DIBUJAR DILUVIOS Y TORMENTAS

 

 

 

“ Va aconsejando Leonardo da Vinci a quien desee dibujar un diluvio :  “Representa en primer lugar — dice — la cima de una montaña escabrosa, con valles a sus pies . Deja que la superficie  del suelo cause la impresión de que se desliza, llevando consigo pequeñas raíces de arbustos y arrastrando grandes bloques de las rocas que rodean los valles. Y al bajar entre los precipicios el cauce tumultuoso, causando ruina, haz que pongan al descubierto y arrastren consigo las raíces de los árboles, retorcidas y nudosas, y que las montañas privadas de esa protección, aparezcan tal como son mostrando las fisuras que produjeron en ellas antiguos terremotos. La base de la montaña debe estar cubierta con restos de matas, mezcladas con barro, raíces, ramas de los árboles y toda clase de hojas, formando una misma masa con la tierra y las piedras.  Los pedazos de alguna montaña deberán haber caído en la profundidad de algún valle, represando las aguas revueltas del río que corría por él, que se habrá dividido en diferentes partes y correrá formando olas enormes; las mayores de éstas golpearán y destruirán los muros de las ciudades y las casas del valle. Las ruinas de los edificios de las ciudades y los pueblos, al desmoronarse, levantarán gran cantidad de polvo, que se alzará hacia el cielo, formando nubes en forma de humo, que se opondrán a la lluvia que está cayendo. Pero las aguas revueltas se levantarán contra lo que las contenga, formando remolinos y golpeando contra diversos obstáculos, haciendo una espuma sucia; y después, cayendo de nuevo, el agua batida se arrojará contra el viento…”

 

 

Y a quien desee dibujar tormentas Leonardo le aconseja: “Debieras ver sobre muchas de las cumbres o de los altos animales de distintas clases aterrorizados, reunidos y dominados, en compañía de hombres y mujeres que han huido allí con sus hijos. Sobre las aguas que cubren los campos se ven tablas, trozos de camas, botes y distintos artefactos que los hombres han ocupado obligados por la necesidad y el temor a la muerte. Sobre ellos se han refugiado hombres y mujeres con sus hijos, llorando atemorizados por la furia de los vientos, que se revuelven con violencia tempestuosa levantando las aguas y los cuerpos de los ahogados. No hay allí ningún objeto menos pesado que el agua que no estuviese mezclado con distintos animales, entre ellos, lobos, zorros y serpientes, que, en su afán de escapar de la muerte, han hecho una tregua y se forman un grupo atemorizado, que busca la manera de salvarse.

Podías haber visto también grupos de hombres que, con armas en la mano, defienden los pequeños espacios donde han logrado refugiarse contra los leones, lobos y fieras que buscan su salvación en los mismos lugares ¡Ah!, podía haber visto a muchos tapándose los oídos con sus manos, para evitar el ruido ensordecedor, que se capta en la oscura atmósfera por las ráfagas de aire y los vientos que se mezclan con la lluvia y los truenos de los cielos y la furia de los rayos…”

 

 

(Imágenes—1-Turner- 1843/ 2-Turner- 1830/ 3- Turner -1843j

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