EL ARPA DE MANO

 

 

“En una noche oscura, sin estrellas —escribe Robert Walser en “Lo mejor que sé decir sobre la música” —, estaba en una calle que sube a la montaña cuando pasaron a mi lado, con música y alegre conversación, tres criados o mozos y siguieron andando con paso decidido y acompasado. Pronto se perdieron en la oscuridad, y yo dejé de verlos, pero el arpa de mano que uno de los tres tocaba con corrección regresó saliendo de la oscuridad y fascinando mis oídos. Los jóvenes son a veces grandes maestros en el toque del arpa de mano. Este instrumento requiere un puño fuerte, firme, del que sin duda no carecen los mozos de las montañas. Así que me detuve a escuchar. El sonido espléndido, majestuoso, suave, grande y cálido se alejaba cada vez más con el mozo. En aquel momento debían de haber llegado al bosque, pues el sonido se tornó más suave y quedo , y subía y bajaba en oleadas. Al pensar en una comparación , el sonido me pareció un cisne que se desliza resonando por la oscuridad. En las montañas a los criados les gusta caminar tocando el arpa delante de las casas en las que habitan sus chicas. También los tres mozos iban a ver a una chica.”

 


 

(Imágenes—1- John Herschel -1842/ 2-Alfred Gockel- globalgallery)

 

 

 

 

Imágenes —1-

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