LOS HUMORISTAS

fantasía.-5gyy.-dibujos.-humor.-David Fleischer.-1933.-Elephinks Silvester

“Sabemos qué es lo que hace reír a la gente. Lo que no sabemos es por qué se ríen”, dijo W. C. Fields, que durante sesenta años divirtió a la gente desde el escenario, la radio y las películas y que Paul Johnson en su volumen, “Humoristas” (Ático de los libros) quiere recordar. Sobre esta obra hice ya alguna referencia en Mi Siglo y sobre el humor y la risa, y desde enfoques muy distintos, hablé aquí en varias ocasiones.

gentes.-edcv.-René Magritte.-el espíritu cómico.-1928

Johnson reúne numerosas anécdotas sobre el reír a lo largo de la Historia y entre otras muchas destaca la del oficial al mando del regimiento Totenkopf de los húsares, antes de la Primera Guerra Mundial, que, molesto de la forma en que reían sus subordinados, convocó a todos los oficiales de rango inferior a capitán en la antesala del comedor de oficiales y les arengó así:

“Ustedes, los oficiales jóvenes, ríen de una forma que no me gusta ni voy a permitir. No quiero oír de ustedes risitas, risas ahogadas ni carcajadas. No son ustedes comerciantes, judíos o polacos. Un oficial de caballería sólo puede reír de una forma: con risa corta, afilada y masculina. Así : ¡Ja! ¿Me escuchan ustedes? ¡Ja! No toleraré ninguna otra risa. Ahora, quiero oír a todos ustedes ensayarla. Uno, dos tres, ¡ Ja! ¡Vamos, quiero oírles! Uno, dos, tres ¡Ja! Así está mejor. Ahora, otra vez, todos juntos. Uno, dos, tres, ¡Ja! Sigan practicándola entre ustedes. ¡Pueden retirarse!”.

Autographs On Set

El encadenamiento de opiniones sobre el humor, lo cómico, la risa y los humoristas se ha ido enlazando de un modo u otro con Bergson, Pirandello y tantos otros, y la voz de Ionesco ha querido participar también a su modo de tales enfoques. En sus “Notas y contranotas” (Estudios sobre el teatro), Ionesco reconoce que no se da del todo vencido por el gran desasosiego de la vida “y si, como espero, logro en la angustia y a pesar de la angustia introducir el humor – síntoma feliz de la otra presencia  – el humor es mi descarga, mi liberación, mi salvación. (…) Lo cómico me parece ser la expresión de lo 

humor.-ttbbnn.-Charles Chaplin el 11 de abril de 1915.-taringa. net

insólito. Pero lo insólito no puede surgir, a mi juicio, sino de lo más opaco, de lo más cotidiano, de la prosa de todos los días, siguiéndola hasta más allá de sus límites. Sentir lo absurdo de lo cotidiano y del lenguaje, su inverosimilitud, es ya haberla superado; para superarla, primeramente, hay que introducirse en ella. Lo cómico es lo insólito puro, nada me parece más sorprendente que lo trivial; lo suprarreal está ahí, al alcance de nuestras manos, en la charla diaria.

humor.-rvgyu.-risa.-Einstein.-ojocientifico com

(Imágenes:- 1.-David Fleisher.-1933.-elephinks silvester/ 2.-René Magritte.-el espíritu cómico- 1928/ 3.-Laurel y Hardy firmando autógrafos-1932/ 4.  Charles Chaplin el 11 de abril de 1915.-taringa. net/ 5.-Einstein.-ojo científico)

FIGURAS DE GIACOMETTI

pintores.-yybbhh.-escultura.-Giacometti.-El Palacio a las cuatro de la mañana-1932-1933-Museo de Arte Moderno.-Nueva York

Contaba Alberto Giacometti que su obra el “Palacio a las cuatro de la mañana”, delicada estructura de varillas de madera, cristal, alambre y cuerda, fue gradualmente tomando cuerpo en su mente durante el verano de 1932, y en otoño “era tan real que su ejecución en el espacio no tomó más de un día”. El sueño del soñador – comenta el historiador del arte George Heard Hamilton -se hizo visible en tres dimensiones. Un ejemplo más del proceso creador – la lenta elaboración en la mente del artista – y la rápida ejecución final.

pintores.-66tgbb.-Alberto Giacometti

La figura humana de Giacometti cuando desciende rápida las escaleras de su taller parisino ya lleva el proyecto de esas otras figuras alargadas y esbeltas que él compondrá trabajando directamente con yeso sobre una estructura de alambre. En varias ocasiones he hablado de Giacometti en Mi Siglo. Ahora, una exposición en Madrid, nos acerca de nuevo a esos perfiles escultóricos, cercados por el aislamiento del vacío, que parecen andar solitarios y únicos presidiendo sus propios espacios.

gentes.-uuyttb.-Albert Giacometti.-Mart Engelen

“Estamos en el reino de lo infinitesimal – dijo de él Jean Cassou – y basta un microscópico espesor de la forma para que pierda su naturaleza arácnida, para que se desnaturalice, y un microscópico desplazamiento para romper su equilibrio. Esas fantásticas criaturas de Giacometti se mueven en un espacio tan particular que puede ser para nosotros el mundo de  Liliput. Ellas mismas suscitan su espacio, extendiendo su alcance, sus medidas, sus distancias, y hay que reconocer que es a ellas y no a nosotros a quienes pertenece ese espacio. Arte de líneas de fuerza, y de líneas de fuerza reducidas a su rigor más delgado, el de un hilo.”

Giacometti.-e4ffb.-Chase Manhattan Plaza.-Mujer grande ll, 1960.-Kunsthaus.-Zurich

(Imágenes:- 1.-Giacometti.-el palacio a las cuatro de la mañana.-1932.33.-Museo de Arte Moderno de Nueva York/2.- Giacometti en su estudio/3.- Giacometti..- mart engele/- 3.Giacometti.-chase manhattan.- plaza.-mujer grande ll.-1960.-kunstaus.-Zurich)

VISIONES DE NUEVA YORK

estaciones.-87gg.-invienro.-nieve.-Nueva York 1940.-Frank Navara

” En el crepúsculo encantado de la metrópoli algunos días la soledad se volvía obsesiva, e incluso la sentía en otros, empleados jóvenes y pobres que mataban el tiempo delante de los escaparates y esperaban la hora de cenar solos en un restaurante; empleados jóvenes que, al anochecer, desperdiciaban los momentos más maravillosos de la noche y de la vida.– así leemos en El gran Gatsby del que hace pocos días hablé en Mi Siglo -.

ciudades.-499k- Nueva York 1950.-Eve Arnold

A las ocho, otra vez, cuando la calzada en penumbra de las calles Cuarenta se llenaba de la agitación de los taxis, en filas de cinco, que iban a la zona de los teatros, sentía una opresión en el corazón. Se unían las siluetas en el interior de los taxis a la espera de emprender la marcha, cantaban las voces, chistes que yo no oía provocaban risas, y cigarrillos encendidos trazaban ininteligibles espirales. Imaginando que yo también corría hacia la alegría y compartía su entusiasmo más íntimo, les deseaba lo mejor.”

ciudades.-55r.-Nueva York.-1957-1958.-foto de W Eugene Smith

“Toda la noche los grandes edificios permanecen callados y vacíos – leemos igualmente en “Manhattan Transfer” -, sus millones de ventanas apagadas. Babeando luz, los ferries devoran su camino en el puerto de laca. A medianoche los trasatlánticos expresos de cuatro chimeneas zarpan de sus muelles luminosos para hundirse en la oscuridad. Los banqueros, con los ojos legañosos, oyen, terminadas sus conferencias privadas, los aullidos de los

ciudades.-33vv.-Nueva York.- Elliott  Erwitt.- 1955

remolcadores cuando los vigilantes, gusanos de luz, abren las puertas laterales. Se instalan refunfuñando en el fondo de sus limusinas y se dejan llevar rápidamente hacia la calle cuarenta y tantos, calles sonoras, inundadas de luces blancas como el gin, amarillas como el whisky, efervescentes como la sidra.”

ciudades.-96gg-Nueva York.-Park Avenue.- Johann Berthelsen

Son dos de los ejemplos que Luis Goytisolo comenta en su libro de ensayos “Naturaleza de la novela” (Anagrama) en el que, hablando de la narrativa norteamericana del siglo XX,  une el auge de la arquitectura y el poderío simbólico de los rascacielos de la gran ciudad con estos seres que Scott Fitzgerald y John Dos Passos ponen a andar- entre trepidantes y nostálgicos – por las calles de Nueva York. “El gran Gatsby”, dice Goytisolo, podría mantener su influjo sobre otros novelistas y “La hoguera de las vanidades” de Tom Wolfe llegaría a ser el mejor ejemplo. (…) Los rasgos de esta sociedad regida por la codicia y la vanidad, Scott Fitzgerald los captó antes de la Gran Depresión.”

ciudades.-8uu88.-Nueva York en invierno.-Stow Wengenroth.-Brooklyn.-1959.-Smithsonian Ameican Art Museum

La novela de las ciudades y la ciudad de las novelas – Proust y París, Joyce y Dublín, Döblin y Berlín, Butor y Bleston, entre otros – han sido estudiadas y enlazadas por Jean-Yves Tadié, al que alguna vez me he referido. Nueva York ocupa entre todas esas ciudades un puesto destacado. Sus múltiples versiones literarias configuran todo un mundo.

(Imágenes:- 1.-foto Frank Navara.-1940/ 2.-Eve Arnold.-1950/3.-Eugene Smith.-1958-1959/4.-Elliott Erwitt.-1955/5.-Nueva York.-Johann Berthelsen/6.-Smithsonian-1959.-american art museum)

¿CREES QUE TÚ MISMA PUEDES ESCRIBIR UN LIBRO?

escritores.-tyhh.-Karen Blixen.-Isak Dinesen.-1920

“Entre los somalíes, entre los masai – así se lee en la entrevista a Isak Dinesen que recogió “The Paris Review”  -, la baronesa fue una gran doctora, una cazadora merecedora del título de “Reina Leona”  pero a quien se sospechaba incapaz de escribir un libro. La duda era dirigida por su joven criado Kamante:

“- Msabu, ¿crees que tú misma puedes escribir un libro?

Le respondí que no lo sabía.

Para figurarse una conversación con Kamante hay que imaginarse una pausa larga y grávida antes de cada frase, como si tuviera una profunda

responsabilidad. Todos los nativos son maestros en el arte de las pausas y de este modo dan perspectiva a una discusión. Kamante hizo una pausa así,  y luego dijo:

– Yo no lo creo.

escritores,.44fvv.-Isak Dinesen -Karen Blixen y Kamante.-artnet

Yo no tenía a nadie con quien hablar de mi libro: así que dejé a un lado mi papel y le pregunté por qué no. Descubrí que había estado pensando en aquella conversación previamente y que se había preparado para ella; tenía detrás suyo la mismísima Odisea y la depositó sobre la mesa.

– Mira, Msabu, éste es un buen libro. Está unido de un extremo a otro. Hasta si lo levantas y lo sacudes con fuerza no se hace pedazos. El hombre que lo ha escrito es muy listo. Pero lo que escribes – prosiguió con una mezcla de desprecio y de amable compasión – está un poco ahí y otro poco allá. Cuando la gente se olvida de cerrar la puerta, el viento lo mueve, se cae al suelo y entonces te enfadas. No será un buen libro.

Le expliqué que en Europa lo juntarían todo”.

“De lo que Kamante verdaderamente dudaba es de que un blanco pudiera crear una narrativa como la propia, oral, con la complicidad del viento”.

escritores.-ttb.-Peter Beard sobre Karen Blixen,-. artnet

“Todo se convertía en un pretexto para inventar una historia – decía de Karen Blixen su sobrina Ingeborg, y así lo relata Sandra Petrignani en “La escritora vive aquí” (Siruela) – . Y siempre era muy clara y precisa. Nunca aburrida. Una mujer especial, yo la adoraba. Tenía unos ojos muy oscuros, muy bonitos. Le venían de su madre. Sus estados de ánimo me sorprendían, pero no los temía como les sucedía a casi todos. Era sarcástica, y si se aburría, se convertía en una hiena. “Diviérteme, dime todo lo que ha pasado. ¿Has estado en alguna fiesta? ¿Quién estaba? ¿De qué habéis hablado? ¿Quién estaba sentado a tu lado? No podías responder de manera vaga o distraída. Ella quería todos los detalles. Pero todo ese interés hacía que te sintieras importante.(…) Uno de los criados a quien más cariño cogió en África, Kamante, resultó ser cocinero original y de gran clase”.

Isak Dinesen.-rdvv,.Peter Beard.-Fahey.-Klein Gallery.-artnet

“Los leones – decía -, cuyo rugido es como “el tronar de los rifles en la oscuridad“, se convertirían para ella en el símbolo del físico perfecto. En “Memorias de África” mira fascinada sus cuerpos desollados: “ni una sola partícula de grasa superflua“, sólo músculos tensos y potentes. “Elegantes hasta los huesos”. Y sobre los elefantes escribió en “Daguerrotipos“: “es fútil preguntarse para qué sirve un elefante: se cumple en sí mismo, con su cola delante y detrás”.

“En realidad – le había respondido ya a Clara Svendsen en una entrevista – tengo tres mil años, y he cenado con Sócrates, como ya hace tiempo recordé  en Mi Siglo.

(Imágenes.-1.- Karen Blixen.-1920.-caribarao.org/ 2.-Karen Blixen y Kamante.-artnet/ 3 y 4.- Peter Beard.-artnet) Peter Beard.-Fahey/ Klein Gallery.-artnet)

OFICIO DE LECTOR

lectura.-7jjn.-André Kertész.-1959

“El autor sólo escribe la mitad del libro, de la otra mitad debe ocuparse el lector“. Con esta cita de  Joseph Conrad se abre el excelente volumen de Caballero Bonald “Oficio de lector” (Seix Barral), cálido repaso a las lecturas de toda una vida, lecturas que cabalgan entre la inquietud y la quietud. Inquietud siempre de leer, quietud del remanso y la distancia. Francine Prose, confiesa en “Cómo lee un buen escritor(Ares y Mares) una

lectura.-yunm.-Andre Derain.-1935 reflexión ante sus clases de escritura creativa: “Tengo estudiantes ahora que nunca leyeron nada, y yo no puedo entender por qué quieren escribir“. Y Darío Villanueva, al comentar esta obra de Caballero Bonald, recuerda las palabras de Gabriel Zaid: “el problema del libro no  está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir.”

lectura.-5ybbn.-Wilhelm Hammershoi

En más de una ocasión he hablado aquí de Caballero Bonald. Y en muchas más me he referido a la lectura. Es la defensa de la lectura, de la que hablaba Pedro Salinas en “El defensor”. Leer por leer, lectores puros según el gran texto de Péguy . Nueva página inolvidable: la de Proust y la lectura en voz baja. Otra página más: Lectura a elefante. La atracción por la lectura la condensa Cervantes en El Quijote cuando dice: “Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles...”, y luego la lectura depurada, que se transforma al cabo de los años en reelectura, en acompañamiento de los

escribir.-4dwws.-lectura.-Christopher Thompson.-

maestros. “Aun soy capaz de sentir – dice Caballero Bonald sobre el Quijote – la emoción que me proporcionó ese acercamiento a la gran novela. (…) La lectura del Quijote siempre supone una nueva aventura, porque siempre proporciona al lector un rasgo, un matiz – literario, crítico, irónico, moral, paródico, sociológico – que a lo mejor no había sido descubierto hasta

lectura.-4bn.-Armand Schönberger.-1885-1974

entonces o no había sido apreciado del todo anteriormente. Ése es uno de los más sugestivos atributos de una de las grandes creaciones universales de la imaginación literaria”.

Oficio de escritor, sí. Pero paralelamente oficio de lector, que hará al escritor enriquecerse cada día.

(En el día en que le entregan a José Manuel Caballero Bonald el Premio Cervantes)

lectura.-rtbbn.-Oficio de lector.-Caballero Bonald

(Imágenes:- 1.-André Kerstész.– 1959/ 2.-André Derain.-1935/ 3.-Wilhelm Hammershoi/ 4.-Christopher Thompson-Albemarle Gallery/ 5.-Armand Schönberger/ 6.-portada de “Oficio de lector”)

VIEJO MADRID (31) : INCIDENTES DE VALLE – INCLÁN

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De Valle- Inclán he hablado varias veces en Mi Siglo. Pero cuando paseo ahora por Madrid y me detengo a fotografiar la fina estatua del escritor en el Paseo de Recoletos, casi enfrente a la Biblioteca Nacional y a dos pasos del “Café Gijón“, me llegan los ecos de sus palabras el 28 de diciembre de 1927 reogidas en el “Heraldo de Madrid“. Aquella mañana en la Audiencia había comenzado la vista de la causa instruida contra Don Ramón por un jaleo que suscitó en el teatro Fontalba durante el estreno de “El hijo del diablo” de Joaquín Montaner.

Cama,.6hh,-.Pérez de Ayala, Valle Inclán, Juan Belmonte.-elpais com

“El presidente – así lo cuenta “El Heraldo de Madrid” – se dirige al señor Valle- Inclán y le ordena:

– ¡Levántese, procesado!

Valle- Inclán, que se acaricia suavemente la barba con su única mano, responde sin moverse:

– Estoy bien así.

Se producen murmullos entre el público, y el presidente, agitando la campanilla, exclama:

– Procesado. ¡Levántese! ¡ Se lo ordeno!

El defensor interviene:

– El  procesado padece una crisis reumática…

– ¡No! ¡No! – le interrumpe airadamente el señor Valle – Inclán -¡No! ¡Falsedades, no! ¡Yo no soy un golilla para decir embustes! No tengo reúma. Lo que pasa es que no me parece bien levantarme…

(…) Más adelante, continúa el interrogatorio.

– ¿Cómo se llama usted?

– ¿Y usted?

El público ríe a carcajadas y el presidente golpea fuertemente la mesa con la campanilla.

– ¡Procesado!

– Compréndalo – dice sonriendo el procesado -, compréndalo. Es menos absurdo que le pregunte yo a usted cómo se llama que no que usted me lo pregunte a mí.

El señor Valle-Inclán, indicando con un ademán al público, añade:

– Todos estos señores conocen perfectamente mi nombre, y, en cambio, el de usted estoy seguro que…

– ¡Orden! ¡Orden!.”

escritores.-rtbn.-Valle Inclán.- con Josefina Blanco y una de sus hijas

Si esto es auténtico y quedó recogido en los periódicos, la mezcla de anécdotas verídicas y anécdotas apócrifas que Gómez de la Serna quiso utilizar en su biografía de Valle queda vertida en este otro episodio.

Muy cercano el ascenso al poder del general Primo de Rivera, a Valle se le impuso una multa de 250 pesetas por escándalo público en el Palacio de la Música. Cuenta Gómez de la Serna que muy de mañana apareció la policía en su casa.

Don Ramón, que casi se acababa de acostar, comenzó a gritar desde la cama:

– ¡ Que se vayan!… Éstas no son horas de detener a nadie…

Los agentes insistieron y entonces don Ramón les gritó:

– Necesito que me traigan un mandamiento judicial, y además yo me levanto más tarde.

Los agentes fueron a pedir nuevas órdenes y el mandamiento apetecido, volviendo al poco rato con el papel sellado y con la orden de levantarle, vestirle y llevárselo.

Don Ramón leyó el papel y oyó las órdenes del ministro:

– Bien; por de pronto, yo no me muevo de la cama…, pueden ustedes venir cuando me levante, y agreguen a ese tiempo las dos horas de sueño que me han quitado.

Los policías aguardaron un largo rato y por fin entraron en la alcoba dispuestos a todo.

– Bueno… Vístanme… Ya lo ha dicho su jefe.

Los policías comenzaron a ponerle los calcetines, pero Valle, impaciente, exclamó:

– Basta, basta… Seguiré vistiéndome yo… Como acto de fuerza ya está bien.

(…) Pronto estuvo vestido, hizo un paquete con libros y muchas cuartillas, “para escribir el Quijote en la cárcel”, y salió para el juzgado.

Allí el juez le preguntó formulariamente:

– ¿Cómo se llama usted?

– ¡ Que cómo me llamo yo! – gritó don Ramón – ¡Habráse visto insolencia parecida…! El que no sabe cómo se llama usted soy yo.

Entonces el juez, irritado, no le perdonó ninguna de las preguntas rituales:

– ¿Su profesión?

– Escritor. ¿No lo sabía usted?

– ¿Sabe leer y escribir?

– No.

-Me extraña la respuesta – dijo el juez con sorna.

– Pues más me extraña a mí la pregunta… Y ya no voy a responder más… Mande llamar a sus esbirros y que me den tormento.

El juez sonrió y acortó el acta mandándole a la cárcel, donde don Ramón estuvo quince días exactos.”

escritores.-bimnm.-Valle Inclán.-cervantes

(Imágenes:- 1.-estatua de Valle- Inclán en Madrid.-paseo de Recoletos.- foto JJP.-13 abril 2013/2.-Valle-Inclán junto a Ramón Pérez de Ayla y Juan Belmonte.-elpaís. com/ 3.-Valle- Inclán junto a su mujer y su hija Concha en el salón de su casa/4.-Valle-Inclán.-Centro Virtual Cervantes)

LECCIONES DE PAUL KLEE

figuras.-21saa.-Paul Klee.-1923.-coleción privada.-Kunst Artistes Sociedad de Derechos ARS.-Nueva York

“Pinté muy temprano en las afueras de la ciudad, una luz ligeramente difusa, suave y clara. No había niebla. – escribe Paul Klee en su Diario el 16 de abril de 1914,  en Túnez -(…) Por la noche, a vagar por las calles. Llegamos a un café en la acera. Era un anochecer de colorido tenue a la vez que bien definido. Virtuosos de juegos de mesa. Una hora feliz. (…) Dejo ahora el trabajo. Me siento tan profunda y suavemente compenetrado con el ambiente, lo siento y me siento seguro, sin esfuerzo. El color me tiene dominado. No necesito buscarlo fuera. Me tiene para siempre, lo sé bien. Y éste es el sentido de la hora feliz: yo y el color somos uno. Soy pintor“.

jardines.-67nnj.- Paul Klee.-1914.-recuerdo de un jardín

Estas palabras, calificadas por muchos especialistas como jubilosa epifanía, marcan un rumbo y un destino en el artista. De los apasionantes “Diarios” de Klee ya hablé en Mi Siglo al referirme a las relaciones entre pintura y música. Al día siguiente de ese “descubrimiento” – el viernes 17 de abril – Klee escribe: “Por la mañana volví a pintar en las afueras de la ciudad, cerca de la muralla, sobre un montículo de arena. Luego caminé solo, porque me sentía demasiado pleno; salí por un portal, hacia unos árboles. Rarezas y rareza. Ya cerca descubrí que se trataba de un pequeño parque. Un estanque lleno de plantas acuáticas, ranas y tortugas. Regresé a través de los jardines llenos de polvo de la ciudad, y pinté de pie una última acuarela”.

figuras.-5fyyu.-Paul Klee.- viento Sur en el jardín de Marc-,.1915

Paul Klee pinta y a la vez- a lo largo de su vida-  imparte lecciones. En 1924, en Jena, dirá: “El artista penetra las cosas que la naturaleza le coloca, ya formadas, ante su vista. Cuanto más en profundidad mira, tanto más fácilmente relaciona los puntos de vista de hoy con los de ayer, y tanto más se graba en él, en lugar de la imagen definida de la naturaleza, la imagen esencial de la creación como génesis. Él se permite también pensar que la creación no puede estar hoy enteramente terminada, y extiende, así, esta acción creativa del mundo del pasado al futuro.

teatro.-5ggy.-Paul Klee.-máscara del actor.-1924.-colección MONA

Ahora la Fundación Juan March, en Madrid, ofrece el legado pedagógico del artista suizo que fue maestro de la Bauhaus durante diez añospresentando sus “aportaciones para una teoría de la forma pictórica” (Notas de clase)

pintores.-bgb.-Paul Klee.-esta flor quiere desaparecer.-1939

Pinturas y lecciones a la vez en uno de los artistas más sugerentes.

(Imágenes:–Paul Klee.: 1-1923.-colección privada.-Kurnst Artistes Sociedad de Derechos ARS,.Nueva York/ 2.-recuerdo de un jardín.-1914/3.- viento sur en el jardín.-1915/4- máscara del actor.- 1924.-colección MONA/ 5 -esta flor que quiere desaparecer.-1939)

AMISTAD DE LOS LIBROS

libros.-4wwcv.-Agnolo di Cosimo.-Retrato de Lucrezia Panciatichi.-detalle.-1545“La amistad de los libros es una imitación atenuada de la amistad de los hombres” – recordaba Alfonso Reyes. Siglos antes Lope ya se había pronunciado: “Es cualquier libro discreto, un amigo que aconseja y reprende en secreto“.  De “La amistad en la vida y en los libros” – el interesante volumen del argentino Ricardo Sáenz Hayes – ya hablé en Mi Siglo. También de las primeras lecturas de algunos escritores: Naipaul, por ejemplo, de la influencia

libros.-134.-Karen Kilimnik

de los libros en su vida. Y sobre la lectura y su necesidad para el hombre Harold Bloom, entre muchos otros, evocaba que leemos a Shakespare, Dante, Chaucer, Cervantes, Dickens y demás escritores de su categoría porque la vida que describen es de tamaño mayor que el natural. “Éste es, pues, el mérito de Shakespeare decía Samuel Johnson en el prefacio a sus obras teatrales -: que sus dramas son el espejo de la vida; que aquel cuya mente ha quedado enmarañada siguiendo a los fantasmas alzados ante él por otros escritores pueda curarse de sus éxtasis delirantes leyendo sentimientos humanos en lenguaje humano, mediante escenas que permitirían a un ermitaño hacerse una opinión de los asuntos del mundo y a un confesor predecir el curso de las pasiones”.

libros.-6ggb.-Sylivia Beach en su librería de París

Cuando los escritores principiantes llegan a preguntarse alguna vez por qué escribir, parece que resonaran las palabras del italiano Gesualdo Bufalino: “Se escribe para recordar, para ser recordado, para vencer la amnesia, el silencio, el agujero oscuro del tiempo. Se escribe también para no morir, para durar. Se escribe como medicina, para consolarse, para consolar. Para volver inofensivo al dolor. Se escribe para ser feliz, se escribe para testimoniar, para dejar testamento de uno. Se escribe para jugar. Se escribe para darle un sentido a la insensatez del mundo. Para evocar. Para bautizar las cosas, para prorrogar la vida, para persuadir, para seducir. Para profetizar. Para lavarse el corazón. Para conocerse, para saber quién somos”.

libros.-eewb.-Bronzino.-detalle del Retrato de un hombre joven.-1530

Y cuando los lectores principiantes llegan a preguntarse alguna vez por qué leer, parece que resonaran entonces estas palabras de Harold Bloom: “leemos porque no podemos conocer a fondo a toda la gente que quisiéramos; porque necesitamos conocernos mejor; porque sentimos necesidad de conocer cómo somos, cómo son los demás y cómo son las cosas. Hago un llamamiento a que descubramos aquello que nos es realmente cercano y podemos utilizar para sopesar y reflexionar. A leer profundamente, no para creer, no para contradecir, sino para aprender a participar de esa naturaleza única que escribe y lee.

libros.-789.-Paris.-La Librairie de la Lune.-Brassaï.-1930

(Imágenes:- 1.-Agonolo di Cosimo.-Retrato de Lucrezia Panciatichi-detalle.-1545.-Galleria Uffizi.-Florencia/ 2.- Karen Kilimnik.-2009/ 3.-Sylvia Beach en su librería de París.-1945.-David E. Scheman/ 4.-Bronzino.-1530/ 5.-Brasaï.-librería de la Lune.-1930)

UNA RUEDA DE PRENSA

figuras.-hbgll.- Lucio Fontana.-1959.-Concepto espacial

(Hay ruedas de prensa que tenemos que seguir casi todos los días y ruedas de prensa en cambio que aparecen de pronto como invención de la realidad – ( es el subtítulo de MI SIGLO) -, fruto de la creación literaria, tal como sucede en estas páginas de mi última novela “Mi abuelo, el Premio Nobel”, tras el momento en que a Dante Darnius – el escritor que todo lo lleva en la cabeza y que nunca ha podido escribir nada en el papel – le conceden el Nobel de Literatura) :

” Como le han dado el Premio Nobel a Dante – se lee en la novela – nos convocan a una rueda de prensa.

–¡A ver! ¡Colóquense ustedes lo más juntos que puedan, lo más apretados que puedan! ¡Los más altos pónganse detrás, por favor! ¡Y al niño delante! ¡Pongan al niño delante!

La foto familiar nos la hacemos los Darnius por fin en el jardín, sobre la tierra del jardín, sobre los bordes de la fuente que aguanta nuestro peso.

Han sido tan reiterativos los periodistas y los fotógrafos queriendo reunir a los Darnius, que aunque no estemos todos, sí ocupamos toda la plataforma de la fuente.

–¡O se acercan ustedes un poco más –nos gritan los fotógrafos desde los extremos, cada uno inclinado detrás de su objetivo–, o no salen todos en la foto!

“¡Es que nos vamos a caer al agua, es que estamos tan apretados ya que nos podemos caer al estanque, es que no nos podemos juntar más!”, decimos a coro.

No nos entienden.

O quizá no quieren entendernos.

Se han apostado fotógrafos a nuestra derecha, al frente, a nuestra izquierda. Nos quieren a todos los Darnius tan apretados, en pie y tan juntos, que vamos a parecer pingüinos.

–¡No se muevan ahora, que así están bien! –nos grita el fotógrafo que está enfrente– ¡A ver, a ver! ¡No se muevan! ¡Miren al cielo! ¡Al pajarito!

Miramos todos los Darnius al cielo, inmóviles bajo el sol. No vemos el pajarito. No pasa el pajarito. ¿Dónde está el pajarito?

–Yo no veo al pajarito, Amenuhka –le digo a mi hermana que posa a mi lado.

–¡No hagas caso! ¡Esa es una frase que siempre dicen los fotógrafos! ¡Tú no hagas caso! –me dice mirando al sol, sin moverse.

Pero de repente, otro fotógrafo a la izquierda nos habla de que también tiene él otro pajarito, de que le miremos fijamente porque encima del estanque ante el que nos quiere retratar, hay otro pajarito.

–¡Miren al pajarito, por favor, miren al pajarito!

–¿Tú crees que ahí sí hay pajarito? –le pregunto a mi hermana mirando al objetivo.

–¡Ya te he dicho que eso es cosa de los fotógrafos! –me replica Amenuhka–. Tú sonríe y no te muevas.

No, tampoco hay pajarito sobre el estanque. Como no lo hay sobre la casa, ni sobre el agua, a pesar de que otro fotógrafo se inclina también detrás de su aparato y levanta su mano en el aire para entretenernos, haciendo con los dedos la forma de un pajarito.

–¡Ya está! ¡Quietos, por favor! ¡Un segundo más! ¡Un momentito más, que vamos a repetirla!

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Yo no sé qué interés podemos tener los Darnius para todos esos fotógrafos, no me lo explico, pero la verdad es que han venido de todas partes para inmortalizar a mi abuelo y parecen empeñados en que quedemos para la posteridad.

–¡A ver, ahora vuélvanse un poco hacia la derecha, que vamos a coger al grupo de perfil!

Casi no nos podemos mover pero intentamos mirar todos hacia la derecha, hacia los árboles, poniéndonos de perfil y dejando que nos tueste el sol.

–¿Tú crees que aún les falta mucho para acabar? –le susurra mi tío Byron al abuelo Dante, molesto por tanto asedio.

Mi abuelo, al que han sentado en el centro del grupo –en el centro del estanque– y que ocupa un gran sillón de mimbre, un sillón amarillo que van cambiando de lugar según cambia la orientación del sol, procura calmar los ánimos.

–Hay que tener paciencia con la prensa. Están haciendo su trabajo.

Cuando terminan con la sesión de fotos, los reporteros vienen hacia nosotros. Cruzan el aire azul para entrevistar­nos.

–Hay que nombrar un portavoz de la familia para la rueda de prensa –dice apresurada mi madre–. No vamos a hablar todos los Darnius a la vez porque no vamos a entendernos. Tampoco va a hablar sólo Dante. A ver, tú, Byron, que tienes buena voz, ¿por qué no nos representas y contestas a la prensa?

Mi tío Byron posee un vozarrón muy potente, su garganta parece una cueva resonante. Yo creo que es una cueva resonante.

–Estoy a su disposición –les truena a los periodistas situados en semicírculo, preparados ya con sus cuadernos, lápices, teléfonos móviles, cámaras, vídeos y grabadoras–. Contestaré a todas sus preguntas.

Los periodistas están inquietos y parecen querer una exclusiva.

–¿Qué es para usted lo maravilloso, señor Byron? –se atreve a interrogar el primero.

–¿De dónde es usted? –le pregunta a su vez un poco retador mi tío.

–Del The Wall Street Journal –contesta nervioso el reportero.

Y mi tío Byron Darnius entonces le explica muy bien con su gran vozarrón, desde la cueva de su profunda garganta, qué es para él –y para todos nosotros, puesto que él nos está representando– lo maravilloso.

–Señor del The Wall Street Journal –le dice–. Lo maravilloso es muy sencillo. Lo maravilloso es vivir, nacer, no caerse en el espacio, reír, soltar una carcajada instantánea, llorar de repente, emocionarse, divertir a los demás, levantar a un niño en el aire, ver que amanece todos los días.

figuras.-5jbv.-Yves Klein.-hoja de oro en el panel.-1961

Los periodistas siguen nerviosos: apuntan, graban, piensan. Está claro que quieren una exclusiva.

–Represento al Times, señor Byron –levanta su mano un espigado pelirrojo–. ¿Puede decirme qué es para usted –o para ustedes, los Darnius– lo fantástico?

De la garganta de mi tío Byron empieza a salir en caracolas la piel de la naranja de la definición de lo fantástico. Da unas vueltas en el aire la corteza de la definición y va cayendo poco a poco, sin romperse, sobre la rueda de prensa.

–Lo fantástico es la alegría, son los regalos, es dominar el dolor, es la amistad, el primer beso, una conversación entrañable, es perdonar y ser perdonados, es el fuego en los troncos en una noche de invierno, es la mirada de un hijo.

Otra mano se levanta entre la nube de periodistas:

–De La Stampa, señor Byron –dice una voz pizpireta y femenina–. ¿Qué es para usted lo mágico?

–Lo mágico es la vida misma –dice mi tío–. Llegar a fin de mes, seguir enamorados, inventar distracciones, ir contra corriente, no aburrirse, descubrir colores en la tarde, crear ilusión, provocar la risa en una mujer, mirar de vez en cuando el cielo, cerrar los ojos escuchando música.

Otro periodista, al que las gafas le cabalgan sobre la nariz, levanta ahora la mano:

–¡Del International Herald Tribune, por favor!

–¡Adelante!

–¿Cuál es la mayor cualidad que debe tener el hombre?

Byron no lo duda:

–La paciencia –contesta rápido.

–¿Y qué es la paciencia? –insiste el reportero de los lentes apuntando la respuesta en su cuadernito.

Entonces mi tío Byron da unos pasos respetuosos hacia el sillón donde está sentado Dante y hace girar a mi abuelo con lentitud. Mi abuelo es la imagen viva de la paciencia. Viste hoy, para la rueda de prensa, un traje de tonos tostados, de los que llevan los abuelos famosos, toques ocres, pliegues del paso de los años– y unos botines pardos que resaltan más su pelo blanco. Viste hoy mi abuelo una chaqueta de color otoño que hace juego con los botines pardos, que a su vez hacen juego con los brazos amarillentos del sillón de mimbre donde se sienta, un mimbre que hace juego con las ondas del pelo de mi madre, con el broche de oro en su gargantilla otoñal, gargantilla que sujeta los pliegues de los años, estrías de años surcando arrugas color café, café que hace juego con el color de las nubes que amenazan tormenta.

–Aquí tienen a la paciencia hecha hombre –le dice Byron al periodista con su gran vozarrón– o lo que es lo mismo, aquí tienen a un escritor convertido en paciencia.

Hace girar un poco más el sillón de mi abuelo y al mimbre del sillón, conforme da las vueltas, se le van poco a poco pegando las nubes, las hojas del sol tostadas en el pelo, los botines y la chaqueta de tonos ocres. Mi abuelo se deja llevar con una sonrisa amable mientras gira en torno a los colores del día.

figuras.-i8i8.-Claus Stolz.-Sonne 68.U .-2003- .photonetgalerie

–¿Y la peor cualidad del hombre? –vuelve a preguntar el periodista.

–A veces, la lengua –contesta inmediatamente Byron Darnius.

Y en un instante hace una demostración del poderío de la lengua. Abre su boca mi tío Byron y hace salir la salamandra de su lengua transformada en un músculo ondulante que se estira en el aire y se arrastra por la atmósfera. Yo nunca he visto tan de cerca el cuerpo de la lengua de mi tío Byron, que es un cuerpo de lengua normal y que vive, como todas las lenguas del mundo, encerrada entre las piedras de los dientes y las rocas de las muelas. Da la impresión de ser inofensiva. Pero de pronto Byron ha debido de hacer un movimiento de ira –un movimiento provocado, un resorte para hacer saltar una chispa– y en la punta de la lengua de mi tío aparecen miles de ojos fosforescentes y enrojecidos, inyectados en rubíes de sangre, y esa extremidad se convierte en un reptil de manchas verdes, quizá un lagarto, no lo sé, sí, parece un ágil y escurridizo lagarto que se está transformando ahora en culebra amarilla, quizá en áspid, no lo sé, sí, ahora ya lo veo bien, ya está fuera de la boca de Byron, es un áspid de manchas pardas y cuello dilatable que hace retroceder a los periodistas.

La voz potente de Byron Darnius hace bailar al áspid en el aire, le hace erguirse y doblarse al golpe de fusta de sus palabras, restallan los insultos, golpean las interjecciones, y el áspid, flameando fuego, avanza hacia los periodistas y les hace otra vez retroceder.

–Ésta es la lengua de la calumnia –dice el áspid alargando su flecha de veneno e intentando tocar el rostro de los reporteros–. Ésta es la lengua de la maledicencia.

¿Pero quién habla? ¿Quién está hablando?

¿Está hablando realmente este animal? ¿Es que acaso un reptil puede hablar?

¿Está hablando de verdad mi tío Byron?

Luego –como una cinta–, plegándose y ondulándose, la lengua de Byron Darnius vuelve a entrar en la boca de mi tío y queda calmada.

figuras.-3nhy.-Shaw Dulaney.-2011

–¿Y la soledad, señor Byron? ¿Qué puede decirnos de la soledad?

Se les ve asustados a los periodistas. Están asustados por el ataque de la lengua, pero necesitan seguir haciendo su trabajo. Yo comprendo que tienen que seguir haciendo su trabajo.

–La soledad es no poder compartir –contesta Byron–. La soledad es no poder cambiar miradas en una habitación. La soledad cae en capas sobre el oxígeno de un cuarto, oprime en planchas vacías, es fría, gélida, interminable. En la soledad no se acaban las horas. La soledad no tiene eco. La soledad está llena de sonidos imperceptibles. La soledad es darse cuenta de que tenemos soledad y no saber qué hacer con ella.

Entonces, desde la última fila de los reporteros se levanta una mano juvenil intentando llamar la atención.

–Señor Byron, cambiando de tema: si usted volviera a nacer y le dieran a elegir, ¿qué escogería? ¿Ser planta, animal o mineral?

–Planta.

–¿Qué planta?

–Nenúfar rojo –dice mi tío Byron.

–Y ahora que ya es usted nenúfar rojo, si pudiera volver a escoger, ¿qué elegiría ser?

–Animal.

–¿Qué animal?

–El armiño –contesta mi tío Byron.

–Y ahora, siendo ya usted armiño, si pudiera volver a escoger, ¿en qué querría convertirse?

–En hombre.

–¿En qué clase de hombre?

–En Byron Darnius–responde mi tío Byron Darnius.

Parece que fuera a haber una tregua en la rueda de prensa, pero no es así, la voz juvenil vuelve a insistir desde la última fila. Es una voz reiterativa. ¿Por qué quiere hacerse la inteligente? ¿Qué intenta conseguir con eso? ¿Quiere demostrar que es la más original?

–Dígame un color, señor Byron –pregunta el periodista.

–El ámbar turquesa –contesta mi tío.

–Un instrumento musical.

–La cítara –responde Byron.

–Un libro.

–El libro de Job –dice Byron.

figuras.-55gioi.-Amy Sia

Parece una partida de tenis. Todos los Darnius vamos moviendo de un lado a otro el cuello para seguir en el aire las preguntas y respuestas. Van y vienen. Yo me mareo. Mi abuelo se marea. Amuhka creo que también se está mareando.

–¿Tú te mareas, Amuhka? –le pregunto a mi hermana.

–Sí, sí me mareo.

–¿Y tú, abuelo? ¿También te mareas?

–Sí, también me mareo –me dice Dante–. Pero las ruedas de prensa son así. Ellos están haciendo su trabajo.

Siguen haciendo su trabajo. Byron lo contesta todo sin mover un músculo. Devuelve cada golpe. Sin embargo, cuando llegan a determinada pregunta mi tío les cambia el ritmo.

–¿Qué es el tiempo, señor Byron?

–No lo sé. Yo puedo responderle qué es la edad.

–¿Y qué es la edad, señor Byron?

–Eso tampoco lo sé. Yo puedo contestarle sobre la vejez.

–¿Y qué es la vejez, señor Byron?

–No, eso sí que no lo sé. Yo le puedo hablar de lo que son las arrugas.

–¿Y qué son las arrugas?

Entonces mi tío Byron les explica muy bien las arrugas tal y como yo se las he oído contar muchas veces en casa, hablando con mi abuelo después de cenar. Les va contando la historia de las arrugas en el borde del lago de los ojos y la historia de los frunces en las comisuras de la boca y las rayas en la llanura de la frente y en el peñasco del mentón.

–Esas son las arrugas que forman parte de la vejez –les dice mi tío a los periodistas–. De la vejez que forma parte de la edad. De la edad que forma parte del tiempo.

Y todos los reporteros lo apuntan.

figuras.-9hxx.-Mark Rothko.-1961

Después mi tío Byron les explica también muy bien –como tantas veces yo le he oído contar, hablando con mi hermana Amuhka en el porche al aire libre, por las noches, después de cenar– la historia de las bolsas bajo los ojos.

–Las bolsas bajo los ojos –dice mi tío Byron– son hermanas de las arrugas. Las bolsas bajo los ojos son bolsas de aire invisible, globos de agua, hinchazones y depresiones de la piel que van avanzando por la cara durante el sueño y que suben por las mejillas y establecen su campamento antes de despertar.

Los periodistas lo anotan todo febrilmente. No se pierden ni una palabra.

Entonces mi tío Byron les cuenta a los reporteros lo que ya sabemos todos los Darnius por las tertulias que solemos tener la familia para hablar de estas cosas: que el sol amarillo en el cielo es un enorme platillo de batería de jazz, y que en verano, a la hora del mediodía, cuando las gentes están más descuidadas en las playas o en el campo, unos palillos que se desprenden de las nubes, unos palillos que los hombres no pueden distinguir, golpean rítmicamente en el platillo del sol, y esa cadencia, ese pulso, va dejando caer un fino polvillo en lluvia de luz, lluvia de luz que se posa en los rostros hasta solidificarse e ir formando arrugas.

–¿O sea que así se forman las arrugas? –pregunta la periodista pizpireta.

–Exacto, señorita. Así se forman.

–¿Y las pecas de la piel?

–¡Ah, eso es otra cosa, señorita! Las pecas de la piel –le explica Byron Darnius– son diminutas avecillas que pululan por el aire. Nacen también del sol, pero con una capacidad de volar que ningún hombre puede conocer. Están volando y volando durante miles de años, antes de que nazca el hombre, y vuelan sin necesidad de alimento ni de descanso. Son infinitas espumas de sombra gaseosa, con una cabeza y unas alas minúsculas, del tamaño del átomo. ¿Usted conoce el átomo, señorita?

–No, no lo conozco.

–Pues debería conocerlo porque es algo inusitado e increíble. Entonces, como le decía, las alas minúsculas de esas infinitas avecillas procedentes del sol vuelan y vuelan cargadas de sombra, una sombra más pequeña que el átomo. Y esa sombra la depositan al posarse, la depositan sobre todo en la piel de las manos de las personas mayores.

–Y se forman las pecas.

–Exactamente, señorita –confirma mi tío Byron–. Se forman las pecas. Más que pecas, son manchas de las aves, aves de sol, como le digo. ¿Tiene usted pecas, señorita?

–Sí –dice la periodista–. Sobre todo en la espalda.

–Porque la habrá picado en la playa la sombra de esas aves, señorita. Por eso tiene usted pecas. Pero serán seguramente pecas jóvenes, de avecillas jóvenes. Son una especie muy distinta a la de las avecillas mayores, que llevan manchas en las alas y han salido del sol hace millones de años, a la velocidad de la luz, y que queman al posarse. Usted no lo notará, pero queman al posarse.

–¿Y esas pecas me las puedo quitar? –dice la periodista–. ¿Usted cree que embellecen o que afean?

–Pues mire usted, señorita, yo en una rueda de prensa internacional como es ésta, no le puedo contestar directamente. Es un asunto privado. Lo que sí puedo decirle es que si la avecilla de sol que le ha picado era bella, usted quedará embellecida, y si la avecilla de sol era fea, su mancha le afeará.

–¿Y eso cómo puedo saberlo?

–Ya le digo que en una rueda de prensa de estas características no puedo contestarle con exactitud. Hay un aparato ahora que parece muy eficaz, y que va matando en el aire a la avecilla fea que sale del sol y respeta, en cambio, a la avecilla de sol que es hermosa y que cruza la atmósfera. Es como una escopeta de aire comprimido que lleva un radar para detectar la estética y apartar la fealdad.

–¿Dónde puedo comprarla?

–Le estoy diciendo, señorita –repite ya un poco molesto Byron Darnius– que en una rueda de prensa como ésta me es imposible responderle a cuestiones privadas que están desviando la atención general.

figuras.-5ttt.-Rod Jones

Se le nota un poco molesto a mi tío Byron. Sí, yo le noto bastante molesto.

–¿Alguna pregunta más? –dice mi tío mirando a todos, intentando concluir.

Se levanta una mano al fondo.

–Señor Byron.

–Dígame.

–¿Qué pregunta que no le hayamos hecho le gustaría que le hiciéramos?

–Ésta –dice mi tío Byron secamente, con su enorme vozarrón.

Y se les queda mirando.

Hay un silencio. Sólo se oye meter los lápices en los bolsillos, cerrar los cuadernos, guardar las cámaras en las fundas, recoger los teléfonos móviles.

Los periodistas se van.

Por la noche, cuando estamos reunidos todos los Darnius, mi abuelo felicita a mi tío por su intervención.

–Has estado muy bien, Byron. Un poco seco al final, pero en general, muy bien. Te vamos a nombrar portavoz.

Byron Darnius está agotado. Los encuentros con la prensa siempre le han dejado agotado.

–Estoy agotado –murmura tumbado sobre la piel del jardín, mirando al cielo, a la noche estrellada.

Se va quedando poco a poco dormido.

Yo me tumbo junto a él. Le cojo de la mano.

Miro cómo pasa la noche por el cielo. Y luego escucho el mar”.

José Julio Perlado: “Mi abuelo, el Premio Nobel”.-Editorial Funambulista.-2011

figuras.-69iii.-Graham Mileson

(Imágenes:- 1.-Lucio Fontana/ 2.-Jack Hardwicke/3.-Yves Klein,-1961/4.- Claus Stolz/5.-Shaw Dulaney.-2011/6.-Amy Sia/7-Mark Rothko/8.-Rod Jones/9.-Graham Mileson)

MEDARDO FRAILE, ¿DÓNDE ESTÁ AQUEL CUENTO QUE NOS CONTASTE?

escritores.-evbbn.-Medardo Fraile.-revistadeletras.net

“El escritor, al terminar su trabajo, se va a la calle a vivir, como las gentes que pasan, como ustedes. El escritor “en pose” es un señorón empeñado en dar clase a los demás en vez de recibirla y se entera, por tanto, de pocas cosas. Va desapareciendo. Pero tal vez la vida, siendo esencial, no basta. Es un cuento seco. Hay una desazón en el hombre que puede ser, simplemente, la búsqueda, siempre fallida y renovada en la vida, del cuento lejano que nos contó la abuela. Volvemos la cabeza con ilusión, aupamos el alma hasta los labios, nos paramos en los escaparates, registramos por dentro a las personas, para acabar preguntando: Abuela, ¿dónde está aquel cuento que nos contaste? Porque no lo vemos, aunque lo sintamos. Las personas todas están propicias a realizar, en común, un cuento. Pero nunca pasa. Si alguien le diera al conmutador, ¡qué cambio tan sencillo y tan profundo! Digo que el cuento no lo vemos pero sí lo sentimos”.

Con estas palabras a modo de breve prólogo iniciaba Medardo Fraile su libro de cuentos “A la luz cambian las cosas” (Cantalapiedra) que me dedicó en octubre de 1959. Todos sus libros me los fue dedicando. La última vez que vi a mi gran amigo fue el 18 de octubre pasado en Madrid, escuchándole una gran conferencia sobre la vida y la obra de Chesterton. En varias ocasiones he hablado de él en Mi Siglo. Nos conocíamos desde hace muchos años.

Era uno de los mejores cuentistas españoles el que acaba de morir.

Un gran amigo.

Descanse en paz.

(Imagen.-Medardo Fraile.-revista de letras)

PASEOS DE ESCRITORES

paisajes.-uy78.-paseos.- Fulvio Roiter.-Brujas.-1959

Cotidianos paseos de Thomas Mann como él así lo anota en sus “Diarios” ; paseos también de W.G. Sebald ; paseos siempre de Robert Walser. Varias veces he hablado de tales paseos en Mi Siglo.  En el caso de Julien Gracq, el excelente escritor francés, profesor de geografia, enamorado de la geología y de la Historia, recluido al final de su vida en su villa natal de Saint-Florent- Le – Vieil, los paseos podrían extenderse “a lo largo del camino” – tal como reza el título de uno de sus libros, (Acantilado) – y sus pisadas saldrán de los libros hacia la naturaleza para volver luego, a media tarde, desde la naturaleza hasta los libros. ” Aquí domina el abedul – va caminando y diciéndose Julien Gracq en sus “Capitulares” (Días contados)-, silueta más grácil contra el cielo que la de ningún otro árbol, unida a castaños aislados, a la rica vegetación amarilla, salpicada de rosetas más claras, a bosques de abetos jóvenes aún; acá y allá un roble de Ruysdaël estira a gran distancia la tienda sombría de sus ramas bajas; entre los troncos espaciados, el brezo siembra por doquier de flores moradas una felpa seca, algo así como una esterilla asurada y flameada; las veredas húmedas y verdes, abiertas para los cazadores en el monte bajo, desaparecen sumidas en el temblor de los helechos casi arborescentes. De

paisajes.-4eedv.-Beacon Fell

trecho en trecho, un sembrado de centeno o de maíz, henchido como un atolón que golpea la resaca de las malas hierbas y que defiende escasamente de la caza su barrera de rejilla metálica y su guardia mayor de espantapájaros. Saliendo casi de debajo de los pies, salpica por todos lados, en las revueltas de los senderos, la recia bofetada de las alas de los faisanes, que resuellan y roncan como una motocicleta al arrancar; al compás del trotecillo oscilante y mecánico de los conejos se sacuden y destellan a través de la hierba esos traseros menudos y cándidos; las ardillas flotan y se devanan de rama en rama,

paisajes.-t6ggn.-Albert Renger-Patzsch.-1936

como flexibles boas de plumas pelirrojas, casi inmateriales; los erizos revuelven con el hocico, despaciosos y sagaces, la alfombra de hojas secas. Todos los paseos – y el sendero serpenteante desconcierta enseguida y desvía del mundo habitado – se convierten en una escapada maravillosa al mundo de las fábulas, por donde avanzamos con el corazón un tanto palpitante por las revueltas de todas las sendas; el paso del hombre entre las criaturas silvestres no propaga aquí, a muy corta distancia, sino una ola de alarma muy débil que se cierra en el acto a sus espaldas igual que una estela en la mar.”

Los pies de los escritores parecen palabras y el rumor de las palabras va pisando las hojas de prosa, las acaricia a la vez, y la voz camina sobre el silencio de la naturaleza.

(Imágenes:- 1.-Fulvio Roiter.-Brujas.-1959/2.-Beacon Fell/3.-Albert Renger-Patzsch.-1936)

GRAFFITIS O EL ARTE URBANO

ciudades.-5ggb.ttv.-graffitis.-Jef Aerosol.-Chuuuttt!!!.-place Stravinsky.-París.-2011

Todos los silencios de las ciudades, los muros que piden silencio a tráficos atronadores, al zumbido de maledicencias y conversaciones,

ciudades.-rrvggn.-graffitis.-JR.-affiche para la exposición de la Tate Modern.-Londres.-mayo 2011

Todas las amenazas de las ciudades, cañones apuntando al sosiego y a la convivencia,

ciudades.-iinuu.-graffitis.-Pablo Delgado.-streetartlondon co. uk

vidas pintadas-destrozadas, pasados inciertos, existencias apoyadas- abandonadas en las paredes,

ciudades.-tbh.-graffitis.-JR.-The Vrinkles of the Cty.- magda-gallery com

lápidas vivas en los muros, recuerdos entre escombros,

ciudades.-ubrre.-graffitis.-Roa.-Beaver.-Hackney Road.-Londres.-2010

la Peste en el ojo vivo del animal, el acecho de las epidemias desde las alcantarillas de la corrupción.

En más de una ocasión me he referido a los graffitis en Mi Siglo.

Interrogado por Shepard Fairey en 2009 Bankys declaraba: “Adoro el graffiti. Amo incluso la palabra. Los graffiti es lo maravilloso según mi opinión. En comparación, cualquier otra forma de arte es regresión, y no existe ambigüedad en este punto. Si tu haces otra cosa, no participas de la corte de los grandes. Las otras formas de arte tienen menos que ofrecer a las gentes, son menos significantes y menos potentes. Yo he hecho pintura tradicional y tengo ideas demasiado complejas o demasiado virulentas para ser expuestas en la calle. Pero si yo dejara de pintar me sentiría muy disminuido. Me sentiría como un perfeccionista concienzudo más que como un verdadero artista ( …) Mis autores preferidos de graffitis son aquellos que no están en los libros; aprecio sobre todo a los amateurs, aquellos que salen de ninguna parte, toman un marcador para escribir algo una noche y enseguida desaparecen”.

(Imágenes:- 1.-Jef Aerosol.-“Chuuuuttt!”, place Stravinsky.-París 2011/2.-affiche para la exposición de la Tate Modern, Londres, 2008/ 3. Pablo Delgado.-streetartlondon co. uk/ 4.-graffitis the vinkles of the cty.-magdagallery/5.-Roa.-“Beaver”, Hackney Road, Londres, 2011)

RAMÓN DEL ALMA MÍA

escritores.-tbyh.-Ramón Gomez de la Serna.-por Enrique Stoura.-1949

El 12 de enero se cumplieron 50 años de la muerte de RAMÓN. Sobre él he escrito varias veces en Mi Siglo. Desde la cercanía o lejanía del tiempo vuelven a visitarnos ciertas célebres necrológicas que el periodismo español resaltó en su día y a las que me he referido en alguno de mis libros:

“La muerte o la vida ‑y estas vicisitudes y costumbres tan banales de la existencia‑ (Ruano dedicó su último artículo a la costumbre de vivir) han servido muchas veces de motivo para los articulistas. En el caso de Ruano las muertes más queridas ‑más cercanas literariamente‑ le han hecho escribir magistrales necrológicas, no simples obituarios como leemos hoy en los periódicos. Un volumen entero recoge esos textos suyos desde 1925 a 1965. Desde los aparecidos en La Nación hasta los de ABC, en donde el último de ellos glosa el séptimo aniversario del fallecimiento de Víctor de la Serna. Se sabe que el obituario es pieza periodística que intenta recoger la selección de hechos de una vida acabada mientras que otra pieza periodística, como es el perfil, procura reunir otra selección de hechos ‑y de palabras‑ de una vida aún en curso. Ambos intentos son difíciles de realizar bien porque en los dos hay un propósito de fijar lo más esencial de proyectos abiertos o de existencias cerradas. González Ruano no hace eso. A la muerte de los amigos en las letras o en la vida les regala la corona de la necrológica perfecta, cuidada, los acuna para la eternidad con el poderío de unos párrafos certeros y bellísimos.

escritores.-7gtbn.-Ramón Gómez de la Serna.-seronoser. free.fr

Así hace al día siguiente de morir Ramón Gómez de la Serna, publicando este texto en ABC el 15 de enero de 1963.

Ramón del alma mía

                            “Presumo que no vamos a acertar nadie al querer hacer una necrología de Ramón Gómez de la Serna. Es como esas caras de rasgos tan acusados, de personalidad tan fuerte, que pareciendo tan fáciles de pintar le hacen temblar y sudar al gran retratista que sabe lo que quiere. Por otra parte le he conocido tanto, he escrito tanto de él, que no está claro por dónde empezar, sobre todo empezar por el fin, por ese “se llamaba” que pone no sólo la carne de gallina y los pelos de punta, sino la gallina de carne y la punta de pelos.

                             Ramón es un caso sin precedentes en nuestra literatura. Por de pronto, de eso de humor, aunque parezcan gordas afirmaciones así, ni hablar. A no ser que refiramos al humor de Quevedo o al de Kafka que, en muchos aspectos, me parece un hijo natural de Ramón, aunque no lo supiera. A no ser que nos refiramos a un humor ni negro ni amarillo, sino morado; a un humor patético en el que todos sus afiliados y escalofriantes aciertos salen como de un fondo gordo de agua gorda. Ramón era como un botijo del que pudieran sacarse las mejores porcelanas de Sèvres. Tenía mucho de castizo agresivo, que convertía en orquídeas los geranios cortados con cuchillo de pescadero. Acertaba el blanco a pedradas y había en él, mucho antes de irse a América, una imagen física precolombina, de esos cuacos cuya sonrisa ancha y antigua va de oreja a oreja, de lo egipcio a lo americano, pasando por una Atlántida poblada por cocheros de Madrid, por vendedoras de nardos y por mujeres a las que han sacado a bailar de la tumba y que en el momento fundamental suspiran en la oreja de su conquistador: “Me estás viendo, nene”

                             (…)

                             Ramón, concretamente, sin discusión posible, es el escritor de Madrid. No basta para ser escritor de Madrid escribir sobre Madrid. Nadie lo ha sentido como él, con una fortuna más universal, con tozudez poética, con fecundidad torrencial. Es como si Lope y Quevedo hubieran tenido un hijo desgarrado, garrado, agarrado a las verjas del Retiro, por donde ve pasearse no sólo a Larra, sino a los grandes franceses, a toda esa aristocracia de condestables mendigos, de ángeles ahorcados. Un Retiro por el que cruzan toreros y Landrús, señoritas de cera, aguadores y máscaras de un Carnaval con sangre en los percales, con escobas encendidas, con bigotes postizos de ¡al fin todos Velázquez!

                             De todos los escritores contemporáneos, Ramón, que no deja un solo discípulo, es el que más nos ha influido a todos con la verdadera influencia que nada tiene que ver con la imitación. Su influencia yo la llamaría afluencia. Ramón nos enseñó, a la luz de una cerilla, todo lo que llevábamos en los bolsillos sin saber por qué nos abultaba la americana.

                             (…)

                             Muy al final, Ramón se fue volviendo todo blanco. En sus últimos retratos no le hubiéramos reconocido. Pero su estrago físico era como una conquista. Así debió de ser siempre: espectral, podrido, despegado de aquella lozana gordura de picador que era una contradicción, una broma estúpida de la Naturaleza. Pocas almas había tan delgadas, tan atrozmente blancas. Hay que ser muy irreal para coger todos los días a la realidad por los pelos y quedarse con ese pelo que sale del corazón y que el peluquero cree que puede amansar con quina y cosmético.

                             (…)

                             Decir que Madrid pierde a su gran cantor sería una tontería. Él hizo más que coser y cantar. Él descubrió jugar al fútbol con las calaveras, que es sistema perfecto de honrar a las calaveras. Y muy español, por cierto. Él encendió los faroles de Madrid a pedradas. Es también sistema perfecto. Él escribió tan bien que escribía mal. Eso, posiblemente, es el estilo.

                             Se larga sin ser académico, sin haber recibido en toda su vida honores de importancia.

                             No importa para quién es importante. Y él sabía que era muy importante y que se podía reír de los peces de colores porque no comía peces. De pocos se puede decir lo mismo. Pocos pueden llorar a carcajadas. Pocos pueden estar, después de muertos, sentaditos al balcón viendo pasar los carros… Pocos, Ramón del alma mía”.

escritores.-esccv.-Ramón Gómez de la Serna.-elmundo es

Esta extraordinaria necrológica, escrita seguramente en el café y atizada por las urgencias, muestra cómo se trata a la muerte en la intimidad de un artículo y cómo la prosa despide a un amigo. Los tiempos sin embargo no sólo han cambiado sino que se han endurecido y a la muerte la han bombardeado las violencias, y han ido a por ella ‑para sembrar más muertes‑ toda clase de terrorismos. A la pequeña muerte íntima la han pulverizado en trozos infinitos y esos trozos los han desperdigado por ciudades y campos hasta que otras vidas los han recogido. También el periodismo los ha ido recogiendo. También han acudido en su ayuda muchos artículos. Pero esto es el resultado del fenómeno planetario, del fenómeno de la globalización. La dimensión pública del artículo periodístico, así lo ha señalado Gutiérrez Carbajo en una antología del último articulismo español, ha llegado a perder casi el control de sus límites espaciales y temporales en esta era de la globalización. Por ello, a la intimidad de las vidas como tema se ha añadido la dimensión del multiculturalismo, los problemas de la guerra y de la violencia, los claroscuros del avance tecnológico. Muertes y vidas se hacen universales. El artículo literario se ha abierto, pues, ‑a finales del XX y al inicio del XXI‑ desde el yo a la multitud.”.

José Julio Perlado“El artículo literario y periodístico”.-Paisajes y personajes.-págs 99 -102

escritores.-rrffv.-Ramón Gómez de la Serna.-banquete en su honos en Llhardy el 12 de marzo de 1923.- Ramón de pie en el centro, a su derecha Azorín, y sentado, el segundo por la izquierda, Garcia Lorca

(Imágenes:-1.-Ramón Gómez de la Serna por Enrique Stoura.-1949/ 2.-Ramón Gómez de la Serna.-seronoser.free.fr/ 3.-Ramón Gómez de la Serna en su despacho de trabajo.-elmundo es/4.-banquete en honor de Ramón Gómez de la Serna el 12 de marzo de 1923 en Llhardy, Madrid. Ramón, de pie en el centro; a su derecha Azorín; sentado, el segundo por la izquierda, García Lorca.-foto Alfonso.-modernismo98y14 com)

LA RUEDA DE LOS DÍAS

periódicos.-499h.-Sem Presser.-París 1950

“La rueda de los días y de la vida, el rodar del año, el girar de la existencia da vueltas y vueltas en torno a los medios de comunicación, marca un “ritornello” en las pantallas y en la prensa, da las pautas a la publicidad y, naturalmente, alimenta el caudal con el que bajan por el periódico los artículos. El año va dejando al pasar una huella de prosas aparentemente iguales pero que no lo son porque ningún otoño se puede repetir escribiendo y a cada otoño y a cada primavera hay que sacarles los colores de los adjetivos. No hay más que seguir el Índice de Las horas ‑ese volumen de Pla publicado en 1971‑ para ver a las horas pasar sobre el tiempo del año, y cómo cada tiempo se transforma en artículo: Año nuevo, vida la de siempre, Los Tres Reyes, Los críos destruyen los juguetes, Luna de enero, La nieve, Tiempo de febrero: los almendros, La matanza, El olor de Cuaresma, Buñuelos: San José, El canto universal de la primavera, Fugacidad de abril, Nocturno de mayo, Corpus rural, La verbena de San Juan, Julio: las cigarras, Los incendios de bosques, Las tormentas eléctricas, Playa en verano, La Virgen de agosto, Otoño: perfumes, Introducción a la vendimia, Las inundaciones, Noviembre: la ardilla, Los días cortos, Noche de diciembre, Fin de año más o menos.

periódicos-Edouard Boubat

Las horas reúne noventa y cinco artículos de Pla . Las estaciones del año con sus sentidos ‑el color, el tacto, el oído y el olfato y la vista escondidos bajo los calendarios‑ se abren a piezas periodísticas que una pluma de escritor-observador no repite nunca en fórmulas estereotipadas aunque tenga que apoyarse en temas cíclicos.

Los temas cíclicos, ineludibles para el periodista, los arrastra la vida del año pero también aparecen en su vida personal y en la vida personal de los otros: son la enfermedad, las muertes, los nacimientos, las celebraciones y todos los escenarios que nos rodean .González Ruano dedicó uno de sus artículos a la butaca, la simple y sencilla butaca de su casa en la que no escribía ni leía ‑leía mejor en la cama‑ como la cama fue varias veces motivo para hacer periodismo. La cama unida a la leve enfermedad, a la gripe, a la fiebre ‑eso que algún día u otro padecemos todos‑ le llevó a escribir un gran artículo de observación -“Viaje a la cama“- que reproduje ya en MI SIGLO.

periódicos.-ssvv.-invierno en el café du Dôme.-1928                          

Es la vida corriente contada en los periódicos y contada en un tono intimista que no se puede prodigar, del que no se puede abusar, pero tampoco se puede abusar del lector glosándole cada día altas filosofías o la última y lamentable batalla que sucedió en el mundo. En los editoriales, en las noticias, debe imperar lo objetivo y en muchos reportajes y en numerosas columnas y artículos siempre hay un resquicio en que se cuela lo humano con toda su honda carga de subjetividad. A esta colaboración le acusaron recibo muchos lectores y González Ruano contestó con este otro texto: “Mi último artículo en estas columnas, Viaje a la camaescribió‑, ha sido bondadosamente juzgado por casi todos mis lectores. Lo mismo ha ocurrido con otro en el que, simplemente, comunicaba pequeños detalles de mi rigurosa y pequeñita actualidad personal. Una larga experiencia de la profesión ‑y profesión viene de fe‑ me demuestra ya claramente cuán equivocado concepto de estas cosas tenían los capitostes y directores que aconsejaban a nuestros primeros pasos ‘mucha objetividad’. Ese discurso sobre la objetividad parecía hace veinte años algo obligado en las Redacciones de los periódicos:

–Nunca emplee usted la primera persona… Tenga usted en cuenta que al lector no le interesa un pimiento lo que usted opine personalmente… No caiga usted en el divismo del ‘yo’, ni el a mí me parece, ni se le ocurra explicar sucedidos propios… ¡Todo objetivo!

Uno no hizo nunca caso de esos consejos, por intuición, pero ahora está ya convencido de que precisamente la objetividad en el cronista es la catástrofe y el olvido a más largo o corto plazo y de que la objetividad no interesa a nadie en el verdadero escritor, y por el contrario, lo más universal y popular de éste es su subjetividad, lo personal y lo propio, su actualidad humana, la comunicación de sus sentimientos y de sus pensamientos, la confidencia por medio de la pequeña obra en marcha con sus incidencias efímeras que confirman, una vez más, la sentencia poética de que ‘lo fugitivo permanece y dura’.

periódicos.-87yy.-James Jacques Joseph Tissot.-Le Journal de 1883

Si se piensa un poco, es bastante natural todo esto. Lo que le ocurre a quien escribe no suele ser muy diferente de lo que le ocurre a quien lo lee, y tampoco debe olvidarse que el hombre gusta más que de novedades abstractas de explicaciones reiteradas sobre lo habitual. (‘Eso lo he sentido yo muchas veces y no sabía explicarlo’, dice como un máximo elogio esa ingenua y estimulante carta que de tanto recibirla parece ya una circular.)”

periódicos.-8hyh.-John Garo.-1936.- por Yousuf Karsh

Lógicamente, no todo articulista puede escribir sobre su butaca, su cama o su fiebre con gran poder de convocatoria; si escribe sobre eso ‑además de no cansar‑ deberá encantar con su pluma, envolverse con el brillo o la eficacia de un estilo que no todo el mundo tiene. Además, su ojo de observador ‑como hacía Larra, entre otros muchos autores‑, antes de acercarse a la fiebre, la cama o la butaca personal tendrá que darse varios paseos por el mundo (el país, la ciudad, el barrio, las costumbres) para demostrar que su pupila se ha transformado en prosa y que esa prosa y esa vivacidad en la mirada atraen a muchos lectores”.

José Julio Perlado.-“El artículo literario y periodístico“,  págs 95-99)

(Imágenes: – 1.-Sem Preser.-París 1950/ 2.-Édouard Boubat/ 3.-invierno en el café du Dome.-1928/4.-  James Jacques Joseph Tissot.-le journal 1833/5.- John H Garo.-por Yousuf  Karsh )

“MI SIGLO” EN 2012

WordPress ha tenido la deferencia de enviarme este resumen del año 2012 sobre MI SIGLO y hoy lo comparto encantado con todos mis lectores, agradeciéndoles siempre su interés y atención.

Agradezco igualmente a WordPress este envío.

Aquí hay un extracto:

Unos 55,000 turistas visitan a Liechtenstein cada año. Este blog ha sido visto cerca de 310.000 veces en 2012. Si fuera Liechtenstein, se necesitarían alrededor de 6 años para que todos lo vean. Tu blog tuvo más visitas que un pequeño país en Europa!

Haz click para ver el reporte completo.

EL CUMPLEAÑOS DE BLANCANIEVES

cuentos.-rggb.-Blancanieves.-zonadvd com

Según ha recordado la prensa, Blancanieves ha cumplido en estas fechas 200 años. “También La cenicienta, la Bella Durmiente, Caperucita Roja y Hansel y Gretel. Todos ellos nacieron con el libro “Los cuentos de hadas de los hermanos Grimm“(…) Los cuentos fueron publicados por primera vez el 20 de diciembre de 1812 y el libro sería después traducido a 170 idiomas, pasando a formar parte de la cultura infantil del mundo entero, de forma que desde 2005 está incluido en el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO”.

infancia.-69gg.-Gustavo Tenggren,. Blancanieves,.EE.UU. 1938Las voces de las madres – como ya comenté en Mi Siglo – quisieron ir educando a los ojos de los niños, luego avivaron la atención de los adultos, y entre todos hicieron girar la llave del misterio de los cuentos para abrir estancias de lectura. “La aventura de oir” – como así tituló su libro Ana Pelegrín (Doncel) sobre el relato oral – nos evoca lo que tantas veces hemos escuchado en nuestra niñez. Los comentarios y las interpretaciones han superado – al menos en cantidad –  a las propias obras, y así Bruno Bettelheim , al analizar en su “Picoanálisis de los cuentos de hadas” diversos aspectos de “Blancanieves”, nos recuerda que “el cuento de hadas no percibe el mundo, ni lo que en él suceda, de modo objetivo, sino desde el punto de vista del héroe, que, es, siempre, una persona en pleno desarrollo. El niño, al identificarse con Blancanieves, ve todas las cosas a través de sus ojos y no a través de los de la reina”.

cuentos.-5gnm.-Blancanieves.- zonadvd com

Respecto a los enanos – estos hombres diminutos – Bettelheim comenta también que “nos encontramos con unos enanitos bondadosos y serviciales. Lo primero que se nos dice de ellos es que regresan de las montañas donde trabajan como mineros. Al igual que todos los enanitos, incluso los más desagradables, son muy trabajadores y listos en sus negocios. El trabajo es la esencia de sus vidas; desconocen el ocio y la distracción. Aunque queden profundamente impresionados  por la belleza de Blancanieves y conmovidos por su desgracia, dejan muy bien sentado que el precio que la niña deberá pagar por permanecer con ellos será su concienzudo trabajo”.

infancia,.599.-Gustavo Tenggren.- Blancanienes de Cartas de Casa.-1938

Las ilustraciones que se han ido haciendo para acompañar a este memorable cuento son muy numerosas y excelentes. Una de las personas que más atención han dedicado al relato infantil español, como ha sido Carmen Bravo-Villasante, recuerda en su “Historia de la literatura infantil” que merece un lugar destacado José Zamora, cuya especialidad eran “las figuras femeninas con atuendos fantásticos, cubiertos de joyas y pedrerías refulgentes, y las niñas ingenuas orladas de guirnaldas de flores (…) Muy influido, sin duda, por las representaciones de los bailes rusos y de las operetas y revistas a la moda, sus dibujos tienen la fastuosidad y elegancia propias del mundo mágico de la escena”.

infancia.-433d,.- Gustavo Tenggren,.- de Blancanieves.-1938

Los cuentos se han extendido en el reino de la noche y su sombra ha ido poco a poco cubriendo esa duermevela de los párpados infantiles a punto de cerrarse e incluso han acudido momentos antes. “De noche – recordaba Andersen -, cuando los niños están sentados muy seriecitos a la mesa o en sus banquetas, llega Ole Cierraojos; sube en silencio la escalera porque no lleva más que medias, abre muy despacio la puerta y, ¡zas!, salpica de dulce leche los ojos de los niños, sólo una pizca, pero lo bastante para que no puedan mantenerlos abiertos y por lo tanto no puedan verle; se esconde detrás de ellos y les sopla suavemente en la nuca, para que les pese la cabeza, claro que sin hacerles daño, porque Ole Cierraojos sólo busca su bien; lo que quiere es que se estén quietos para que él les cuente cuentos.

infancia,.56v.-Gustavo Tenggren.- de Cartas de Casa de Blancanieves,.-1938

Cuando los niños por fin duermen, Ole Cierraojos se sienta en la cama. Está muy bien vestido, su traje es de seda, pero no es posible decir de qué color, porque tiene brillos verdes, rojos y azules, según se mueve; bajo cada brazo lleva un paraguas, uno con estampas, que abre sobre los niños buenos y entonces sueñan toda la noche las más encantadoras historias, y otro paraguas en el que no hay nada, que abre sobre los niños malos, que duermen tan profundamente que por la mañana, cuando se despiertas, no han soñado nada”.

(Imágenes:- 1.-Blancanieves.-zonaldvd/2.-Blancanieves.-Gustaf Tenggren. 3.-Blancanieves.-zonaldvd/ 4, 5 y 6.-Blancanieves.-Gustaf Tenggren)