EL TIEMPO HA DEJADO SU MANTO

 

“El tiempo ha dejado su manto

de viento, de frío y de lluvia

y se ha vestido con brocado

de reluciente sol claro y hermoso.

No hay bestia ni ave

que en su jerga no cante o grite:

el tiempo ha dejado su manto

de viento, de frío y de lluvia,

ríos, fuentes y arroyos

llevan, en su linda librea

gotas de plata repujada

cada uno estrena traje:

el tiempo ha dejado su manto

de viento, de frío y de lluvia.”

Charles d’ Orleans

 

 

(Imágenes—1-Eugene Smith. Hartman. fideart/ 2-Peter Watson)

SER VIEJO ES REGRESAR Y YO HE VUELTO A SER NIÑO

 

 

“Ser viejo es regresar y yo he vuelto a ser niño.

Eché un poco de agua en una palangana

y oí toda la noche el croar de las ranas

como, cuando muchacho, pescaba yo en Fang- Kuo.

Palangana de barro, estanque verdadero:

el renuevo del loto es ya una flor completa.

No olvides visitarme una tarde de lluvia:

oirás, sobre las hojas, el chaschás de las gotas.

 

 

 

O ven una mañana : mirarás en las aguas

peces como burbujas que avanzan en escuadra,

bichos tan diminutos que carecen de nombre.

Un instante aparecen y otro desaparecen.

Un rumor en las sombras, círculo verdinegro,

inventa rocas, yerbas y unas aguas dormidas.

Una noche cualquiera ven a verlas conmigo,

vas a oír a las ranas, vas a oír al silencio.

Toda la paz del cielo cabe en mi palangana.

Pero, si lo deseo, provocó un oleaje.

Cuando la noche crece y se ha ido la luna

¡Cuántas estrellas bajan a nadar en sus aguas!”

Han Yü “La palangana”- poeta chino (año 800 después d. Cristo)

 

 

(Imágenes—1- Michael Kenna/ 2-Don Hong oai/ 3-Zhang daqian)

LA LLUVIA

 

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“Por las dos ventanas que están frente a mí, las dos ventanas que se encuentran  a mi izquierda y las dos ventanas que están a mi derecha, veo, escucho cómo cae inmensamente la lluvia. Pasa un cuarto de hora del mediodía: a mi alrededor todo es luz y agua. Tomo mi pluma para escribir y disfruto con la seguridad de mi retiro interior, acuático, como un insecto en medio de una burbuja de aire, y escribo este poema.

Hay un punto de bruma que cae, no es un punto de lluvia dudosa. La nube atrapa muy cercana a la tierra y desciende sobre ella de forma cerrada, con un ataque potente y profundo. ¡Cómo no recordar el espesor de la hierba mojada, el mar! No es cuestión de que la lluvia cese; es copiosa, es gratificante. La tierra ha desaparecido, la casa se baña, los árboles sumergidos, el río mismo en el que acaba mi horizonte como un mar aparece ahogado. El tiempo no avanza, y, prestando mi oído, no siento que avance ninguna hora, y así medito un innombrable y neutro salmo.

Sin embargo la lluvia al fin del día se interrumpe y mientras que la nube acumulada prepara un nuevo y sombrío asalto directo al corazón de las batallas, una negra araña se detiene boca abajo, suspendida en el centro de esta ventana que acabo de abrir frente a las hojas. No hay claridad y es necesario encender. Mojo de nuevo mi pluma en esta gota de tinta y escribo”.

Paul Claudel, septiembre de 1897

 

estaciones,.rvvc. invierno.- lluvia.-ciudades.-Gianni Berengo Gardin

 

(Imágenes. 1-B&GIF  sgif/ 2,. Gianni Berengo Gardin)

ELEGÍA DE LAS AGUAS

 

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“Señor, me hiciste Maestro-de-lengua

Yo el hijo del comerciante que nací gris y tan endeble

Y mi madre me llamó el Atrevido, tanto ofendía la belleza del día.

Me otorgaste el poder de la palabra en tu justicia desigual

Señor, escucha bien mi voz  ¡LLUEVE!  llueve

Y abriste con tu brazo de rayo las cataratas del perdón.

Llueve sobre Nueva York, sobre Ndyongolor, sobre Ndyalakhar

Llueve sobre Moscú y sobre Pompidou, sobre París y sus afueras, sobre Melbourne sobre Mesina sobre Morzine

Llueve sobre la India y sobre China – cuatrocientos mil chinos se ahogaron, doce millones de chinos se salvaron, los buenos y los malos

Llueve sobre el Sahara y sobre el Midle West, sobre el desierto, sobre las tierras de pan, sobre los arrozales

Sobre las cabezas de bálago, sobre las cabezas de lana.

Y renace la vida color de presencia”.

Leopold Sédar Senghor.- “Elegía de las aguas”

 

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(Imágenes.- 1.-magic spelldust/ 2.- Aubrey Bodine)

PROUST Y LAS GOTAS DE LLUVIA

 

lluvia.- 67hhu.- Gustave Caillebotte

 

“Pero otras veces empezaba a llover y se cumplía la amenaza del capuchino que tenía el óptico en su escaparate; las gotas de agua, como los pájaros migratorios que se echan a volar todos juntos, bajaban del cielo en apretadas filas. No se separan, no van a la ventura en esa rápida travesía; cada una guarda el puesto que le corresponde, llama junto a ella a la que sigue, y el cielo se ennegrece más que cuando parten las golondrinas. Nos refugiábamos en el bosque. Ya su viaje parecía cumplido, y todavía seguían llegando algunas más débiles y calmosas. Pero salíamos de nuestro refugio, porque el follaje agrada mucho a las gotas, y ya estaba la tierra casi seca cuando todavía más de una se rezagaba jugando con las molduras de una hoja, y colgada de su punta descansaba, brillando al sol: de pronto se dejaba deslizar desde lo alto de la rama y nos caía en la nariz”.

Marcel Proust.-Por el camino de Swann”

 

paisajes.- 44fr,.- Claude Monet.- mañana en el Sena en la lluvia

 

(Imágenes.- 1.-Gustave Caillebotte/ 2- Claude Monet)

LISBOA, PESSOA, CARDOSO, PALHA

“El aire es de un amarillo oculto – escribía Pessoa -, como un amarillo pálido visto a través de un blanco sucio. Apenas hay amarillo en el aire ceniciento. La palidez de lo ceniciento, sin embargo, tiene algo de amarillo en su tristeza”.

“En esta tarde en que escribo, la lluvia ha cesado por completo. La alegría del aire se siente demasiado fresca contra la piel. El día va consumiéndose no en ceniciento, sino en azul pálido. Un azul vago se refleja, incluso, en las piedras de las calles. Duele vivir, pero de lejos. Sentir no importa. Va iluminándose algún que otro escaparate. En otra ventana alta hay gente que da por acabado su trabajo. El mendigo que pasa junto a mí quedaría pasmado si me conociera”.

“Fernando Pessoaescribía Cardoso Pires – está sentado bajo la lluvia en la terraza de A Brasileira. Dentro del café, está Almada. O estuvo. Durante mucho tiempo me acostumbré a verlo en la pared, en autorretrato de los años veinte, acompañado de dos señoras sofisticadas que parecían esperar cualquier cosa que pudiese llegar. ¿Cualquier cosa, o algo determinado? ¿El segundo futurismo? ¿El próximo tren de París? Hasta hoy, silencio absoluto. En A Brasileira, Almada ha dejado de ser visto con ellas y, con lo que cae fuera, no es normal que vuelva pronto”.

“La calle se arrugó de luz intensa y pálida – escribía Pessoa -, y la negrura deslucida tembló, de este a oeste del mundo, con un estruendo de descoyuntamientos retumbantes… La tristeza dura de la torpe lluvia empeoró el aire negro con una desagradable intensidad. Frío, tibio, caliente – todo al mismo tiempo -, el aire estaba fuera de lugar en todas partes. Y de inmediato, por la amplia sala, una cuña de luz metálica abrió brecha en los descansos de los cuerpos humanos, y, con el sobresalto helado, un pedrusco ruidoso golpeó por todas partes, despedazándose con silencio duro. El ruido de la lluvia disminuye como una voz apagada. El ruido de las calles disminuye angustiosamente. Nueva luz, de un amarillo rápido, cubre la negrura sorda, pero hubo ahora un momento de respiración posible antes de que el puño del ruido tembloroso sonara como un eco repentino desde otro punto; como una despedida molesta, la tormenta empezaba a no estar aquí ya”.

“Chuvas corridas, tristezas crescidas e venha aguardente para lavar as feridas, dicen los lisboetas de taberna – escribía Cardoso Pires -. Mientras, Pessoa, que sabe eso de memoria porque “decilitró” por barras de media Lisboa, sigue en la terraza bajo la lluvia y, encima, sin vaso”.

Y fuera, en las calles, Rui Palha, continuaba haciendo fotografías.

(Imágenes.-Rui Palha)

UN VASO CON AGUA

“Estás ante mí en un vaso, agüita,

y me miras con los ojos que han salido

del grifo, rodeada por una prisión

tan transparente como tú.

Tú sabes que soy tu futuro: un embudo,

un poste animado y represento el fin

de la perspectiva: que te aguardan las hebras,

la penumbra de las entrañas y las arterias.

Pero no te preocupa. En general las prisiones

ofrecen más variantes para las substancias

sin hogar que la libertad, tanto peor

si es absoluta.

Tienes completa razón si crees

poder vivir sin mí. Pero recuerda que

mientras más tiempo yo exista, más tarde

te convertirás en la lluvia que lava el asfalto”.

Joseph Brodsky.-“El vaso de agua“.-1995

(Imágenes:-1- Hydrangea.-Barón Adolf de Meyer.-1907./ 2.-Valentine Rekunenko.-sizinicinsanat.realcollection. org)