CHILLIDA, LOS SUEÑOS DEL HIERRO

 

 

“La mayor parte de las veces – decía Eduardo Chillida –  mi obra no es sólo la escultura en sí. Es también el viento, la mar, el aire,  las piedras que la rodean; todo el conjunto. En el taller, la escultura muchas veces no es nada. Se vuelve algo cuando se fusiona con todos los elementos imprescindibles. Lo único que me importa es mi trabajo, lo único que me ocupa es buscar soluciones  a los problemas que me planteo. Encontrar el lugar desde donde hay que ver. Y medirme de vez en cuando. No para ver mi estatura, sino para comprobar si he crecido. Todo mi trabajo se basa, fundamentalmente, en el riesgo. El riesgo preside todo mi trabajo. He dicho muchas veces que, a diferencia del técnico, que es útil a la sociedad haciendo lo que  sabe, el artista lo es, haciendo lo que no sabe; es decir, experimentando, indagando, buscando… A lo mejor, al final, encuentra algo. Yo me voy quedando, sobre todo, con las preguntas, con las interrogantes de cómo llegar a definir las cosas, hasta su límite, cómo llegar a la máxima concreción, al final, la esencia…”

 

 

Estos días se reabre el espacio Chillida Leku  después de varios años: una oportunidad de nuevo para contemplar su obra.

 

 

“El hierro, como el color, tiene derecho a la originalidad – recordaba Gastón Bachelard hablando de  Chillida-. El hierro de Chillida no  es el hierro de nadie. Este singular forjador conduce verdaderamente los sueños del hierro, dibuja  con el hierro, ve con el hierro. Escucha cómo el hierro propaga su fuerza  a través de los espacios dominados; escucha al hierro duplicar su potencia en formas que vienen a ser como ecos materializados. “Los ecos” es el título que Chillida ha dado a cinco anillos colocados delicadamente como los huesecillos de un inmenso oído externo, ya que el artista conduce todos estos sueños de silencio y musicalidad en el estrépito de su fragua.”

 

 

(Imágenes -1-peine del viento/ 2-Chillida– RTVE/3- Chillida Leku/ 4-Chillida- eldiario es)