de la sanidad, por lo que os debe tener obligación el mundo entero».

A Miguel Ángel le irritó y le desesperó aquella caída y una vez más se pudo comprobar su fuerte temperamento. Como tantos otros, también Daniel J Boorstin al analizar los perfiles de los artistas en su obra «Los creadores» (Crítica) habla del temor reverencial que Miguel Ángel inspiraba a través de su persona y de su arte. «Cuando viene a verme Buonarroti – solía decir el papa Clemente Vll – siempre me siento y le pido que se siente al instante, pues estoy seguro de que lo hará igualmente si no le concedo permiso».» La pintura y la escultura, el trabajo y la buena fe – escribió sin embargo Miguel Ángel en 1542 – han sido mi ruina y continuamente voy de mal en peor. Mejor habría sido para mí si durante mi juventud me hubiera dedicado a fabricar mechas, pues no me hallaría en este estado mental».

Ahora que se cumplen 5oo años de la «Capilla Sixtina« parece que podamos volver a escuchar a Miguel Ángel mientras se ríe y opina entre el embajador de Siena en Roma, Lactancio Tolomeo, y Victoria Colonna, poetisa, gran señora, viuda del marqués de Pescara, amiga de Miguel Ángel, tal como -aludiendo a los diálogos de Francisco de Holanda comenté en Mi Siglo.

(Imágenes.- 1.- Capilla Sixtina.-wikipedia/ 2.-detalles de la Capilla Sixtina/.-3.-retrato de Miguel Ángel por Daniele da Volterra/ 4.-pinturas de la Capilla Sixtina.-wikipedia/ 5.-el Papa, en un encuentro con artistas en la Capilla Sixtina, en 2009.-Reuters)

EN MI FIN ESTÁ MI PRINCIPIO

Aunque hace dos días cité en Mi Siglo a Eliot, hoy vuelvo a tomar el recorrido que va haciendo Cees Nooteboom a lo largo del mundo en sus «Tumbas de poetas y pensadores» y acompañándole en sus minuciosas y enamoradas visitas, me detengo, admirado como siempre, ante estos versos del gran poeta inglés:

«En mi principio está mi fin. Las casas

se suceden: se levantan y caen,

se derrumban, se amplían y trasladan,

se destruyen, se restauran, ocupa

su lugar el campo abierto, una fábrica,

el camino. Vieja piedra al edificio

nuevo, leña vieja a los nuevos fuegos,

fuegos de antaño a la ceniza

y las cenizas a la tierra, carne ya,

pelo y excremento, hueso de hombre

y bestia, hoja y tallo de maíz.

Las casas viven, mueren: hay un tiempo

para edificar y para la vida

y la generación y un tiempo

para que el viento rompa el vidrio suelto,

sacuda el zócalo por donde trota

el ratón y el andrajoso tapiz

donde tejieron callada leyenda

(…)

El hogar es el punto del que partimos. Vuélvese

más extraño el mundo a medida que envejecemos,

más complicada la trama de muertos y vivos.

No el vívido instante aislado sin después ni antes,

sino el arder constante de una vida,

y no la sola vida de un hombre, sino de viejas

piedras que nadie sabe descifrar. Hay un tiempo

para la noche bajo la luz de las estrellas

y un tiempo para la noche a la luz de la lámpara

(noche del álbum de fotografías).

Es más él mismo el amor cuando aquí

y ahora deja de importar.

Los viejos deberían ser

exploradores, aquí y allí

no importa, debemos quedarnos quietos

y movernos hacia otra intensidad

para lograr mayor unión, una comunión

más profunda en la fría desolación oscura,

entre los gritos del viento y la ola,

en las aguas inmensas del petrel

y la marsopa. En mi fin está mi principio».

T. S. Eliot.- «East Coker» (traducción de Esteban Pujals Gesalí)

Después de la muerte de Eliot en enero de 1965 – como así lo cuenta su biógrafo Peter Ackroyd – su viuda, Valerie Eliot, declaró que «creía que había pagado un precio demasiado alto para ser poeta, que había sufrido demasiado». Y dos años antes de su muerte ella le dijo al excelente crítico literario y artístico Herbert Read que la mejor parte de su poesía le había costado mucho en términos de experiencia.

Una experiencia que tocó muchas veces las fibras del alma.

(Imágenes.-1.-T-S Eliot- answers .com -Getty Images. Inc/ 2.-Londres-.foto-Keystone.- Hulton Archive.-Getty images.-diciembre 1952/ 3.-Londres .enero 1947 –Hans Wild/ 4.-.-Abelardo Morell.-Camera obscura imagen del Támesis en el interior de la oficina.-2001.-Bonni Benrubi Gallery-bonnibenrubi.com)

LOS SECRETOS DEL CUENTO

«Para que un cuento sea bueno creo que lo esencial – ha dicho Medardo Fraile en una entrevista hace pocos meses en «Campo de Agramante» – es la brevedad (y los minicuentos casi han llegado a ser un suspiro). Mis cuentos no suelen pasar de los cinco o seis folios y hay bastantes de un folio o folio y medio. Luego, que haya movimiento, y el movimiento no tiene por qué ser el que vemos en las películas del Oeste; puede ser también interior, interno: un estado de ánimo cambiante, una espera de algo, la intención de pasar de un

 estado a otro, la tendencia a mirar por una ventana, la obsesión con un objeto que hoy nos hiere al verlo, etc. Debe tener también una gran concisión y no distraerse con palabras que nos atraigan o en historias laterales o frases que pretendan el lucimiento del que lo escribe y que distraigan y no añadan nada a lo que se cuenta. Tiene que ser también intenso, porque el narrador sólo dispone de las palabras justas, de poco tiempo y de poco papel. Saber sintetizar, sin que no falte nada esencial, es prueba de inteligencia, y eso lo

han dicho desde Cicerón, pasando por Santo Tomás de Aquino, hasta Montaigne y más acá. Y yo escribí en el prólogo de mi primer libro que, si no existiera Dios, habría que inventarlo, porque los cuentos son creyentes».

Al gran cuentista Medardo Fraile lo conozco desde finales de los años cincuenta cuando coincidíamos muchas veces en casa de Antonio Prieto y de Maria del Pilar Palomo en el madrileño barrio de Argüelles. Ahora en Madrid le he vuelto a escuchar una muy interesante conferencia sobre Chesterton y su evolución humana y literaria. Los secretos del cuento son variados y ya en 1983 Cortázar me habló personalmente de ellos, como recordé en Mi Siglo. «Lo esencial en un cuento – confesaba Rulfo -es contenerse, no desbocarse, no vaciarse».

 La unidad, la intensidad, el ritmo nos acercan siempre a su esencia.

(Imágenes.-1.-Katherine Mansfield/ 2.-Anton Chejov/3.-Medardo Fraile.-koult.es)

EL GENIO ADOLESCENTE

Como recordé en Mi Siglo hace ya bastante tiempoGoethe escribe su gran obra a los 82 años, Cervantes acaba el Quijote a los 68, Tiziano pinta su último cuadro a los 98, Miguel Ángel termina frescos a los 71,  Verdi compone obras célebres a los 74 y Haendel escribe otra gran obra suya a los 72. Pero en el otro extremo de la vida, al principio, –  al inicio del arco de la vida – se abre 

igualmente «el genio adolescente» que, entre muchas otras personalidades, congrega a escritores, pensadores, músicos y pintores muertos antes de los 4o años, dejando cada uno de ellos una obra cuajada y enormemente valiosa a pesar de su juventud. Pascal, Leopardi y Chopin fallecen a los 39 años, Pushkin, Caravaggio, Rafael, Rimbaud y Van Gogh mueren a los 37, Toulouse-  

Lautrec, Purcell y Watteu a los 36, Mozart y Modigliani a los 35, Kleist a los 34. La evolución del genio en Rimbaud comienza a los 15 años y Jacques Brosse junto a Yves Fauvel que han estudiado a estos personajes en «Le génie adolescent» (Stock) se aventuran a decir que Mozart tuvo sus primeros brotes de creación a los 3 años y a los 7 surgieron ya en Chopin las primeras manifestaciones de lo que un día sería.

«El mundo es joven – escribía Emerson -: los grandes hombres del pasado nos llaman así afectuosamente. También nosotros deberemos escribir Biblias para unir de nuevo los cielos y el mundo terrenal. El secreto del genio consiste en no sufrir que exista ninguna ficción para nosotros; en verificar todo lo que sabemos«.

«Todas las épocas son iguales – recordó William Blake -, pero el genio está siempre sobre su época».

(Imágenes.- 1.-Lord Byron.-por Max Beerbohm/ 2.-Toulouse-Lautrec y su amigo Maurice Guibert/ 3.-«Requiem» de Mozart.-Lacrymosa.- inconclusa.-bellswithin/ 4.-muerte de Pushkin.-por Dmtro Belysukin/5.-manuscrito de Chopin.-ejercicios de piano de la mano de su hermana mayor/ 6.-Rafael.-posible autorretrato en su adolescencia.-wikipedia)

OBJETOS DE ALICE MUNRO

Aunque no haya recibido este año el Premio Nobel de Literatura la escritora canadiense Alice Munro, ha aparecido en todas las listas de posibles triunfadores y repaso lo que de ella – y de sus grandes relatos – comenta el gran crítico italiano Pietro Citati al que más de una vez he citado en Mi Siglo. El mundo de los objetos siempre acompaña al hombre a lo largo de la vida – como así lo evoca estos días un libro dedicado a «la historia del mundo en 100 objetos»  -, y Alice Munro  no es ajena a esto. Así lo recuerda Citati, ya que Munro – dice «posee un verdadero talento para los objetos y para los interiores familiares , algo que parece haber aprendido del pintor más grande de interiores que nunca haya existido, como fue Balzac. Munro conoce el peso, el color, la masa, el volumen, el relieve de cada objeto y de cada mueble y la relación que todos ellos tienen con cada persona de la familia. Aunque muchos sostengan que el mundo de hoy sea abstracto y desencarnado, ella continúa, impertérrita, recogiendo camas, vestidos y dulces en sus historias».

He hablado aquí en distintas ocasiones de los «objetos cansados» y del curioso mundo de los objetos. Alice Munro confiesa «no construir una historia» cuando escribe, sino «atrapar con la mano cualquier cosa que flota en el aire«, pero Citati precisa que en sus grandes relatos se advierte siempre «el arte de una construcción tan amplia como meticulosa, que calcula todos los particulares y los dispone en un arco tan vasto como el mundo«.

Ahora, esas historias concentradísimas de Munro que se van complicando hábilmente y que a la vez se expanden en pequeñas historias de todos, por ejemplo aquellas que acaecen a los campesinos, también a los sirvientes, igualmente a las enfermeras y al mismo tiempo a los niños de tres años, caminan entre los objetos de las casas y las calles, se envuelven en ellos, los sortean, y así definen cuantos detalles dibujan la situación de nuestro tiempo.

(Imágenes: 1.-plato revolucionario procedente de San Petersburgo, pintado en 1921.-British Museum/ 2.-Alice Munro.-telmagazine/ 3.-tarjeta de crédito, objeto e icono del siglo XX.- British Museum)

LECCIONES DE LA TRADUCCIÓN

«He tenido la suerte – ha confesado Sergio Pitol – de poder traducir a muchos autores y lo que he aprendido de ellos es impagable. Pocas actividades son tan fértiles para el escritor como la traducción. Traducir permite ingresar en los rincones más ocultos de una obra, desarmarla para contemplar, después, cómo toma forma ante nuestros ojos. Pocas experiencias me han servido tanto como traducir ese portento formal que es «El buen soldado» de Ford Madox Ford. Traducirlo fue poder desenmarañar esa confusa red de secretos, chismes, mentiras y verdades a medias que tejen su trama. Salí de esa experiencia transformado, con el ánimo y la energía, hasta entonces desconocidas, para comenzar a escribir novelas».

De la traducción y de sus cualidades he hablado más de una vez en Mi Siglo comentando palabras de Miguel Sáenz, gran traductor de grandes autores. En el mismo libro en el que Pitol alaba los beneficios de la traducción – «Mil bosques en una bellota» (Duomo/ Perímetro)  y en el que diversos escritores seleccionan las páginas predilectas de su obra -, Javier Marías declara que «si tuviera una escuela de escritura, que no sería el caso, pero si la tuviera, sólo aceptaría a alumnos que dominaran al menos dos idiomas, y los pondría a traducir. Porque resulta que no sólo eres un lector privilegiado, sino también un escritor privilegiado si eres capaz de renunciar a tu propio estilo, en caso de tenerlo, y si puedes adoptar el estilo de otro – el cual siempre es mucho mejor que tú, al menos si traduces clásicos -, y eres capaz de reescribirlo en tu idioma de un modo aceptable, mejo aún de manera espléndida, afinas tus instrumentos y después escribes muchísimo mejor».

«Afinar los instrumentos». La traducción es una de las maneras de afinarlos adentrándose en la calidad de los textos. Otro distinto aprendizaje – y también muchas veces practicado – es el de la lectura y la memoria. Cuenta George Steiner que cuando estaba escribiendo «Presencias reales« tomó la costumbre de empezar leyendo una página de Coleridge. «Me ha hecho gran efecto – dice. Me produce la impresión de una música del pensamiento que está mucho más allá de mi alcance. En alemán con frecuencia es un poema; en italiano son muy pocos los días en que no leo un poco de Dante. Me acompaña constantemente, constantemente».

Como los copistas se acercan a sublimes voces procurando encontrar su propia voz,  así algunos escritores avanzan por la selva de las lenguas y otros escuchan – antes de comenzar-  el tono de muchos de sus antepasados.

(Imágenes.-1.-Paul Cézanne.-retrato de Gustave Geffroy.-Museo D`Orsay/ 2.-Man Ray.- autorretrato.-1900/ 3.- Thomas Pole.-Bristol.-1805-1806.-in the library.-Bridgeman Art Library.-Bristol City Museum and Art Gallery)

DULCES

«El dulce no es, propiamente, un alimento – opina Alberto Savinio en su «Nueva enciclopedia» (Acantilado)- El dulce estimula más la fantasía que el estómago: ese ángulo recóndito de nuestra fantasía que se inspira en la voluptuosidad de los sabores. Los hombres que carecen de fantasía de este tipo consideran al dulce un añadido inútil, una superfluidad, un lujo. En el orden de los alimentos el dulce ocupa el lugar del vicio, y mejor que una lástima cabe decir que es dulcísimo. Y hay razones muy precisas para que el dulce se sirva al final de la comida, porque no aceptamos los dulces sino una vez saciada el hambre, apagada la necesidad. Viva en nosotros el hambre, los dulces y, en general, las sustancias azucaradas, nos repugnan con sólo mirarlas.

(…) Los animales – continúa Savinio -, que no comen más que para alimentarse, rehúsan los dulces. Saborear los dulces exige una inclinación natural por la fantasía y los arrebatos poéticos. El dulce llega al final de la comida de la misma manera que despierta la poesía una vez consumados el drama y la necesidad. El dulce hace olvidar lo que de necesario y, por lo tanto de sombrío y mortal tiene el acto de alimentarse, nos reconcilia con la parte divina de la vida y hace florecer de nuevo en nosotros la risa». En alguna ocasión, en Mi Siglo, he aludido indirectamente al dulce al referirme a la gastronomía y a los cocineros y palabras. Pero de los dulces y de las singulares escenas de pirotecnia celebradas en algunos banquetes se escribió ya desde el siglo XVlll. Grimod de la Reynìere, considerado por muchos como uno de los mejores periodistas gastronómicos que han existido, contaba en su «Manual de anfitriones y guía de Golosos» (Tusquets.-Los cinco sentidos) que a la hora fijada en un banquete » se enciende una mecha cuidadosamente escondida, que dura unos minutos. De repente, el 

templo de azúcar se cubre de fuegos olorosos y de mil colores. Infinitos destellos saltan por los aires. Los invitados, cuyos ojos y olfato gozan al mismo tiempo, se ven bajo una bóveda de estrellas incandescentes. El ruido, el olor y el resplandor del imprevisto espectáculo, causan asombro general que no implica peligro alguno, pues, pese a su resplandor, las estrellas son tan inofensivas que ni los tejidos más ligeros sufren el menor daño. Un postre así, es un verdadero acto teatral y no podría terminarse de manera más deslumbrante y viva un festín suntuoso».

Entonces llegan los dulces – concluye Grimod de La Reynière -» Es la parte más sólida de los banquetes -afirma-, pero habla más a la sensualidad que a la imaginación. Las compotas bien hechas son escasas hoy día, sobre todo desde que casi todos los buenos oficiales se han hecho confiteros. Sin embargo, no pueden faltar en un postre bien organizado. Tampoco deberían olvidarse los elegantes acantilados repletos de golosinas, tipo de arquitectura comestible en la que sobresale el célebre Rouget. Los suyos son verdaderamente pintorescos y vivos calcos de la naturaleza. Altos platos cubiertos de confituras secas y bombones, frutas escarchadas al caramelo (….) La pastelería es a la cocina lo que las figuras literarias son al discurso. Es la vida y el adorno. Una arenga sin retórica y una comida sin pastelería, serían igualmente insípidas».

Las palabras y la gastronomía se unen entonces sobre el mantel. También las anécdotas. Cuenta Grimod de la Reynière que «la golosinería afecta a todas las edades. Pero, como los extremos se tocan en la infancia y en la vejez, se nota más. Un niño, que ya no tenía hambre, se echó a llorar en mitad de un banquete. Se le preguntó por la razón de sus lágrimas y dijo:

– No puedo comer más.

– ¡Pues mételo en tus bolsillos! – le dijo bajito su vecino.

– Ya están llenos – replicó el niño».

(Imágenes.- 1.-Henry Alfred Maurer.-1905- The State Hermitage Museum/ 2.-Bertha Wegmann.-1891/ 3.-.-George Goodwin Kilburne/ 4. Luis Meléndez.-bodegón con caja de dulces.-Museo del Prado/ 5.-Bertha Wegmann)

MISTERIOS DE LA CREACIÓN

«Echemos un vistazo sobre los manuscritos de Beethoven explicaba Stefan Zweig en una conferencia pronunciada en Buenos Aires en octubre de 1940 -¡ Qué contraste tan sorprendente nos ofrecen! (…) He aquí, primero, sus anotaciones de bolsillo, que siempre llevaba consigo en sus amplios faldones y en los que de vez en cuando trazaba unas cuantas notas con un gran lápiz grueso – un lápiz como, por lo demás, sólo suelen usarlo los carpinteros. Le siguen otras notas que no tienen relación alguna con las anteriores; en esos libros de trabajo de Beethoven todo forma un caos tremendo; es como si un titán hubiera tirado bloques montañosos, impulsado por la ira. (…) Los contemporáneos nos han dado noticias claras sobre su modo de trabajar. Corría horas enteras a campo traviesa, sin fijarse en nadie, cantando, murmurando, gritando salvajemente, ora marcando el ritmo con las manos, ora lanzando los brazos al aire en una especie de éxtasis; los campesinos que de lejos le veían le tomaban por un loco y le esquivaban con cuidado. De vez en cuando se detenía y registraba con el lápiz unas cuantas de esas notas, apenas legibles, en su cuadernillo de apuntes. Luego de haber llegado a su casa, se sentaba a su mesa y trabajaba y componía poco a poco esas ideas musicales aisladas. En tal estado surgía otra forma del manuscrito, hojas de un tamaño mayor generalmente escritas ya con tinta y en que se presenta la melodía con sus primeras variaciones». 

Así va adentrándose Zweig en los recovecos de «El misterio de la creación artística» (Sequitur) analizando a célebres y variados artistas.  Stefan Zweig, en ese largo mes que pasa en Buenos Aires, sin que el escritor, adulado y aplaudido encuentre las satisfacciones del amor propio de otras veces, quiere penetrar en ese mundo que él define así :» de todos los misterios del universo, ninguno más profundo que el de la creación». «Schubert – comenta por ejemplo -podía estar sentado con unos amigos en una habitación, hojear un libro y encontrar en el mismo una poesía, levantarse de pronto, dirigirse a una pieza contigua y volver al cabo de diez o quince minutos (…); se sentaba entonces al piano y tocaba para los amigos la canción que acababa de componer, uno de aquellos lieder que aún hoy se cantan en todos los países».

La mirada divulgadora y precisa de Zweig nos recuerda también que «Leonardo dedicaba a un solo cuadro, su Monna Lisa, dos o tres años, una sola hora o dos por día, y algunos días ninguna, porque deseaba reflexionar primero sobre cada detalle, cada matiz. Holbein y Durero trazaban bosquejos al lápiz y medían la tela con el compás antes de colocar el primer trazo de color, y necesitaban meses enteros para concluir un cuadro, que no por ello era más perfecto que uno de Goya o de Frans Hals, quienes en pocas horas retenían de modo inolvidable la imagen del ser humano».

«No basta que el artista esté inspirado para que produzca. – concluye el escritor austriaco – Debe, además, trabajar y trabajar para llevar esa inspiración a la forma perfecta. La fórmula verdadera de la creación artística no es, pues, inspiración o trabajo, sino inspiración más trabajo, exaltación más paciencia». Cuestiones que en más de una ocasión han aparecido en Mi Siglo.

(Imágenes.-1.-Steef Zoetmulder.-1944/ 2.-Robert Motherwell.-1960/ 3.-Bill Brandt.-1948/ 4.-The Faience violin.- One of the Masterpieces of  Rouen Faicence.-foto Petiton.- Rouen Museum)

CINCO AÑOS DE «MI SIGLO»

Se cumplen hoy cinco años de «Mi Siglo«.

Sumando las lecturas que vienen desde Blogger y desde WordPress, este post, que hace el número 1.156, alcanza un millón doscientas diez mil visitas y hoy, naturalmente, esta entrada no puede estar sino dedicada a los agradecimientos. En los cinco años de vida de este blog los caminos de Internet me han traído mezclados muchos nombres desconocidos y conocidos que se han ido haciendo muy amigos. Se hace casi imposible confeccionar una lista en la que se den las gracias a todos. A algunos los nombré ya aquí en otras ocasiones; otros quedan ahora incorporados. Gracias por tanto a Daniel Utrilla en Moscú, a los italianos responsables de “MFLarte”, a varias Carmen, Lilianacuv3Amparo Morán, Natalia, Mercè, Leon Alvarez  Arteaga, Mis objetos preciados,  Ángel DuarteEnrique MF y  “Carmina blog“,José María MatásJos PetitFrancisco Doña,”Tiempo para la memoria“, Angelina, Noemí Martin Santo, José M. Martínez, Javier, Luz, C.C Rider, Karmen, “Ana tirando del hilo”Sandro Oramas, “La noticia y yo“, Mariàngela VillalongaMaty, Nicole, Solange, AlenaMaríaAurora PimentelCarmen ManzaneraJuanma BlazquezAlejandro, Juan Pedro desde “Una temporada en el infierno“, Shant Baghramian y Vane Galstian desde “Papier de Liberté“,Faycal desde “”Shgaga“, Juan José desde “Scriptor.org“, Antonio Ayuso, Don Cogito, Luis Rivera, Avelina, Dolors, GasolineroFernando Valls, Enrique, Vagabunda, Noelia,”Músicaymás“, Georgia, Angie,” Mis objetos preciados“, Almudena, DavidMontseLola, Jessica, “Ars Vitae“, Arancha, Luis, María, Cordelia, Amando, Javier Gómez,”Bibliotequear“, Joséluis, Nelson,” El maquinista ciego“, Miranda, Darío Lodi, J. Moreno, Isabel, Berenice,“Eltornaviaje“, Pilar, Patricia, Ioana,”Arte y artistas”, Felipe Hernández, Helen,”Espéculo“, Lola, Enrique, “El jalabí rosado“, Joselyn, Julio,nozeon.blogspot. Alicia, Ioanes Xabier,”Entrespinos“, Eduardo, Jose,“Leyendo se entiende la gente”, Lilia, Vicente, Jenny,”Al-juarismi“, Elvira, José Manuel Mora, Angel Feliciano,“Click en educación“, Damian, Jesús,”Sgironaroig“, Laura, Juanjo Muñoz, Gabriel,”El avión de papel“, Alexandra, Diego,Sandro, Manuel Faliero, Rhaida, José Antonio, Armando,”Sdel biombo”, Aliux, Luisa, Miguel Ángel, …

Quiero igualmente agradecer a los lectores de ArmeniaMarruecos, Israel, a los de Irán, Macedonia, Turquía, Australia, Corea, Eslovenia, Vietnam, India, Canadá, Serbia, Croacia, Japón, China, Rusia, Polonia, Pakistán, Países Bajos, Bélgica, Alemania, Inglaterra, Italia, Cuba, Grecia, Egipto, Taiwan, Argelia, Albania, Hungría, y a tantos otros, sin contar los países sudamericanos – de modo especial los lugares de Cundinamarca (Bogotá) y Villahermosa (México) – . Igualmente a muchos sitios de Estados Unidos – especialmente Mountain View (California) – o de Europa, y a todos en general por la fidelidad con la que acuden a leer Mi Siglo.

(Imagen: Eva Löfdahl.-1981.-Moderna Museet.-arttattler)

CAFÉ GIJÓN

«El café no es ningún lugar determinado, ni es tampoco el conjunto de locales a los que se denomina cafés – decía Julio Camba .-Usted puede destruir todos estos locales mañana mismo y no dejar ni un solo cafetal en la tierra, que allí donde haya iniciados, la institución Café seguirá tan firme como si tal cosa».

«En el Café – contaba RAMÓN en «Pombo» – se escribe mejor y frente a todos los aspectos de las cuestiones. La fuerte luz de los Cafes, luz de teatro en que se puede escribir, cae sobre el blanco del papel dándole una conciencia superior, porque en esa luz de los Cafés hay un trasunto de las almas de los demás confundidas en un aglomerado ameno y vivo.(…) Sin cuántos Cafés esenciales nos hemos quedado y se han quedado, esos hombres que no pueden consolarse de que haya desaparecido su Café y vagan por la plaza o la calle en que el Café estaba, pareciendo ladrones que miran el fondo de las tiendas que antes fueron Cafés, y por cuyas puertas necesitan pasar al ir al otro Café».

No hace muchas semanas hablé aquí indirectamente del «Gijón«. Hoy lo evoco de nuevo en el día en que ha llegado una buena noticia a ese histórico Café madrileño)

(Imágenes:- 1.-Café Gijón.-foto JJP.-2012/ 2.-Francisco Ayala, en la terraza del Café Gijón, en 1930)

SONREIR EN UN BLOG (6) : TOSES EN EL TEATRO

En varias ocasiones han aparecido en Mi Siglo distintas variaciones sobre la sonrisa y el humor.

«En aquellos tiempos- contaba Miguel Mihura en sus «Memorias» al hablar del teatro – no se oían esas tosecillas ridículas que se oyen ahora, tan contenidas y discretas. Entonces se tosía virilmente, a todo toser, y muchas noches las toses eran tan fuertes, que había que suspender la representación y darla al día siguiente, por la mañana, si hacía buen tiempo. Y la causa de esto es que la afición al teatro era tan grande, que no sólo asistían a las funciones los que estaban acatarrados, sino también los que tenían bronconeumonía, pulmonía, apendicitis, tos ferina y otras enfermedades terribles. Y en muchas se veían enfermos gravísimos tapados con mantas hasta los ojos, y en algunos palcos había moribundos, asistidos por el médico y rodeados de su familia, que no dejaba de darles jarabes y medicamentos.

El teatro entonces sí que valía la pena».

(«El humor -explicaba Mihura – es verle la trampa a todo, darse cuenta de por dónde cojean las cosas; comprender que todo tiene un revés, que todas las cosas pueden ser de otra manera, sin querer por ello que dejen de ser tal como son, porque esto es pecado y pedantería»)

Como decía la señora Gamp, el personaje de Dickens – y así lo recuerda Paul Johnson en su libro sobre  los «Humoristas» -,» qué maravilloso es, cuando se vive en constante lamento, que alguien te haga sonreír».

Quizá por todo eso, dados los tiempos que vivimos, conviene que de vez en cuando asome una sonrisa en un blog.

(Imágenes.- 1.-Everett Shinn.-1908.-Museum of American Art.-Nueva York/2.-Mary Cassatt.-1878 – Museo de Bellas Artes.-Boston)