HUMO

fumar.-ABC.-por La Ba Quan.-2007.-Vietnamese Contemporary Fine Art.-New York.-Tel Aviv.-artnet

«Los cigarros son los dedos del tiempo que se convierten en ceniza«, dijo Ramón Gómez de la Serna. Ahora, cuando se asiste a los estrenos de cine, el humo ha desaparecido de las carteleras y en la penumbra de la sala es difícil distinguir  – casi asombran – escenas envueltas en cigarrillos. Aquellas célebres películas del recuerdo nos muestran el paso de tiempo bajo un aire límpido de secuencias, como si nadie hubiera fumado nunca.

humo.-3.-chinatown.-filmposters.it

humo.-2.-el hombre que nunca estuvo allí.-cartelia.nethumo.-4.-humprey bogart.-El halcón maltes.-cineyestrellas

«Toda el alma resumida – escribió Mallarmé.

Cuando lenta la consumo

Entre cada rueda de humo

En otra rueda abolida

 

El cigarro dice luego

Por poco que arda a conciencia:

La ceniza es decadencia

Del claro beso de fuego

 

Tal el coro de leyendas

Hasta tu labio aletea

Si has de empezar suelta en prendas

Lo vil por real que sea

 

Lo muy preciso tritura

Tu vaga literatura».

fumador.-Cezanne.-foto State Hermitage Museum.-St Petersburgo

 

A la salida del cine, en la calle, ya nos espera la ironía de Mark Twain:

«Dejar de fumar es muy fácil, yo lo he dejado ya como cien veces«.

(Imágenes:-1.-Happy Hour XV.-2007.- La Ba Quan.-Raquelle Azran-Vietnamese Contemporary Fine Art.-New York.-Tel Aviv.-artnet/5.-Cezanne.-Museo Hermitage/

VIEJO MADRID (7) : HACIA CERVANTES

Café Central.-2

Cuando uno bordea la madrileña Plaza de Santa Ana y llega hasta la cercana Plaza del Angel  allí encuentra el Café Central con el mejor jazz – según dicen – que ha habido siempre. cafe central.-Sam Rivers.

cafe central.-3,.Mohammad, Montoliú Van de Geyn

En esta Plaza del Angel recuerda Répide-estaba el oratorio y convento de San Felipe Neri y aquí quedaba una callejuela hoy desaparecida que se llamaba del Beso. Mis pasos van ahora por la calle de Huertas – llamada así por las que en gran número ocupaban estos arrabales de Madrid  hace varios siglos- y allí mi cámara se detiene en el número 7, ante esta farmacia sobre cuya cruz iluminada reza esta petición: «Aparta, Señor, de mí, lo que me aleje de Tí«.

Calle Huertas 7.-Aparta, Señor de mí, lo que me aleje de tí.-Farmacia.-diez agosto 2009

Pienso que por estas calles caminaron grandes hombres de las Letras y aquí, en julio de 1614, se podía ver a Cervantes, en una casa donde se había mudado hacía tres años. Seis veces cambió de vivienda Cervantes en Madrid: dos veces en la calle de la Magdalena; en otra ocasión en una casa cercana al palacio donde había vivido el Príncipe Negro; y en otra, en una vivienda cercana al Colegio Imperial de los Jesuitas. Al fín, iría a parar a la calle hoy de su nombre, en la casa que hace esquina con la calle del León. Allí me detengo ;calle de Cervantes.-A.-placa sobre Cervantes.-10-8-2009 ante este portal, sobre el que una placa recuerda al autor del «Quijote«, evoco su pobreza en las mudanzas: apenas un par de camas y tres o cuatro sillas, la mesa para escribir, dos docenas de libros, algunos utensilios de cocina y algo de ropa blanca, tanto de cama como de vestir. En noviembre de 1615, su obra cumbre está en la calle; medio año más tarde, la enfermedad que le atenaza acabará con su vida.

En el prólogo a su obra póstuma, «Los trabajos de Persiles y Sigismunda«, Cervantes nos cuenta cómo, en marzo de 1616 -agotado por el esfuerzo, enfermo de hidropesía, con problemas en el sistema circulatorio -, es decir,  encontrándose cada vez más maltrecho por tantos vaivenes de la vida, vuelve desde Esquivias, el pueblo de su mujer, a Madrid. En el camino se le acerca un apasionado admirador, (lo que hoy llamaríamos un «fan«). Montado en su burrilla, «un estudiante pardal  -lo describe Cervantes -, porque todo venía vestido de pardo, antiparras, zapato redondo y espada con contera, valona bruñida y con trenzas iguales» da voces a Cervantes y a los que con él van, para que le esperen y le permitan ir en su compañia. Alguien de la comitiva le explica al estudiante quién es el que viaja. «Apenas hubo oído el estudiante el nombre de Cervantes – sigue contando el gran escritor -, cuando, apeándose de su cabalgadura, cayéndose aquí el cojín y allí el portamanteo, que con toda esta autoridad caminaba, arremetió a mí, y acudiendo a asirme de la mano izquierda dijo:

Sí, sí; éste es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre, y finalmente el recocijo de las musas!».

A lo que el autor del « Quijote» contestaría:

Yo, señor, soy Cervantes, pero no el recocijo de las musas, ni ninguna de las demás baratijas que ha dicho. Vuesa merced vuelva a cobrar su burra, y suba, y caminemos en buena conversación lo poco que nos falta del camino«.

Cervantes.-por Juan de Jauregui.-biografías y vidas

En todo eso estoy pensando ante el portal de esta casa.  Voy caminando por el viejo Madrid, como lo estoy haciendo a través de Mi Siglo en otros paseos anteriores: La bohemia de Alejandro Sawa,  la Plaza de Oriente, la casa de los Lujanes, Plaza Mayor, pequeñas plazas históricas, y ahora este andar hacia Cervantes que al final de su vida nos despide:

«¡Adiós, gracias, adiós, donaires; adiós, recocijados amigos; que yo me voy muriendo, y deseando veros presto contentos en la otra vida!».

(Imágenes:-1.-Café Central.-foto JJP/ 2.-Sam Rivers.-cafecentralmadrid.com/3.-Mohammed, Montoliú & Van de Geyn.-cafecentralmadrid.com/ 4.-calle Huertas.-foto JJP/5.-casa de Cervantes en la calle de Cervantes.-foto JJP/ 6.-Miguel de Cervantes.-biografíasy vidas)

CÁNTICO A LAS NUBES

nubes.-BB«Oh libertad errante, soñadora,

desnuda de verdor, libre de venas,

arboleda del mar, fugaces nubes:

si en lluvia el desengaño te convierte,

la forma de mi copa podrá darte

una pequeña sensación de cielo.

 

Vuelve a la tierra, oh mar, vuelve a la vida,

a las cadenas de los largos ríos,

a las prisiones de los hondos lagos;

vuelve afilada a penetrar mil veces

angostos laberinto vegetales.

 

Oh libertad, tus puertas son heridas.

No las quieras abrir, sigue encerrada

en la sediente piel, o te sostenga

el inclinado cauce del torrente.

 

Todo sueño que es nube se deshace.

Vuelve a brillar el sol, pues la blancura

de esa ilusión de libertad celeste

es tan sólo una sombra hecha jirones.

 

No sueñe más el agua y tenga vida

en la savia o la sangre, tenga sólo

en mí su libertad, libre en mis lágrimas».

Manuel Altolaguirre: «Las nubes» («Poemas en América») «(El arroyo de los ángeles».-Málaga,1955)

Varias veces he hablado en Mi Siglo de las nubes. Los poetas las han cantado siempre. El poeta José Luis Cano tuvo en su cabeza durante años lo que luego iría publicando como «Antología de la nube«.

 

También Altolaguirre escribió en su poema «A la nube«:

«Ni un músculo se mueve

en tu fuga veloz, nube tranquila;

no eres ya como el cuerpo

líquido que saltaba

en la tierra, en tu vida;

no eres ola ni río,

eres un alma o ángel

que pese a su blancura

ha de ser condenado

a deshacer su túnica

en lluvia, nieve o llanto».

nubes.-abc.-por Neeta Madahar.-2005.-Howard Yezerski Gallery.-artnet

 

Y mucho tiempo antes Abu Abd-al -Malik había dicho de ellla:

«La nube es como un amante apasionado:

en el trueno está el ardor y el lamento;

los relámpagos son el fuego de su amor;

la lluvia, sus lágrimas flluyentes».

(Imágenes: 2.– Falling 2.-2005.-Neeta Madahar .- Howard Yezerski Gallery.-artnet)

EL BLOG ANTE EL ESPEJO

escribir.-2244.-por Lorraine Pritchard.-código de anotaciones.-Craig Scott Gallery.-photografpe.-artnetUno de los textos más certeros que yo conozco analizando el fenómeno de los blogs es el que copio esencialmente aquí, publicado por Juan Pedro Quiñonero en la Revista «Trama- Texturas«, número 1.-diciembre de 2006, páginas 133-134:

«La libre y gratuita publicación de blogs o cuadernos de bitácoras alimenta la ilusión de que cualquier cosa presuntamente «informativa», «literaria» o «artística» tiene un interés cierto, no siempre confirmado por una realidad víctima de la polución, la nadería y la insignificancia.

Sobre la metamorfosis en curso de los medios de comunicación e incomunicación de masas hay una bibliografía de oceánicas proporciones. Está por estudiar la importancia no menos creciente de los blogs y los «medios digitales» desde la óptica de su condición -¿que también es la suya? – de nuevos y eficaces instrumentos de la propagación del odio, la mentira, el descarrío y la intoxicación de las almas, conducidas al infierno de la nadería desalmada.

La proliferación de «diarios personales» (propagados, con frecuencia, por los más avispados comerciantes de ideas y de almas muertas) pretende fundar la existencia de «nuevas formas» de expresión literaria, ¡como si fuera suficiente la publicación para conferir algún valor a la nadería! La literatura tiene en nuestra civilización 2.500 o 3.000 años de historia. La arcilla cocida, el papiro, el papel, el cuaderno, el libro impreso, fueron meros instrumentos o herramientas de difusión de la obra. Lo esencial, para Aristóteles o para un moderno blogógrafo, son las palabras, las ideas, la retórica, el estilo del creador.(…) Sobre los nuevos medios, herramientas y cuadernos de trabajo literario hay mucho ruido y menos nueces. ¿Cómo dudar de la seducción que puede ejercer un blog entre los jóvenes escritores? ¿Cómo no recordar que la escritura exige una disciplina y rigor que no siempre es visible en el insondable océano de la blogosfera? ¿Cómo callar que lo que más abunda es la basura aventada por las mafias gremiales…?

(…) La ilusión del «todo es arte» y la proliferación de «hilos» blogográficos con infinitas opiniones, sobre todo lo divino y humano, quizá también nos hablan, para mi sensibilidad, de la tiranía contemporánea del mal gusto, la ignorancia y la nadería.

(…) La web es un maravilloso océano donde se difunden, circulan y agonizan noticias, ideas y nuevas creaciones. Pero el lector de blogs y cuadernos de bitácora es de una misteriosa volatilidad. La lectura de Shakespeare o Cervantes ha  atraído a millones de lectores, desde hace siglos. Pero la lectura requiere atención y constancia durante intervalos de tiempo relativamente prolongados. El lector de blogs navega, busca, encuentra y vuela, sin volver siempre a los lugares  virtuales donde es difícil detenerlo más allá de unos cortísimos segundos o minutos, acaso».

lectura-espejo.-A.-Rimma Gerlovina and Valeriy Gerlovin.-2001.-Lisa Sette Gallery.-Scottsdale,.USA.-photografie.-artnet

De este texto tan certero he destacado en negrita aquello que,  al menos para mí, es más relevante. Escritor, periodista y autor de un importante blog – Una temporada en el infierno -, el espejo que Quiñonero coloca al borde del camino por donde los blogs pasan recuerda a todos algo muy básico:  la atención por la lectura y el rigor de la escritura. La volatilidad  (aplicada al ojo o a la mano) está siempre reñida con el rigor y con la pausada atención. El ojo -no puede olvidarse –  debería encontrar su descanso en el valor de la belleza y la verdad y la mano sujetar la disciplina – difícil – del escribir. 

(Imágenes: 1.-code notations 4.-Lorraine Pritchard.-Craig Scott Gallery.-Toronto.-Canada.-artnet/ 2.- Translucent Book. 2001 -.Rimma Gerlovina and Valery Gerlovin.-2001.-Lissa Sette Gallery.- Scottsdale .-USA.-artnet)

AHORA QUE HEMOS VUELTO A LAS CIUDADES

ciudades.-783y.-por Hani Rashed.-2005.-Le Violon Bleu.-Sidi Bou Said.-Tunez.-Vorderer Orient.-artnet«En las ciudades

Hablan

                  Hablan

Pero nadie dice nada

 

La tierra desnuda aún rueda

Y hasta las piedras gritan

 

Soldados vestidos de nubes azules

                               El cielo envejece entre las manos

                               Y la canción en la trinchera

 

Los trenes se alejan sobre cuerdas paralelas

 

                                 Lloran en todas las estaciones

 

El primer muerto ha sido un poeta

Se vio escapar un pájaro de su herida»

Vicente Huidobro: «Halali»(1918)

(Imagen:- Urban Allergies 2005.–Hani Rashed.-.-Le violon Bleu Galleries .-Sidi Bou Said.-Tunez.-artnet)

EDAD Y SABIDURÍA

rostros.-33885.-por Marcel van Eeden.-2009.-Galerie Michael Zink.-artnet

«¿Se vuelve uno más sabio con la edad? ¿Y si la edad y una salud precaria no dan lugar a la serenidad de la madurez?». Estas preguntas se las hace el gran crítico literario Edward W. Said, nacido en Jerusalén en 1935 y muerto hace seis años. En su obra póstuma «Sobre el estilo tardío» (Debate), Said alude a tres edades del artista: una primera edad, que es la de un proyecto de creación o de descubrimiento de un mundo nuevo; un segundo momento, que significa la continuidad en la obra; y un momento tercero, que es en el que Said se detiene más: el último periodo de la vida o decadencia del cuerpo:»el deterioro de la salud – dice – u otros factores que, incluso en el caso de una persona joven, dejan entrever la posibilidad de un final prematuro«. El gran ensayista palestino analiza de forma más detallada este momento ya que es el que más le afectaba personalmente, aquejado como estaba de una grave enfermedad que le llevó a su final. Es esa edad tercera en la  que Said ve luces y  sombras ante lo que se ha dado en llamar el «estilo tardío«. Las últimas obras de Ibsen, por ejemplo, recuerda Said, no transmiten precisamente serenidad; dejan entrever la imagen de un artista furioso y trastornado, provocando más ansiedad, dejando al público más perplejo y descolocado de lo que estaba antes.

Giuseppe Verdi.-1.-wfc.no.-Generic Concerts

Sobre la enfermedad y el arte ya escribí en Mi Siglo:  Klee y Matisse, entre tantos otros. También sobre los cuadros últimos que muchas veces resumen una vida colmada. Pero aquí Edward Said evoca nombres variados: un «Edipo en Colono» de Sófocles, por ejemplo, en donde el retrato que se hace del héroe anciano es el de un hombre que ha conseguido una santidad extraordinaria; un «Otelo» o un «Falstaff» de Verdi, obras de sus últimos años, que no rezuman un espíritu de sabia resignación, sino » una energía renovada y casi juvenil, una apoteosis de fuerza y creatividad artística». Por su parte, Rembrandt, Bach, Wagner, coronan en sus obras tardías una vida entera de esfuerzo, y en cambio -comenta Said – en lo que se ha llamado «el tercer período de Beethoven (las cinco últimas sonatas para piano, la Novena Sinfonía, la «Missa solemnis«, los seis útimos cuartetos para cuerda, las diecisiete bagatelas para piano), se percibe el momento en que el artista, a pesar de ser dueño absoluto de su medio, abandona la comunicación con el orden social establecido y alcanza una relación contradictoria y alienada con él».

Thomas Mann.-1.-libraries.uc.edu

«El arte de Beethoven, y de las templadas regiones de la tradición – se lee en el «Doktor Faustus» de Thomas Mannse elevó, ante los ojos asustados de sus contemporáneos, a esferas que son del exclusivo dominio de la Personalidad, de un yo aislado dolorosamente, aislado incluso del mundo sensorial por la pérdida del oído, príncipe solitario de un reino espiritual, libre de extraños testigos, incluso los más benévolamente dispuestos, cuyos pavorosos mensajes sólo por excepción y en contados momentos eran comprendidos«.

Cuando se llega a esa edad tercera, que a veces coincide con la sabiduría primera, puede alcanzarse también lo que Said comentó de Brahms en otro libro suyo, «Elaboraciones musicales«: a esa edad – dijo – «siguen existiendo el placer y la intimidad y puede lograrse, como consiguió Brahms, «la música de su música«, la música íntima que perdura cuando se han hecho todas las concesiones a la política y la economía de cualquier arte mundano«. 

Picasso.-2.-auorretrato 30-6-1972.-elcalamo.cvom

A esa edad igualmente el rostro del artista se atreve a acercarse ante el espejo y el espejo le transmite en pintura lo que él no quiere ver de su rostro. El 30 de junio de 1972 Picasso pintó lo que podría considerarse su último autorretrato. El célebre ojo de Picasso permanece aquí fijo, taladrando el fin de una vida. No es una creación casual, y así lo ha reconocido Valeriano Bozal en un extraordinario ensayo, «Picasso clásico. La pintura del viejo» («El realismo«) (Fundación Mafre). Reonocemos la consistente bóveda craneana  de Picasso, sus ojos poderosos, su nariz, los labios y el mentón, y todo ello impresiona por su «deformidad». «El tiempo, como decrepitud física, se impone aquí en todos los ámbitos que a él pretendían escapar – dice Bozaly que durante tantos años parecían haber escapado (…) Revela ahora lo que guardaba en su interior: pudo expulsarlo todo menos la temporalidad que en él anidaba«.

Sabiduría y edad. Seguramente lo más difícil sea ajustar en cada momento la sabiduría a la edad y ,sobre todo, aprender bien pronto en qué consiste la sabiduría.

(Imágenes:.-1.-Marcel van Eeden.-2009.-Galerie Michael Zink.-artnet/.-Giuseppe Verdi.- wfc.no.-/ 3.-Thomas Mann.-libraires. uc.edu/ Picasso.-autorretrato del 30-6-72.- Fuji Television Gallery.-Tokio)

CASAS E INTIMIDADES

Juan Ramon Jimenez.-2.-adn.es«Si Antonio Machado era el hombre alejado y perdido en provincias, Juan Ramón Jiménez es el hombre alejado y perdido en un piso –escribió Rafael Alberti -. Su vida se desenvuelve en la monotonía de un bienestar burgués. Su tiempo se le ha pasado mirando las madreselvas, los malvas y  los verdes del crepúsculo. Su encierro voluntario, con salidas momentáneas al mar, es la consecuencia de la vida española tirante y agria en los finales de la monarquía. No quiere enfrentarse con ella, como Lope hizo. La rehuye y, al rehuirla, él y los que como él hicieron, nos escamotearon una interpretación de varios años de historia de España.– Punto de partida de mi generación son estos dos poetas».

Estas palabras singulares, publicadas por Alberti en «Revista Cubana» de la Habana – recuerda Ricardo Gullón – fueron comentadas por el propio Juan Ramón de esta forma: «Aquí Alberti es honrado. Dice las cosas como son. Me gusta esta clase de crítica. Odio al adulador impenitente y lo desprecio».

Ahora que se lleva tanto la espuma del cotilleo intranscendente y el rebuscar retales de intimidad en cualquier camerino célebre, he aquí que también los grandes tenían lógicamente sus pasillos internos, aquellas trastiendas que cualquier ser humano posee cuando elabora lentamente su creación,  talleres y pasillos cuya decoración muchas veces nos sorprenden.

los Machado con Margarita Xirgu en el estreno de La Duquesa de Benamei en el Teatro Españlol el 26 de marzo de 1932

Rafael Cansinos -Assens, frecuente cronista del vaivén de vidas literarias, describía en la revista «Ars«, en 1954, cómo vivían los hermanos Machado en Madrid hacia 1901.»Vivían los Machado en el segundo piso de un gran caserón viejo y destartalado, con un gran patio lóbrego, donde el sol se perdía y el frío del invierno se encontraba de pronto. Volvía a recuperarse el sol al entrar en la gran sala cuadrada, con balcón a la calle, tan anegada en claridades cristalinas que al principio deslumbraba y no dejaba ver. Voces juveniles y efusivas me acogieron. Ya estaban allí todos, es decir, Villaespesa, Antonio de Zayas y Ortíz de Pinedo, un joven poeta, aún todo en blanco, cual yo mismo. Uno de los Machado, creo que Antonio, en mangas de camisa, se estaba acabando de afeitar ante un trozo de espejo, sujeto en la pared, como los que se ven en las carbonerías. La habitación detartalada, sin muebles, salvo algunas sillas descabaladas, con el suelo de ladrillo, salpicado de colillas y las paredes desnudas, tenía todo el aspecto de un desván bohemio. Eran tan pocas las sillas, que algunos permanecían de pie. Allá dentro, tras una puerta lateral, sonaban voces femeninas. El sol, un verdadero sol de domingo, era el único adorno de aquella habitación que parecía una leonera de estudiantes. El sol y el buen humor juvenil».

(Hago un inciso personal aquí evocando, no sin emoción, que en aquella habitación de los Machado estaba – tal como relata Cansinos Assens – José Ortíz de Pinedo, mi abuelo materno, con el que yo conviví varios años, en la década de los cincuenta, en su casa de Madrid. Él me contaba directamente aquellos encuentros, aquellas tertulias y amistades que yo siempre recordaría)

Juan Ramon Jumenez.-2,.nobelprize.org

Pero la personalidad de los grandes y la dimensión de su obra, como es el caso de Juan Ramón, muestran también su envés desconocido, andanzas inesperadas por las calles de Madrid en excursiones sorprendentes para un hombre que -como quería definir Albertiestaba «perdido en un piso«. El 10 de mayo de 1936 Juan Ramón Jiménez publicó en «El Sol«, de Madrid, una evocación de sus trepidantes idas y venidas por la ciudad «arrastrado» de alguna forma por Villaespesa: «Cogidos de una idea súbita, locos sucesivos – escribe Juan Ramón -, andábamos y desandábamos las calles, las plazas, las iglesias, los paseos, las fábricas, los cementerios, recitando versos, cantando, hablando alto. Villaespesa insultaba a veces a uno que pasaba, creo que sin saber quién era, para admirarme, y luego me decía que era tal o cual escritor «imbécil»; tomábamos un coche, lo dejábamos; comíamos, bebíamos a cualquier hora, en cualquier sitio, cualquier cosa. Y así hasta las 4 o las 5 de la mañana, cuando el blando gris azul del cielo de oriente  sobre la Puerta del Sol, la calle de Alcalá, la Red de San Luis me arrullaba, me endulzaba el cuerpo y el alma y me llevaba a dormir. Pero a las 8 siguientes, como el primer día, Villaespesa estaba, con su sombrero de copa y su abrigo entallado, en mi casa, y otra vez el ciclón».

Sorprende ver a Juan Ramón así, tan agitado, él que se detenía contemplativo ante el oro del sol o ante la rosa. Pero la vida es así. Las anécdotas entretienen, sin duda, pero nunca serán más importantes que la obra lograda.

(Imágenes: 1 y 3.-Juan Ramón Jiménez/ 2.-Antonio Machado y Manuel Machado con la actriz Margarita Xirgu en el estreno de «La duquesa de Benamejí» en el Teatro Español el 26 de marzo de 1932.-Abelmartin.com)

MEDICINA DEL ALMA

libreria Campomanes en calle de Campomanes,.inerior.-2.-29 agosto 2009

«Medicina animi«.-Medicina del alma o Refugio curativo de almas. 

(Inscripción que ostentaba la entrada pincipal de una biblioteca, según relato del historiador griego Diodoro Sículo. Leyenda a la entrada de la biblioteca del rey Osimandia de Egipto)

Así me he quedado pensando cuando he atravesado esta libreria en la calle Campomanes de Madrid.

(29 agosto 2009.-foto JJP)

DE LA SOLEDAD Y LA MULTITUD

 grandes audiencias.-foto.-Andrew Henderson.-The New York Times

Ahora que venimos del paisaje de la soledad y entramos en el tráfago de la gran urbe quizá haya que evocar aquellas palabras que sobre la soledad y el retiro escribió Baudelaire:

«Quiero, para componer castamente mis églogas,

dormir junto al cielo, como los astrólogos,

y, vecino de los campanarios, escuchar soñando

sus himnos solemnes llevados por el viento.

Las dos manos en el mentón, desde lo alto de mi buhardilla,

veré el taller que canta y que charla;

las cañerías, los campanarios, esos mástiles de la ciudad,

y los grandes cielos que hacen soñar de eternidad».

 ciudades.- 227.- París 1927.-por André Kertész.-Wach Gallery.-photografie.-artnet

Pero de la gran urbe y de su multitud escribieron también muchos autores. Escribieron de cuantos hombres y mujeres, al entrar en la ciudad – al hacerse ciudad -, se hacen necesariamente multitud, son multitud.  Mucha literatura ha ido glosando esa irremediable transformación:

«Cuántas veces por las Calles desbordantes ‑escribió Wordsworth, el gran poeta inglés, en El preludio, bajo el títuloResidencia en Londres”‑

he seguido el curso de la Multitud, diciéndome

que el rostro de los que pasan

a mi lado es un misterio.

Así he mirado, no he cesado de mirar, oprimido

por pensamientos acerca de qué y adónde y cómo,

hasta que las siluetas ante mis ojos se tornaron

procesión de aparecidos, como deslizándose

sobre montañas inmóviles, o apariciones en los sueños;

y así el lastre de toda vida conocida,

el presente y el pasado, la esperanza, el miedo, me rodearon.

Todas las leyes que gobiernan nuestros actos, pensamientos y palabras,

huyeron de mí; no las conocía, ni me conocían».

ciudades.-3302.-por Franco Donaggio.-Joel Soroka Gallery.-Aspen.-USA.-phosgrapie artnet

 

Un célebre cuento de Edgar Allan Poe, precisamente titulado «El hombre de la multitud«, nos sumergió de pronto en ese tema de la fascinación que para muchos ejercen las muchedumbres. Ciudades de desértico silencio nocturno son recorridas durante el día por muchedumbres incesantes.

 ciudades.-8.-foto Margaret Bourke- White.-Imagery Our World

Éste es, sin embargo, nuestro paisaje moderno. Entre edificios como fondo inamovible pululan sombras y pensamientos, marchan zapatos, prisas y neumáticos, y también preocupaciones, que hacen y deshacen sus redes de superficie, ninguna igual a la anterior, ninguna calle con el mismo color que la víspera, cada estampa de ciudad distinta, cada esquina singular. “No a todos les es dado tomar un baño de multitud ‑añadía también Baudelaire‑; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.

Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada. (…)

El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, interno como un molusco. Adopta por suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las miserias que las circunstancias le ofrecen», acababa Baudelaire.

A veces, cuando vemos cruzar a muchedumbres, son simples soledades que vienen y van de acera a acera.

(«El artículo literario y periodístico.-Paisajes y personajes«.-págs 118-121)

(Imágenes.- 1.-foto de Andrew Henderson.-The New York Times/2.-París, 1927.-foto por André Kertérsz.-Wach Gallery.- Aron Lake.-USA -artnet/3.- Urbis 42.- foto de Franco Donaggio.-Joel Soroka Gallery.- USA-artnet/ 4.-.-Margaret Bourke-White.-Images  Our World)

VIEJO MADRID (6) : EL TEATRO EN LA CALLE

Plaza de Santa Ana

Por la mañana, antes de que las funciones empiecen, los actores se sientan a jugar a las cartas al aire libre, en medio de la madrileña Plaza de Santa Ana, frente por frente al Teatro Español. No son actores, son espontáneos vecinos de estas calles que representan su papel de madrileños sin que nadie les dirija, sin que ningún director les indique que sobre la mesa deben golpear con suavidad o con ímpetu el as de oros o el caballo de copas. Lo hacen en silencio, con gestos, pupilas o señas que esconden ladinamente su cálculo mental. Saben jugar, como sabían hablar y criticar en la vieja tertulia de hace siglos aquellos que asistían al Corral del Príncipe, lo que hoy es Teatro Español.

En este sitio estuvo el Convento de Carmelitas Descalzas, titulado de Santa Ana y fundado por San Juan de la Cruz. Este Teatro Español, Monumento Nacional, que se inauguró en 1583 con una representación de Lope de Rueda,  lleva en su historia voces y giros y ademanes relatando las mejores comedias del Siglo de Oro. «¿Parécele a V. M. que le será de alivio oir la comedia, pues le han convidado a ella aquellos caballeros toledanos y tienen tan buen aposento en el Corral del Príncipe?», dice Salas Barbadillo en «El Cortesano Descortés«.

Pero mi cámara sigue reflejando a los que juegan. Luego, poco a poco, gira alrededor de este Teatro, se cuela por detrás, por la calle de Echegaray y me parece mentira que estos jugadores de cartas reaparezcan en el tiempo. «En los veladores, pintados de almagre – cuenta Emilio Carrere dibujando esta calle de Echegaray -, los cuatro clásicos del «mus», con gorrilla de seda ladeada, como Felipe, el martelo y tormento de «La Revoltosa«, se jugaban aquellos frascos de vino negro que costaban seis reales. El chico del mostrador, que se llamaba «el medidor», entrechocaba los vasos en el barreño de cinc y vertía las «cortinas» del copeo en un frasco grande. Un cartel de arbitraria ortografía atraía en el escaparate a los traspillados cesantes: «Se guisa de comer. Hay callos y caracoles«.

Lorca en la Plaza de Santa Ana

Cuando vuelvo a la Plaza de Santa Ana, García Lorca, entre sol y sombra, está lanzando ya palomas al aire. Son palomas de bronce, muy livianas, nacen de las manos del poeta y las mece el cielo de Madrid. Aquí pronunció Federico su «Charla sobre teatro«, en este Teatro Español, el 2 de febrero de 1935, con motivo de una representación extraordinaria de Yerma. Pero las palomas me distraen:

«Por las ramas del laurel

van dos palomas oscuras.

La luna era el sol,

la otra la luna.

«Vecinitas», les dije,

«¿dónde está mi sepultura?»

«En mi cola», dijo el sol.

«En mi garganta», dijo la luna.

(…)

Por las ramas del laurel

vi dos palomas desnudas.

La una era la otra

y las dos eran ninguna«.

 («Diván del Tamarit«)

(Imágenes: 1.-Teatro Español en la madrileña Plaza de Santa Ana/ 2.-estatua de Federico García Lorca en la Plaza de Santa Ana.- fotos: JJP)

EL DINERO DE LA SANGRE

madre.-FGFG.-por Mary Cassatt.-1898.-artnet

A veces en un blog no hay más que transmitir lo que otros dicen. En este caso, hoy mismo, Scriptor. org: 

Bloodmoney_usa
«La película se llama «Blood Money«, y trata –según declara David K. Kyle, su director– de temas variados en torno al aborto en USA: trata de «Roe V. Wade, de Planned Parenthood, del hecho científico de que la vida comienza en la concepción, y de cómo afecta el aborto a las mujeres que han hecho al menos uno».

Se iba a llamar «The American Holocaust«, pero el equipo que ha hecho este film-documento lo cambió por «Blood Money», porque -a medida que lo iban filmando- fueron viendo en las entrevistas cómo lo que iba destacando en primer plano era el asunto del negocio del aborto.

No debe ser agradable de ver, pero –según lo que presenta el trailer– me parece que conviene mirar de frente esta realidad, para no hablar «de oídas» y como en secreto de este tremendo asunto.

No pienso que «Blood Money» sea un film para confirmar al ya convencido del horror del aborto, sino que busca comprender mejor y hacer ver los argumentos racionales y emocionales que tantas veces quedan injustamente al margen de la habitual mención y presentación pública del aborto.

Hay que hacer justicia a la realidad. También a la del aborto».

Poco más hay que añadir.

niño.-Mary Cassat.-1896

(Imágenes.- 1 y 2.-Mary Cassatt.-1896.-artnet)

 

EL FUEGO Y LA BELLEZA

Atenas.-1.-Partenon.-foto Milos Bicanski.-Getty Images.-The New York TimesCuando contemplo cómo las llamas parece que felizmente dejan de acosar a la belleza recuerdo aquellas palabras de Giorgos Seferis: » En el Partenón – cuantos prefieren ver la Acrópolis a la luz de la luna no sé si podrán seguirme – tenemos exactamente dos causas distintas de sensaciones, que coexisten en el mismo objeto. Una histórica, arqueológica, cíclica digamos, me hace soñar en un viaje al pasado, filosofar sobre la vanidad de los actos humanos, rebelarme contra las bombas de Murozzini, quedarme extasiado ante la belleza de la vida de los antiguos griegos; la otra, estética, es otro supuesto muy distinto; es una presencia súbita, fuerte y exclusiva, un manto de mármol que me cubre por entero, una voz que no comprendo, pero siento, no obstante, la necesidad de hablar como ella, para entenderla». («Diálogo sobre la poesía y otros ensayos») (Júcar)

El fuego y el mal nunca atacan solamente a la arqueología o a la Historia sino también a las sensaciones que ni siquiera los poetas saben describir.Atenas.-2.-fuego en Grecia.-fotoi Yiorgos Karahalis.-Reuters.-The New York Times

(Imágenes:- 1.-foto de Milos Bicanski/Getty Images.-The New York Times/ 2.-foto de Yiorgos Karahalis/ Reuters.-The New York Times)

ESCRIBIR DORMIDO

sueño.-8844JJ.-por Zhang  Xiaogang.-2007.-Beijing Commune.-Beijing.-China.-artnet.-ASIATSIHE KUNTER«Estoy dormido y sueño que me levanto, me pongo a escribir y escribo que hace poco que he dormido y que quiero crear una historia moderna y bella. En ese momento me detengo y me pregunto si estaré despierto de verdad y no estaré soñando que escribo; pero no, ya no estoy dormido, escribo y escribo esa bella y moderna historia, deteniéndome a cada trecho para comprobar si no estaré dormido. Así, una y otra vez hasta que realmente me despierto y me decido a escribir que he estado soñando».

José Julio Perlado : del libro «Vida contemporánea» (relato inédito)

(Imagen: Zhang Xiaogang.-2007.- Robischon Gallery.-Denver.-artnet

DOS AÑOS DE «MI SIGLO»

azul-ciervos.-1.-por Christine Nguyen.-2007.-AndrewShire Gallery.-Los Angeles.-USA.-artnet

Sumando los caminos de Blogger y de WordPress Mi Siglo ha llegado a las 97.000 visitas. Cumple hoy Mi Siglo dos años de andadura. Mis agradecimientos se multiplican. Irán, Macedonia, Turquía, Marruecos, Australia, Corea, Eslovenia, Vietnam, India, Canadá, Serbia, Croacia, Japón, China, Rusia, Pakistan, Armenia, sin contar los países sudamericanos, Estados Unidos o Europa se han asomado a los más de 5oo post que he ido escribiendo y su lectura se ha mezclado con tantos nombres desconocidos y conocidos que Internet me ha ido trayendo: Ángel, Antonio, Daniel, varias Carmen, Mercè, Maty, Nicole, Solange, Alejandro, Juan Pedro desde «Una temporada en el infierno«, Shant Baghramian y Vane Galstian desde «Papier de Liberté«, Faycal desde «»Shgaga«, Juan José desde «Scriptor.org«, Avelina, Alena, Dolors, Gasolinero, Fernando, Enrique, Noelia, Georgia, Angie, Nelson…, la lista sería muy larga, nombres que llegan desde el fondo de la noche o del día, en los momentos más impensados, cuando Mi Siglo intenta convocar a esos «compañeros eternos«, que así los llamaba el ruso Merejkovsky al comentar  varias obras y autores o cuando un gran intelectual francés como Charles Du Bos recordó que «de todo gran arte como de toda gran filosofía, lo intemporal es el empíreo, ese cielo de los fijos adonde cumplida, la obra llega para no descender jamás«.

A esos «compañeros eternos» de la pintura y de la música, de las letras, el cine, el arte o la comunicación he intentado dirigirme, a ese «cielo de los fijos» he procurado mirar para aprender algo.

Al cabo de dos años, mi agradecimiento a todos desde Mi Siglo.

(Imagen:-«Emergence of the Kelp Deers».-2007.-Christine Nguyen.-AndrewShire Gallery.-atnet)

VIEJO MADRID (5) : PEQUEÑAS PLAZAS HISTÓRICAS

Plaza del Conde de Miranda.-1Cuando entra mi cámara en la madrileña  Plaza del Conde de Miranda – al fin de la calle del Codo, cerca de la Plaza de la Villa -, la soledad y el sol son ocupados por la Historia y esa Historia nos hace retroceder hasta nombres y edificios que estuvieron por aquí, andanzas de este barrio antiguo que hubo de llamarse la «Platería» por la cantidad de orfebres y plateros que por estas calles se aposentaron. Por aquí estuvo también la llamada casa de «los Salvajes«, propiedad de don Iñigo Cárdenas, señor de Loeches, Embajador de España en la República de Venecia y en Francia, cuando Enrique lV fue asesinado por Revillac. (Fue el Embajador el primer acusado en París de que él había matado al rey hasta que todo se puso en claro, y tal era la fama de hombre arriesgado que el embajador español tenía – frases altivas y agudas que don Iñigo cruzó con el propio Enrique lV – que el pueblo parisino creyó en un  primer momento que se trataba de una acometida hidalga del español contra el monarca francés)

Pero las cámaras fotográficas modernas no pueden penetrar en la Historia, ni en los recintos del señor de Loeches ni tampoco en los muros donde se descubrieron los siniestros sucesos del lamado «crimen del capitán Sánchez» en 1913. La cámara, antes de salir de la Plaza, observa al fondo el convento de las monjas jerónimas de «Corpus Christi«, denominado de «Las Carboneras«, que, como ilustra Mesonero Romanos en «El antiguo Madrid«, se llama así por una imagen de la Concepción que se venera en él, y que fue extraida de una carbonera. Fundado a principios del XVll, otro ilustre comentarista de Madrid, Diego San José, recuerda que en este convento se celebra diariamente una misa por el alma del Gran Capitán, don Gonzalo de Córdoba, y por su mujer.

Plaza del Conde de Barajas

Luego la cámara ralentiza su paso. Entra en la vecina Plazuela del Conde de Barajas donde, en el actual número 7, vivió hasta 1936  María Zambrano , plaza en la que yo también tuve largas charlas sobre cine con el novelista español Jesús Férnandez Santos.

casa donde vivió María Zambrano (Plaza de Conde de Barajas)

Estas plazuelas irregulares, escondidas, guardan profunda historia. En este espacio vivieron el barón de Riperdá, ministro de Felipe V, el comisario general de Cruzada de Fernando Vll o el general Espartero en 1854. Aquí estuvo el palacio del Conde de Barajas, que dio nombre a esta Plaza, y que fue el dueño de la mayor parte de las casas de la zona. Aparece ya en los célebres planos de Texeira y Espinosa y el aire calmo de agosto que roza los árboles me lleva poco a poco a cruzar los siglos y asomarme a esta tienda de olores, en el número 4, que es «Taller Puntera«. Está la ventana abierta y asoman los colores de esta tienda de trabajo con piel, las pieles acabadas de los bolsos y de las agendas.

escaparate de Taller Puntera.-Plaza Conde Barajas, 4

Trabaja una dependienta al fondo. Entra mi cámara, y entro tras ella. El tacto suave de las pieles me hace abrir unos blancos cuadernos. En Mi Siglo he hablado muchas veces de su magia. Repaso estas páginas inmaculadas, aún sin escribir. Luego miro hacia afuera, hacia la calle,  hacia tantos  sucesos ocurridos en Madrid.  Alguien en estos cuadernos seguirá escribiendo la Historia.

(Imágenes.-Madrid, agosto 2009.-: 1.-Plaza del Conde de miranda/ 2.-Plazuela del Conde de Barajas/3.-casa, en el número 7, en la que vivió María Zambrano/4.-taller de trabajo con piel en el número 4.-fotos JJP)