ÚLTIMO JUAN RAMÓN SIN ZENOBIA

 

Juan Ramón-vvbb- Zebobia-letraslibres com

 

Juan Ramón se queda absolutamente solo cuando muere Zenobia  – evoca Ricardo Gullón en 1981 – Hay que pensar que Zenobia no era sólo su mujer -si además era su amante o su novia, no lo sé -. Era una mujer única, que le servía como secretaria. que era sus manos para todo lo práctico, “su peluquero”, su chófer…” (Ahora que aparece “Vida. Días de mi vida”  (“Pre-textos”), estos tiempos solitarios del poeta cobran aún más vigencia)Juan Ramónprosigue Gullón – se queda como un inválido; ha dependido cuarenta años de ella.

 

Juan Ramón-yner-finanzas com

 

Cuando lo llevan a su casa, ahí sí le da un verdadero acceso de locura. Según referencias de la sirvienta, todo el trabajo de Zenobia, de años y años, de ordenación de su obra, lo tiró, lo revolvió y lo pisoteó. Muerta ella ya no le interesaba su obra ni nada. Juan Ramón se abandona, no quiere comer, ni lavarse, ni cortarse el pelo, no quiere vivir. Hay que ayudarle a salir de esa situación. Con la secretaria del doctor Benítez aparece otro ser providencial, pero

 

Juan Ramón- brrf- Zenobia Cambrubí- elpais com

 

no consigue nada porque es demasiado débil. Se lo llevan a Vallamón; doña M.E. Guzmán, enfermera enérgica, lo baña, le corta el pelo, lo cambia, hace que se discipline, y mejora notablemente. Sigue viviendo en el hospital. Tiene de secretaria a Raquel Sarraga, la cual le incita a que escriba; le saca papeles… Juan Ramón sólo quiere ver cosas de Zenobia, no piensa más que en ella. Intenta escribir pero no puede…”

 

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.-foto EFE

 

Veinticinco años antes, Gullón, que conoció muy bien a la mujer del poeta, la recordaba: Zenobia era una observadora objetiva y fiel de su marido, de sí misma y de los demás; tenía singular arte para los retratos rápidos y las descripciones expresivas; para recoger con sobria precisión el  contorno de de seres y sucesos (…) Pocas páginas habrá tan patéticas como las dedicadas a narrar lo ocurrido en el sanatorio de Boston, el día en que, verano de 1956, el médico que la asistía la hizo saber con claridad que le quedaba poco tiempo de vida. Zenobia

 

Juan Ramón-innu- ritmosxxi com

 

hace constar cuánto agradece al médico su honradez y el que no le ocultara la gravedad de la situación, pues gracias a eso podrá ajustar “su horario” a las necesidades de Juan Ramón. Y nada da mejor idea del temple de aquella singular mujer que comprobar, por las anotaciones subsiguientes, cómo aquel mismo día, tras recibir la tremenda noticia, escribió no menos de ocho cartas, todas probablemente hablando y ocupándose de Juan Ramón“. (En los días últimos de Zenobia  añade también Gullón en 1981 – ya se sabe que el Premio Nobel va a ser para el poeta, y el corresponsal de un periódico sueco en Nueva York pide a la Academia sueca que adelante la concesión del Premio dos días, para dárselo a conocer a Zenobia antes de morir. Cuando se entera, ya no puede hablar; susurra una canción de cuna, y, al día siguiente, muere)

 

escritores.-eevb.-Zenobia Camprubí.-por Joaquín Sorolla.-wikimedia

 

(Imágenes-1.-Zenobia Camprubí- letraslibres.com/ 2.-Juan Ramón y Zenobia- finanzas. com/ 3.-Zenobia y Juan Ramón.- elpais.com/4.-efe.com/ 5.-Juan Ramón- ritmosxxi com/ Zenobia por Joaquín Sorolla- Wikipedia)

CORREO POSTAL Y CORREO ELECTRÓNICO

 

 

cartas-bbnu-postales. postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- mil  novecientos diecinueve

 

“Lo primero que muchos hacemos al levantarnos y justo antes de acostarnos – nos recuerda Simon Garfield enPostdata” (Taurus) – es mirar el correo electrónico. Y repetimos varias veces a lo largo del día. La equivalencia, antiguamente, habría sido levantarse cada pocos minutos para ver si el cartero ha dejado algo en el buzón, una y otra vez. Los correos electrónicos, claro, nos siguen allá donde vamos. Tienden una línea de suministro vital y dan trabajo continuamente”. En esta curiosa historia de la correspondencia Garfield evoca cómo el 29 de octubre de 1969 se intentó que dos ordenadores hablaran entre sí por primera vez en la historia. “Uno de los ordenadores estaba en la tercera planta de un edificio de

 

objetos.-986bgr.-leon y ordenador.-tomado de silhouettemasterpiecetheatre,com Blog

 

una universidad en Los Ángeles (…) El otro ordenador estaba a casi seiscientos kilómetros de distancia, en Menlo Park, cerca de San Francisco (…) ¿Qué se dijeron estos dos ordenadores? El plan consistía en que un ingeniero de la universidad de California en Los Ángeles introdujese la palabra LOGIN (inicio de sesión) letra a letra y un investigador en Melo Park recibiera la transferencia digital de cada letra en forma de código (… ) El resultado fue positivo; aunque solo se completaron dos letras con éxito – la L y la O -,  era suficiente. Los dos ordenadores habían dicho “L- O”. En ese momento se inauguraba el lento declive del arte de la redacción epistolar”.

 

pintores.- yyhhuuio.- Vicent Van Gogh.- cartas

 

Mirando hacia atrás en el tiempo, las impresionantes cartas de Van Gogh a su hermano Theo, las cartas de Tolstoi a Golzew, las de Wagner a Listz, la misiva de Abraham Lincoln al maestro de su hijo, el correo postal de Gandhi a Hitler, las cartas de Schiller a su novia Carlota, las de Mozart a su esposa Constanza y todas esas vocales y consonantes erguidas o torcidas,  la cursiva inglesa o la letra bastarda española, los secretos escondidos de la grafología, todo quedaba ya en la Historia como documentos a los que era muy difícil volver. Las aventuras de las cartas postales serán innumerables. En 1910, Valle-Inclán escribe desde Madrid a Luisa DíazEn el momento de poner en el correo una carta para ti, echo de menos que no tiene el nombre de tu calle ni el número de tu casa. Te pongo estas líneas por si puedes hacer la reclamación. Mañana te volveré a escribir”.

 

 

lectura-onnm-carta- Robert G Harris

 

En el correo electrónico las anécdotas también se sucederán. El símbolo de la arroba se ha usado en el ámbito del comercio y de las medidas desde al menos el siglo XVl, empleado por ejemplo para abreviar la cantidad de vino contenido en un ánfora. En 2012 el programador Ray Tomlinson, recuerda Garfield, entró en el Salón de la Fama de Internet porque había hecho mucho más que acelerar los mensajes a través de la frontera digital, transformando así nuestras vidas: también ideó un nuevo uso para @ . Tomlinson afirma que escogió ese símbolo rebuscando en el teclado, porque no se utilizaba para nada más. Pronto se convirtió en una forma universal de separar los mensajes personales y locales de los globales en una dirección de correo electrónico.

La arroba nos acompaña siempre. En abril de 2012 se estimaba que 1.900 millones de personas utilizan el correo electrónico y que enviamos unos 300.000 millones de correos electrónicos al dia ( unos 2,8 millones por segundo)

Es la nueva comunicación.

 

cartas-yrre-Vincent van Gogh

 

(Imágenes. – 1-carta postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- 1919/ 2.-  silhouettemasterpiecetheater com/ 3.-carta de Vincent van Gogh / 4.-Robert G Harris / 5.- carta de Vincent van Gogh)

VIEJO MADRID (57) : VIVENCIAS Y RECUERDOS (2)

 

Madrid-nnhy- Catalá Roca- alisonmelania wordpress

 

José Ortiz de Pinedo , mi abuelo materno, trabajaba como Secretario de la Tenencia de Alcaldía del Distrito de Palacio, en el barrio madrileño llamado popularmente de La Latina, en la Carrera de San Francisco, antigua y ancha calle que desciende desde la Plaza de la Cebada hasta la Basílica de San Francisco el Grande. Allí, como todas las mañanas, Ortiz de Pinedo tomaba el metro para volver a comer a su casa del barrio de Chamberí.  Como todos los escritores del mundo, me imagino que conforme se iba alejando de su despacho oficial del Ayuntamiento y se iba acercando, entre pasillos, escaleras y transbordos a su pequeño despacho literario de la calle de Raimundo Lulio, las figuras de sus invenciones asaltarían poco a poco su imaginación y los personajes de sus novelas se perfilarían alternándose unos con otros, salpicados también con brotes de poemas. Paul Valèry recuerda al hablar de los mecanismos de la inspiración que “el primer verso se nos ha dado”, es decir, es un don, nos es impuesto, no tenemos más remedio que escribirlo. Luego viene el artista con toda su elaboración costosa, con la habilidad, la experiencia, el esfuerzo creativo, la acabada y a veces muy ardua perfección. Pero ese primer verso de Ortiz de Pinedo – como el que acompaña a tantos poetas del mundo – ya viajaba con él en el metro, se iba desprendiendo en el desván de su memoria de los expedientes e informes burocráticos que no había tenido más remedio que resolver el poeta en las oficinas del Ayuntamiento, y conforme iba dejando atrás los andenes y las estaciones sin duda ese primer verso prevalecía sobre todos los demás temas y preocupaciones, se cuajaba en  primeras líneas de poemas, como así había sucedido años atrás en libros suyos de poesía, tales como “Dolorosas (publicado en 1903) o “Huerto humilde” (de 1907).

Madrid-buun-Catalá Roca- tiempos modernos com

Y fue sin duda otro primer verso – lo recuerdo muy bien – el que hizo brotar otro día – un año antes, en 1955 -una nueva conversación entre Ortiz de Pinedo y yo – entre abuelo y nieto – en el silencio de aquel despachito. Ortiz de Pinedo se levantó una tarde del sillón, y con el cuidado que él tenía para todas sus cosas, me mostró con afecto un libro. Era un libro de poemas de Pío Baroja, “Canciones del suburbio”, publicado por Biblioteca Nueva en 1944. En la dedicatoria se destacaba con la letra clara y menuda del autor de “La busca”: “Al poeta J Ortiz de Pinedo. Cordialmente. Pío Baroja”. Y aquel libro de poesías de Baroja llevaba también un prólogo firmado por Azorín.

 

escritores-nhhu-Baroja- foto Nicolas Muller- mil novecientos cincuenta

 

No sé exactamente si la idea fue de mi abuelo o fue mía, pero lo cierto es que en aquel mismo año de 1955 visité a Baroja. Vivía Don Pío en la madrileña calle Ruiz de Alarcón, en el número 12, a pocos pasos del Museo del Ejército, no lejos de la Academia Española. Recuerdo que me abrió la puerta el destacado historiador, antropólogo y folklorista Julio Caro Baroja, sobrino de Don Pío, que entonces tenía 41 años, y él me hizo pasar a la amplia sala de la célebre mesa camilla barojiana, allí donde el autor de tantas novelas memorables (a pesar de su mala salud, Don Pío moriría en octubre del año siguiente) recibía. Tenía Baroja entonces 83 años, pero recuerdo perfectamente aquella conversación porque fue muy novelesca. Tras presentarme como nieto de Ortiz de Pinedo le comenté que mi abuelo me había enseñado un libro suyo de poemas. Estábamos los dos solos. Baroja cubierto con su famosa boina, calados los lentes, afable, me miró y me preguntó:

  • ¡Ah, ¿pero yo he escrito poesía?

Le contesté que sí.

  • ¿Y cómo se llama el libro? – me insistió con curiosidad.
  • Canciones del suburbio” – contesté.
  • Entonces Don Pío tomó una campanilla que estaba sobre la mesa, la agitó, y pronto apareció Julio Caro en la puerta.
  • – Julio – le dijo -, este chico me dice que yo he escrito poesía. Busca el libro. Tráemelo.

Efectivamente, pronto aquellas “Canciones del suburbio” estuvieron sobre la mesa camilla y Baroja las hojeó complacido y asombrado.

Yo sabía que me encontraba esa tarde ante una de las grandes figuras de las letras españolas, y cuando años después leí “Gente del 98”, el delicioso libro de Ricardo Baroja, el excelente pintor y escritor, hermano de Don Pío, al evocar mis vivencias con Azorín y con Baroja, repasé aquella escena que Ricardo Baroja evoca sobre los dos escritores: “Cuando Martínez Ruiz venía a casa – dice Ricardo Baroja – se sentaba siempre en la silla colocada bajo el cuadro de asunto romano. Allí permanecía durante tres cuartos de hora, interviniendo en la conversación con escasos monosílabos. Martínez Ruiz siempre ha sido parco en palabras.

Se presentó a mi hermano Pío de la siguiente manera:

Martínez Ruiz, que conocía de vista a mi hermano, se le acercó y le dijo:

  • ¿Usted es Pío Baroja?
  • Sí, señor.
  • Yo soy José Martínez Ruiz. Mi seudónimo es Azorín.

Se estrecharon las manos y desde entonces son amigos”.

 

 

Madrid-nbv-Catalá Roca- paseo de Recoletos- Madrid- mil novecientos cincuenta y tres

 

Y ahora estaba yo ante ese mismo Baroja como estaría años después ante el cadáver de Azorín. Son coincidencias – o sin duda búsquedas determinadas, meditadas, muchas de ellas provocadas en mi vida, en Madrid, en Roma, en París – que me han hecho seguir los senderos de la literatura y del arte, caminar y entrar en los talleres de poetas y de músicos, de escultores y pintores, también de directores de cine, preguntando, inquiriendo, interesado siempre por los mecanismos de la creación.

Pero los mecanismos de la creación en Ortiz de Pinedo no fueron revelados entonces – en 1956 – de abuelo a nieto. En primer lugar, por el arco de los años que separaban a los dos: un nieto de 20 años ante un abuelo de 75, y en segundo lugar porque muchas veces los creadores no saben a ciencia cierta qué han creado, simplemente crean, no saben explicarlo, y son después los investigadores, los intérpretes, quienes les revelarán el significado. Muchos ejemplos podrían citarse sobre todo esto en la Historia de la Literatura.  Me limitaré a dos por curiosidad: como he dicho ya en algún sitio, cuando Kafka escribe “La condena” en 1912 le confiesa a su novia Felice Bauer que a ese relato “no le encuentra él ningún sentido” y será meses más tarde la misma Felice en una carta quien le dé una explicación sobre lo que ha escrito. Asimismo, cuando el Premio Nobel, el escritor judío Isaac B. Singer, publica su gran cuento “No visto”, no sabía en realidad qué había escrito y será el profesor y también escritor, el triestino Claudio Magris, quien revele en su libro “Ítaca y más allá de qué forma, años después, paseando un día por los Alpes suizos con Singer, le descubra al autor el sentido de su cuento. “Había escrito una historia – comenta Magris – pero quizá, como Kipling, no habría sabido explicar – y quizá ni siquiera comprender – su significado”.

 

Madrid-tre-Catalá Roca- tienda la fabrica com

 

Si ahora –por un juego de luces y de años – pudiéramos estar juntos otra vez abuelo y nieto en aquel despachito de la calle de Raimundo Lulio sin duda le preguntaría a Ortiz de Pinedo por aquellos versos suyos de “Canciones juveniles”, su libro publicado en 1901. Por un prodigio del recuerdo, parece que lo tuviera aquí delante, en las manos, y lo ha editado la “Imprenta de José S. Quesada”, calle de Olid 8. Está Ortiz de Pinedo sentado ante mí en el tiempo y le leo en voz alta:

 

“Bajo la pantalla verde,

bajo la luz melancólica

de la lámpara que cuelga

en mi estancia silenciosa

¡cuántas veces, trabajando

en muda batalla sorda,

me ha esclavizado el insomnio,

me ha sorprendido la aurora!”.

 

Madrid-bui-Catalá Roca-elmundo es

 

Sí, es esta pantalla verde del despacho donde él trabajaba, este despacho a mitad del pasillo, la que ilumina ahora el recinto de la elaboración, el refugio de la contemplación. Esta pantalla, estos libros, este silencio – la humildad del silencio, hay que añadir – han acompañado siempre a Ortiz de Pinedo. Pero de repente, mientras me entrega el libro,  aparece escondido entre las hojas de “Canciones juveniles”, un recorte amarillento que cae al suelo. Me inclino y lo recojo. Es una tira del periódico “El Liberal”, fechada el 27 de febrero de 1901 y resume en columna necrológica la vida de Manuel Ortiz de Pinedo, tío y tutor del escritor. La lámpara de la pantalla verde nos ilumina en este momento a  abuelo y nieto, pero también ilumina las vidas que se fueron, como ésta que se llevó consigo al periodista y senador Manuel Ortiz de Pinedo, “íntimo de Castelar” – reza la nota de periódico que estoy leyendo -, autor, entre otras obras, de la comedia “Los pobres de Madrid”, estrenada en el Teatro Español. Son esos instantes de la historia menuda familiar, instantes en que “la vida se va” y a la vez la vida viene, viene y se va la vida en este despacho de la calle de Raimundo Lulio, vienen y se van los antepasados de Ortiz de Pinedo, van y vienen los recuerdos.

(una pequeña evocación familiar – y  también madrileña – que de vez en cuando continuará…)

 

Madrid-unnh- Catalá Roca -lectureinspanish com

 

(Imágenes.- 1.-Catalá Roca.-alisonmelanie wordpress/2.-Catalá Roca.-tiemposmodernos com/ 3.-Pío Baroja en el Retiro- foto Nicolas Muller- 1950/ 4.-Catalá Roca- paseo de Recoletos- 1953/ 5.-Catalá Roca- tienda de fabrica com/ 6.- Catalá Roca- la Gran Vía- elmundo es/ 7.-Catalá Roca- lectureinspanish com)

FELLINI EN EL PSICOANALISTA

cine-ubbbf- Fellini- Paola Agosti- mil noveientos noventa y dos

El psicoanalista se sentó en su sillón,  abrió las páginas de la revista “Expresso” , y leyó las contestaciones que allí  iba proporcionando Federico Fellini:

 

Cosas que siempre me agradan, confesaba el director cinematográfico:

las estaciones de trenes

los aeropuertos

el arroz

Rosini

las rosas

los hermanos Marx

los tigres

aguardar en una cita con la esperanza de que el otro (o la otra) no se presente

Totó

Piero della Francesca

Homero

el mes de septiembre

los trenes

Ariosto

los perros de agua y los perros en general

el olor de la tierra húmeda

los cipreses

el mar en invierno

la gente que habla poco

James Bond

los lugares vacíos

los restaurantes desiertos

las iglesias vacías

los silencios

el sonido de las campanas

estar solo en Urbino

una tarde de domingo

Bolonia

Venecia

toda Italia

Raymond Chandler

Simenon

Kafka

Dickens

Londres

los portones

las castañas asadas

viajar en ómnibus

las camas altas

Viena

las librerías

los lápices Faber número 2

los espectáculos de variedades

el chocolate amargo y semidulce

despertarse

ir a dormir

los secretos

Lana Turner

las actrices

las bailarinas clásicas

 

cine.- rtbbh.-. Federico Fellini.-Mary Ellen Mark

 

Luego el psicoanalista paso a la siguiente página y leyó:

Cosas que nunca me agradanconfesaba Fellini:

Las fiestas

Las celebraciones

Las entrevistas

Las discusiones

Las mesas redondas

Las peticiones de autógrafos

Viajar

La montaña

Los barcos

La música de los restaurantes

Las radios que funcionan a todo volumen

El ballet

Los hongos

El queso gorgonzola

Las avestruces

Brecht

Woddy Allen

Los almuerzos oficiales

Los brindis

Los discursos

Las invitaciones a estrenos

Las taquígrafas

El té

Las citaciones judiciales

Los films juveniles

Los hombres machistas

Pirandello

Los paisajes hermosos

Los films politicos

Los films psicológicos

Los films históricos

Las ventanas sin cortinas ni colgaduras

El ketchup

 

cine-yybbfr-Federico Fellini

 

Después, el psicoanalista, cotejando todas estas respuestas y mirando el rostro del director, sacó sus propias conclusiones.

(Imágenes.- 1- Fellini- Paola Agosti- 1992/ 2.- Fellini- Mary Ellen Mark / 3.- Federico Fellini)

 

 

CERVANTES Y LA VOZ HUMANA

 

Quijote-nbf-ilustración de Gustavo Doré- biblioklept org

 

“Voces guturales, voces nasalizadas, en ocasiones frías y distantes, en otras lánguidas – así lo escribí una vez -, voces de gravedad, tonos rotundos, locuciones solemnes (…) Todas las intensidades entre silencio y lenguaje viven en los matices de la voz, en esas cuevas de la intimidad humana en la que el lenguaje domina al silencio”.

 

Quijote-nbbu- ilustración de Gustavo Doré- openculture com

Los encantos y  misterios de la voz humana fueron tratados muchas veces por Cervantes, como así lo quiso recoger el excelente estudioso Miguel Querol en “La música en las obras de Cervantes“( Comtalia). El gran escritor español, tan respetuoso por muchas características del ser humano, se interesa y detiene más aún que en los instrumentos que suelen acompañar a la voz, en la voz misma, levantada de pronto en el aire en medio de un capítulo del Quijote.

Quijote- hyyh- ilustración de Gustavo Doré- bibblioklept org

Es en el capítulo XLlll de la Primera Parte, cuando un mozo de mulas canta con “una voz tan entonada y buena” y obliga a todas las damas a que le presten oído. “Un mozo de mulas – escribe Cervantes -, que de tal manera canta, que encanta“( un juego de palabras que el novelista hace innumerables veces) . “Nadie podía imaginar – prosigue – quién era la persona que tan bien cantaba, y era una

 

Quijote-nhu-ilustración de Gustavo Doré- biblioklept org

voz sola, sin que la acompañase ningún instrumento“. Es en ese mismo lugar cuando exclama Dorotea: “Pero no me digáis nada por ahora, que no quiero perder, por acudir a vuestro sobresalto, el gusto que recibo de oír al que canta”.

 

Quijote-uvcc-ilustración de Gustavo Doré-openculture com

Querol nos lleva igualmente a “La ilustre Fregona” en donde Cervantes escribe: ” una voz de hombre que… cantaba con tan maravillosa y suave armonía, que los dejó suspensos y les obligó a que le escuchasen hasta el fin”. Y enPersiles y Sigismunda” “oyeron que de la una de las otras dos barcas salía una voz blanda, suave, de manera que les hizo estar atentos a escucharla”.

 

Quijote-nhuu-ilutración de Gustavo Doré- openculture com

 

Pero el humor, el realismo y las expresiones gráficas de Cervantes destacan también en los preparativos para cantar: “…y habiendo recorrido los trastes de la vihuela y afinándola lo mejor que pudo – se lee en El Quijote – , escupió y remondóse el pecho y luego con una voz ronquilla aunque entonada, cantó…”

(pequeñas evocaciones en un 23 de abril y ante Cervantes)

 

Quijote- nnii- muerte de don Quijote- ilustración de Gustavo Doré- biblioklept org

 

(Imágenes.- ilustraciones del Quijote por Gustavo Doré.- biblioklept. org)

EN TORNO A CHINA

China-bbgy- Fan Kuan- galleryhip com

 

“Va subiendo la luna.

Ya domina en el cielo junto a la Osa Mayor.

Vuelven los paseantes del barrio del Oeste.

Un vientecillo henchido de humedad cala mis vestiduras.

Y el rocío de las hierbas atraviesa mis sandalias de paja.

Cantos de pescadores en la lejana orilla.

Fuegos fatuos que danzan sobre las tumbas en ruinas.

Una glacial tristeza pesa sobre mi alma.

La soledad me transe y me acribilla de mil frases poéticas…

Vuelvo en mí. Ya la noche recorrió la mitad de su camino.

Aparto la cortina de la puerta y  permanezco estático.

Mi hijito está leyendo.

Y con su risa ahuyenta en un instante la tristeza del véspero tardío de mi vida”.

Lu Yiu   (1125-1210) (Dinastía Song)

 

 

China-uyrr-Fan Kuan-galleryhip com

 

“Se vislumbran las montañas azuladas más allá de la muralla Norte,

Al este de la ciudad corre el agua límpida y cristalina.

Aquí nos separamos, amigo, para siempre.

Tú has de navegar diez mil millas en barco,

como una planta acuática sin raíces,

¡Oh las nubes viajeras y los pensamientos de los vagabundos!

¡Oh los crepúsculos! ¡Oh la nostalgia de los viejos amigos!

Nos separamos haciendo gestos con la mano,

mientras nuestro corceles se alejan paso a paso.., paso a paso…”.

Li Po.- (Dinastía T´ang y período de las cinco dinastías)  (618-960)

 

pintura.-4556.-pintura china.-artinlive

 

(Imágenes.- 1. y 2.–Fan Kuan- galleryhip.com/ 3.-artin-live)

LOS DOS VALLE- INCLÁN

 

Valle Inclán- ubbg- el escritor en la Granja del Henar- entredosamores es

 

De nuevo Valle- Inclán en una última biografía y de nuevo Valle-Inclán en quienes le estudiaron y representaron. “Fue un bárbaro, magnífico y genial poeta- decía de él Adolfo Marsillach-. No le iban los espacios reducidos, los decorados únicos, las cómodas salitas de estar de las obras naturalistas… Necesitaba intérpretes y directores imaginativos, capaces a su vez de salirse de lo rutinario. A Valle, el teatro que hacían normalmente sus contemporáneos le venía estrecho…” Y  Juan Ramón Jiménez quiso comentar en “El Sol”,  en enero de 1936 : ” Ramón del Valle- Inclán era un celta auténtico. Como sus contemporáneos, los

 

 

Valle Inclán- Alfonso Sánchez Portela- museoreinasofia es

 

mejores escritores celtas de Irlanda, George Moore, Synge, Yeats… Los estilos de Valle- Inclán dejan mucho en los escritores que vienen detrás de él : Antonio Machado, Pérez de Ayala, Gabriel Miró, Juan Ramón Jiménez,. Después, en Gómez de la Serna, Basterra, Domenchina, Espina, García Lorca, Alberti…”

 

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Los dos Valle hablaban entre sí:

Fuimos dos – confesaba en 1932 -, los que escribimos las obras de don Ramón del Valle-Inclán. Yo y el otro yo.  Yo soy el de hoy, y el otro yo el que escribió historias en un estilo acusado de decadentismo. Mis primeras novelas tienen ese ritmo porque más que mías, son obras de colaboración. Hechos de familia inspirados en las hazañas de una vieja casa de conducta arbitraria. Las historias expuestas en aquellas narraciones definen mi casta. Todo fue cierto. Yo era un cronista con sentimientos responsables- Un rapsoda en los pazos familiares. Mi estilo, la plástica de una gesta, una interpretación heráldica. Por los años mozos yo no era un autor español, era el arcipreste familiar de un campeador que veía cómo se iba ensanchando Galicia al paso de su caballo. Ahora no. He roto las amarras de la casta, las responsabilidades del apellido. Me manifiesto libremente con toda la crueldad y la soberbia de un autor español de pura cepa…”

 

Valle Inclán-eybbn -elpasajero com

 

(Imágenes.- 1.- Valle Inclán en la tertulia de “La Granja del Henar”/ 2.- Valle-Inclán en la cacharrería del Ateneo de Madrid, con Manuel Azaña y otros.- 1930-  foto Alfonso Sánchez Portela.- museoreinasofia.es/ 3.-estatua madrileña de Valle- Inclán.-foto JJP/ 4.-Valle-Inclán.- elpasajero. com)

 

ORSON WELLES

 

cine-innh-Orson Welles- -Horst P Horst- mil novecientos treinta y ocho

 

“El propósito de un film – decía Orson Wellesreside sobre todo en la presentación del problema más que en la solución“. Ahora se le evoca en el centenario de su nacimiento y las leyendas y verdades sobre su figura se acumulan. En una de esas leyendas se afirma que, pronunciando una tarde una conferencia en una pequeña ciudad americana, se encontró con una sala prácticamente vacía. Entonces se presentó ante los poquísimos oyentes en estos términos: “Yo monto piezas en Broadway, hago teatro y cine como actor y como director, creo escenarios, pinto, dibujo, toco el piano y el violón, escribo y dirijo emisiones de radio, también soy novelista y, en ocasiones, prestidigitador… No es por tanto nada extraño que yo sea tan numeroso… y ustedes sean tan pocos”.

 

cine.-6bbbn.-Orson Welles.-por Jane Bown

 

Para algunos de los que le conocieron Welles sería – y así lo señaló Jean- Claude Allais – un Príncipe del Renacimiento que destaca en nuestro siglo de individuos mediocres; para otros, un impostor; para otros aún, “una fuerza de la naturaleza y del artificio”. El coraje de Orson, como todo lo que le caracteriza – comentaba uno de sus colaboradores -, su imaginación, su generosidad, sus audacias y sus miedos, su sensibilidad y a veces su grosería, es de una desmesurada soberbia”.

 

café.-t66nnm.-El Caffé Greco de Roma en 1943.-Aldo Palazzeschi, Goffredp Petrarse, Mirko, Carlo Levi, Pericle Fazzini,  Orson Welles, Elio Plaiano y Vitaliano Brancati entre otros.

 

“El cine es un medio de expresión fascinante… – señaló Welles un día – Quiero servirme de una cámara para hacer poesía”.

 

Shakespeare-bbvc- Macbeth- Orson Welles

 

(Imágenes.-1.-Orson Welles-Horst P Horst.-1938/ 2.-Orson Welles- Jane Brown/ 3.- Orson Welles en el café Grecco de Roma junto a Carlo Levi, Vitaliano Brancati y Aldo Palazzeschi entre otros.-1943/ 4.-Orson Welles en “Macbeth”)

 

 

 

 

 

 

VIEJO MADRID (56) : VIVENCIAS Y RECUERDOS (1)

 

ciudades.-5fr4tt.-Madrid 1953.-Francesc Catalá Roca

 

Sentado en este despachito de cortinas azules en el piso de Raimundo Lulio 22, en pleno barrio madrileño de Chamberí, se encuentra este hombre de los lentes alados sobre la nariz, un hombre menudo, de apenas pelo cano, silencioso, hablando con su nieto, que soy yo. El nieto tiene en esta escena de 1956 tan solo 2o años, viene de estudiar esta mañana en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid el Primer Curso de especialidad en Filología Románica – Tercer Curso entonces de Filosofía y Letras – y ha escuchado las lecciones de Francisco Ynduráin Hernández – su gran maestro -, de Rafael Lapesa y de Alonso Zamora Vicente. José Ortiz de Pinedo tiene en el mediodía de esta conversación familiar 75 años, el despachito de cortinas azules es su refugio, y en el silencio de la letra menuda de sus manuscritos y en el recogimiento de los libros ordenados y alineados, se concentra su vida entera consagrada a la poesía, al teatro y a la novela, pequeñas novelas como ésta que ahora – cuando pasa el tiempo y la fantasía en la distancia se desborda – tengo yo aquí, en la mano, porque acabo de extraerla con la imaginación de la estantería de su sencilla biblioteca.

El libro lleva por título “¡… Y la vida se va!”, lo publica la Editorial Paez, calle Ecija 6, Madrid, (está dedicado a “Joaquín Aznar, espíritu generoso – escribe Ortiz de Pinedo en su dedicatoria -, pluma maestra, con el cariño de muchos años”) (Joaquín Aznar había sido Director del periódico “La Libertad” desde 1925 a 1931, y fue uno de los íntimos amigos de José Ortiz de Pinedo, junto con Eduardo Haro y Emilio Carrere)

 

ciudades.-5f5.-Madrid.-1950.-la Gran Vía.-Frances Catalá Roca

 

Pero lo importante de esta corta novela de Ortiz de Pinedo  “¡…Y la vida se va!”  es quizá el título, es decir, cómo se va la vida por este pasillo del piso de Raimundo Lulio, cómo se va la vida hacia delante y hacia atrás, hacia la vida que vivió antes mi abuelo y hacia la vida que viviré yo más adelante – si Dios me ayuda -, como nieto.

Sí, en verdad se va la vida. Si nos asomamos a este balcón del segundo piso de Raimundo Lulio 22 veremos en el café de la esquina con la calle de Santa Engracia –  café hoy desaparecido – cómo mi padre, muy joven, espiaba a mi madre – la hija única que tuvo Ortiz de Pinedo – cuando aún eran novios, allá por los años 30, y la espiaba enamorado para ver en qué momento salía ella a saludarle al balcón.

Porque esta pequeña calle madrileña que baja desde Santa Engracia hasta la plaza de Olavide y donde vive José Ortiz de Pinedo es muy literaria. Galdós en “Fortunata y Jacinta hace que doña Lupe se mude a este barrio del mercadillo de Olavide, entonces unos tenderetes al aire libre, como nos lo muestra un dibujo de la “Guía” de Fernández de los Ríos. La Rubín – personaje galdosiano – va a habitar a la calle de Raimundo Lulio y el autor de “Fortunata” nos hace creer que la casa debió estar muy cerca del Paseo de Santa Engracia. Pedro Ortiz Armengol, sin duda el mejor especialista en la gran novela de Galdós, señala el número 11 de esa calle de Raimundo Lulio como lugar habitado por doña Lupe, y repasando el magnífico Plano del Madrid de 1874,  se ve que asomaban en Raimundo Lulio solamente dos casas de una planta ya que el resto eran solares y paseo hasta el mercadillo. Pues bien, Galdós coloca a uno de los personajes de “Fortunata quizá en el número 11 de esa calle y apenas un siglo después, casi enfrente, en el número 22, seguimos teniendo a Ortiz de Pinedo, otro personaje – esta vez de la vida -, sentado en su despachito de cortinas azules hablando conmigo, que soy su nieto.

 

ciudades.-57bn.-Madrid 1953.-foto Frances Catalá Roca

 

¿Y de qué hablábamos? No recuerdo de qué hablábamos. Los nietos de 20 años no recuerdan muchas cosas de las que hablan con sus abuelos de 75, pero sí las esenciales. Hay  unas coincidencias de vivencias y de lecturas rodeando a este pequeño despacho. Galdós prosigue. Está en la memoria de Ortiz de Pinedo. Si tomamos de esta estantería del despachito otro libro suyo, “Viejos retratos amigos” publicado siete años antes, en 1949 (y del que hablaré más adelante), aparece Galdós paseando por la madrileña carrera de San Jerónimo y Ortiz de Pinedo detrás de él. Ortiz de Pinedo tenía entonces – era cuando había llegado desde Jaén a Madrid, pasando (según sus biógrafos) por Guadalajara – 21 años, casi los mismos que ahora tengo yo sentado ante él en este despacho. “Don Benito – evoca mi abuelo en ese libro de recuerdos – , que caminaba solo, habíase detenido un instante a curiosear el escaparate de Fernando Fe, que brindaba al apetito intelectual las últimas novedades nacionales y francesas, y paróse luego en un grupo de amigos a la puerta de Llardy, cuyo escaparate tentaba otra clase de apetitos. Breves momentos nada más conversó Galdós con aquellos señores, continuando su paseo entre la multitud al anochecer.

Mi curiosidad – sigue Ortiz de Pinedo – no se daba por satisfecha y fuíme detrás del genial creador sin perder un solo movimiento suyo, con la ilusión del enamorado que sigue a una mujer. Cuando lo dejé, al fin, en la calle de Hortaleza, donde tenía la administración de sus obras, sentí algo así como la satisfacción del deber cumplido mediante aquel acto de humilde y anónimo homenaje”.

 

Madrid-rrcg- capa-  Federico Chueca- archivo general de la Administración

Son los seguimientos devotos de lectores y admiradores que han existido siempre en la historia de la Literatura, gentes como José Ortiz de Pinedo que seguían a Galdós por la calle, gentes como el yerno de Ortiz de Pinedo – mi padre, José Perlado – que seguía a Ramón y Cajal en el “Café del Prado”, en la madrileña calle del Prado, a dos pasos del Ateneo, o a Valle Inclán o a Benavente cruzando la Plaza de Santa Ana o paseando por la calle del Príncipe. Esos seguimientos anónimos detrás de las figuras de las letras han sido a lo largo del tiempo innumerables y de ellos han quedado muchos testimonios. Por citar uno de ellos, Vicente Aleixandre, en su libroLos encuentros”, cuenta cómo todos los personajes con los que quiso tropezarse en las calles de Madrid eran conocidos, menos uno: Antonio Machado.Pero daba la casualidad – comenta Aleixandre – que los dos teníamos el mismo barbero. Y un día me dijo: “Yo también sirvo a un señor que hace versos. Pero apenas conocido. Se llama Machado” ¡Machado” Fíjese usted. Para mí sólo su nombre ya era un fulgor… A Galdósprosigue Aleixandre – le vi una vez, en el “Teatro Infanta Isabel”, el día que estrenó “Sor Simona”. Yo tenía 17 años. Entré en el camerino – dice Aleixandre .-Galdós, ciego, estaba sentado, ausente. Se sacó un gran pañuelo, se secó el sudor. Yo le miraba… Salí sin decir nada”.

Son los 17 años de Vicente Aleixandre, son los veintitantos años de José Ortiz de Pinedo, son los 20 años míos. Sentado en aquel despachito de cortinas azules yo no sabía que a lo largo de la vida iba también a  seguir a muchos personajes. Por mi profesión, he tenido la suerte de vivir en Roma y en París varios años, y en la capital italiana, al principio de la década de los sesenta, más que seguir por la calle exactamente, conocí muy de cerca a relevantes personajes del mundo de la cultura. A Stravinsky y a Federico Fellini en Roma; a Ezra Pound, a Pier Paolo Pasolini y a Giancarlo Menotti en Spoleto; más tarde, en mis años de París, al filósofo Gabriel Marcel y al director de cine Robert Bresson. También Madrid fue escenario para mí de conocimientos. Sentado ante Ortiz de Pinedo, que ahora me sigue observando en este pequeño despacho rodeado de libros, no podía imaginar que unos años después yo charlaría ampliamente con Gerardo Diego en su casa de la calle Covarrubias, con Dámaso Alonso en su casa retirada (donde me dedicó su libro “Poetas españoles contemporáneos”), con el eminente historiador Pedro Sáinz Rodríguez, con el gran cuentista Ignacio Aldecoa, con la poetisa Ernestina de Champourcin, con el pintor Benjamín Palencia en su taller de la calle de Sagasta, con Luis Rosales en su habitación de la calle de Vallehermoso, con Camilo José Cela en su casa de Rios Rosas.

 

mADRID 24.-Gran Vía y Alcalá en 1945.-donado por María Santoyo.-Archivo

 

Este nieto de Ortiz de Pinedo que soy yo, no puede imaginar tampoco, aquí sentado en Raimundo Lulio y en 1956 – año en el que estamos -, que conocerá y dialogará largamente con dos grandes escritores argentinos, Julio Cortázar y Manuel Mujica Láinez, o con el uruguayo Juan Carlos Onetti. Son charlas que están en el aire del tiempo, que aún no nos llegan desde este pasillo, porque desde este pasillo y en este momento lo que nos llega, mientras abuelo y nieto seguimos hablando, es la voz de Julia Valdés, esposa de Ortiz de Pinedo, es decir, la voz de mi abuela materna que nos llama a comer. Viene a decirnos que ya tenemos preparados los huevos fritos con el pan cortado y tostado en el cuartito que hay al fondo del pasillo, muy cerca de la cocina, donde el sol suele dar sobre el tapete de la mesa camilla. Mi abuelo y yo solemos comer muchos días allí, y también desayunar los domingos un chocolate humeante en el que untamos puntas de pan crujiente. Es Julia Valdés, mi abuela, la que ahora nos llama y nos mira, y cuando la veo en este pasillo me acuerdo de otra Julia a la que conocí, Julia Guinda Urzanqui, la viuda de Azorín, que unos años después, en 1967, exactamente el 2 de marzo de 1967, me abriría la puerta de aquella casa de la calle de Zorrilla 21, segundo izquierda (muy cerca de las Cortes) muy pocas horas después de que muriera el maestro. “Vemos a Azorín en la lejanía, viviendo en un cuartito silencioso, junto a las campanas del Carmen – leemos otra vez que escribe Ortiz de Pinedo enViejos retratos amigos”-. Lo vemos asimismo perderse en la arboleda del Retiro o pararse ante un tenderete del Rastro. Un día lo vimos – un día de invierno – sentado tras el cristal de un café-cervecería, desaparecido ya, de la carrera de San Jerónimo. Años después lo hemos visto muchas veces en la trastienda de una librería selecta, hundido en un sillón, con los ojos medio cerrados”.

 

Madrid-vvnnd-calle de Sevilla- rayosycentellas.net

 

Eso es lo que evoca mi abuelo Ortiz de Pinedo de Azorín. Pero lo que él no puede imaginar en este despachito de cortinas azules – ni yo tampoco -, es que ese 2 de marzo de 1967 Julia Guinda Urzanqui, la viuda de Azorín, me abrirá la puerta y me hará pasar al saloncito donde está de cuerpo presente el autor de “Castilla” y de “Los Pueblos”.”Allí extendido, Azorín – escribiría yo al día siguiente en “El Alcázar”, un periódico madrileño– era ya el gran mudo de la pluma, como si tuviera amordazado los dedos. Me acerqué a él, acababa de entrar el Ayuntamiento de Monóvar, seguían acumulándose coronas, y creo que fue entonces cuando lo vi. Vi su ojo azul. El ojo derecho de Azorín quieto entre el párpado, como si nadie lo hubiera querido sellar, como si respetasen ese ojo sien tiempo”. Porque estábamos allí los dos solos, la recentísima viuda de Azorín y yo ( eran las cuatro de la tarde y el maestro había fallecido hacía muy pocas horas), ambos en silencio ante el cadáver de quien había escrito “Clásicos redivivos y clásicos futuros” o “Las confesiones de un pequeño filósofo”.

Sin duda nada podía decirle a mi abuelo Ortiz de Pinedo de todo esto porque faltaban once años para que aquello sucediese. Pero de lo que sí hablamos sin duda en aquel despachito es del entierro de Ortega al cual yo había asistido. Un año antes, el 19 de octubre de 1955 – tenía yo entonces 19 años – había querido ir con varios compañeros míos de la Facultad hasta la madrileña calle de Montesquinza – la casa donde había fallecido Ortega – y desde allí quisimos acompañar al cortejo fúnebre hasta la Sacramental de San Isidro. Recuerdo que aquel día, entre las muchas personalidades asistentes al sepelio, estaba cerca de mí Gregorio Marañón y también recuerdo que entre mis compañeros de Facultad de entonces, asistieron conmigo – estudiábamos en el mismo Curso de licenciatura – el gran poeta español Claudio Rodríguez y el que luego sería Director del Museo de Prado y gran especialista en pintura barroca, Alfonso Pérez Sánchez.

 

Madrid.-33woo.-calle Sevilla.-1900.-Hauser y Menet.-Museo Municipal de Madrid

 

(Imágenes.- 1, 2 y 3.- Madrid 1950-1953- Francesc Catalá Roca / 4.-Federico Chueca– Archivo General  de la Administración/ 5.-Gran Vía y Alcalá.-1945- donado por M Santoyo- Archivo General de la Administración / 6.-Madrid – 1900- Hauser y Menet- Museo Municipal de Madrid)

SOMBREROS

 

mar-bbvvn- sombreros- René Magriite- mil novecientos sesenta y cinco

 

“Un señor que baja por la calle

un señor que sube por la calle

dos señores que bajan y que suben

es decir un señor baja

y el otro señor sube

justo delante de la tienda de Hinderickx y Windericks de los

famosos sombreros

se encuentran

un señor se quita la chistera con la mano derecha

el otro señor se quita la chistera con la mano izquierda

luego se van el uno y el otro señor

el diestro y el zurdo que sube y el que baja

el diestro que baja

el zurdo que sube

luego se van los dos señores

cada cual con su chistera con su propia chistera su chistera originaria

justo delante de la puerta

de la tienda

de Hinderickx y Winderickx

de los famosos sombrereros

luego se ponen los dos señores

el diestro y el zurdo el que sube y el que baja

una vez se separan el uno del otro

su chistera otra vez en la cabeza

entiéndaseme bien

cada cual se pone su propia chistera en su propia cabeza

es su derecho

es el derecho de estos dos señores.”

Paul von Ostaijen.– “Canción del cazador alpino”

 

sombrero-niuu-David Seaton- seaton- newslinks

 

(Imágenes.- René Magritte)

GÜNTER GRASS

Gunter Grass- web de

 

” Yo soy un autodidacta declarado – decía Günter Grass en1978 -Fui un joven inculto o cultivado solamente en parte. A los quince años se acabó la escuela, y cuando empecé a trabajar seriamente en manuscritos bastante largos, ni siquiera dominaba la ortografía alemana. La primera versión de una de mis novelas, reencontrada por un germanista inglés y que he vuelto a ver unos años más tarde, está llena de faltas de ortografía. A veces tengo la impresión de haber aprendido ortografía cultivándome a mí mismo por la escritura.

La ventaja de las personas que no han hecho el bachillerato es que lo preparan el resto de su vida. Se esfuerzan continuamente por colmar esa laguna mientras que otros que han pasado el bachillerato o incluso un doctorado – estoy generalizando – se quedan a ese nivel de ciencia y entonces se establece cierta complacencia, son personas “acabadas”. Yo nunca he estado expuesto a ese peligro. O sea que mi curiosidad, mi sed de ciencia, mi necesidad de saber, se han conservado. Todo lo que sé y todo lo que necesito para mi modo de existencia lo he conquistado con mi propio trabajo, con el esfuerzo diario.

 

GÜnter Grass-bbg-bz-berlin de

 

(…) Soy un trabajador muy lento, necesito concentración, mi verdadero trabajo de escritura y dibujo cada vez con mayor frecuencia es en mi casa del campo, donde puedo estar semanas enteras sin dejarlo (…) Mi concepción de la literatura es que los libros deben suponer para el lector una doble exigencia divertida: divertir y exigir su atención. Todo mi esfuerzo tiende a no comunicar al lector la pena, el cansancio, la conocida desesperación que te dominan ante tus propios asuntos. No me gustan, en consecuencia, los libros en que se pueda descifrar el esfuerzo de su génesis u oler el sudor del trabajo (… ) El estilo de un escritor es su signo personal, la marca. Para mí no se trata de un criterio. Thomas Mann de principio a fin, desde sus primeras manifestaciones en prosa, ha poseído y desarrollado su estilo. Prefiero a autores como Alfred Döblin, a quien estimo tanto como a Thomas

 

Günter Grass- nu- lasdosorillas co

 

Mann, si no más. De libro en libro, ha ido poniendo en tela de juicio su propio estilo con nuevas tentativas, hasta el punto de que no se puede reconocer en él un estilo continuo en el sentido clásico. Esto no sólo lo considero posible sino necesario.

(…) Creo que el artista tiene una concepción del progreso distinta… si acaso la tiene. Para el artista, Beethoven no representa un progreso respecto de Bach, un poema de Apollinaire no es un progreso respecto a Hölderlin, por más que en nuestro siglo algo así como una noción de progreso se haya introducido en el arte a través del concepto falso y engañoso de “vanguardia”. Vanguardia: es interesante observar que se trata de un término militar. Una obra que hace dos o tres años pasaba por moderna, de “vanguardia”, se ve manipulada por los traficantes del arte, es arrojada a la basura con el pretexto de que ya no es in, de que está

 

Günter Grass-ngr-dw de

 

pasada de moda. Y sin embargo, para quien sabe ver, para quien sabe escuchar y leer, es evidente que Montaigne vuelve a ser especialmente actual porque nos lleva a los inicios de la Ilustración. Hasta hoy no se ha podido demostrar que la música de Mozart haya sido superada por cualquier otro músico o que se haya quedado pasada de moda. La idea de desarrollo, la intemporalidad de las artes, son conceptos, en el fondo, más dignos de confianza y más humanos que ese vulgar concepto de progreso que determinó poderosamente al siglo XlX y también al nuestro y que nos ha conducido al umbral en que la razón se convierte en locura. El lenguaje continúa siguiendo las vías de la razón, pero los resultados son irracionales”.

(pequeñas anotaciones sobre Günter Grass, que acaba de fallecer)

Descanse en paz.

 

Günter Grass- bgrb- elpais com- foto Bernardo Pérez

 

(Imágenes.-1.-web.de/ 2.-bz.berlin.de/ 3.-lasdosorillas. co/ 4.-dw- de/ 5.- Günter Grass dibujando en su casa- foto Bernardo Pérez- elpais.com)

 

LA METAMORFOSIS

 

escritores- fvhu. Franz -Kafka- Ene Splichal

 

Se cumplen ahora cien años de la publicación de La metamorfosis” y el excelente crítico italiano Pietro Citati nos adentra en la mañana del 17 de noviembre de 1912, domingo, en la habitación donde Kafka aún está en la cama. “La noche antes – comenta Citati – escribiendo “El desaparecido” no había quedado satisfecho; le parecía que la novela empeoraba; luego soñó que un mágico cartero le entregaba dos mágicas e inagotables cartas de Felice. En ese momento, en la cama, esperaba al cartero real, con las cartas reales de Felice. Le esperó hasta las doce menos cuarto: en esas dos horas de terrible espera fue asaltado por su angustia recurrente, la angustia de ser expulsado del mundo, como un animal parasitario que los hombres pueden aplastar o emprenderla a puntapiés con él (…) Esa noche comenzaría a escribir “La Metamorfosis” que acabaría el 7 de diciembre de 1912 (…)

 

escritores- Kafka- Tullio Pericoli

 

En esos días – prosigue Citati -, en el pequeño cuarto de la Niklasstrasse se produjo una doble transformación. Escribiendo en su guarida nocturna, Kafka descendió cada vez más profundamente bajo tierra, donde ningún explorador de los abismos había penetrado antes que él. Como todos los grandes creadores reveló el don de asumir todas las formas y de mutar cada especie (…) También Tolstoi se convertía en insecto, caballo, pájaro, para transformarse en la vastedad del universo viviente. Kafka, en cambio, se transformaba sólo para descubrir las profundidades de él mismo. Mientras tanto, trasladaba al piso de la Niklasstrasse, donde vivía con sus padres, el piso de Gregor Samsa. Todo correspondía: el armario con la ropa, el escritorio y el sillón: el hospital más allá de la ventana, las luces de la calle que se reflejaban en la parte alta del cuarto, las puertas, la disposición de los otros cuartos del piso. De esta manera, durante un mes, su habitación se convirtió en el teatro de una tragedia que duró un invierno”.

 

Kafka-rfvv-Le Monde- Associated Press

 

Hablando de “La Metamorfosis” recordaba en uno de mis libros que “Gógol voluntariamente inventa la desaparición de una nariz en San Petersburgo – que es lo inverosímil, pero que en principio es lo más fácil -, pero esa invención posee unas reglas propias de desarrollo que el escritor debe seguir a lo largo del relato, y eso es lo más  difícil ; y así también Kafka empieza una historia cuya primera frase dice así: “Cuando, una mañana, Gregor Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama convertido en un monstruoso bicho”, y esta sorprendente frase, a pesar del salto inverosímil y  de la audacia literaria que supone, es lo más fácil comparado con el resto: contar lo que le sucede a ese insecto (y contarlo con la lógica realista) en un edificio de apartamentos en Niklasstrasse de Praga.

Lo difícil es proseguir el relato”.

 

escritores.-677y.-Kafka en Zürau en 1917

 

Es interesante anotar que cuando una edición de “La metamorfosis” de 1915 se estaba preparando, Kafka mandó una carta a la editorial en la que mostraba su alarma ante la posibilidad de que el ilustrador de la cubierta representara de algún modo al insecto que protagoniza la narración. En las Notas a la excelente edición de las “Obras completas” de Kafka al cuidado de Jordi Llovet ( Galaxia Gutenberg), se recoge esa carta: ” El insecto mismo no debe ser dibujado. Ni tan sólo ser mostrado desde lejos… Si yo mismo pudiera proponer algún tema para la ilustración, escogería temas como : los padres y el gerente ante la puerta cerrada, o, mejor todavía: los padres y la hermana en la habitación fuertemente iluminada, mientras la puerta hacia el sombrío cuarto contiguo se encuentra abierta”.

 

Kafka-unng-La Metamorfosis- edición de mil novecientos diciseis- wikipedia

 

En el fondo el escritor está valorando esa continuación lógica del relato que tanto le ha costado escribir, no su salto inicial – su principio, la audacia de su invención -, sino la continuidad de esa invención entre los personajes y el piso, que es lo más difícil.

(Imágenes.- 1.-enesplichal/ 2.-Kafka- caricatura de Tullio Pericoli/ 3.-Kafka en el campo, en 1917/ 4.-portada de “La Metamorfosis”- 1916)

 

LA LEVITA DE LARRA

 

Larra-ynng- retrato por Gutiérrez de la Vega- mil ochocientos treinta y cinco

 

Se expone una vez más la levita de  Larra en una de las salas del  madrileño Museo del Romanticismo.  Es esta una prenda capital en el atuendo romántico y Larra, interesado por tantas cosas, y también por la moda, ampliaba, como era muy frecuente en él, este concepto del vestir y del actuar al resto de la vida social. “Deseamos con impaciencia – escribía Larra – que la absoluta desaparición del cólera vuelva a traer al seno de esta capital las elegantes que el miedo nos ha robado, y que la animación de una época más feliz haga  renacer la apagada coquetería de las bellas que permanecen todavía casi aisladas en medio de esta gran población. Vacíos casi los teatros, desiertos los paseos, suspendidas las sociedades, ¿ adónde iríamos a buscar la moda? Sólo podemos hacer algunas indicaciones generales acerca de los caprichos, más o menos fundados, de esa diosa del mundo, que así avasalla los trajes y peinados como los gustos y opiniones. Es de moda, por ejemplo, en la ópera, la señora Campos; así es que no hay noche que no se la aplauda. No es menos de moda el sorbete de arroz, ni menos insípido tampoco. Está decididamente en boga reírse todos los días de los gestos espantables del señor Género, quejarse del Gobierno, y asombrarse de la inacción de los Estamentos. Estas tres modas durarán probablemente más que el talle largo”.

 

romanticismo-ybbb-museo del Romanticismo

 

Larra, anatomía de un dandi” tituló Umbral uno de sus libros. «Tanto como una lección, su persona y su indumentaria –señaló allí -son una respuesta a la zafiedad de los madrileños. La fría e insolente respuesta de un dandi». Además de excelente observador y escritor,  Larra ha sido muchas veces evocado como dandi. “El  paso de la moda es el paso del tiempo – recordaba Giuseppe Scaraffia en su “Diccionario del dandi”-El dandi, mientras se rebela contra la esclavitud de la moda, no desdeña dominarla,  y se pone en su piel (…) El dandi monta, con la moda, un caballo que sabe perecedero, destinado a arrastrar a su caballo por el polvo del olvido. Pero precisamente en esto consiste el desafío del dandi: pretende parecernos bello a través de las mutaciones propias de cada época y de las ropas que las visten, con el propósito de restituirnos intacto el esplendor de la belleza transcurrida”.

Ahora la levita de Larra nos acerca un poco más a su moda pero debería acercarnos sobre todo a sus escritos, que siempre será necesario leer.

 

KONICA MINOLTA DIGITAL CAMERA

 

(Imágenes.-1.- retrato de Larra por Gutiérrez de la Vega- 1835/ 2.- sala del Museo del Romanticismo- Madrid/ 3.-busto de Larra en Madrid, calle de Bailén)

 

LOS SUEÑOS

árboles-ignn-Piet Mondrian- mil novecientos diez

 

 

“La tarde está muriendo

como un hogar humilde que se apaga:

allá, sobre los montes,

quedan algunas brasas…

Y ese árbol roto, en el camino blanco,

hace llorar de lástima-

¡Dos ramas en el tronco herido, y una

hoja marchita y negra en cada rama!

— ¿Lloras?… Entre álamos de oro,

lejos, la sombra de amor te aguarda–.”

Antonio Machado.- Campo.- “Los sueños”

 

árboles-nhhuu-Vincent van Gogh

 

(Imágenes.-1.-Piet Mondrian.-1910/ 2.- Vincent van Gogh)

UN ESPACIO INTERIOR

 

interiores-bhy-ventana- Josef Sudek- mil novecientos cincuenta

 

“Por la mañana me levanto con el sol y me voy a un bosque mío que estoy haciendo talar – le escribía Maquiavelo a Francesco Vettori en diciembre de 1513 – Una vez salido del bosque me voy  a una fuente (…) Por la carretera me dirijo a una posada, hablo con los que pasan, les pido noticias de sus tierras (…) Cuando cae la tarde, vuelvo a casa y entro en mi estudio; en la puerta me quito la ropa de todos los días, llena de barro y suciedad, y me pongo un traje de rey o cortesano; vestido decentemente entro en las cortes de los antiguos, donde, afablemente recibido por ellos, me alimento de esos manjares que son los míos, y para los que nací; y allá no me avergüenzo de hablar con ellos, ni de preguntarles las razones de sus hechos; y ellos me responden con humanidad; y durante cuatro horas no siento ningún tedio, me olvido de toda preocupación, no temo la pobreza, ni me espanta la muerte: me identifico totalmente con ellos”.

 

interiores-ugvv-silla- Erich Hartmann- mil novecientos setenta y cuatro

 

Es este el espacio interior que construye Maquiavelo, como lo construirá también Pascal y tantos otros. En tal ambiente íntimo se lee o se relee, se escribe y se medita. Siempre será necesario ese espacio personal para hombres y mujeres – esa independencia -, pero no siempre se consigue. Al hablar de los creadores y de sus distintos espacios interiores – los que de un modo u otro ellos han construido – quise evocar en “El ojo y la palabra”:

” Lo esencial es aprender a escribir en cualquier parte, con incomodidades o comodidad, con mucho o con poco tiempo, a horas distintas, en lugares diversos, en lugares creados por uno mismo, aprovechando retazos del día o de la noche, redactando de pie, en un atril, por problemas de espalda (como Hemingway), o viajando en tren a Chicago, escribiendo el capítulo catorce de Doktor Faustus (como hace Thomas Mann). Naturalmente no en todas partes se puede uno concentrar ni todos los sitios son los más indicados para trabajar de un mismo modo, pero en el arco de un proyecto o en las etapas de un proceso creador hay

 

interiores.-4vbbn.-William MacGregor Paxton.- 1969-1941

 

una fase para los apuntes y esbozos, otra para urdir las historias y sus claves, otra para bautizar personajes o trazar fechas y árboles genealógicos, otra para ampliar, reducir o modificar escenas, otra para pulsar y abocetar estilos que parecen incipientes y toscos pero que al fin madurarán y quedarán, y así podríamos seguir casi infinitamente atravesando las labores de invención y de observación, las habitaciones de cocción y de ajuste, los pasillos de la paciencia y de la perspectiva que, muy poco a poco, nos llevarán hacia el final. Ese célebre párrafo de El Quijote ‑Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía.. no hay que aplicarlo sólo a la dedicación a la lectura (con ser ésta capital e importante), sino también a la dedicación a la escritura, mejor dicho, a la lectura y a la escritura a la vez, y entonces es como si ese capítulo IX de la Primera parte de El Quijote nos dijera: … y como yo soy aficionado a escribir aunque sea en los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinación…, y uno prosiguiera diciendo: escribí en cualquier parte, tomé notas, apunté ideas, hice esbozos, redacté diálogos, perfilé personajes…, en fin…, escribí siempre, donde pude y en cuanto pude.

 

lectura-bhhi-interiores- Edmund Tarbell- mil novecientos nueve

 

Los ejemplos son numerosos. Juan Rulfo llevaba en el bolsillo una serie de papelitos verdes, blancos y azules en los que anotaba ‑decía él‑ lo que le dictaba alguien por la calle, cuando salía de su empleo. Al llegar a casa pasaba esas anotaciones a limpio. Así ‑proseguía‑ surgió Pedro Páramo. Es decir, así surgió el germen del sencillo lenguaje hablado en la obra de Rulfo. Esos papeles en que se apuntan cosas diversas, esos pliegos contenidos en una carpeta ‑pues todo eso se abarca en la palabra cartapacio‑es lo que llevaba Stravinsky en sus viajes en avión. En todos sus viajes, tiene siempre a mano ‑cuenta Robert Craft‑ papel pautado, o bolígrafos y papel sin rayar (…) Cualquier trozo de papel, un sobre de carta, el dorso de un menú o de un programa, una servilleta, el margen arrancado de un periódico, todo le sirve para sus anotaciones, y por ello las páginas de las agendas a las que tiene pegados tales bosquejos presentan el aspecto de collages. Stravinsky pone la fecha a cada uno de estos esbozos y hace uso de lápices de colores, debido a que, según dice, si no se hace así resulta muy difícil comprobar los errores, aunque, evidentemente, en el fondo hay algo más que esto, siendo en realidad la manifestación de una poderosa compulsión psicológica que le obliga a ser ordenado.

 

interiores-yvvd-Henry Alexander

 

Todo esto quiere decir que Stravinsky, como tantos otros artistas y creadores, inventa un espacio personal por encima de las paredes físicas y de la habitación propia. El tema ‑la necesidad‑ de tener una habitación propia ‑(esencialmente para la mujer, pero no sólo para la mujer, sino vinculada al quehacer del escritor o del novelista)‑ fue una constante en Virginia Woolf que con ese mismo título publicó un libro en 1929. Si es que podemos profetizar ‑señalaba‑, en el futuro las mujeres escribirán menos novelas, pero mejores, y no sólo escribirán novelas, sino también poesía, crítica e historia. Pero, al decir esto, estamos mirando a lo lejos, a esa dorada y quizás fabulosa época en que las mujeres tendrán lo que durante tanto tiempo les ha sido denegado: tiempo libre, dinero, y un cuarto para ellas. Tres años antes había comentado: [El novelista] debe enfrentarse con la vida, debe arriesgarse a que la vida le haga víctima de sus engaños y le desoriente, debe arrancar su tesoro a la vida (…) Pero, en determinado momento, ha de alejarse de la sociedad, y retirarse, solo, a esta misteriosa habitación en la que su cuerpo se endurece (…)  En una de sus cartas confesaba: cómo me gustaría tener un cuarto enorme para mi sola, sin otra cosa que libros, donde poderme encerrar, y no ver a nadie, y leer hasta encontrar la tranquilidad.

 

interiores-nhyy-Vilhelm Hammershoi

 

 

Pero como Stravinsky con sus servilletas en los aviones ‑aprovechando retazos de tiempo y no esperando a las comodidades‑ el Diario de Virginia Wolf está lleno de anotaciones como ésta: tengo exactamente 5 minutos antes de la cena… (17 de septiembre de 1928); así que puedo llenar la media hora antes de la cena escribiendo (22 de agosto de 1929). Y preocupada por su cocina: Pero lo que me interesa, por supuesto, es mi cocina de petróleo (…) En este momento se está haciendo mi cena en los platos de cristal, perfectamente espero, sin olores, desperdicio ni confusión; uno gira los mandos y hay un termómetro. Y así me veo más libre, más independiente ‑y toda la vida es una lucha por la libertad‑, capaz de venir aquí con unas chuletas en una bolsa y vivir sola. Repaso los platos que prepararé, los ricos estofados, las salsas. Los arriesgados platos extraños con un toque de vino. (…) Ayer por la mañana empecé otra vez Las falenas [Las olas], pero ése no será el título. Y varios problemas claman enseguida pidiendo una solución. ¿Quién lo piensa? ¿Estoy yo fuera del pensador? Se necesita un recurso que no sea un truco. (…) Ahora debo irme a ver cómo mi cocina hace el jamón. (25 de septiembre de 1929).

Por tanto, ella escribe en su habitación ‑(mi nueva habitación tiene ya un metro de altura y los marcos de las ventanas están puestos; bastante horrible, porque tapa el tejado del garaje y los “downs”, ambas vistas más agradables de lo que yo pensaba) (Diario, 5 de noviembre de 1929) ‑o escribe en la cocina o en cualquier parte”.

 

escritores.-85fo.-Virginia Woolf.-Gisèle Freund.-1939- Galería Nacional de Retratos. de Londres.-foto.-los Bienes de Gisèle Freund, por cortesía de la Naional Portrait Gallery.-Londres

 

 (Imágenes.- 1.- Josef Sudek.-1950/ 2.-Erick Hartmann- 1964/ 3.-William McGregor Paxton– 1969/ 4.-  Henry Alexander/5.- Vilhelm Hammershoi/ 6.- Virginia Woolf- Gisèle Freund- 1939.-Galería de retratos de Londres- foto: los bienes de Gisèle Freund– por cortesía de la National Portrait Gallery) 

LA INMENSA BIBLIOTECA UNIVERSAL

 

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” ¿Qué pasará con los libros? En varios docenas de anónimos edificios de oficinas esparcidos por todo el mundo, miles de trabajadores a destajo están inclinados sobre un escáner y apoyan libros polvorientos en maquinarias de alta tecnología. Están componiendo la biblioteca universal, página a página. El sueño es antiguo: concentrar todo el conocimiento, el viejo y el nuevo, en un solo lugar”.

Estas palabras de Kevin Kelly en el New York Times Magazine conmovieron al ensayista y editor italiano Roberto Calasso cuando escribía su obra La marca del editor (Anagrama). Pero además Kelly proseguía: “La humanidad habría “publicado”, a partir de las tablillas sumerias, no menos de treinta y dos millones de libros. Esta sería la base de la” biblioteca universal”. Pero, ¿por qué detenerse aquí? La biblioteca universal debería incluir una copia de cualquier cuadro, fotografía, película o composición musical producidos por todos los artistas del presente y del pasado.

 

bibliotecas.-4eddv.-Biblioteca del Palacio de Invierno.-por Edward Petrovich Gau

 

También debería incluir todas las transmisiones radiofónicas y televisivas. También la publicidad. ¿Y cómo olvidar la Red?  La gran biblioteca obviamente debe tener una copia de los cientos de millones de páginas web muertas, que ya no están online, y de las decenas de millones de post en los blogs que ahora se han perdido: la efímera literatura de nuestro tiempo”.

Calasso anota ante todo esto: “se trata acaso de la vida rodeada por una vida en la que nada se pierde y todo está condenado a subsistir, siempre disponible y sofocante. En este cuadro, los libros parecen una remota provincia o un reino de opereta. ¿ Qué cuentan treinta y dos millones de libros frente a los miles de millones de “páginas web muertas”, en crecimiento exponencial? Son estos los

 

Bibliotecas.-1.-Biblioteca Mazarino.-París.-Candida Höfer.-artet

 

verdaderos muertos vivientes que nos rodean. Mientras leía a Kelly, pensaba: ¿hay alguien que haya ido más allá? Sí, lo hay: Joe Gould, el magnífico excéntrico de Nueva York narrado por Joseph Mitchell, el hombre que se pasó la vida aparentando que escribía la “historia oral”, esa historia ignota que comprende cada una de las palabras dichas en conversaciones de bar ( de todos los bares) o en un vagón de metro ( de todos los metros) o en cualquier otro lugar. Respecto del plan de Joe Gould, incluso el de Google resulta provinciano y modesto; y Kevin Kelly, en su entusiasmo, revela la torpeza del principiante”.

 

libros-hhnn- Michael Craig-Martin- mil novcientos setenta y cuatro

 

Los demasiados libros” tituló una de sus obras Gabriel Zaid. Habría que añadir, “demasiadas palabras” en el mundo. El gran  río de lo que hablamos, vemos, escribimos y leemos continuamente. “¿A qué fin los libros innumerables y las bibliotecas cuyo dueño en toda su vida apenas se ha leído los índices?”, se preguntaba Séneca. 

(Imágenes.-1.- Stanley Kubrick- 1948/ 2.-Edward Petrovich- librería del Palacio de Invierno/ 3.-Candida Höfer- artet- librería Mazarino/ 4.-Micael Craig- 1974)