EL OÍDO PEGADO AL AURICULAR

Siempre me impresionó el largo hilo de las conversaciones que se enroscan en la garganta y en el cuello de “La voz humana” de Jean Cocteau, sea hombre o mujer la que habla o escucha. Y es que no se quiere colgar, no se puede colgar, hay que volver a escuchar los amores y reproches interminables del otro, el hilo de la vida de las despedidas y los desencuentros. Mientras hay vida hay esperanza, se ha dicho siempre; pero aquí hay que sustituirlo por “mientras hay voz hay esperanza”, es decir, el otro está al extremo del teléfono, hay por tanto un calor, una intimidad aunque sea lejana, una respuesta, incluso si esa respuesta es abrupta, qué más da, es la respuesta de que el otro existe y que está vivo, con sus traiciones y sus titubeos, sus declaraciones, promesas y mentiras, pero la vida es así, un largo hilo de conflictos y soluciones que van viajando por el hilo del teléfono, de la voz al oído, y el oído escucha porque si deja de comunicarse con el otro se puede quedar solo para siempre.

Hay un poema de Raymond Carver que recuerda de algún modo algunas de estas cosas:


Relámpagos, agua,

pez, pitillos, cartas, maquinaria,

el corazón humano, aquel viejo puerto.

Incluso los labios de la mujer pegados

al auricular, incluso eso.

El pliegue de los labios.

José Julio Perlado

(Imágenes- 1- wikipedia / 2- Jean Cocteau – Modigliani)

SOPAS DE LEWIS CARROLL

¡Sopa bella! Tan rica y verde

¡Cómo nos aguarda en caliente cazuela!

!Quien por tanta delicia

no cedería a su natural inclinación!

¡Sopa de la noche¡Hermosa sopa,!

¡Sopa de la noche ¡Hermosa sopa!

¡Hermoooo – sa sooopa!

¡Hermoooo- sa sooopa,

¡Sopa bella! A tu lado,

¿quién desea ni pescado, ni caza, ni cazuela?

¿Quién no daría cuanto poseyera

por dos perras gordas de bella sopa?

¿Por dos perras gordas de bella sopa?

¡Sooo- ooo- pa de la noo- oo- che!

¡Bella!¡Hermooo— OOSA SOPAAA!

Lewis Caroll – “¡Bella. ¡ Tan rica y verde! ( traducción de Jaime de Ojeda)


( Imágenes- 1- sopa goulash típica de Hungría/2 -Callaboo- sopa típica de Trinidad/ 3- crema de espárragos con nata fresca/ – 4- —Vernicelli de ostras y fideos típicos de Taiwán/ 5-Kesakeitto- sopa de verduras Finlandesas)

LOS OSOS

Los osos se dividen en pardos y blancos, o en cabeza, tronco y extremidades. Tienen buenos morros, pero los ojuelos, pequeños. Les encantan las golosinas. — escribe el poeta polaco Zbigniew Herbert —A la escuela no quieren ir, pero una siestecita en el bosque… oíga , con mucho gusto. Cuando les queda poca miel, se llevan las manos a la cabeza y se quedan tan tristes, tan tristes que ni sé. Los niños, que tanto quieren a Kubus Puchatek, se lo darían todo, pero por el bosque anda el cazador y con su fusil apunta entre esos dos ojitos pequeños.

(Imagen- wikipedia)

GUARDAR UN SECRETO

Qué difícil es guardar un secreto. Está el secreto guardado en un pequeño cofre que llevamos en el pensamiento, en la memoria, en el corazón. Nos han contado una cosa que no debemos decir, sobre la que se nos pide que no revelemos nada, y del cofre empiezan a salir unas pequeñas gotas de agua, como unos hilillos húmedos, escapes de aire, tal y como si el secreto se estuviera diluyendo, como si se forzara él mismo a escapar. Claudio Magris ha dedicado a este tema su ensayo “ El secreto y no”. El secreto y su custodia — dice Magris— son un elemento fundamental de la potencia del poder” .Se sabe todo pero nada se dice, se guarda con siete llaves la confidencia, las paredes del secreto parece que fueran a estallar. A veces se sueña con el secreto durante la noche. ¡ Ah, si yo lo contara!…. El pequeño cofre sigue situado en nuestro vestíbulo interior, nos encontramos con él cada vez que damos una vuelta a la llave y entramos donde nosotros mismos. En ocasiones nos llevamos ese secreto a la tumba; en ocasiones, uno — por fragilidad— levanta una punta del cofre, entreabre una ranura, y aunque da la impresión de que no huyera nada, todo huye como el humo, todo el secreto se deshace en mil pedazos y llena a los oyentes de enorme y a veces tremenda confusión.

José Julio Perlado

( Imagen – Rothko- 1959)

EL CARRITO DE LOS LIBROS

Me pide un amigo mío libros para leer y le llevo hasta el puesto de la memoria, ese puesto inclinado que muestra – —- como si fuera fruta al aire libre— encuadernaciones rosadas, verdes, negras, hojas antiguas y modernas, títulos al derecho y al revés, reelecturas inciertas, aficiones, tendencias, allí aparecen —- todos mezclados a propósito— Lampedusa, Calvino, Basani, Buzzati, Hemingway, Cunqueiro, Pavese, Le Carré,Tolstoi, Aldecoa, Borges,Mann, Delibes, Chejov, Ferlosio, Proust, Woolf, Pirandello, Baroja, Cortázar, Zweig, Bioy Casares y tantos y tantos otros que nunca se leyeron, o que quizá se leyeron mal, a a una edad insólita o insípida, variaron los gustos, se elevaron las admiraciones y se hundieron los desprecios

Lo cierto es que mi amigo va escogiendo cubiertas y solapas, autores, historias, lleva unos guantes elásticos de goma para hacer su compra, valora, pesa, calcula las dimensiones de su tiempo. Al fin le acompaño y nos sentamos a leer los dos en el despacho.

José Julio Perlado

(Imagen – Leslie Ballebeg)

TODA OBRA SERIA ES TRANQUILA

Puede decirse— decía Kandinsky— que toda obra seria es tranquila. En toda gran obra seria resuena una palabra sublime y tranquila:”!Heme aquí!” La admiración o el desprecio se desvanecen. No queda nada más que el eterno sonido de estas palabras

Ciego frente a la forma,, “ reconocida” o no, debe ser el artista, como debe ser sordo a la enseñanza y a los deseos de su tiempo..

Su ojo debe estar abierto sobre su propia vida interior, su oído siempre hacia la voz de la Necesidad interior.

Entonces podrá servirse impunemente de todos los procedimientos, incluso de los que le están prohibidos.

Este es el único medio de llegar a expresar esta necesidad mística que es el elemento esencial de una obra.

Todos los procedimientos son sagrados si son enteramente necesarios.

(Imágenes- Kandinsky- wikipedia)

LA JARRA DE COBRE Y LA JARRA DE BARRO

Arrastraba la corriente de un río — escribió Esopo— una jarra de cobre y otra de barro. La de cobre le dijo a la de barro que no se inquietara, que ella la cuidaría ,pero la de barro le respondió:

— Nada lejos de mi y no a mi lado , porque si me tocas saltaré en pedazos, aunque me roce contigo sin quererlo.

No es segura la vida de un pobre que tiene a un príncipe rapaz por vecino.

(Imagen- Jarra de Sévres- 1795- museo de Arte Moderno de Nueva York

CUANDO SE ACABA UN LIBRO O EL NIDO VACÍO

Se ha ido “Una dama japonesa”. Se ha ido a vivir con un editor. La acabé hace unos días, yo sé que se quería ir, que se emancipaba, que escapaba de mi cuaderno, que huía de mi ordenador. Salió como salen los libros cuando se casan, dicen adiós en la última página, levantan una letra para despedirse, a veces el brazo de una coma, no dan portazos, no se emocionan, “¡Es la vida!, me dijo la dama japonesa al cerrar la puerta y dejarme aquí, yo solo, con tantas habitaciones de páginas en mi cuaderno, la casa de la ficción vacía, el nido vacío. Llevábamos juntos muchos años la dama japonesa y yo. Nos encontramos hace mucho tiempo un verano en el norte de España, yo me enamoré de su historia y ella se enamoró de mi escritura. Estuvimos viviendo juntos mucho tiempo, me presentó a Kiromi Kastase, el samurai a quien ella llamaba “el hacedor de espadas”, después me enseñó sus cartas, cómo escribía al pasado y al futuro, las violencias de las guerras japonesas de Onin, cómo contaba cuentos a los niños y con sus manos dejaba caer el cielo de las nubes. Visitamos juntos El pabellón de Oro, el monte Fuji, nos persiguieron los duendes, fuimos al teatro y nos pusimos las máscaras, luego tuvimos sueños, visitamos Europa, estuvimos en París con Monet, en otro lugar con Kurosawa, en otro lugar con Picasso y Miró. Me contaba sus charlas con Bashô y la belleza de los haikus. Estuvimos en la casa del té en los montes de Kitano, vivimos los temblores de Hiroshima. Un matrimonio de escritor y relato olvida los quehaceres y sudores y recuerda solamente los años con las manos juntas sobre la mesa, la pluma en medio, unas veces escriba Hisae Izumi y otras veces escribía yo.

Ahora me he quedado solo. Dentro de unos meses el editor me dirá cuándo va a publicarlo. Mientras, por el pasillo, ha venido a verme la inspiración. “ Que la inspiración te coja trabajando”, me ha dicho. Y eso he hecho. He continuado un largo relato que había empezado hace años.

José Julio Perlado

( imagen – wikipedia)

NEVADA

Lenta desciende la nieve del cielo ceniciento: gritos

no se oyen en la ciudad , ni un sonido de vida;

ni de la verdulera la llamada, ni el traqueteo del carro,

ni la canción feliz de amor y juventud.

Desde la torre de la plaza, roncas vienen las horas

gimiendo cual suspiros de un tiempo remoto.

Pájaros extraviados picotean los empañados cristales:

espíritus que de amigos del más allá regresan y me miran.

Pronto, queridos, pronto, descenderé al silencio,

reposaré en la sombra. No te turbes, corazón.

Giosue Carducci— “Nevada” (traducción de Antonio Colinas)

(Imagen- wikipedia)

SOY RESPONSABLE DEL OTRO

Soy yo quien soporta al otro, quien es responsable de él —dice Emmanuel Lévinas en “Ética e infinito”—Mi responsabilidad es intransferible, nadie puede reemplazarme. La responsabilidad es lo que, de manera exclusiva,me incumbe y no puedo rechazar. Soy yo en la sola medida en que soy responsable. Yo puedo sustituir a todos, pero nadie puede sustituirme a mí. En ese sentido preciso es en el que Dostoievski dice: : “ Todos somos responsables de todo y de todos ante todos, y yo más que todos los otros”.

(Imagen- Rothko)

HISAE Y “MADAME ”BUTTERFLAY”

La única señal que se tiene del paso de Hisae Izumi por Italia corresponde a los inicios del mes de mayo de 1904, en uno de los camerinos del Teatro Grande de Brescia, entre espejos, ropas y colgaduras. En el dibujo que se hizo entonces sobre aquel momento, Hisae aparece sentada en el suelo de aquel camerino mirando fijamente a una gran mariposa disecada. Se trataba de una mariposa de color azul verdoso claro, cubierta de escamas y de ojos muy pequeños y rodeados de un marco negro. La mitad interna del ojo de aquella mariposa se presentaba más estrecha que la externa y los extremos de sus alas posteriores asomaban puntiagudos Era la llamada mariposa Luna y la había traído a la reunión la gran soprano ucraniana Solomiya Krushenyska, que aspiraba a representar el papel principal de “Madame Butterflay” , una ópera de Puccini que había sido recibida como enorme fracaso en su primera versión, en el teatro de la Scala de Milán hacía tres meses, y que ahora solamente aguardaba la respuesta afirmativa de Puccini para actuar. Puccini estaba sentado en una silla muy cerca de Hisae, aún dolorido del tremendo accidente automovilístico del año anterior que le había dejado casi cojo para siempre. Tenía la pierna derecha rígida y estirada por completo, abandonada en la silla, y su pierna izquierda la mantenía en cambio escondida, doblada y recogida para acomodarse mejor. No había llegado Puccini aún a los cincuenta años y desde hacía tiempo era un trabajador infatigable. Había escrito y estrenado con éxito, entre otras cosas, “La Boheme” y “Tosca” y ahora estaba empeñado en realizar cuantas versiones fueran necesarias para que “Madame Butterflay” triunfase y gustara al público. Igualmente se encontraba en aquella reunión del camerino la señora Ohyama, esposa del embajador japonés en Italia, de la cual Puccini había recibido muchos consejos en torno al vestuario, las costumbres y la representación. ¿Qué hacía allí Hisae? La había invitado una famosa actriz japonesa amiga suya, Kawakami Sada Yacco, muy interesada por los kimonos y por las mariposas que debían de engalanar la ropa.

En un cierto momento Hisae se levantó del suelo y quiso probarse el kimono principal de “ Madame Butterflay”. Era un kimono de crespón color estragón con estampados en policromía de motivos florales de influencia oriental. Por delante aquel traje estaba totalmente abierto y se ajustaba a la cintura con una banda de seda verde pálido decorada con óvalos y con figuras geométricas y guirnaldas de crisantemos. Las mangas eran largas y anchas. Aquel kimono presentaba también bordados superpuestos de gran tamaño, con motivos de pájaros y de mariposas en distintas posiciones, tortugas y troncos de árbol. Su seda aparecía en blanco y negro así como hilos de metal dorados. Completaban la decoración motivos de cintas ondulantes y ramas de pinos. La banda para ceñir la cintura llevaba bordadas dos mariposas con hilos dorados El traje se completaba con calcetines y zapatos con puntera de seda morada estampada de flores. Y encima del traje sobresalía una diadema de flores de tela con cascabeles y una peineta y dos agujas.

Hisae se vistió entera con aquel kimono delante de todos como si fuera la propia “Madame Butterflay “ y una consumada actriz, y deslumbró a Puccini que la miró extasiado.

José Julio Perlado

(del libro”Una dama japonesa” ) (relato inédito)

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

(Imágenes- 1- wikipedia/ – 2- Madame Butterflay// 3- Puccini- wikipedia)

ESTE SEÑOR

Este señor que aparece hoy en el blog es un grabador escocés del siglo XlX , William Strang, pero bien podía ser uno de nosotros, se dijo el escritor al mirarlo. Antes de aparecer en el blog se ha vestido, se ha puesto esa chaqueta color marrón, se ha anudado el nudo de la corbata algo caído, se ha limpiado cuidadosamente los lentes, se ha quedado pensativo, no se sabe si está triste o simplemente concentrado. Mira fijamente el grabador escocés lo que ha hecho hasta ahora, lo que aún le queda por hacer, lo que quisiera hacer aunque aún no sabe cómo, pero antes de limpiarse cuidadosamente los lentes y de vestirse, se ha bañado esta mañana, y antes de bañarse durmió varías horas en su sencilla cama, y antes — ayer— trabajó mucho, habló con los vecinos, se esforzó, comió con Agnes, su mujer, jugó un poco con sus hijos Ivan y David. Y luego están sus sueños, que forman parte de su personalidad y de los que nunca habla, cuando por ejemplo sueña por las noches con Kipling y lo confunde con su padre, con Peter Strang, y vive las aventuras de Kipling a las que grabó tantas veces en razón de su oficio, como los grabados de “ Capitanes intrépidos” o de “Puck”, y entonces mezcla a veces en sueños a su padre con Kipling, y oye hablar a los dos, y confunde las voces, y cada mañana, al despertar, no sabe bien con quién soñó, pero yo le distraigo enseguida y le digo, comenta el escritor: “Venga, venga para aquí, — le digo— póngase en el centro. Piense.Quédese quieto “ “¿Me va a hacer una foto?, me pregunta Strang. “ No. Voy a hacerle un blog”.

José Julio Perlado

(Imagen- William Strang- wikipedia)

EL CISNE

Esa fatiga por un grave hacer

aún no hecho, y cual entrega maniatada,

tal el paso no creado del cisne.

Y el morir, ése no más asimiento

del fondo sobre el que a diario estamos,

para aposentarse con timidez

en las aguas que suaves le reciben,

y, de su transitoriedad dichosas,

se retiran bajo él onda tras onda;

mientras seguro y con calma infinita,

cada vez más emancipado y regio

boga con serena tranquilidad.

Rainer María Rilke- (1905- 1906) ( traducción de Jaime Ferreiro Alemparte))

( Imagen- wikipedia)

LOS VAIVENES DEL AÑO

Los vaivenes del año con sus disgustos y sus alegrías se cruzan en los meses con los vaivenes de la luna y el sol que todos los estudiosos de la simbología destacan.. Cirlot, en su “Diccionario de símbolos”, recuerda que el hombre pasa en cada año de su vida un proceso de regeneración que tiene lugar entre diciembre y junio, temporada que simboliza una muerte y una resurrección. En las representaciones gráficas del año, éste suele tomar la figura de un anciano y se sitúa en el centro de un círculo cuyo anillo exterior está ocupado por: dos o tres zonas: denominaciones de los meses, trabajos típicos de cada uno de ellos, signos del zodíaco. Habla del tapiz de la Creación de la catedral de Gerona.
Por esos vaivenes hemos de discurrir durante doce meses con esperanza y sin desánimo.

José Julio Perlado

( Imágenes – 1 – wikipedia/ 2- tapiz de la creación – catedral de Gerona)

JUGUETES ANTIGUOS

Me acuerdo de la capa del Rey Melchor atravesando la Gran Vía, dejándose detrás rasguños de oro y estrellas, las manos tendidas, buscando la peonza..Era un juguete antiguo que no encontraba, una cabeza de madera que giraba sobre sí misma y se veía al pasar la comitiva de los abuelos y los tíos y los padres que giraban y giraban en la vida con sus preocupaciones. Pero el Rey Melchor iba desatado, yo no he visto nunca al Rey Melchor así, no quería móviles ni pantallas ni nada que fuera del futuro sino una sencilla peonza que girase y le mostrara la vida al niño que la había pedido, un sencillo ir y venir de la madera que con los dedos o con una simple cuerda le enseñara al niño las estaciones del año, los rincones de la habitación, los bailes, los mareos, el mundo.Al fin, en la Plaza Mayor, vio un montón de peonzas arrumbadas que nadie quería porque nadie deseaba el pasado, tomó una y se la llevó bajo el manto.

En la casa, en el comedor, aguardaban los Reyes Gaspar y Baltasar junto a las pirámides de papeles, de colores, junto a las cumbres de envoltorios gigantescos bajo cuya sombra estaban los juguetes. A las nueve en punto de la mañana vinieron los ojos de los niños corriendo por el pasillo, despertándose unas pupilas a otras.Allí quedaron extasiados al descubrir cómo se movía la peonza.

José Julio Perlado

( Imagen- wikipedia)

MUJER EN LA VENTANA DE VUILLARD

Eduouard Vuillard dejó agendas anotadas, día a día, desde 1890 hasta su muerte en 1940 llenas reflexiones, preciosas sin duda, acerca de su arte , su obra y sus contemporáneos.Este diario lo llevaba secretamente. Lo depositó en manos de Adolphe Boschot,secretario perpetuo del Instituto, para que se conservara secreto en la Biblioteca de la Academa de Bellas Artes

Así era Vuillard, la mirada intimista.

(Imágenes- vuillard- wikipedia)